[R-P] [Altercom] Alternativas para America Latina - Noam Chomsky
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Ene 18 00:12:20 MST 2007
EEUU dividió a los países entre sí e internamente,
entre una pequeña élite rica y una masa empobrecida.
La integración es un prerrequisito para una
independencia genuina.
ALTERNATIVAS PARA AMERICA LATINA
Altercom*
Noam Chomsky*
18 de enero de 2007
La coincidencia de un nacimiento y de una muerte
señala una transición para Suramérica y, en realidad,
para el mundo.
El ex dictador chileno Augusto Pinochet murió cuando
los líderes de varias naciones suramericanas concluían
una reunión Cumbre de dos días en Cochabamba, Bolivia,
patrocinada por el presidente Evo Morales. Los
participantes y la agenda de la Cumbre representaban
la antítesis de Pinochet y de su era.
En la Declaración de Cochabamba, los presidentes y
representantes de 12 naciones acordaron estudiar la
idea de formar una comunidad continental similar a la
de la Unión Europea.
La Declaración marca otra etapa en los recientes
movimientos hacia la integración regional en
Suramérica, 500 años después de las conquistas
europeas.
El subcontinente, desde Venezuela hasta Argentina,
podría estar en condiciones de presentar al mundo un
ejemplo de cómo crear un futuro alternativo a partir
de un legado de imperio y de terror.
Estados Unidos ha dominado por mucho tiempo la región
con dos métodos principales: la violencia y el
estrangulamiento económico. De manera general, los
asuntos internacionales muestran más que un ligero
parecido con la mafia.
El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en
vereda, inclusive cuando quien lo hace es un
comerciante al por menor.
Intentos previos de independencia han sido aplastados,
en parte a raíz de la falta de cooperación regional.
Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una por
una.
(América Central, lamentablemente, todavía tiene que
sacudirse el miedo y la destrucción que dejaron
décadas de terror respaldados por Estados Unidos,
especialmente durante la década del ochenta).
Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido
el nacionalismo independiente, particularmente cuando
amenaza convertirse en un "ejemplo contagioso", según
la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo
en Chile.
El 11 de septiembre de 1973, una fecha frecuentemente
denominada el primer 9/11 en Latinoamérica, las
fuerzas del general Pinochet atacaron el palacio
presidencial chileno. Salvador Allende, el presidente
democráticamente elegido, murió en el palacio. Al
parecer, se suicidó porque no estaba dispuesto a
rendirse al asalto que demolió la democracia más
antigua y más vibrante de Latinoamérica y que
estableció un régimen de tortura y represión.
La cantidad oficial de muertos por el golpe es de
3.200. Se cree que la cifra real duplica ese número.
Una investigación oficial 30 años después del golpe
encontró evidencia de aproximadamente 30.000 casos de
tortura durante el régimen de Pinochet. El ex dictador
chileno rápidamente actuó para integrar otras
dictaduras militares respaldadas por Estados Unidos en
un programa de terrorismo de Estado llamado «Operación
Cóndor», que mató y torturó sin misericordia dentro de
la región y más allá de ella.
Entre los líderes en Cochabamba estaba la presidenta
chilena Michelle Bachelet. Como Allende, ella es
socialista y graduada en Medicina. También es una ex
exiliada y prisionera política. Su padre era un
general que murió en prisión después de haber sido
torturado.
En Cochabamba, Morales y el presidente de Venezuela,
Hugo Chávez, celebraron la creación de una nueva
empresa conjunta para procesar gas boliviano. Este
tipo de cooperación fortalece el rol de la región como
un actor importante en la energía global.
Venezuela es el único miembro latinoamericano de la
Organización de Países Exportadores de Petróleo con
las reservas más grandes de crudo fuera del Medio
Oriente.
Chávez sueña con la creación de Petroamérica, un
sistema integrado de energía del tipo que China
intenta iniciar en Asia.
El nuevo presidente ecuatoriano, Rafael Correa,
propuso un vínculo comercial por tierra y por agua
desde el Amazonas brasileño hasta la costa del
Pacífico ecuatoriano.
