[R-P] [E. Lacolla] El culto del desatino
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Ene 15 19:49:02 MST 2007
El culto del desatino
Por ENRIQUE LACOLLA
El irracional conflicto con Uruguay da la pauta de que se sigue
privilegiando a lo epidérmico sobre el fondo.
La semana internacional ha estado plena de hechos, dramáticos aunque
no catastróficos, que subrayan sin embargo el carácter crítico del
presente y la compleja interconexión en que se encuentra todo a esta
altura de la globalización.
Veamos la lista de acontecimientos. Venezuela decidió nacionalizar
las telecomunicaciones, la luz y las plantas de refinado de crudo que
existen en su suelo, lo cual provocó una considerable conmoción en
los mercados sudamericanos y una ominosa protesta de Estados Unidos;
Rusia cortó el suministro de petróleo a Europa como consecuencia de
que Bielorrusia había a comenzado a tomarlo del oleoducto que la
cruza para evadir el aumento de precios fijado por Moscú; el corte
practicado por los rusos erizó a su vez a la canciller alemana,
Angela Merkel, que se salió del libreto anodino de la diplomacia para
protestar contra él; el Sunday Times, de Londres, filtró un informe
sobre aspectos puntuales de un eventual ataque atómico israelí contra
las plantas nucleares de Irán y más cerca, aquí mismo, en las
fronteras que separan a nuestro país de la hermana República Oriental
del Uruguay, el activismo de un grupo de ambientalistas siguió
amenazando a las coordenadas estratégicas del proyecto Mercosur con
bloqueos en serie de los accesos internacionales al país vecino.
Ahora esas acciones se complican con amenazas de interrumpir incluso
el tráfico fluvial entre las dos orillas del Plata, mientras los
militantes presionan por una ley que impida vender madera a la
fábrica de celulosa que la empresa Botnia se apresta a instalar en
Fray Bentos.
Es imposible que nos ocupemos de todos estos temas en este limitado
espacio. Nos limitaremos entonces a echar una mirada -¿espantada?- a
lo que está pasando entre nuestro país y el Uruguay, y a la dinámica
que puede estar movilizando la situación.
No es la primera vez que esta columna se acerca a este asunto.
Siempre nos pareció preocupante la capacidad de suscitar una tormenta
en un vaso de agua que tiene el grupo de activistas de clase media
que conforman la Asamblea de Gualeguaychú. Es evidente el resultado
negativo que su agitación puede tener respecto de un proyecto de una
envergadura estratégica infinitamente más grande que el problema de
contaminación ambiental -no demostrada claramente, por otra parte-
que ocupa a los militantes ecologistas.
Esa preocupación debe dar el paso, sin embargo, al desconcierto,
mezclado con bronca, que resulta de la inoperancia del gobierno
argentino a lo largo de la crisis y a la pregunta de si este se
interesa de veras en tener una política coherente de integración
dirigida hacia América del Sur. ¿Adónde iremos a parar, en efecto,
con la extraña frivolidad que el gobierno nacional ha desplegado
frente a este tema, dejándolo progresar hasta extremos que complican
mucho el arribo a una solución y dejarán un sedimento de resquemor
entre los uruguayos?
Ligereza
¿Qué pudo inspirar al gobierno de Néstor Kirchner para que se haya
enredado, sin mucha convicción, en acciones ante el tribunal de La
Haya, acciones dirigidas a sostener la causa de los ambientalistas,
cuando es evidente que estas van en contra del derecho internacional?
No hay una respuesta seria a este interrogante porque, sospechamos,
no ha habido un propósito serio detrás del respaldo, expreso o
tácito, que el Poder Ejecutivo ha dado a la causa de los ecologistas.
Más bien podría hablarse de oportunismo electoral y de una
disposición acomodaticia que trata de rehuir decisiones difíciles
postergándolas para más adelante. Pues la ecuación dominante del
gobierno nacional, de acuerdo a la cual parece decidido a arreglar su
curso de acción, es la de no hacer olas en los problemas decisivos
para el país, mientras se aprovecha de una coyuntura económica
favorable para mantener un rumbo intermedio entre la adhesión teórica
a los postulados del cambio y una práctica confortable, que no
termina de asumir deberes que comportan riesgos en lo referido a los
grandes problemas. Como la reforma impositiva y el lanzamiento de un
plan de industrialización y pleno empleo que modifique el frágil
perfil productivo que tiene todavía la nación. O, en lo referido al
ámbito militar, la reforma de los planes de estudio de las
instituciones donde se forman los integrantes de las Fuerzas Armadas.
La renuncia a hacerlo sigue dejándolos a merced de intérpretes que
adhieren a una concepción antipopular de nuestra historia. Esta
última reforma sería más útil que la reviviscencia de las causas por
violaciones de los derechos humanos consumadas por la dictadura, que
sólo pueden matar a un león muerto, mientras que la visión
distorsionada que ayudó a cometerlas sigue vigente.
Seguimos vacilando al comienzo del camino.
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
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