[R-P] General ruso NO cree en la versión sobre terrorismo "made in USA"
Edgar Schmid
condornacional en yahoo.com.ar
Sab Ene 27 08:36:36 MST 2007
Leemos del general ruso:
"1. Los organizadores de aquellos atentados (sept 11)
son los círculos políticos y los círculos de negocios
que tenían interés en desestabilizar el orden mundial
y disponían de los medios necesarios para financiar la
operación. La concepción política de ese acto maduró
allí donde aparecieron tensiones en la administración
de los recursos –financieros y de otro tipo. Hay que
buscar las razones de los atentados en la coincidencia
de intereses del gran capital a nivel transnacional y
global, en los círculos que no están satisfechos con
el ritmo del proceso de globalización o la dirección
que toma ese proceso."
"El blanco principal de la élite mundial es la
realidad natural, tradicional, cultura e histórica, es
el sistema existente de relaciones entre Estados, el
orden mundial nacional y estatal de la civilización
humana, es la identidad nacional."
Se diría que el general adhiere a la "teoría de la
conspiración"
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General Ivashov: «El terrorismo internacional no
existe»
por General Leonid Ivashov*
El general Leonid Ivashov era el jefe del Estado Mayor
de las fuerzas armadas rusas en el momento de los
atentados del 11 de septiembre de 2001. Este militar,
que vivió los hechos desde dentro, nos ofrece un
análisis muy diferente al de sus colegas
estadounidenses. Al igual que en su intervención ante
la conferencia Axis for Peace 2005, nos explica en
estas líneas que el terrorismo internacional no existe
y que los atentados del 11 de septiembre fueron un
montaje.
Lo que estamos viendo no es más que un terrorismo
manipulado por las grandes potencias y no existiría
sin ellas. Afirma que, en vez de fingir una «guerra
mundial contra el terrorismo», la mejor manera de
reducir los atentados se encuentra en el
restablecimiento del derecho internacional y la
cooperación pacífica entre los Estados así como entre
sus ciudadanos.
11 de enero de 2006
Como lo demuestra la situación mundial, el terrorismo
aparece allí donde se exacerban las contradicciones,
donde se produce un cambio en las relaciones sociales
o un cambio de régimen, donde aparece una
inestabilidad política, económica o social, donde se
libera algún potencial agresivo, donde aparece la
decadencia moral, donde triunfan el cinismo y el
nihilismo, donde se legaliza el vicio y donde
prolifera la delincuencia.
Es la globalización la que crea las condiciones para
esos fenómenos extremadamente peligrosos. Es en ese
marco que se produce el nuevo trazado del mapa
geoestratégico mundial, que se redistribuyen los
recursos del planeta, que se deshacen las fronteras de
los Estados, que se hace pedazos el derecho
internacional, que se borran las particularidades
culturales, que la vida espiritual se empobrece...
El análisis de la esencia del proceso de
globalización, y de las doctrinas políticas y
militares de Estados Unidos y de ciertos países,
prueba que el terrorismo contribuye a concretar un
dominio mundial y la sumisión de los Estados a una
oligarquía global. Eso significa que el terrorismo no
es un ente independiente de la política mundial sino
simplemente un instrumento, un medio para instaurar un
mundo unipolar con un centro único de dirección
mundial, un pretexto para borrar las fronteras
nacionales de los Estados e instaurar el dominio de
una nueva élite mundial. Precisamente esa élite
constituye el tema clave del terrorismo mundial, es su
ideólogo y su «padrino».
El blanco principal de la élite mundial es la realidad
natural, tradicional, cultura e histórica, es el
sistema existente de relaciones entre Estados, el
orden mundial nacional y estatal de la civilización
humana, es la identidad nacional.
El terrorismo internacional actual es un fenómeno que
combina el empleo del terror por parte de estructuras
políticas estatales y no estatales como medio de
alcanzar sus objetivos políticos mediante la
intimidación, la desestabilización social y sicológica
de la población, la anulación de la voluntad de
resistencia de los órganos del poder y la creación de
condiciones propicias para la manipulación de la
política del Estado y la conducta de sus ciudadanos.
El terrorismo es el arma utilizada en un nuevo tipo de
guerra. Al mismo tiempo, el terrorismo internacional,
en contubernio con los medios de difusión, se
convierte en el sistema de gestión de los procesos
globales. Es precisamente la simbiosis entre los
medios y el terror lo que crea las condiciones que
permiten imprimir giros a la política internacional y
modificar la realidad existente.
