[R-P] [redial_s_bolivar] Gabriel Garcia Marquez: El Fidel Castro que yo conozco
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Jul 1 12:19:24 MDT 2007
El FIDEL CASTRO que yo conozco
Gabriel García Márquez.
Una de las personas más cercanas al comandante Fidel
Castro es García Márquez. Su agudo sentido de
observación y su mente acuciosa le han permitido
escribir la siguiente pieza maestra en donde nos
'enseña' la magnitud de la figura y la personalidad
del líder cubano. Esta pieza merece ser leída una y
otra vez, y guardarla sea escrita o como archivo en su
computador.
Por Gabriel García Márquez, Premio Nobel de
Literatura*
Su devoción por la palabra. Su poder de seducción. Va
a buscar los problemas donde estén. Los ímpetus de la
inspiración son propios de su estilo. Los libros
reflejan muy bien la amplitud de sus gustos. Dejó de
fumar para tener la autoridad moral para combatir el
tabaquismo. Le gusta preparar las recetas de cocina
con una especie de fervor científico. Se mantiene en
excelentes condiciones físicas con varias horas de
gimnasia diaria y de natación frecuente. Paciencia
invencible. Disciplina férrea. La fuerza de la
imaginación lo arrastra a los imprevistos. Tan
importante como aprender a trabajar es aprender a
descansar.
Fatigado de conversar, descansa conversando. Escribe
bien y le gusta hacerlo. El mayor estímulo de su vida
es la emoción al riesgo. La tribuna de improvisador
parece ser su medio ecológico perfecto. Empieza
siempre con voz casi inaudible, con un rumbo incierto,
pero aprovecha cualquier destello para ir ganando
terreno, palmo a palmo, hasta que da una especie de
gran zarpazo y se apodera de la audiencia. Es la
inspiración: el estado de gracia irresistible y
deslumbrante, que sólo niegan quienes no han tenido la
gloria de vivirlo. Es el antidogmático por excelencia.
José Martí es su autor de cabecera y ha tenido el
talento de incorporar su ideario al torrente sanguíneo
de una revolución marxista. La esencia de su propio
pensamiento podría estar en la certidumbre de que
hacer trabajo de masas es fundamentalmente ocuparse de
los individuos.
Esto podría explicar su confianza absoluta en el
contacto directo. Tiene un idioma para cada ocasión y
un modo distinto de persuasión según los distintos
interlocutores. Sabe situarse en el nivel de cada uno
y dispone de una información vasta y variada que le
permite moverse con facilidad en cualquier medio. Una
cosa se sabe con seguridad: esté donde esté, como esté
y con quien esté, Fidel Castro está allí para ganar.
Su actitud ante la derrota, aun en los actos mínimos
de la vida cotidiana, parece obedecer a una lógica
privada: ni siquiera la admite, y no tiene un minuto
de sosiego mientras no logra invertir los términos y
convertirla en victoria. Nadie puede ser más obsesivo
que él cuando se ha propuesto llegar a fondo a
cualquier cosa. No hay un proyecto colosal o
milimétrico, en el que no se empeñe con una pasión
encarnizada. Y en especial si tiene que enfrentarse a
la adversidad. Nunca como entonces parece de mejor
talante, de mejor humor. Alguien que cree conocerlo
bien le dijo: Las cosas deben andar muy mal, porque
usted está rozagante.
Las reiteraciones son uno de sus modos de trabajar.
Ej.: El tema de la deuda externa de América Latina,
había aparecido por primera vez en sus conversaciones
desde hacía unos dos años, y había ido evolucionando,
ramificándose, profundizándose. Lo primero que dijo,
como una simple conclusión aritmética, era que la
deuda era impagable. Después aparecieron los hallazgos
escalonados: Las repercusiones de la deuda en la
economía de los países, su impacto político y social,
su influencia decisiva en las relaciones
internacionales, su importancia providencial para una
política unitaria de América Latina... hasta lograr
una visión totalizadora, la que expuso en una reunión
internacional convocada al efecto y que el tiempo se
ha encargado de demostrar.
Su más rara virtud de político es esa facultad de
vislumbrar la evolución de un hecho hasta sus
consecuencias remotas...pero esa facultad no la ejerce
por iluminación, sino como resultado de un raciocinio
arduo y tenaz. Su auxiliar supremo es la memoria y la
usa hasta el abuso para sustentar discursos o charlas
privadas con raciocinios abrumadores y operaciones
aritméticas de una rapidez increíble.
Requiere el auxilio de una información incesante, bien
masticada y digerida. Su tarea de acumulación
informativa principia desde que despierta. Desayuna
con no menos de 200 páginas de noticias del mundo
entero. Durante el día le hacen llegar informaciones
urgentes donde esté, calcula que cada día tiene que
leer unos 50 documentos, a eso hay que agregar los
informes de los servicios oficiales y de sus
visitantes y todo cuanto pueda interesar a su
curiosidad infinita.