Ese sería el equivalente suramericano del Canal de
Panamá.
Entre otros desarrollos prometedores está incluido
TeleSUR, un esfuerzo para quebrar el monopolio
occidental de los medios de comunicación.
El presidente brasileño Lula da Silva pidió a sus
colegas que superen las diferencias históricas y unan
el continente, sin importar cuán difícil sea la tarea.
La integración es un prerrequisito para una
independencia genuina. La historia colonial -España,
Inglaterra, otros poderes europeos, los Estados
Unidos- no solamente dividió a los países entre ellos
sino que también dejó un división interna dentro de
las naciones, entre una pequeña élite rica y una masa
de gente empobrecida.
La correlación con la raza se aproxima bastante. De
manera típica, la élite rica fue blanca, europea,
occidentalizada, y los pobres eran nativos, indios,
negros y entremezclados. Las élites mayormente blancas
tenían pocas relaciones con los otros países de la
región. Estaban orientadas hacia Occidente, no hacia
sus propias sociedades en el Sur.
A raíz de los nuevos desarrollos en Suramérica,
Estados Unidos se vio forzado a ajustar su política.
El gobierno que ahora tiene apoyo de Estados Unidos
-como Brasil, bajo Lula- podría muy bien haber sido
derrocado en el pasado, como lo fue el presidente
brasileño Joao Goulart en un golpe respaldado por
Estados Unidos en 1964.
Los principales controles económicos en los años
recientes han venido del Fondo Monetario
Internacional, que es virtualmente una rama del
Departamento del Tesoro de Estados Unidos.
Argentina fue la niña mimada del Fondo Monetario
Internacional hasta el crash del 2001. Argentina se
recuperó, pero desacatando las reglas del FMI. Rechazó
pagar sus deudas de acuerdo a lo estipulado y compró
lo que faltaba de la deuda -parcialmente con la ayuda
de Venezuela, en otra forma de cooperación.
Brasil, a su manera, ha actuado en la misma dirección
para liberarse del FMI. Bolivia había sido un
obediente estudiante del FMI por alrededor de 25 años
y concluyó con un ingreso per cápita más bajo del que
tenía al comenzar. Ahora Bolivia se está librando del
FMI, también, una vez más, con la ayuda de Venezuela.
En Suramérica, Estados Unidos todavía traza una
distinción entre los buenos y los villanos. Lula es
uno de los buenos. Chávez y Morales son los villanos.
Sin embargo, para mantener la línea del partido de
Washington, es necesario sintonizar algunos de los
hechos. Por ejemplo, cuando Lula fue reelegido en
octubre, uno de sus primeros actos fue viajar a
Caracas para apoyar la campaña electoral de Chávez.
Además, Lula inauguró un proyecto brasileño en
Venezuela, un puente sobre el río Orinoco, y discutió
otros proyectos conjuntos.
El ritmo está aumentando. Este mes, MERCOSUR, el
bloque comercial de Suramérica, continuó su diálogo
sobre la unidad suramericana en su reunión semestral
en Brasil, donde Lula inauguró el Parlamento del
MERCOSUR -otro prometedor signo de liberación de los
demonios del pasado.
Altercom
Agencia de Prensa de Ecuador. Comunicación para la
Libertad.
Noam Chomsky
Pensador, escritor y activista estadounidense.
Profesor de Lingüística en la Universidad de
Massachussets. Fundador de la Gramática Generativa
Transformacional, que es un sistema original para
abordar el análisis lingüístico y que ha revolucionado
la lingüística. Autor de La segunda guerra fría
(1984), La quinta libertad (1988), El miedo a la
democracia (1992), El Nuevo orden mundial (y el viejo)
(1996),
“Perdimos, no pudimos hacer la revolución. Pero tuvimos, tenemos, tendremos razón de intentarlo. Y ganaremos cada vez que un joven sepa que no todo se compra, ni se vende y sienta ganas de querer cambiar el mundo.”
Envar El Kadri
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