[R-P] El Flaco Acerbi

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Dom Ene 14 20:58:03 MST 2007



El Flaco Acerbi

 

         El pasado 2 de enero falleció el flaco
Acerbi. 

         Había sido cofundador, candidato en diversas
oportunidades a cargos electivos y dirigente nacional
del FIP (Frente de Izquierda Popular) en los años 70. 
Médico sanitarista, fue un querido y combativo
referente de los trabajadores de la salud.  Al
comenzar la década del 60 tomó contacto con la
Izquierda Nacional en la legendaria librería del Mar
Dulce de la calle Córdoba, desde donde el colorado
Ramos exponía una nueva interpretación revolucionaria
del país y redescubría, para las nuevas generaciones,
una historia argentina y latinoamericana oculta y
deformada por la falsificación oligárquica,
adelantando la tesis de un marxismo populista y
nacional.

         Poco tiempo necesitó el joven médico para
convencerse de que profundizar y llevar adelante la
Revolución Nacional que encabezaba Perón habían sido
el mejor y más sólido marco para desarrollar un
proyecto de salud pública que respondiese a los
intereses de los trabajadores y del país. 

         Fue natural entonces que al mismo tiempo que
Norberto Acerbi se incorporaba a la lucha política en
el campo del sanitarismo, se vinculara con la gran
tradición trunca de Ramón Carrillo, el primer ministro
de salud pública de la Nación designado por el
presidente Perón.  Este había recibido un país poblado
de epidemias, endemias y desnutrición que erradicó,
por medio de grandes campañas en la década del
cincuenta, gracias a Carrillo.  Al mismo tiempo, el
gobierno justicialista había logrado sentar las bases
de una infraestructura pública que reemplazaba a la
red precaria y humillante de las sociedades de
caridad. Medicina para pobres y medicina para ricos
era la única concepción que podía brotar de una
sociedad oligárquica.

         Como sanitarista, a Acerbi le tocó una etapa
difícil en la lucha por preservar la obra de Carrillo,
que la Revolución Libertadora de 1955 y sus sucesores,
se encargaron de desmontar pieza por pieza.  Al faltar
el comandante criollo de esas resonantes campañas
contra el Chagas o la fiebre amarilla, la salud
pública quedó en manos de las directivas  de la
Oficina Panamericana de la Salud (OPS), en muchos
aspectos equivalente al FMI. En esas condiciones debió
librar la lucha con los pocos médicos que en aquellos
años tenían una visión compartida de los graves
problemas que acarreaba al sistema de salud la
dependencia semicolonial del país y su injusta
estructura social interna

         Gran amigo de Floreal Ferrara, ambos
coincidieron en reivindicar a ultranza al creador de
la medicina preventiva y social y en formular audaces
recreaciones del legado del gran sanitarista
argentino.

         Las preocupaciones de Acerbi alcanzaron a la
indagación histórica de la cual resultó una biografía
política de Eduardo Wilde, ministro del Presidente
Roca y representante de la generación del 80,
escritor, médico y diplomático que estaba
prácticamente olvidado.

                  A comienzos de los años 70
participamos con Norberto de las primeras reuniones de
médicos del FIP. No éramos muchos pero ya por entonces
repudiábamos el tratamiento de “colega”, nos
considerábamos “trabajadores de la salud” y
aspirábamos con las enseñanzas de Ramón Carrillo a
plasmar otros modelos de formación universitaria y de
atención médica que identificaran a los médicos como
trabajadores al servicio de su pueblo. Había sido
puesta una semilla y fue Norberto Acerbi quien la
desarrolló al máximo dejando el ejemplo de ser un
auténtico continuador de Carillo, un enemigo de la
medicina mercantilizada, un socialista criollo y
nacional. Sus últimos años los dedicó en buena medida
a impulsar la causa de la deuda externa  fundamentando
en actos, cursos y publicaciones el rechazo  a ese
gran fraude que contribuyó a esclarecer junto a
Alejandro Olmos y otros compañeros que pertenecieran o
no a su organización, reconocían en Norberto a un
militante insobornable. Trabajaron con él Rodolfo
Balmaceda, Manuel Campos y otros muchos que supieron
de su coraje y patriotismo, más allá de diferencias
menores.

         Había en Acerbi esa falta de empaque y de
ínfulas que distinguía a muchos médicos formados en la
Universidad del coloniaje, más atentos a la opinión de
los laboratorios y de las corporaciones de
aparatología que a los intereses del país.  Fue un
destacado Director de hospital -el Policlínico
Presidente Perón de Avellaneda- y amigo de los
sindicatos. Fue un ejemplar guía práctico de un gran
complejo hospitalario. Tuvo el destino aciago de
muchos argentinos en un tiempo sombrío. Fue cesanteado
por el proceso (1976-1983) y pasó a ocupar un lugar en
la lista de proscriptos, exiliados y desaparecidos que
también afectó al sector. Con algo de comandante de
guerra, de hombre de ciencia, de administrador eficaz
y de militante social Acerbi deja el recuerdo de su
vida como un modelo de pensar y hacer. Con Acerbi se
cierra un capítulo pero queda un mensaje que las
nuevas generaciones de trabajadores de la salud están
asumiendo como propio.

 

Alberto Guerberof

                                                      
                                                      
                                       14 de enero de
2007



	

	
		
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