Las respuestas tienen que ser exactas, pues es capaz
de descubrir la mínima contradicción de una frase
casual. Otra fuente de vital información son los
libros. Es un lector voraz. Nadie se explica cómo le
alcanza el tiempo ni de qué método se sirve para leer
tanto y con tanta rapidez, aunque él insiste en que no
tiene ninguno en especial. Muchas veces se ha llevado
un libro en la madrugada y a la mañana siguiente lo
comenta. Lee el inglés pero no lo habla. Prefiere leer
en castellano y a cualquier hora está dispuesto a leer
un papel con letra que le caiga en las manos. Es
lector habitual de temas económicos e históricos. Es
un buen lector de literatura y la sigue con atención.
Tiene la costumbre de los interrogatorios rápidos.
Preguntas sucesivas que él hace en ráfagas
instantáneas hasta descubrir el por qué del por qué
del por qué final. Cuando un visitante de América
Latina le dio un dato apresurado sobre el consumo de
arroz de sus compatriotas, él hizo sus cálculos
mentales y dijo: Qué raro, que cada uno se come cuatro
libras de arroz al día.Su táctica maestra es preguntar
sobre cosas que sabe, para confirmar sus datos. Y en
algunos casos para medir el calibre de su
interlocutor, y tratarlo en consecuencia.
No pierde ocasión de informarse. Durante la guerra de
Angola describió una batalla con tal minuciosidad en
una recepción oficial, que costó trabajo convencer a
un diplomático europeo de que Fidel Castro no había
participado en ella. El relato que hizo de la captura
y asesinato del Che, el que hizo del asalto de la
Moneda y de la muerte de Salvador Allende o el que
hizo de los estragos del ciclón Flora, eran grandes
reportajes hablados.
Su visión de América Latina en el porvenir, es la
misma de Bolívar y Martí, una comunidad integral y
autónoma, capaz de mover el destino del mundo. El país
del cual sabe más después de Cuba, es Estados Unidos.
Conoce a fondo la índole de su gente, sus estructuras
de poder, las segundas intenciones de sus gobiernos, y
esto le ha ayudado a sortear la tormenta incesante del
bloqueo.
En una entrevista de varias horas, se detiene en cada
tema, se aventura por sus vericuetos menos pensados
sin descuidar jamás la precisión, consciente de que
una sola palabra mal usada, puede causar estragos
irreparables. Jamás ha rehusado contestar ninguna
pregunta, por provocadora que sea, ni ha perdido nunca
la paciencia. Sobre los que le escamotean la verdad
por no causarle más preocupaciones de las que tiene:
Él lo sabe. A un funcionario que lo hizo le dijo: Me
ocultan verdades por no inquietarme, pero cuando por
fin las descubra me moriré por la impresión de
enfrentarme a tantas verdades que han dejado de
decirme. Las más graves, sin embargo, son las verdades
que se le ocultan para encubrir deficiencias, pues al
lado de los enormes logros que sustentan la Revolución
los logros políticos, científicos, deportivos,
culturales- hay una incompetencia burocrática colosal
que afecta a casi todos los órdenes de la vida diaria,
y en especial a la felicidad doméstica.
Cuando habla con la gente de la calle, la conversación
recobra la expresividad y la franqueza cruda de los
afectos reales. Lo llaman: Fidel. Lo rodean sin
riesgos, lo tutean, le discuten, lo contradicen, le
reclaman, con un canal de trasmisión inmediata por
donde circula la verdad a borbotones. Es entonces que
se descubre al ser humano insólito, que el resplandor
de su propia imagen no deja ver. Este es el Fidel
Castro que creo conocer: Un hombre de costumbres
austeras e ilusiones insaciable, con una educación
formal a la antigua, de palabras cautelosas y modales
tenues e incapaz de concebir ninguna idea que no sea
descomunal.
Sueña con que sus científicos encuentren la medicina
final contra el cáncer y ha creado una política
exterior de potencia mundial, en una isla 84 veces más
pequeña que u enemigo principal. Tiene la convicción
de que el logro mayor del ser humano es la buena
formación de su conciencia y que los estímulos
morales, más que los materiales, son capaces de
cambiar el mundo y empujar la historia.
Lo he oído en sus escasas horas de añoranza a la vida,
evocar las cosas que hubiera podido hacer de otro modo
para ganarle más tiempo a la vida. Al verlo muy
abrumado por el peso de tantos destinos ajenos, le
pregunté qué era lo que más quisiera hacer en este
mundo, y me contestó de inmediato: pararme en una
esquina.
* Tomado de TeleSUR.
http://www.anncol. org/es/site/ doc.php?id= 2303
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
__________________________________________________
Preguntá. Respondé. Descubrí.
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas,
está en Yahoo! Respuestas (Beta).
¡Probalo ya!
http://www.yahoo.com.ar/respuestas
Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular