[R-P] Gaza

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 1 14:13:16 MDT 2007


Gaza

Desde la firma de los Acuerdos de Oslo, Gaza se había
convertido en una especie de gigantesco laboratorio
para los expertos en técnicas subversivas. La retirada
“unilateral” de Israel de la Franja equivale a un mero
intento de preservar la integridad física de los
colonos afincados en el territorio. La reciente guerra
civil entre palestinos ha sido la guinda del proceso
de putrefacción de unas relaciones conflictivas entre
el sector laico y los círculos religiosos palestinos. 

Por Adrián Mac Liman

“Hay que salir de Gaza; esa tierra es una auténtica
bomba de relojería”, afirmaba allá por la década de
los 60 el entonces primer ministro israelí, David Ben
Gurion, al familiarizarse con las condiciones de vida
de los habitantes de la exigua Franja. Sin embargo, la
clase política hebrea tardó casi 40 años en llevar a
la práctica la sugerencia del mítico líder sionista.
Mientras tanto, Gaza se había convertido en un
polvorín.

Al abandonar la Franja, los estrategas hebreos sabían
que no tardarían en volver a este supuestamente
autónomo territorio palestino. Todos los indicios
apuntaban hacia el recrudecimiento del conflicto,
hacia el deterioro de las relaciones entre Israel y
los pobladores de la Franja. Desde la firma de los
Acuerdos de Oslo, Gaza se había convertido en una
especie de gigantesco laboratorio de los expertos en
técnicas subversivas. Durante el verano de 1995, los
medios de comunicación palestinos independientes o
allegados a Al-Fatah denunciaron la existencia de una
conjura destinada a corromper a los pobladores de la
Franja, convertida en plataforma de los traficantes de
armas y de drogas israelíes. Estos últimos no tardaron
en introducir en Gaza redes de prostitución,
desencadenando la ira de los militantes islámicos,
quienes controlaban la vida de Gaza ya desde finales
de la década de los 80. De hecho, en diciembre de
1988, cuando los expertos de las Naciones Unidas
elaboraron el primer informe sobre el peso específico
de la las agrupaciones políticas en los territorios
palestinos, llegaron a la conclusión de que la mayoría
de los habitantes de Gaza comulgaba con la ideología
del movimiento islamista. Tal vez por ello los
políticos hebreos trataron por todos los medios de
“traspasar” la Franja a otros “gestores”. Las
autoridades egipcias, acusadas en su momento de haber
llevado a cabo una brutal política represiva en Gaza,
descartaron la posibilidad de volver a administrar ese
conflictivo territorio. El rey Hussein de Jordania
rechazó a su vez el ofrecimiento de Tel Aviv con la
amable frase: “No, muchas gracias, pero no”. Los
emisarios hebreos acabaron, pues, en Túnez, buscando
un acuerdo con el propio Arafat. Pero el líder
nacionalista descartó la famosa opción “Gaza primero”,
decantándose por la conocida variante “Gaza y Jericó”.
Mientras tanto, los radicales islámicos seguían
afianzándose en esa franja costera.

Las acusaciones de corrupción contra la plana mayor y
los cuadros medios de Al-Fatah fueron formuladas en
septiembre de 1994, es decir, pocas semanas después de
la vuelta de la directiva de OLP de Túnez a los
territorios palestinos. Ya en aquel entonces, Hamas
exigió una “depuración” de las incipientes estructuras
de la ANP. Pero Arafat se limitó a hacer oídos sordos.
Con razón; la mayoría de sus colaboradores figuraba en
las listas negras de la agrupación islámica. 

Tras la muerte de Arafat, el Movimiento de Resistencia
Islámico logró imponer su ideario en Gaza. Las
corruptelas de la ANP, denunciadas en reiteradas
ocasiones por los pocos políticos independientes,
facilitaron el avance de los partidos de corte
religioso. Convertida en baluarte de Hamas, la Franja
se parecía, cada vez más, a la “manzana podrida” que
convenía eliminar del cesto. En este contexto, la
retirada “unilateral” de Israel de la Franja equivale
a un mero intento de preservar la integridad física de
los colonos afincados en el territorio.

La reciente guerra civil entre palestinos, anunciada
por los analistas desde hace más de tres lustros, fue
la guinda del proceso de putrefacción de unas
relaciones conflictivas entre el sector laico y los
círculos religiosos. Al abandonar Gaza a los
islamistas, la presidencia de la ANP se limitó a hacer
el juego del establishment político de Tel Aviv. 

Cabe preguntarse: ¿habrá acercamiento entre los
radicales de Hamas, que cuentan con el apoyo de
Hezbollah y Al Qaeda, y el sector laico de la sociedad
palestina, capitaneado por Mahmoud Abbas? 

La complejidad de la situación no facilita la labor
del Cuarteto de Madrid. Y menos aún, teniendo en
cuenta que la ya de por sí frágil estructura
internacional apuesta, a partir de esta semana, por
uno de los artífices del actual caos en el Medio
Oriente: el ex primer ministro británico Tony Blair.
El nuevo lema del Cuarteto –“Una paz, dos Estados” –
no refleja en absoluto la realidad en la zona. ¿Por
qué será?

La fuente:  el autor es escritor y periodista, miembro
del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad
de La Sorbona (París). Su artículo se publica por
gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).

  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





	

	
		
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