[R-P] Prensa y poder: el imperio Murdoch
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 1 13:11:58 MDT 2007
Prensa y poder: el imperio Murdoch
Dueño de un poderoso conglomerado internacional de
medios de comunicación, Murdoch está a un paso de
comprar el influyente Wall Street Journal, una
operación que despierta temor entre quienes creen que
lo utilizará para fines políticos. Quién es este
empresario de origen australiano y quién es su joven y
ambiciosa esposa, pieza clave de sus negocios en China
Domingo 1 de julio de 2007 |
LONDRES .- En uno de esos episodios de Los Simpson
camino a convertirse en clásicos, Homero se encuentra
con un desconocido en el Superbowl, la gran final del
fútbol americano, quien se presenta diciéndole: "¡Soy
Rupert Murdoch, el multimillonario tirano!" (antes de
echar a Homero del palco en el cual se había colado
para comer saladitos gratis, naturalmente).
Para algunos, que ven a Murdoch como la reencarnación
del diablo en el periodismo (esto no es una metáfora o
una exageración: el aclamado dramaturgo y guionista de
la BBC Dennis Potter dijo en el aire, poco antes de
morir, que había bautizado a su cáncer "Rupert"), la
sátira televisiva se quedó considerablemente corta.
Para otros, que lo consideran el más brillante y
adelantado apóstol de una nueva era en los medios de
comunicación, que Murdoch accediera a ser representado
de esa manera (después de todo, es el dueño del canal
Fox que emite la serie y Murdoch mismo grabó las voces
para su personaje animado), fue simplemente un ejemplo
más de su sentido del humor y de su capacidad de
tolerar -e incluso estimular- las críticas dentro de
su gran imperio.
Un imperio, de hecho, que está a punto de
multiplicarse exponencialmente, si no en tamaño, en
influencia, con la compra -que aparentemente se daría
en cualquier momento- del Wall Street Journal .
"Murdoch ya es el dueño del tercer o cuarto mayor
conglomerado de medios de comunicación del planeta
-explica a LA NACION Todd Gitlin, profesor de
periodismo de la Universidad de Columbia-. El Wall
Street Journal es uno de los principales diarios del
mundo en cualquier idioma y le permitirá hacer con el
periodismo lo que hizo al comprar The Times , de
Londres, sólo que está vez a escala global." Es que ya
existe en el argot de los medios anglosajones el
término "murdochizar", que implica comprar un diario
para aumentarle las ventas a la vez que se lo vuelve
más populista y conservador. Desde sus comienzos, al
fundar el primer diario nacional australiano, The
Australian (el cual inmediatamente fue acusado de
murdochizarse), el Ciudadano Kane de nuestros días fue
claro respecto de su pensamiento. "Estoy enfermo de
los snobs que nos dicen que hacemos malos diarios
-dijo-, snobs que sólo leen diarios que a nadie más le
interesan".
Así, el temor es hoy que una murdochización ocurra con
el Journal , un diario en el que las páginas de
opinión son de tendencia conservadora, pero que
mantiene sus páginas de noticias ferozmente
independientes.
"Murdoch tiene -asegura Gitlin- una historia de
degradar los diarios que compra, convirtiéndolos en
vehículos políticos. Es un bucanero a escala global,
en varios continentes, y eso es peligroso. Ya ha
arrastrado por el barro a la prensa británica.
Seguramente va a degradar el Wall Street Journal si le
dan la oportunidad".
Otros, sin embargo, opinan que el pragmatismo y el
sentido de los negocios de Murdoch son superiores a su
ideología. "La visión más generalizada -explica Philip
Meyer, titular de la Knight Chair in Journalism, de la
Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill- es
que va a imponer una visión de derecha en las
noticias, pero yo creo que es un empresario más
inteligente que eso. El éxito del Journal se basa en
mantener sus páginas de opinión y de noticias
separadas. Y es el medio que mejor investiga la
corrupción en las empresas, como demuestra el premio
Pulitzer al Servicio Público que recibió este año.
Además, Murdoch posiblemente esté más interesado en
mejorar las operaciones de noticias que lo que los
dueños actuales lo han estado. No estoy prediciendo
que la compra del Wall Street Journal por parte de
Murdoch vaya a ser buena para el diario, pero sí creo
que es una posibilidad que no deberíamos dejar de
considerar."