Si analizamos en ese contexto lo sucedido el 11 de
septiembre de 2001 en Estados Unidos, podemos llegar a
las siguientes conclusiones:
1. Los organizadores de aquellos atentados son los
círculos políticos y los círculos de negocios que
tenían interés en desestabilizar el orden mundial y
disponían de los medios necesarios para financiar la
operación. La concepción política de ese acto maduró
allí donde aparecieron tensiones en la administración
de los recursos –financieros y de otro tipo. Hay que
buscar las razones de los atentados en la coincidencia
de intereses del gran capital a nivel transnacional y
global, en los círculos que no están satisfechos con
el ritmo del proceso de globalización o la dirección
que toma ese proceso.
A diferencia de las guerras tradicionales cuya
concepción determinan políticos y generales, los
iniciadores fueron esta vez oligarcas y políticos
sometidos a éstos.
2. Únicamente los servicios secretos y sus jefes
actuales o en retiro –pero que mantuvieron influencia
dentro de las estructuras estatales– tienen la
capacidad de planificar, organizar y dirigir una
operación de tal envergadura. Generalmente son los
servicios secretos quienes crean, financian y
controlan las organizaciones extremistas.
Sin apoyo de los servicios secretos ese tipo de
estructuras no puede existir –y mucho menos efectuar
acciones de tal envergadura dentro de países
particularmente bien protegidos. Planificar y realizar
una operación de esa escala es extremadamente
complicado.
3. Osama bin Laden y «Al Qaeda» no pueden ser ni
organizadores ni ejecutantes de los atentados del 11
de septiembre. No disponen ni de la organización
requerida para ello ni de los recursos intelectuales o
los cuadros necesarios. Por consiguiente, hubo que
crear un equipo de profesionales y los kamikazes
árabes son figurantes utilizados para enmascarar la
operación.
La operación del 11 de septiembre modificó el curso de
los acontecimientos en el mundo en la dirección que
habían escogido los oligarcas internacionales y la
mafia transnacional, o sea quienes aspiran a controlar
los recursos naturales del planeta, la red mundial de
información y los flujos financieros. Esa operación
favoreció también a la élite política y económica de
Estados Unidos que aspira también a la dominación
global.
La utilización del término «terrorismo internacional»
apunta a los siguientes objetivos:
- enmascarar los verdaderos objetivos de las fuerzas
desplegadas a través del mundo en la lucha por la
dominación y el control;
- desviar los reclamos de los pueblos hacia una lucha
de objetivos indefinidos contra un enemigo invisible;
- destruir normas internacionales fundamentales,
alterar la concepción de términos como: agresión,
terror estatal, dictadura o movimiento de liberación
nacional;
- privar a los pueblos de su legítimo derecho a la
resistencia armada contra la agresión y a la acción
contra el trabajo de zapa de servicios extranjeros de
inteligencia;
- establecer la renuncia a la defensa prioritaria de
los intereses nacionales, transformar objetivos en el
plano militar mediante un deslizamiento hacia la lucha
contra el terrorismo, violar la lógica de las alianzas
militares en detrimento de una defensa conjunta y que
favorezca la coalición antiterrorista;
- resolver problemas económicos mediante una fuerte
imposición militar que tome como pretexto la lucha
contra el terrorismo.
Para luchar eficazmente contra el terrorismo
internacional es necesario tomar las siguientes
medidas:
- confirmar ante la Asamblea General de la ONU los
principios de la Carta de las Naciones Unidas y del
derecho internacional como principios que todos los
Estados están obligados a respetar;
- formar una unión geoestratégica de civilización
(tomando quizás como base la Organización de
Cooperación de Shangai, en la que se agrupan Rusia,
China, Kazajstán, Kirguizistán, Tayikistán y
Uzbekistán) con una escala de valores diferente a la
de los atlantistas; elaborar una estrategia de
desarrollo de los Estados, un sistema de seguridad
internacional, otro modelo económico y financiero (lo
cual significaría asentar de nuevo el mundo sobre dos
pilares);
- vincular (bajo la égida de la ONU) las élites
científicas a la elaboración y promoción de los
conceptos filosóficos del Ser Humano del siglo XXI;
- organizar la interacción de todas las confesiones
religiosas del mundo, en nombre de la estabilidad del
desarrollo de la humanidad, de la seguridad y del
apoyo mutuo.
Général Leonid Ivashov
El general Leonid Ivashov es vicepresidente de la
Academia de Problemas Geopolíticos. Fue jefe del
departamento de Asuntos Generales del Ministerio de
Defensa de la Unión Soviética, secretario del Consejo
de Ministros de Defensa de la Comunidad de Estados
Independientes (CEI), jefe del Departamento de
Cooperación Militar del Ministerio de Defensa de la
Federación Rusa. El 11 de septiembre de 2001 ocupaba
el cargo de jefe del Estado Mayor de las fuerzas
armadas rusas.
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