[R-P] [CUPV] Entrevista a William Brownfield, embajador de EE.UU se despide de Venezuela y aterriza en Colombia
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 1 13:51:35 MDT 2007
Entrevista William Brownfield, embajador de Estados
Unidos
"Ojalá mi sucesor tenga más éxito"
"Evitamos el choque frontal en lo relativo a las
nacionalizaciones de algunas empresas
norteamericanas", dijo el embajador (Enio Perdomo)
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- Culpable hasta de la gripe presidencial
"Me voy sin haber podido establecer un diálogo serio,
pragmático y concreto con este gobierno"
ROBERTO GIUSTI
EL UNIVERSAL
William Brownfield se despide de Venezuela
insatisfecho por un lado y por el otro cargado de
afecto, dice él, por un país donde ha servido en dos
oportunidades durante su carrera diplomática. Primero,
hace casi tres décadas, como vicec´´onsul y ahora,
durante tres turbulentos años al frente de la
representación diplomática más denostada por gobierno
alguno en toda la historia del país.
Pero el embajador del imperio sale de un avispero para
internarse en otro muy cercano y en pocas semanas
estará despachando desde Bogotá, donde el problema no
será el presidente Alvaro Uribe, cuyo gobierno es el
más cercano de la región a los afectos de la Casa
Blanca, sino el conflicto colombiano y el papel que
juega Estados Unidos con el Plan Colombia y el Tratado
de Libre Comercio, centro de los ataques de la
izquierda democr´atica y también de la subversiva
guerrillera.
Con las cajas de la mudanza abiertas, Brownfield
recibe a El Universal en su despacho y cuando le
preguntamos quién puede haber sido el culpable de un
pequeño hematoma que luce en la frente, sonríe y
cuenta que fue un zancudo zumbón, ruidoso y rojo
rojito, que durante una de estas cálidas madrugadas se
introdujo en su habitación, le hincó el aguijón en
pleno sueño "y en medio de la picazón, aún medio
dormido, creí sentir que decía, al alejarse, algo así
como "patria socialismo o muerte. Quizás era la
despedida".
-¿Cuál es el balance de su gestión durante todos estos
años frente a un gobierno que le ha sido hostil?
-De ninguna manera es totalmente positivo. Llegué hace
tres años con el deseo y la esperanza de establecer
unos contactos que permitieran resolver problemas
específicos en caso de que no fuera posible establecer
una relación positiva entre los gobiernos y los
países. En ese sentido hemos tenido logros limitados:
evitamos una confrontación total en el tema de la
aviación civil hace un año, evitamos el choque frontal
en lo relativo a las nacionalizaciones de algunas
empresas norteamericanas y también....
-¿A qué empresas en particular se refiere?
-A los casos de Cantv y de La Electricidad de Caracas.
Una de ellas tenía un interés muy alto y otra un
interés ciento por ciento en el control. Creo que
evitamos una situación que podría haber sido peor. Eso
es rescatable, pero el balance no es muy positivo.
Salgo de esta posición sin haber podido establecer un
diálogo serio, pragmático y concreto con este
gobierno. Tampoco pude llegar a un punto en el cual
ambos gobiernos acepten sus diferencias fundamentales
en cuestiones filosóficas, políticas e ideológicas y
busquen un diálogo serio para resolver problemas como
la droga, la delincuencia internacional, el
terrorismo, la extradición, la aviación civil, energía
y comercio. Y siento que no fuera así.
-¿Cuál es la causa de que no fuera así?
-Por 50 años EEUU y la ex URSS tuvimos una relación
bastante confrontacional por razones políticas,
ideológicas y filosóficas, pero durante todo ese
período mantuvimos canales de comunicación para
resolver temas concretos. Y aquí eso también debería
ser posible. Ojalá que mi sucesor tenga más éxito.
Quizás él sea más inteligente y de una personalidad
más agradable.
-El cambio de embajador, ¿no implica un cambio de
política? ¿De la convivencia al endurecimiento?