Lo que sin duda tienen en cuenta sus detractores a la
hora de cuestionar la compra del Journal es el enorme
poder político que le otorga a Murdoch el hecho de ser
dueño de un imperio mediático transnacional. La
exposición mediática que puede dar a sus aliados (y
los ataques que puede dirigir a sus adversarios), las
contribuciones financieras para campañas políticas en
temporada electoral en algunos de los países más
poderosos del planeta, los cargos que puede ofrecer a
ex funcionarios y los favores que puede intercambiar
con el poder político lo convierten en un actor de
indudable influencia.
Sin embargo, como prueba de un pragmatismo que supera
la ideología se suele repetir que, en EE.UU., Murdoch
ha apoyado financieramente tanto al Partido
Republicano como al Demócrata, y ha establecido una
relación muy cercana con Hillary Clinton. Y, en Gran
Bretaña, sus medios apoyaron tanto a la conservadora
Margaret Thatcher como al laborista Tony Blair.
Respecto de este último, incluso llegaron a circular
rumores de que fue Murdoch quien convenció al ahora ex
primer ministro británico de que fuera a la guerra de
Irak, aunque Gitlin no lo cree así. "Su influencia
política en Gran Bretaña, Australia y EE.UU. es
considerable -explica-, pero dudo que haya sido él
quien convenció a Blair de meterse en Irak. Creo que
Blair tenía sus propios motivos, principalmente, no
dejar que los conservadores tuviesen lazos más
cercanos con EE.UU. que el Nuevo Laborismo, por más
que EE.UU. se dirigiese a un abismo".
"No hay duda respecto a que Murdoch a menudo promueve
puntos de vista republicanos, conservadores y de
derecha", observa Ingrid Bejerman, profesora de
periodismo de la Universidad Concordia, de Canadá.
"Pero -añade- desde la izquierda se difunden visiones
igualmente prejuiciosas y cínicas, de modo que, más
que crucificar a Murdoch, lo importante es mantener
una visión crítica: la realidad es más compleja de
cómo es presentada por ambas partes."
Rupert Murdoch nació en Melbourne el 11 de marzo de
1931, aunque desde 1985 también tiene la nacionalidad
estadounidense, lo que le permitió sortear las leyes
que impiden a un extranjero ampliar sus inversiones en
el país por encima de los 2000 millones de dólares.
Hijo del periodista Sir Keith Murdoch, al morir su
padre en 1952 quedó al frente del periódico familiar,
el Adelaide News . Ese pequeño diario provincial,
junto con el dominical Sunday Mail, fueron el punto de
partida para su imperio, News Corporation, que en 2005
facturó 25.000 millones de dólares.
A los 76 años, para Murdoch el retiro no es una
opción: asegura que no sueña con jubilarse y a su lado
tiene ahora a Wendi Deng, a quien dobla en edad y cuya
vida se lee como un "manual para jóvenes chinas
ambiciosas", según explica Pamela Drukerman, quien en
un reciente libro, Lust in translation , cuenta que
los affaires que mezclan romance con ganancia
económica tienen una cualidad épica en la China
moderna. Asegura que Deng es toda una heroína para
cierto tipo de chicas en su país natal: jóvenes
lindas, educadas y que no se detienen ante nada. "En
un ambiente en el cual no hay ningún tipo de vergüenza
respecto a querer casarse con un tipo rico, y de paso
tener algún romance, Deng es la santa patrona", se
lee.
Según cuenta el libro de Drukerman, Wendi Deng, hija
de un director de fábrica, tenía 16 años cuando
conoció a una californiana, Joyce Cherry, que se
ofreció a darle clases de inglés. Su marido, Jake,
estaba trabajando en la construcción de frigoríficos
para la industria china. La pareja quedó tan encantada
con Deng que, cuando ésta les dijo que quería estudiar
en EE.UU., patrocinaron su visa, le consiguieron una
universidad y se la llevaron a vivir con ellos. Dos
años después los Cherry se divorciaban y Jake se
casaba con Wendi. Pero su matrimonio duró apenas algo
más de lo que le costó a Deng conseguir la ciudadanía
norteamericana. Quedó así libre para conseguir un pez
mayor. Nueve meses después de haber comenzado a
trabajar como traductora de Murdoch en Hong Kong, éste
confesó que su relación era seria. Y un año después
Murdoch se divorciaba de su mujer de más de tres
décadas y se casaba con Deng, quien sigue actuando de
nexo para sus intereses en China (ver recuadro).
