[R-P] Objetivo Irán

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mie Ene 3 09:43:50 MST 2007


de C. de la Garma:

29-12-2006  

Scott Ritter, ex inspector de armas de las Naciones
Unidas, y Seymour Hersh, periodista de investigación,
dialogan sobre los planes de la Casa Blanca para
cambiar el régimen iraní
Objetivo: Irán 


Amy Goodman
Democracy Now

Traducido para Rebelión por Sinfo Fernández y Félix
Nieto y revisado por Caty R. 

El Pentágono ha anunciado una serie de planes para
desplazar nuevos buques de guerra y aviones de combate
a la región del Golfo Pérsico que se situarán de forma
que tengan a Irán dentro de su radio de alcance. 

Volvamos ahora a las últimas noticias sobre Irán: el
New York Times está informando de que Estados Unidos y
Gran Bretaña pronto desplazarán más buques de guerra y
aviones de combate a la región del Golfo Pérsico y los
situarán para tener a su alcance a Irán. Altos
oficiales estadounidenses han declarado al periódico
que el aumento de las unidades navales no debería
considerarse como preparativos para lanzar un ataque
ofensivo contra Irán. Pero admitieron que se iba a
aumentar la capacidad de ataque contra Irán.

El portaaviones Eisenhower y su grupo de combate
entraron en el Golfo Pérsico el 11 de diciembre
pasado. Se espera que otro portaaviones, el Stennis,
parta para el Golfo el próximo mes. El ejército
declaró que también se están dando pasos para impedir
que Irán pueda bloquear el transporte de petróleo
desde el Golfo.

Amy Goodman: En Democracy Now presentamos hoy una
discusión exhaustiva entre dos personalidades que han
criticado la política de la administración Bush hacia
Irán. Scott Ritter fue inspector de armas de las
Naciones Unidas en Iraq. Ha escrito recientemente el
libro Target Irán: The Truth About the White House’s
Plans for Regime Change. Seymour Hersh es un
periodista de investigación ganador del Premio
Pulitzer para la revista The New Yorker. En el mes de
octubre, Scott Ritter y Seymour Hersh mantuvieron una
conversación pública en Nueva York, en la Ethical
Culture Society, sobre el nuevo libro de Scott Ritter.
Seymour Hersh dio comienzo a la conversación:

Seymour Hersh: Bien Scott, en algún pasaje de tu libro
indicas –haciendo un listado- que tienes información
de algunas cosas que están pasando actualmente en el
interior de Irán. Dices que Israel y Estados Unidos
estaban presionando –página 147, etc.- a todos los
niveles para tratar de identificar y localizar
instalaciones nucleares dentro de Irán. Israel utilizó
todas sus conexiones con el Kurdistán iraquí y con
Azerbaiyán para introducir células secretas de
inteligencia en Irán, cuyas tareas se supone que
complementaron unos comandos especialmente entrenados
que entraron en Irán disfrazados de aldeanos locales.

Estados Unidos estaba llevando a cabo operaciones
similares utilizando a las fuerzas de la oposición
iraní, en especial el MEK, de orientación muyajaidin,
que es un grupo terrorista que en otro tiempo
definimos como anti-Saddam y ahora como anti-Irán, que
trabaja muy estrechamente con nosotros a pesar de
estar en la lista de grupos terroristas.

Y describes que se están utilizando fuerzas de la
oposición dentro de Irán y al MEK para llevar a cabo
operaciones transfronterizas bajo la supervisión de la
CIA. Estados Unidos ha utilizado también sus
considerables capacidades técnicas para recoger
información de inteligencia, centrando la atención de
la tecnología y los satélites de espionaje
electrónico, etc., para operar a lo largo de la
periferia iraní. El problema es que ni los israelíes
ni Estados Unidos pudieron detectar nada que indicara
una localización segura sobre el terreno donde hubiera
alguna actividad secreta relacionada con armas
nucleares.

Un par de preguntas. ¿Quién lo dice? Yo no he leído
eso en el New York Times. No das la fuente. ¿Cuál es
la fuente? ¿Qué es lo qué sabes? ¿Cómo lo has sabido?