-En Estados Unidos, como en la gran mayoría de los
países, el Presidente controla la política
internacional del Gobierno. Hasta cierto punto no
importa el embajador o el secretario de Estado. Es el
Presidente quien decide. Mi sucesor recibirá
instrucciones del Presidente de EEUU, aunque al mismo
tiempo un embajador tiene espacio táctico, la
posibilidad de expresar a su manera esas directrices y
la forma de comunicarse con el Gobierno y demás
factores del país. Puede ser que mi sucesor tenga unos
logros que no me acompañaron.
¿Cómo valoraría a su sucesor, Patrick Duddy?
Mi buen amigo Patrick Duddy, a quien conozco desde
hace 26 años, es un hombre supercapaz, inteligente,
que conoce magníficamente bien esta región de América
Latina y posiblemente él encuentre la fórmula mágica
que yo no encontré.
-¿Deducimos de su respuesta que no habrá un cambio
fundamental en la política hacia Venezuela?
-EEUU y Venezuela no comparten la misma visión para el
futuro de esta región. No tenemos el mismo modelo, ni
la misma posición en aspectos fundamentales: el
mercado como mecanismo principal de la economía, el
concepto de libre comercio, de libertad de expresión,
de prensa, de religión, de protesta, de organización
gubernamental. Esas son diferencias de fondo entre dos
sistemas y es improbable que un cambio de embajador o
de gobierno, en Washington, implique una modificación
sustancial en términos de esas diferencias. El desafío
es que, aceptando sus diferencias, ambos gobiernos se
acuerden para resolver problemas concretos.
-Señala usted que EEUU y la URSS tendían puentes para
resolver problemas específicos. Eso ocurre cuando las
relaciones son de potencia a potencia. Usted habla de
Venezuela y EEUU en esos términos, aun cuando las
diferencias son tremendas. De manera que un cambio de
política de EEUU puede impactar decisivamente en
nuestro país.
-Sí y no. Nosotros tenemos la misma situación con
China, un país mucho más grande que EEUU. Ese mismo
tipo de relación la mantenemos con países más pequeños
como Vietnam. El tamaño no es decisivo, sino el deseo
de los gobiernos de relacionarse pragmáticamente. Con
los países con los cuales hay diferencias buscamos y
logramos acercamientos haciendo énfasis en los
problemas que podemos resolver.
-En este momento hay un problema por la negativa de
dos transnacionales petroleras, de EEUU, que se niegan
a aceptar las nuevas condiciones de Venezuela para la
explotación petrolera.
-Ese es un caso y un tema complicado. Aceptamos lo
establecido por la ley internacional según la cual
todo estado tiene derecho de nacionalizar o expropiar
bienes y servicio en beneficio del pueblo. Pero esa
ley impone dos obligaciones: que el proceso sea legal
y transparente, así como que ofrezca compensación
rápida y justa. El Gobierno venezolano ha anunciado la
expropiación del patrimonio de dos empresas
norteamericanas, mientras que otras aceptaron sus
condiciones. El interés de mi gobierno se centra en
las dos empresas afectadas. El próximo paso implica
negociaciones para llegar a un acuerdo aceptado por
todas las partes. Si lo logramos, aceptamos y apoyamos
la decisión de las empresas afectadas.
-¿Y si pasa lo contrario?
-Si pasa lo contrario estamos obligados a apoyar a la
empresa. Ojalá que no lleguemos a ese punto, porque
creo que es interés de ambos gobiernos mantener un
proceso que ofrezca una bienvenida a la participación
de empresas internacionales en la economía venezolana
o de EEUU. Como sabes, hay mucha inversión venezolana
en EEUU y eso es positivo. Invitamos a ese tipo de
inversión. Lo que queremos es un sistema que funcione
en ambas partes.
-¿No hay en la última parte de su intervención una
amenaza velada?
-Señor Giusti, yo soy un diplomático. Nunca amenazo,
sólo digo la verdad, de acuerdo con el sentido común.
Queremos un sistema que funcione para todos y ese es
un deseo universal.
-Se lo preguntaba porque la prensa anuncia que las
autoridades de EEUU sancionarán a la Citgo por
violación de normas ecológicas. Eso resulta llamativo
en un momento como éste.
-Ese es un proceso completamente aparte de éste. Es
cuestión de las leyes de EEUU sobre ambiente y
ecología. Esa empresa es americana, incorporada en el
estado de Delaware, con sede en Houston y gobernada
por leyes de EEUU, aun cuando su dueño sea venezolano.