No está sola: Robert Thompson, ex jefe de la edición
norteamericana del Financial Times (que en pocos años
triplicó sus ventas) y contratado en 2002 por Murdoch
para ser editor de The Times , también tiene una mujer
de origen chino, que se supone es buena amiga de Wendi
y a quien se le adjudica un padre general del Ejército
de Liberación Popular chino.
"Me sorprendió lo humilde que es el origen de Wendi
-dijo a LA NACION el periodista australiano Eric
Ellis, quien realizó una profunda investigación sobre
ella-. Muchos en News Corporation parecían creer que
era la hija o parienta de influyentes oficiales del
ejército chino. Incluso se especuló con que Murdoch
mismo lo pensara y que quizá esa fue una de las
razones por las que se casó con ella, dado que su
objetivo era tener una mayor penetración y mayor poder
en los medios chinos."
La investigación de Ellis nunca fue publicada por el
diario que se la encargó. "Yo no sé si el conglomerado
de Murdoch interfirió para que no saliera la historia.
Estoy seguro de que Murdoch no hubiese querido que
circulasen rumores de una interferencia así cuando la
credibilidad de sus diarios está siendo atacada por
quienes se oponen a su compra del Wall Street Journal
", razonó Ellis. Pero la sospecha persiste.
Quienes gustan de las historias al estilo de
"Dinastía", o simplemente detestan a Murdoch, se están
frotando las manos por anticipado. Deng parece haber
asumido considerable e íntima autoridad sobre una de
las compañías más poderosas del mundo (una autoridad
que cimentó con la llegada de una niña y un niño de la
pareja). Pero también juegan dentro de la empresa los
hijos ya adultos del anterior matrimonio de Murdoch, y
para cuando éste ya no esté, las luchas fratricidas
podrían ser de novela.
Mientras, Murdoch sigue batallando como lo ha hecho
siempre. "La prensa escrita se está transformando pero
no está muriendo. Conserva su influencia política,
como centro de gravedad para conversaciones nacionales
e internacionales y punto de encuentro virtual para
las elites", observó Gitlin. Y agregó: "Otros
empresarios periodísticos han emulado el estilo de
Murdoch en distintas partes del mundo. No es el único
que practica su tipo de periodismo, pero todavía es
quien lo hace de manera más eficiente, brutal y
global".
Por Juana Libedinsky
La conquista de Oriente
PEKIN .- Muchas compañías grandes han buscado
introducirse en el mercado chino en las últimas dos
décadas, pero pocas han sido tan sistemáticas en este
empeño como la News Corporation de Rupert Murdoch.
Murdoch ha halagado a los líderes del Partido
Comunista y ha hecho negocios con sus hijos. Su red de
Fox News ayudó a la principal cadena estatal china a
desarrollar un sitio de noticias en la red. Se unió
con la Liga Juvenil Comunista, un centro de poder del
partido gobernante, en un riesgoso emprendimiento
televisivo, dicen sus gerentes y asesores en China. La
tercera esposa de Murdoch, Wendi, es de origen chino y
trabajó en un tiempo para su cadena satelital con sede
en Hong Kong, Star TV. Su rol en la administración de
inversiones y en el aceitado de las conexiones con la
elite en China ha puesto de relieve la incertidumbre
dentro de la familia Murdoch respecto de cómo se
manejará la News Corporation después de que Murdoch,
de 76 años, se retire o muera.
Las barreras regulatorias y errores en el manejo de
sus negocios han frustrado las esperanzas de Murdoch
de obtener grandes ganancias en China. Pero mientras
busca comprar Dow Jones, la empresa madre de The Wall
Street Journal , su récord en China llama la atención
menos por sus ganancias y pérdidas que por lo que
muestra de su estilo de conducción empresarial. De
hecho, Murdoch coopera estrechamente con los censores
y los medios estatales chinos, según muchos que
trabajaron para él. Cultiva vínculos políticos que
espera que protejan sus emprendimientos de la
interferencia de los entes reguladores. En discursos y
entrevistas, a menudo apoya las políticas de los
líderes chinos y ataca a sus críticos. Un grupo de
reporteros de The wall Street Journal destacados en
China lo acusaron en una carta a los accionistas de
Dow Jones de "sacrificar la integridad periodística
para satisfacer sus objetivos personales y políticos",
acusación rechazada por News Corporation.
