[R-P] La mala palabra - Uri Avnery
Pat H.A.
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Dom Jul 1 23:54:07 MDT 2007
La mala palabra
La desaparición de la palabra ocupación en las
discusiones es el mensaje real de la conferencia de
Sharm el-Sheikh. Se hicieron todos los arreglos y
ceremonias para crear la falsa impresión de que Olmert
y Abbas eran los jefes de dos Estados que llevaban
adelante negociaciones en un pie de igualdad, en lugar
del líder de un poder ocupante y el representante de
un pueblo ocupado.
Por Uri Avnery
Los cuatro líderes reunidos en Sharm al-Sheik no se
sentaron juntos a una mesa redonda. Cada uno de ellos
lo hizo detrás de una gran mesa propia. Esto aseguró
una separación llamativa entre ellos. Las cuatro
largas mesas apenas se tocaban. Cada uno de los
líderes, con sus ayudantes detrás, fue como una isla
solitaria en un inmenso mar.
Los cuatro -Hosni Mubarak, el rey Abdullah de
Jordania, Ehud Olmert y Mahmoud Abbas- tenían un
semblante adusto. Ni siquiera en la parte oficial de
la conferencia pudo verse una sola sonrisa.
Uno después del otro, los cuatro pronunciaron sus
monólogos. Un ejercicio de frívola hipocresía. Ninguno
de los cuatro se apartó de las frases habituales.
Un monólogo corto de Mubarak. Un monólogo corto de
Abdullah. Un monólogo mediano de Abbas. Un
interminable monólogo de Olmert -discurso israelí
típico, despótico, destinado a educar al mundo,
predicando la moralidad; hecho, claro, en hebreo, con
el objetivo obvio de atraer al público de casa.
El discurso incluyó todas las frases requeridas
-Nuestro espíritu desea la paz... La visión de dos
estados... Nosotros no queremos gobernar sobre otro
pueblo... Para el bien de las próximas generaciones...
bla-bla-bla. Todo en el estilo colonial habitual:
Olmert todavía habla de "Judea y Samaria", usando la
terminología oficial de la ocupación.
Pero para "fortalecer" a Abbas, Olmert se refirió a él
como "presidente" y no como "jefe" que ha sido el
título de rigor usado por todos los representantes
israelíes desde el establecimiento de la Autoridad
Palestina. (Los hombres sabios de Oslo afrontaron esta
dificultad al mencionar al líder de la Autoridad
Palestina con el título árabe de Rais, que tanto puede
querer decir presidente como jefe).
¿Qué palabra no apareció a lo largo de este largo
monólogo? "Ocupación."
¿Ocupación? ¿Qué ocupación? ¿Dónde? ¿Alguien ha visto
alguna ocupación?
La ocupación no estuvo en la agenda de esta sombría
cumbre. Incluso en sus sueños más febriles, los
participantes árabes no podían imaginar nada más
maravilloso que "aliviar las restricciones". Haciendo
la vida un poco menos difícil para la sufrida
población. Devolviendo las recaudaciones de impuestos
de los palestinos. (Es decir, Israel puede devolver
algo del dinero que les ha confiscado). Moviendo
algunas de las barricadas que les impiden a las
personas ir de un pueblo al otro. (Eso ya se ha
prometido muchas veces y no sucederá porque el
ejército y el servicio secreto lo objetan. Olmert ya
ha anunciado que es imposible por "razones de
seguridad".)
Con el aire de un sultán que arroja monedas a los
pobres en la calle, Olmert anunció su intención de
liberar a algunos prisioneros de Al-Fatah. 250
monedas, 250 prisioneros. Ése fue el "generoso regalo"
para lograr que los palestinos salten de alegría, se
"fortalezca" a Abbas y logre revivir los huesos secos
de su organización.
Si Olmert no hubiera sido sentado tan lejos de Abbas,
habría podido discutir cara a cara.
En primer lugar, el número es ridículo. Actualmente,
hay unos 10.000 (diez mil) prisioneros de "seguridad"
palestinos en las cárceles israelíes. Todas las
noches, una docena son capturados en sus casas. Dado
que no hay más lugar en las cárceles, los guardias se
alegran de librarse de algunos. En gestos anteriores
de esta naturaleza, el gobierno israelí ha liberado a
prisioneros que estaban a punto de cumplir sus
condenas o a ladrones de poca monta.
En segundo lugar, la confraternidad entre miembros de
Al-Fatah y de Hamas se establece en la cárcel. El
violento enfrentamiento en Gaza no se ha proyectado en
las prisiones. El famoso "documento de los
prisioneros" en favor del establecimiento de un
gobierno de unidad (ahora difunto) fue trabajado,
justamente, por prisioneros de Al-Fatah y de Hamas.
El anuncio de Olmert de liberar de inmediato a
prisioneros de Al-Fatah -y sólo de Al-Fatah- está
pensado para sabotear esa unidad. Podría estigmatizar
como colaboradores a los integrantes de Al-Fatah, y a
Abbas como un líder que sólo se preocupa por los
miembros de su propia organización y nada por los
otros.
¿Qué salió de esta conferencia cumbre? Algunos dicen:
algo más que nada y otros, algo menos que nada. No es
casual que los participantes árabes parecían tan
sombríos.
¿Qué tuvo de bueno? Abbas necesitaba recuperar poder
después de perder la Franja de Gaza. Olmert les
prometió a los norteamericanos que lo ayudaría. Pero
después de la conferencia, Olmert podría haber usado
la frase proferida por los líderes israelíes cuando
visitan a familias desconsoladas: "Vine a
fortalecerlos, pero soy yo quien ha salido
fortalecido."
El único ganador fue Olmert. La conferencia ha
demostrado que la influencia de Mubarak y de Abdullah
en Israel es nula, y la posición de Abbas es todavía
peor.
Para que no quede ninguna duda sobre esto, Olmert
envió enseguida al ejército a la kasbah de Nablus, el
corazón del reino virtual de Abbas, para "arrestar" a
los líderes del brazo militar de Al-Fatah. Ellos
opusieron una resistencia determinada, hiriendo a
varios soldados. Un militar perdió una mano y una
pierna. En otra incursión, esta vez a Gaza, mataron a
13 palestinos, incluido un chico de 9 años. Según la
versión oficial, el objetivo fue tirar a los
militantes desequilibrado para que ellos se sintieran
cazados.
Si esto no es ocupación, ¿qué es? Pero Dios prohibe
que se mencione esta palabra en el discurso
diplomático -es una palabra obscena, una palabra
convertida en tabú en la refinada sociedad.
La desaparición de la palabra ocupación en las
discusiones es el mensaje real de esta conferencia. Se
hicieron todos los arreglos y ceremonias para crear la
falsa impresión de que Olmert y Abbas eran los jefes
de dos Estados que llevaban adelante negociaciones en
un pie de igualdad, en lugar del líder de un poder
ocupante y el representante de un pueblo ocupado.
Eso se repite en todo el discurso sobre esta fase del
conflicto israelo-palestino: el mundo ha dejado de
usar el término ocupación porque su misma existencia
ha dejado de ser un asunto de discusión.
Eso también es evidente en los reportes diarios del
conflicto en los medios de comunicación israelíes y
extranjeros. Ellos informan de lo que está pasando -la
Franja de Gaza tomada por Hamas, las acciones del
ejército israelí, los problemas de Abbas, las
decisiones del gobierno israelí- sin poner el contexto
de la ocupación. Como si la ocupación, con todos sus
muertos y destrucciones, privaciones y desposesiones,
fuera un fenómeno tan natural como la luz del sol
durante el día o el centelleo de las estrellas por
laas noches.
Hay muchos asuntos que están discutiéndose. Por
ejemplo, si aliviar la situación de los palestinos o
aumentar su miseria, si permitirles a los policías de
Abbas moverse libremente con sus armas en los pueblos
de Cisjordania para tratar de eliminar las milicias
que luchan contra Israel, si agrandar los
asentamientos o no. Pero todas estas discusiones están
basadas en el concepto incuestionable de que la
ocupación está allí y para siempre.
Toda la charla sobre "fortalecimiento" está conducida
en este contexto: Abbas y su pueblo están pensados
para funcionar como una administración bajo la
ocupación. Según la percepción de Olmert y de Bush, su
trabajo es cumplir las órdenes de la ocupación, a
cambio de su propio dinero y quizás de algunas armas
pequeñas. A propósito, esto es muy similar a la
"autonomía" prometida por Menachem Begin a los
"habitantes árabes de Judea, Samaria y el distrito de
Gaza". Olmert está listo para hablar sobre la
"Solución de dos Estados" -mucha charla, con
abundancia de palabras hinchadas y patetismo- mientras
en la práctica hace todo lo posible para que esto no
ocurra antes de la venida del Mesías.
En esta realidad está caminando ahora Tony Blair.
Está siendo enviado por el Cuarteto -algo que
realmente no existe, una ficción diplomática de cuatro
que en realidad es uno.
Europa no existe en lo que concierne al conflicto
palestino-israelí, excepto como instrumento financiero
de la Casa Blanca. Cuando el presidente de los Estados
Unidos lo quiere, Europa envía limosnas a los
palestinos (y armamento a Israel). Cuando el
presidente de los Estados Unidos quiere hambrear a los
palestinos, Europa les impone un bloqueo.
La ONU se ha transformado desde hace tiempo en un
instrumento del Departamento de Estado norteamericano,
sobre todo en el Medio Oriente. Cuando el sargento
norteamericano grita, la ONU hace la venia y se pone
en posición de firme.
Rusia sueña con recobrar su estatus de potencia. Como
en los días de los zares y de Stalin, piensa en
términos de "esfera de influencia". El Medio Oriente
es una esfuera de influencia de los Estados Unidos.
Por consiguiente, Rusia no interferirá, excepto para
pronunciar sin convicciones algunas frases
altisonantes.
El Cuarteto es simplemente una organización
norteamericana. Y Tony Blair es destinado a Palestina
como enviado especial del presidente Bush. El amo
envía su perro faldero.
Entonces, ¿qué? Si Bush realmente quisiera realizar su
"visión" de dos Estados, no necesitaría de Blair. Él
podría hacerlo todo sólo en cuestión de semanas.
Incluso la pobre Condoleezza podría hacerlo, en lugar
de charlar sobre los preparativos del status final, si
sólo ella se retrocediera por el testamento
determinado del Presidente.
¿Así que para qué fue designado Blair? ¿Sólo para
darle estatus de estrella internacional? ¿Para
concederle un premio consuelo a alguien que fielmente
mintió y estafó por Bush antes y durante la guerra en
Irak?
Sí, por supuesto. Pero su tarea principal es bosquejar
propuestas y ganar tiempo, posponer todo, hacer creer
que se hace algo, proporcionarles una ilusión de
progreso a los palestinos y a los medios de
comunicación mundiales.
Blair vendrá, se encontraará, hará declaraciones,
destilará encanto por cada poro, generará titulares,
volará, regresará, hará más anuncios, se encontrará de
nuevo con reyes, presidentes y primeros ministros. Una
larga fila de periodistas sedientos de noticias lo
seguirá por todas partes y generará ruido en los
medios de comunicación, que escribirán sobre él, lo
grabarán y le tomarán fotos, como si fuera un París
Hilton masculino.
Entretanto, palestinos e israelíes seguirán muriendo,
el muro de separación se terminará, más tierra será
desposeída, se agrandarán los asentamientos, seguirán
los "asesinatos selectivos" de los "terroristas", el
asedio a Gaza se fortalecerá y todas las actividades
diarias de la ocupación seguirán, pero no se
mencionará su nombre.
La tarea declarada de Blair, también, es "fortalecer a
Abbas". Penosa tarea. Penosa para Blair. Penosa
particularmente para Abbas.
La fuente: Uri Avnery es periodista, ex legislador y
pacifista israelí. La versión original de su artículo
se publicó en Gush Shalom. La traducción del inglés
pertenece a Sam More para elcorresponsal.com.
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
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