Scott Ritter: Bien, como mencioné en la contraportada
del libro, donde hablo de las fuentes, se puede
disponer fácilmente de la mayor parte de esa
información en la prensa; pero no en la prensa
estadounidense. No vas a leer nada sobre el asunto en
el New York Times, no vas a encontrar nada tampoco en
el Washington Post y probablemente tampoco leerás nada
en la mayoría de los periódicos de los medios
dominantes de habla inglesa. Pero, ¿sabes?, tenemos
una organización en la CIA llamada FBIS, el Foreign
Broadcast Information Service, que traduce los
periódicos de diversas naciones de todo el mundo para
ofrecer de forma literal y un poco a vista de pájaro
lo que está pasando en esos países.

Por ejemplo, si lees la prensa azerí averiguarás que
el Mossad israelí ha aumentado sus esfuerzos para
construir una estación en Azerbaiyán. Y la prensa
azerí profundiza todavía más en el asunto. ¿Por qué
quiere el Mossad construir una estación de
operaciones? Hay un par de razones. Ya sabes que hay
una minoría judía en Azerbaiyán que ha emigrado a
Israel. Y por eso hay cierto número de israelíes
azeríes que el gobierno israelí está devolviendo a
Azerbaiyán para que trabajen en ese proyecto. Todo
esto se ha aireado mucho en la prensa azerí, por eso
si quieres obtener buena información, lee la prensa
azerí. Lee la prensa turca. La prensa turca también
hablará de lo que está pasando en Irán y Azerbaiyán.
Esto te dará las pistas.

Como ya no soy oficial en activo del servicio de
inteligencia, cojo esas pistas y llamo a algunos
amigos que son oficiales de inteligencia en activo. Y
aunque no van a divulgar información clasificada, les
diré: “Eh, he leído algo sobre ciertas actividades que
se están desarrollando. ¿Puedes comentarme esta
noticia?” Nos sentaremos ante unas cervezas y me harán
comentarios. Y entonces tratas de remover un poco más.
Te diré que escribí el libro antes de ir a Irán. Pero
cuando llegué a Irán y hablé con los comandantes de la
Guardia Revolucionaria, lo que me sorprendió es que
conocían todo esto. Los iraníes estaban muy al
corriente de lo que estaba pasando en la sección azerí
de Irán, en la sección kurda. Podían citar hasta la
última coma de todo lo que la CIA está tramando y de
todo lo que los israelíes tienen en mente.

Pero, ¿sabes?, de nuevo, el punto fundamental es: ¿Por
qué no pongo todo eso a pie de página? Probablemente
por la misma razón por la que mucha gente tampoco lo
hace, porque si confío en una determinada información
que viene de una fuente escrita específica, eso
significa que hay otra información de otra fuente
específica escrita en la que no confío, ¿de dónde me
llega todo eso? Bien, quizá de una fuente humana.
Acabo de ponérselo más fácil, en este momento, a los
que no quieren que la información sobre los hechos
llegue a manos del ciudadano medio estadounidense, a
los que desean mantener en secreto la política
exterior de Estados Unidos y la política de seguridad
nacional ante esos estadounidenses a quienes se supone
que están protegiendo. Se pondrán a perseguir a esa
gente, no te quepa duda de que lo harán. Y yo voy a
hacer todo lo que pueda para asegurarme de que no les
facilito que puedan hacer daño a los que tuvieron el
valor de ayudarme en la tarea de intentar informar a
la gente para que puedan conocer mejor el problema que
estamos llamando Irán.

SH: ¿Por qué mis colegas de la prensa estadounidense
no han sido más hábiles con respecto a esta historia?

SR: Uno de los grandes problemas es –y aquí va la
granada- Israel. En el momento en que mencionas la
palabra “Israel”, la nación Israel, el concepto
Israel, muchos, en la prensa estadounidense, se ponen
totalmente a la defensiva. No se nos permite
precisamente ser muy críticos con respecto al estado
de Israel. Y otra cosa que no podemos hacer es
discutir la idea de Israel y la idea de que los
intereses de Israel pueden estar de hecho dictando lo
que Estados Unidos está haciendo, discutir que puede
que nuestra actuación en el Próximo Oriente no vaya en
beneficio de nuestra seguridad nacional, sino de la de
Israel. Mira, preferimos no hablar de eso, porque es
uno de los cuentos de éxito total del lobby
pro-israelí, que han mezclado ambas cosas para que
cuando hablemos de los intereses israelíes, ellos
digan: “no, hablamos de los intereses
estadounidenses”.