Sin embargo, su estrategia de seducción con los
líderes chinos ha logrado que éstos lo consideren su
favorito entre los barones de los medios extranjeros.
Ha cenado con el ex presidente Jiang Zemin y se ha
encontrado repetidas veces con otros miembros del
Politburó gobernante. Los canales de televisión
controlados por Murdoch emiten más programas en China
que cualquier otro grupo de medios extranjero.
China nunca fue una propuesta decisiva para la News
Corporation, dado que sus operaciones allí representan
sólo una pequeña parte de la compañía, evaluada en US$
68.000 millones. Pero Murdoch se ha esforzado por casi
15 años en crear una red de televisión satelital que
cubra cada mercado importante del mundo, incluyendo
China. Desea tener acceso a una parte de los US$
50.000 millones en avisos publicitarios que van
principalmente a los medios noticiosos estatales
chinos
La primera incursión de Murdoch en China fue
desastrosa. Poco después de comprar la cadena
satelital Star TV en Hong Kong por casi US$ 1000
millones, en 1993, hizo un discurso en Londres que
enfureció a la conducción china. Dijo que la
tecnología de comunicaciones moderna se había
demostrado "una amenaza nada ambigua para los
regímenes totalitarios en todas partes". El primer
ministro Li Peng rápidamente prohibió la posesión de
las antenas satelitales que en un tiempo proliferaron
en los techos chinos. Los líderes chinos rechazaron
sus intentos de disculparse personalmente, actitud que
duró casi cuatro años. Pero buscó apaciguarlos. Uno de
los blancos de sus esfuerzos fue Deng Xiaoping, que
por entonces estaba retirado pero seguía siendo el
principal líder chino. HarperCollins, la unidad
editora de libros de Murdoch, publicó una biografía de
Deng escrita por su hija, Deng Rong. Si bien
principalmente reciclaba propaganda sobre Deng,
Murdoch armó una presentación fastuosa del libro en Le
Cirque en New York. También cultivó los vínculos con
el hijo mayor discapacitado de Deng, Deng Pufang.
Murdoch contrató un jet para transportar una tropa de
acróbatas discapacitados que Deng hijo promovía, para
que actuaran a bordo del jet, según un antiguo
ejecutivo de News Corporation.
Para fines de 1990, Murdoch viajaba varias veces al
año a China. A menudo iba con su esposa, que dejó su
cargo formal en la compañía pero siguió investigando
posibles inversiones en China y participó en las
decisiones estratégicas para ese país, dijeron varias
personas que trabajaron para News Corporation. Uno de
sus roles: presentar a su marido a empresarios chinos.
Muchos de ellos han recibido títulos universitarios en
especialidades de administración empresarial en
Estados Unidos, al igual que ella, que se recibió en
Yale. Los Murdoch invirtieron unos US$ 150 millones en
media docena de compañías nuevas de internet y
telecomunicaciones en el pico de la burbuja de
internet entre 1999 y 2001.
Wendi Murdoch aumentó su rol en China. Armó una
estrategia para el sitio de redes sociales de News
Corporation, MySpace, para ingresar en el mercado
chino. La News Corporation decidió ofrecer la licencia
del nombre MySpace a un consorcio de inversores local
encabezado por la señora Murdoch. Como emprendimiento
local, MySpace China, que inició sus operaciones en la
primavera boreal, está sujeto a las leyes de censura
locales y el régimen de "autodisciplina" que gobierna
los sitios de red chinos privados. Cada página del
sitio tiene un vínculo que permite a los usuarios o
funcionarios "informar acerca de la presencia de
información no apropiada" a las autoridades.
Microsoft, Google y Yahoo han aceptado las mismas
condiciones para sus sitios en China.
Traducción: Gabriel Zadunaisky
LA NACION y NYT
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
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