-¿No consideran ustedes, como una provocación, las
nacionalizaciones que, sobre todo, afectan a las
compañías de su país?
-Ya le dije que legalmente nos ceñimos a las leyes
internacionales. Si esos casos producen una cierta
falta de estabilidad, confusión y afectan el ambiente
para las inversiones extranjeras, la respuesta es sí.
Ahora, el Estado tiene el derecho de hacerlo y lo
aceptamos.
-Chávez está de gira por Rusia, Belarús e Irán. En
Moscú no le fue bien porque Putin le puso sordina a su
presencia, sólo fue recibido de manera informal y le
negaron la sala plenaria en la Duma.Esta actitud se
atribuye al deseo de que la visita no enturbie el
encuentro entre Putin y Bush, sobre todo por la venta
de armas y ante el temor de que Venezuela se convierta
en una cabeza de playa de Rusia en el Continente.
-Rusia es un país soberano, como Venezuela y EEUU. Los
dos primeros tienen derecho de mantener relaciones.
EEUU y Rusia tienen un buen sistema de diálogo, con
muchas áreas de coincidencia y el deseo de progresar
en temas bilaterales, regionales y globales. El
presidente Bush y el presidente Putin, que yo sepa, no
van a reunirse para hablar de Venezuela, aunque todo
es posible en estas cumbres presidenciales.
-Entonces, ¿no hay resquemor sobre la venta de armas?
-Nosotros hemos expresado, de vez en cuando, algunas
inquietudes sobre la manera en que el Gobierno ruso y
algunas empresas de ese país están vendiendo armas y
sistemas militares a Venezuela. No decimos que
Venezuela no tenga derecho de comprar armas en el
mercado internacional, ni que las empresas no puedan
venderlas. Sí decimos que sería mucho mejor si lo
hicieran de una manera totalmente transparente, porque
nuestra preocupación estriba en que Venezuela, como
Estados Unidos, no vive en un vacío. La compra de
armas genera impacto en los vecinos y éstos tienen sus
confusiones y sospechas de vez en cuando. Lo que no
queremos es que se desencadene una carrera
armamentista en una suerte de efecto dominó. La
solución es transparencia total y explicar
públicamente, antes de cualquier compra, cuál es,
exactamente, el tipo de armas que se quiere comprar,
para qué propósito, dónde serán desplegadas y qué van
a hacer con ellas. De esa manera los vecinos tendrán
la información necesaria para tomar su propia
decisión.
-Buena parte de esas preguntas las respondió Chávez.
-En el caso hipotético de una compra de submarinos, lo
mejor sería que no hubiera rumores, porque la prensa
se refiere a ellos y el Gobierno los niega. Luego la
prensa insiste y el Gobierno responde que
"posiblemente". Días después ya el Gobierno dice que
"quizás se trate de tres" (submarinos) hasta que,
finalmente, se llega al número indicado. Esa
situación, hipotética, no contribuiría a la
transparencia.
-Todo el mundo sabe que se va a comprar submarinos,
que se compraron aviones, helicópteros y fusiles y que
se va a instalar una fábrica de AK 47. ¿Acaso insinúa
usted que se está negociando otro tipo de armamento
cuyas características desconocemos?
-Yo me refería a una situación hipotética y decía que
lo mejor sería hacer públicos los planes de
adquisición de armas, haciendo oferta en el mercado
internacional. También el Gobierno, en ese caso
hipotético, podría dirigirse a la legislatura
solicitando las finanzas para las compras. Eso
generaría un debate y transparencia. Puede haber otras
maneras, pero sin transparencia se inquieta a los
vecinos y se desencadena la carrera armamentista.
-La diferencia está en que esos vecinos no le
comprarán armas a Rusia, sino a EEUU.
-Si no me equivoco, hay empresas de ventas de armas
europeas y de Asia. Ahora, estoy de acuerdo contigo en
que las mejores son las de EEUU y con precios mejores.
Acepto, sin embargo, que otros embajadores en el mundo
digan lo mismo y yo no quiero pelear con ellos.
rgiusti en eluniversal.com
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
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