Es interesante ver cómo el AIPAC y otros elementos del
lobby israelí no han tenido que registrarse como
agentes de un gobierno extranjero. Sería bueno que lo
hicieran porque entonces sabríamos cuándo abogan por
algo en nombre de Israel o en nombre de Estados
Unidos.

Desafiaría al New York Times a sentarse e intentar
elaborar una historia crítica sobre Israel, sobre la
influencia de Israel, el papel que juega Israel al
influir en la política exterior estadounidense. Es
normal que Israel trate de influir en la política
exterior estadounidense. Permíteme que te aclare esto.
Los británicos buscaron intervenir en nuestra política
exterior. Los franceses otro tanto. Los saudíes lo
mismo. La diferencia es que cuando ellos hacen eso y
meten a ciudadanos estadounidenses en el juego, estos
mismos estadounidenses, una vez que cogen el dinero de
un gobierno extranjero y actúan en nombre de ese
gobierno, se deberían de registrar ellos mismos como
agentes de ese gobierno, así conoceríamos su
procedencia. Eso es todo lo que les pido a los
israelíes que hagan. Permítannos saber de donde
provienen, porque hay que poner fin ya a la confusión
del pueblo estadounidense de que los intereses de
Israel son necesariamente nuestros intereses.

Justo ahora tengo que decirte que Israel tiene una
preocupación válida y comprensible sobre Hezbolá en el
sur de Líbano. Si yo fuera israelí, Hezbolá me
preocuparía mucho y querría hacer todo lo posible para
anular a esa organización. Como estadounidense, te
diré que Hezbolá no amenaza ni una pizca nuestra
seguridad nacional. Por eso no deberíamos hablar de
utilizar las fuerzas del ejército estadounidense para
abordar la cuestión de Hezbolá. Ese es un problema
israelí. Y, en efecto, verás al New York Times, al
Washington Post y a otros medios de comunicación
confundiendo la cuestión. Quieren que creamos que
Hezbolá es un problema estadounidense. No lo es, damas
y caballeros. Hezbolá se creó tres años después de que
Israel invadiera Líbano, no tres años después de que
Estados Unidos invadiera Líbano. Y el único objetivo
de Hezbolá era liberar el sur de Líbano de la
ocupación israelí. Y es en este punto donde debo
decirte que Hezbolá no es una organización terrorista
que amenace la seguridad de Estados Unidos.

SH: Hablando de Israel en tu libro, es interesante
leer entre líneas. Veamos, básicamente, describes a
Israel con relación a Irán: la idea de un arma nuclear
iraní como amenaza existencial. Describes cómo Israel
recoge información –podríamos decir que “espía”- de la
Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA).
De cierta forma ese es un material muy revelador –no
la primera parte, sino ésta, la de que Israel ha
penetrado y trabajado muy estrechamente con gentes de
la AIEA, que tiene apartamentos, casas con medidas
especiales de seguridad en Viena, donde negocia y
actúa, básicamente a niveles políticos, dentro de la
AIEA.

En tercer lugar describes con gran detalle –pienso de
nuevo que con más detalle de lo que nunca se ha hecho
público- cuán estrechamente han trabajado los
israelíes con el MEK, el de los muyahaidines, ese
grupo terrorista que está de nuevo en el candelero
–llegaremos ahí enseguida-, no sólo en términos de
apoyarlo y de urgirnos a nosotros, Estados Unidos, a
apoyarlo, sino también que gran parte de la
inteligencia, la mayoría de las cosas importantes que
hemos sabido en esta administración sobre los
programas iraníes de armas nucleares, fueron
anunciadas por los oficiales del MEK hace años, sobre
todo en agosto de 2002. Hubo un anuncio importante
sobre instalaciones subterráneas en un lugar que
muchos de vosotros conocéis ahora: Natans. Y la
extensión de las excavaciones en el interior de Irán
se hizo pública por el MEK. Y relatas en más de una
ocasión en tu libro cómo Israel era la fuente de donde
procedía esa inteligencia y que estaban usando
fundamentalmente al MEK para trabajos de proselitismo
y propaganda en Estados Unidos. También describes,
como hemos señalado antes, operaciones enormemente
activas de Israel en el interior de Irán, con agentes
sobre el terreno recogiendo información.

Por eso, háblanos sobre ti e Israel. ¿Eres antisemita?
Sé que serviste allí. Háblanos de eso.

SR: Bien, lo primero de todo, no soy antisemita y,
definitivamente, no soy anti-israelí.

SH: Tú no eres realmente un judío que se odia a sí
mismo, dejémoslo claro.

SR: No, podría ser un goyim [término hebreo para
designar a los no judíos] que se odia a sí mismo pero…
a menos que haya algo en mi pasado que todavía no
hemos descubierto…

SH: Como algunos senadores, ¿verdad?

SR: Eso es irrelevante. El resultado final es que me
considero amigo del estado de Israel. Me considero un
auténtico amigo del pueblo israelí. Pero defino la
amistad como la actitud de alguien que se preocupa de
otro, no del que utiliza o explota a un amigo. Ya
conoces el viejo adagio: los amigos no permiten que
los amigos conduzcan borrachos. Solíamos usar eso en
la campaña contra la droga, en la campaña contra el
alcohol. Esa es la forma en que veo mi amistad con
Israel. Y cuando veo a un amigo preparándose para
conducir borracho o hacer algo que puede dañarlo a él
o a mí, le diré: “no”, le diré “para”. Por eso mis
críticas hacia Israel no proceden de ninguna base
antisemita o de odio contra los judíos. No.

Como señalo, pasé un par de semanas en 1991 trabajando
con un grupo para impedir que los misiles iraquíes
aterrizaran sobre suelo israelí. Muchos
estadounidenses buenos perdieron sus vidas en ese
esfuerzo y lo tomamos muy en serio. Pasé cuatro años
en Israel trabajando con el gobierno israelí y tengo
muchas simpatías hacia ellos. Sé como trabajan. Sé
cómo juegan.

Y diré esto: si fuera israelí estaría haciendo
exactamente lo que hacen ellos. Tienen una
preocupación legítima. No seamos niños. Es un país con
una historia pequeña. Y si un mecanismo nuclear
explota dentro de ese pequeño país, Israel dejará de
existir como nación-estado viable. No pueden
permitirse ningún error. Ahí no hay margen para el
error.

Por eso Israel ha asumido la postura de que no sólo no
tolerará un programa iraní de armas nucleares, sino
que tampoco tolerará tecnología nuclear que se pueda
usar para un programa de armas nucleares, en este
caso, el enriquecimiento que se permite a Irán por el
artículo 4 del Tratado de No Proliferación. Israel
dice no. Si Irán puede enriquecer [uranio] hasta
niveles que fueran utilizables en un reactor nuclear,
esa misma tecnología puede utilizarse para enriquecer
hasta niveles adecuados para un ingenio nuclear. Por
lo tanto, la postura israelí es “ni un solo rotor
giratorio”, lo que significa que no se va a permitir
que funcione dentro de Irán ni una centrifugadora. Es
la política de tolerancia cero.

Ahora, Irán es un país grande que desarrolla un
programa secreto. Permíteme mencionar esto también.
Cuando el MEK dio la información en agosto de 2002
utilizando lo que mucha gente ha dicho que es
información israelí, ¿adivinas qué? Tenían razón. No
olvidemos eso. No salieron y vomitaron basura. No se
trataba de Ahmed Chalabi inventando cosas. Era el
representante del MEK diciendo que hay una instalación
en Natans, que tiene que ver con el enriquecimiento de
uranio, que se mantiene en secreto frente al mundo. Y
tenían razón. Por eso, permíteme que me quite el
sombrero ante la comunidad de la inteligencia israelí
por averiguarlo.

Pero hay una diferencia entre conseguir información
correcta de inteligencia y elaborar la política
correcta. Y te diré, justo ahora, que los israelíes
están siguiendo una política equivocada, porque han
creado un sistema de análisis que se desvía de las
lecciones aprendidas en la Guerra del Yom Kippur. Al
final de la Guerra del Yom Kippur, dijeron básicamente
que no habría más “konseptsia” [rol conceptual], con
el significado de que íbamos a idear, concebir y
proyectar lo que piensa el enemigo.

Y se equivocaron. Proyectaron que los egipcios no
atacarían nunca en las fechas de las que se hablaba, y
ya sabes lo que ocurrió, consiguieron que el Tercer
Ejército Egipcio avanzara por el Sinaí y que los
israelíes tuvieran serios problemas. Dijeron: “De
ahora en adelante los análisis se basarán en los
hechos y doblaremos, triplicaremos los controles”. Uno
de los israelíes más interesantes con los que me he
topado es Doubting Thomas. Es coronel. Toda la
información y las valoraciones que le llegaron al
director de la inteligencia militar venían a través de
él. Se sentaba y los ponía firmes. Si hacías una
afirmación, decía: “¿Cómo sabes eso?” Si decías x, él
decía, ¿por qué no y? y tenías que responderle. Tenías
que volver y explicarlo y sólo entonces el análisis le
llegaba al director de la inteligencia militar, que es
el jefe de las valoraciones nacionales en Israel.
Entonces él coge y se lo lleva al primer ministro. Por
eso, imagina que, siendo la cabeza del estado,
consigas inteligencia de calidad de tu comunidad, de
inteligencia que ha pasado por un doble o triple
control, que ha sido cuestionada, ahí no hay
posibilidad de error.

Pero ocurrió algo interesante en las secuelas de la
Guerra del Golfo. Algunas personalidades tomaron el
mando. Una en particular, escribí sobre él en el
libro: Amos Gilad, entonces brigadier general. Creo
que acabó como general de división. Pero Amos Gilad
llevó a buen término la noción de konseptsia. Concebía
la noción de un nexo que relacionaba Irán con Hezbolá
y con Hamás. Y dijo que Israel estaba amenazado. Todo
eso va confluyendo y tenemos que ponernos a lidiar con
ello. Y la cabeza que hay que cortar si queremos
triunfar, es Irán. Irán es la amenaza. Irán es el
problema. Debemos hacer frente a Irán. Y empezó a
sesgar las valoraciones de inteligencia que se estaban
presentando al director de la inteligencia militar,
esta vez a partir de lo que llamaré análisis basado en
la fe, en el instinto visceral, en la creencia, pero
no en los hechos. No era un análisis que se hacía a
partir de los hechos. Era una desviación. Y, por
desgracia, los políticos se lo tragaron.

Una vez más, en la actualidad, tenemos que ser capaces
de separar lo que afecta a Israel en la formulación de
la política estadounidense, separar los intereses
israelíes de los intereses estadounidenses; el
gobierno israelí ha conseguido triunfar al utilizar al
lobby pro-israelí para asegurar que las preocupaciones
israelíes, el punto de vista israelí devenga en el
punto de vista estadounidense. Y eso es lo que está
sucediendo en estos momentos.

Es verdad, Israel tiene agentes operando dentro de
Irán. Es bueno que los tenga. Deseo que tengamos más
agentes operando dentro de Irán, así conoceremos mejor
lo que pasa. ¿Puedes culpar a Israel de que se
preocupe de las armas nucleares, de intentar cerrarse
a la Agencia Internacional de la Energía Atómica?
Nosotros lo hacemos. ¿Por qué el mundo se sorprende de
que Israel lo haga? Cuando tienes inspectores que van
a una nación que consideras hostil, quieres saber lo
que conocen. También quieres intentar guiarles. Israel
hizo esto en Iraq. Y tengo que decir que fue muy
honorable lo que hicieron. No fueron a corromper el
proceso de inspección. Fueron para mejorarlo, para
apuntalar el proceso de inspección.

Con respecto a Iraq se hizo un análisis basado en los
hechos. Eso es por lo que, al fin y al cabo, el
gobierno israelí estaba deseando aceptar que Iraq
había sido virtualmente desarmado, que casi todos los
posibles arsenales de armas de destrucción masiva
habían sido registrados. En 1988, esa fue la
valoración. Gracias a Amos Gilad, en 2003 las armas de
destrucción masiva de Iraq habían vuelto a aparecer y
no hizo falta que explicara cómo se había llegado a
esa situación. Era un caso de konseptsia. Era un
instinto visceral. Estaban allí porque Saddam era
malo.

Lo mismo está sucediendo hoy con Irán, porque toda la
inteligencia que se está haciendo ha descubierto un
programa de enriquecimiento nuclear, no un programa de
armas nucleares. Pero los israelíes ya han llegado a
la conclusión, gracias a Amos Gilad y su konseptsia,
de que existe un programa de armas nucleares. Por
tanto, si no encuentras evidencias de tal programa,
significa que no estás mirando en los lugares
adecuados. Por eso, empiezas entonces a especular.
¿Cuánta gente recuerda aquí las instalaciones
subterráneas en Iraq, los túneles de Saddam, todo ello
enterrado? Bien, ¿había, no había?

Bien, adivina qué. Los israelíes hablan de túneles en
Irán. Y hay túneles en Irán. Los iraníes han estado
trabajando con los norcoreanos durante las últimas dos
décadas para perfeccionar técnicas de túneles en
profundidad y están haciendo perforaciones en la
tierra. ¿Viste todos esos pequeños túneles de Hezbolá
en el sur de Líbano que fueron tan efectivos contra
los israelíes? Los cavaron los iraníes con ayuda de
Corea del Norte. Eso partió de los mismos iraníes. Y
están haciendo actualmente lo mismo en Irán. Y los
israelíes están detectando esa actividad de túneles
profundos y están enviando elementos para que
inspeccionen todo eso, pero no encuentran ninguna
evidencia de actividad relacionada con lo nuclear,
porque no la hay.

Pero de nuevo, gracias a la konseptsia y la forma en
que los israelíes hacen ahora sus valoraciones, Gilad
inmediatamente relacionan túneles en profundidad con
programas de enriquecimiento nuclear para dar a
entender que hay un programa secreto subterráneo de
desarrollo de armas nucleares. El análisis basado en
la fe ha suplantado al análisis basado en los hechos
y, debido a las presiones sobre los políticos
estadounidenses que ha efectuado el lobby israelí,
nuestro propio gobierno ha abrazado ahora ese punto de
vista. Y eso es muy peligroso, damas y caballeros,
porque si aceptamos a simple vista, sin cuestionarla,
la idea de un programa de armas nucleares en Irán, eso
significa que el debate ha terminado. Ha terminado
porque si Irán tiene un programa de armas nucleares
violando el derecho internacional, es muy fácil para
los políticos estadounidenses hablar de los
imperativos para enfrentar esa situación.

Y si no puedes enfrentarla con éxito en el terreno
diplomático, queda sólo la opción militar sobre la
mesa. Y justo ahora es esa la dirección que estamos
tomando, porque el debate está finiquitado, en
apariencia, sobre si Irán tiene o no un programa de
armas nucleares, incluso aunque la AIEA haya hecho
acto de presencia y haya dicho que no hay evidencias
en absoluto para sostener las alegaciones de la
administración Bush de que tal programa de armas
existe. Fíjate que no he dicho que la AIEA dijera que
no hay tal programa de armas, he dicho que no puede
probarlo.

Pero, toma nota de que la administración Bush ha
cogido todo eso y ha cambiado ahora de rumbo, como
hicieron con Iraq. Saddam dijo: “No tenemos armas. Los
inspectores no están encontrando arma alguna. Sigan
buscando”. ¿Por qué? Porque la responsabilidad no es
que los inspectores encuentren las armas. La
responsabilidad recae en que Iraq pruebe que no
existen. Pero, ¿cómo puedes probar algo negativo? Lo
mismo sucede hoy con Irán. Hemos dicho que es
responsabilidad de los iraníes probar ante la
comunidad internacional más allá de toda sombra de
duda que no hay un programa de armas nucleares en
Irán. ¿Cómo puedes probar algo negativo?

Pero ese no es el asunto, porque no se trata de
programas de armas nucleares. El asunto trata más bien
de cambio de régimen y la administración Bush está
utilizando la percepción de amenaza de un programa de
armas nucleares para conseguir su objetivo final de
transformación regional, que es, de nuevo, una
política que ha brotado más en Tel Aviv que en
Washington.

SR: Bien, de nuevo, creo que todo es debido a que al
gobierno de Bush le gusta hablar sobre la relación
entre las armas de destrucción masiva y el terrorismo.

Voy a comentar la relación entre los neoconservadores
de Washington y el ala derecha del partido Likud de
Israel. Esos elementos políticos durante muchos años
han funcionado juntos como un reloj. Ahora que los
neoconservadores en Washington están en el poder, la
derecha en Israel tiene que seguirles el juego. Tienen
que usar las cartas que les han tocado, por lo que no
se van a enfrentar a Estados Unidos. No te vas a
sentar e intentar animar a Estados Unidos a tomar
medidas contra Irán basadas en información
contrastada.

Tienes que entender que hay algunos botones que
necesitas presionar en Washington para que los
políticos estadounidenses vayan en una dirección u
otra. Tienes que ponérselo fácil. Y lo más sencillo es
decir que existe un programa nuclear en Irán. Después,
hay que apretar más botones, ya que tú no querrás
afrontar el tema en solitario. Lo quieres más
complicado: que el programa de armas nucleares está en
manos de un estado que apoya el terrorismo, Irán. Y
que las organizaciones terroristas que apoya incluyen
a Hezbolá y Hamás, el brazo armado de la organización
por la liberación de Palestina, Fatah. Todo es parte
del mismo problema.

Haciendo eso, Israel complica la política
estadounidense con respecto a Oriente Próximo, porque
resulta muy complicado tratar el problema palestino
como uno solo. Se hace más difícil tratar a Hezbolá
independientemente y se hace también más complicado
amenazar solamente a Irán. Israel lo ha mezclado todo,
ya que sabe cómo jugar el juego político
estadounidense, creo que mejor que nosotros en lo que
se refiere a políticas domésticas, inteligencia
abrumadora y claro proceso analítico.

SH: Pienso bastante sobre los neoconservadores y lo
que es interesante sobre ellos y su influencia, como
tú dices, si lo miras bien, en los últimos años han
perdido bastante su liderazgo intelectual para la
contribución directa en la política. Wolfowitz ya no
está. Richard Perle tampoco está al cargo de la
política de defensa. Douglas Feith, que era
subsecretario de defensa y hombre de confianza de
Rumsfeld también se ha ido. Por lo que con algunos de
los más importantes neoconservadores fuera, ¿por qué
seguimos hablando de ellos? ¿Qué nos ocurre para que
sigan, incluso sin sus líderes? (nadie definiría a
Bush, Cheney o Rumsfeld como neoconservadores antes de
2001, eran simplemente conservadores realistas). ¿Cómo
hemos llegado a esto?, ¿cuál es tu pista? Quiero
decir, no tengo la respuesta. ¿La tienes tú? 

SR: No tengo una respuesta definitiva. Pero diría lo
siguiente: si quieres atribuir cualquier cosa al
poderío de los neoconservadores, atribúyeles los 8
años del gobierno de Clinton. Ellos ganaron terreno
durante el gobierno de Reagan porque había un gobierno
que los apoyaba. Teníamos un enemigo, un punto de
mira. Por lo que ellos se podían sentar y hablar sobre
la hegemonía global, hablar sobre dominación, así
nadie se planteaba una oposición, ya que se reconocía
ampliamente que estábamos en una lucha global contra
otra superpotencia.

Cuando la Unión Soviética se colapsó, los pensadores
neoconservadores, esos hegemonistas globales, dijeron,
“No podemos permitir que ningún otro país o grupo de
países llenen ese vacío” Eso era en 1991, 1992. De
hecho en 1992, bajo la dirección de Dick Cheney, que
era el secretario de defensa, Paul Wolfowitz y Scooter
Libby ayudaron a redactar un documento de ideas, una
declaración para la política del departamento de
defensa, que hablaba de la forma de dividir al mundo
en esferas de influencia estratégica y cómo podríamos
intervenir unilateralmente, prevenir militarmente, si
fuera necesario, para dominar esas regiones. Eso es lo
que necesitábamos hacer tras la caída de la Unión
Soviética. 

Se produjo un pequeño contratiempo con esa política,
llamado elecciones, en las que George Herbert Walker
Bush, el heredero de Ronald Reagan, perdió y Bill
Clinton fue el sucesor. Cuando ocurrió esto los
neoconservadores, que habían sido tan influyentes
durante 12 años, dejaron de estar en el poder. ¿Y qué
hicieron? Se agruparon en formaciones conservadoras de
pensamiento derechista y durante 8 años fueron
madurando y perfeccionando ese veneno que se convirtió
en sus políticas. Y entonces, cuando George W Bush fue
elegido presidente, volvieron y asumieron el poder,
pero tuvieron 8 años para hacer que su visión sobre
cómo debería ser el mundo fuera más atrayente. Al
principio no lo tuvieron fácil. Se produjeron
bastantes contratiempos, si te acuerdas, en el verano
de 2001 la gente era muy crítica con el gobierno de
Bush, de Ronald Rumsfeld y con esos pensadores
neoconservadores, ya que su política no iba en
concordancia con la que llevó a cabo Clinton.

Gracias al 11 de Septiembre 2001, cuando 19 criminales
secuestraron cuatro aviones y los estrellaron contra
tres edificios y un campo, todo cambió. Los
neoconservadores supieron cómo sacar provecho del
miedo, basado en la ignorancia del pueblo
estadounidense, para venderles cuentos sobre el mundo
en que vivimos. Como resultado, pudieron hacer una
fácil transición a una política que Estados Unidos
debería rechazar y que ahora se ha convertido en la
política oficial, la política de seguridad nacional o
la estrategia de Estados Unidos, que se promulgó por
primera vez en septiembre de 2002 y se actualizó en
junio de 2006. Esta política es la misma, palabra por
palabra, que la que Wolfowitz diseñó en 1992 en el
“Proyecto para un Nuevo Siglo Estadounidense”
publicado en 1997. La misma que ahora define la
política exterior de Estados Unidos.

SH: Pero, Scott, contesta a la pregunta. Antes estaban
resentidos, pero, ¿por qué siguen así? ¿Y por qué
siguen teniendo tanta influencia? Has nombrado a otro
de los que ya no están: Libby, que en tiempos de los
líderes intelectuales del grupo, como Wolfowitz,
también era muy importante. ¿Por qué viendo el
desastre –cada vez más obvio- de la política en Iraq,
seguimos allí? ¿Por qué seguimos con unas políticas
neoconservadoras? ¿Qué nos han inoculado? ¿Qué está
ocurriendo?

SR: Bien, el motivo por el que he mencionado la
gangrena es para señalar que han estado 12 años en el
poder, seguidos por otros 8 años en los que han
conseguido introducir sus políticas en comités de
expertos y trabajar en ello. Por lo que son 20 años en
los que los neoconservadores han podido desarrollar y
perfeccionar su ideología.

SH: Si, pero tenemos una Constitución, un Congreso,
prensa, burocracia… ¿Qué está pasando? 

SR: El 11 de Septiembre, Estados Unidos sufrió su peor
derrota, no a manos de los terroristas, sino de los
neoconservadores, que fueron quienes permitieron ganar
a los terroristas ya que hicieron que Estados Unidos
se volviese contra sí mismo Tenemos un Congreso, pero
el Congreso sólo cuenta cuando funciona. Y cuando el
Congreso no hace lo que debe, cuando rechaza que el
presidente sea responsable por las políticas que lleva
a cabo, cuando está ausente mientras violamos las
leyes internacionales e incluso la Constitución de
Estados Unidos invadiendo a un país soberano sin una
causa justa, permitiendo la tortura de personas por
miembros de los servicios estadounidenses, cuando
consiente las escuchas telefónicas sin permiso,
entonces el Congreso no funciona como una parte
legítima del gobierno.

SH: De acuerdo, pero retrocedamos un poco. Todos
estamos de acuerdo con respecto al Congreso. Pero la
realidad es que cuando Olmert, el primer ministro de
Israel, estuvo aquí en mayo, pronunció un discurso
sobre Irán dirigido al Congreso y lo que más se
aplaudió, las ovaciones en pie, se produjeron cuando
Olmert criticó a Irán y cuando sacó el espectro -el
mismo lenguaje al que te referías- de la amenaza.
Entonces hubo una ovación con todos los congresistas
en pie. La verdad del asunto es que no importa cómo se
describa, no importa cómo lo percibamos, si el
presidente ordena un ataque militar contra Irán, el
Congreso lo aprobara sin dudarlo. En mi opinión no
cabe la menor duda. No sé qué piensas, pero me imagino
que tendrás alguna idea, o alguna especulación ¿cuál
es tu pronóstico? Tenemos un montón de preguntas, y
puede que haya alguien que no esté de acuerdo con lo
que dice Scott. