[R-P] Humberto Tumini sobre la victoria de Macri

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Dom Jul 1 12:36:01 MDT 2007


Gentileza del Movimiento Libres del Sur


La única verdad es la realidad.

Como dijo el General Perón en su momento, y como repitió, variando el 
orden de las palabras, la semana pasada el Presidente Néstor 
Kirchner. ¿Y cual es la realidad, o la verdad, como se quiera? Que la 
derecha hizo nomás una cabeza de playa en la Ciudad de Buenos Aires. 
Para aquel que no lo sepa, una cabeza de playa es el territorio que 
se conquista en una guerra, dentro de un territorio mas grande 
controlado por el enemigo; y por donde se puede seguir luego metiendo 
tropas y pertrechos para continuar el ataque con mayores 
posibilidades de éxito.

La derecha argentina fue puesta a la defensiva luego del derrumbe del 
modelo neoliberal y la ofensiva popular del 19 y 20 de diciembre de 
2001. Su proyecto y sus dirigentes mas renombrados cayeron en un 
profundo descrédito; que se agudizó con la llegada al gobierno de 
Kirchner y la demostración palpable que era posible otro rumbo para 
el país, con crecimiento, mayor justicia social y soberanía política. 
Concientes de esto, los sectores dominantes han estado viendo todo 
este tiempo de qué manera podían recuperarse, salir de esa situación 
tan incómoda en que habían sido puestos, y retomar la ofensiva para 
terminar con este "populismo" que se ha instalado en la Argentina, 
perjudicial para sus intereses y los de sus socios imperialistas.

Mas allá de las dificultades que encontraron en esa estrategia 
durante estos años, no solo por lo que sucedía en el país, sino 
también por la coyuntura desfavorable a sus ideas y políticas que 
viven a nivel internacional, es claro que nunca hay que subestimar a 
la derecha vernácula. Es poderosa, experimentada y hábil.

Por todo ello decíamos en una Editorial del 13 de mayo pasado: "Es 
nuestra opinión que cuando Mauricio Macri decidió finalmente competir 
por la candidatura a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y 
no por la de Presidente en Octubre, no lo hizo en términos de una 
decisión personal, sino que hubo allí, en lo esencial, una apuesta de 
lo más consistente de la derecha argentina. Es decir: entre intentar 
convertirse en el candidato opositor mas votado en las 
presidenciales, pero sin posibilidades de estar en segunda vuelta y 
seguramente con una cantidad de votos que, en el mejor de los casos, 
podía estar en el 20%, y buscar ganar las elecciones porteñas, 
consiguiendo así un trampolín que lo proyecte con chances hacia el 
2011, Macri y sus mandantes optaron por esto último.

De ninguna manera debemos subestimar la apuesta de los poderosos. 
Buenos Aires es una ciudad que tiene una fuerte base social, por 
tener buen pasar económico, a la que no le disgusta demasiado el 
neoliberalismo; al que adhirió en su momento entusiastamente. 
Recordemos no solo los triunfos de Menem aquí en 1991, 1993 y 1995, 
sino además que los votos de este ex Presidente sumados a los de 
López Murphy, llegaron al 40% en las elecciones del 2003, cuando ya 
se había consumado el derrumbe de aquel modelo y se verificaba en 
todos lados un fuerte repudio al mismo.

Pero no solo esto hay que tener en cuenta. También hay que decir que 
este distrito no solo es rico (su ingreso per cápita es tres veces 
mayor al promedio nacional) sino que el presupuesto de su gobierno no 
depende casi de la coparticipación federal. Es decir que puede ser 
muy autónomo. A lo que debemos agregarle que, si está en manos de una 
derecha lúcida, no será fácil enfrentarlo y conmocionarlo desde los 
sectores populares, que aquí no tienen la densidad de otras 
provincias.

En síntesis, si la derecha gana la Ciudad de Buenos Aires no solo 
estaremos en un problema los que aquí vivimos, sino que no hay que 
dejar de ver el desafío que eso va a representar para el proyecto 
nacional que encabeza el Presidente Kirchner. En especial teniendo en 
cuenta que esta es la vidriera del país, que lo aquí sucede rebota 
hasta el último rincón de nuestra Argentina, y que aquí se encuentran 
los principales medios de comunicación masivos; los que, como es 
sabido, no son manejados propiamente por los intereses populares...".

Bueno, ganó nomás Macri, y con la legitimidad que le dan el 60% de 
los votos. Ahí, al toque sacó pecho la derecha y le dijo a la 
sociedad, de todo el país y no solo de la Ciudad de Buenos Aires, que 
el gobierno de Kirchner es algo viejo, que hay que sacárselo de 
encima. Cuidado con este mensaje, es muy peligroso si entra en las 
clases medias, como de hecho entró (y mas abajo también) entre las 
porteñas.

Partiendo de esto, es bueno entonces tratar de sacar algunas 
conclusiones de la derrota que tuvimos. Hay algunas cuestiones que 
saltan, obviamente, a la vista. Fue incomprensible que se dividieran 
las fuerzas populares y progresistas poniendo en pie la candidatura 
de Filmus, en lugar de llegar a un aceptable acuerdo con Jorge 
Telerman, un muy buen candidato para la Ciudad, e ir así todos 
juntos. Fue otro error muy grande concentrar la disputa con el actual 
Jefe de Gobierno y de la peor manera. Y ni que hablar de, 
prácticamente, no decir nada de Macri, ni darle a este ninguna 
batalla política e ideológica seria en la primera vuelta (esto vale 
no solamente para Filmus, sino también para Telerman). Dejándolo que 
hiciera tranqui su campaña tan mentirosa como inteligente. Después, 
en la segunda, ya casi no hubo debate, a la mayoría de la población 
no le interesó o lo rechazó.

Sin embargo, es importante decir que el problema no empezó en el 
proceso electoral, en todo caso allí se magnificó y quedó al desnudo 
luego de tan complicado resultado. Las dificultades vienen de mucho 
mas atrás. Daniel Filmus dijo después de la derrota, que había que 
construir una fuerza progresista en la Ciudad de Buenos Aires. Una 
gran verdad. Si no contamos con una vigorosa fuerza política que, con 
sus características locales, promueva y defienda nuestro proyecto 
nacional, seguramente será difícil doblegar a una derecha que ha 
trabajado sostenidamente con un mismo liderazgo y mensaje durante 
todos estos años. Ahora bien: ¿y que hizo la conducción del 
kirchnerismo porteño en ese sentido a la fecha?

Hagamos un breve repaso. En la segunda mitad del 2003 se apoyó a 
Ibarra para derrotar a Macri (ya visto en aquel entonces como un 
riesgo) con éxito. No se utilizó ese proceso para empezar a construir 
esa fuerza progresista en la Ciudad. Tampoco los años posteriores. En 
las elecciones del 2005 se reflotó al Frente para la Victoria solo 
como propuesta electoral, se puso de candidato a un referente del 
progresismo, el entonces Canciller Rafael Bielsa, y detrás suyo en un 
rol protagónico al Partido Justicialista local. Salimos terceros a 
pesar del gran apoyo con el que contaba en el distrito el Presidente. 
Tampoco esa derrota sirvió para cambiar la estrategia de 
construcción, el kirchnerismo siguió seriamente sin organizar fuerza 
política alguna, sin ningún ámbito de integración y debate, sin 
propuesta al respecto y, lo que es peor, sin presencia concreta en la 
sociedad porteña mas allá de la que tuviera el gobierno nacional. En 
las elecciones recientes el camino fue el mismo.

Hay entonces una cuestión de concepto: ¿Es necesario o no construir 
una fuerza política para impulsar y defender el proyecto nacional? 
¿Hace falta o no la participación popular organizada en esa fuerza y 
en la vida política? ¿Hay que renovar o no la dirigencia política 
tradicional?

Sin dejar de ver los errores concretos en los comicios recientes que 
más arriba hemos analizado, por ahí pasa el debate principal en los 
tiempos por venir; mas aun con este avance de la derecha en Capital. 
Y en ese sentido, valoramos la opinión del destacado dirigente 
kirchnerista Edgardo Depetri: "Dígales a l en s compañerc en s que no se 
asusten con tanto festejo de la gorilada. Que no se la crean. El 
presidente está fuerte y nosotros tenemos que salir a ganar pueblo, 
tenemos que salir con más fuerza que nunca. Esta es nuestra hora, la 
hora de los movimientos sociales, de los movimientos revolucionarios, 
de los que estamos por otra Latinoamérica propia y un país propio. 
Tenemos que recuperar nuestros recursos naturales, tenemos que lograr 
quitarle poder a los grupos trasnacionales, tenemos que pelear duro 
por la distribución de la riqueza, volcarla hacia el lado del pueblo. 
Y ahí no hay manera de errarla. Ninguna. Junto al presidente, junto a 
Cristina..." (Despacho de Prensa del Frente Transversal 29/6/07).

Esa es la respuesta a este desafío que nos lanza la reacción, el que 
no debemos subestimar: renovación política, organización y 
participación popular, profundización del Proyecto Nacional.

Sábado 30 de Junio del 2007

Humberto Tumini
Movimiento Libres del Sur


Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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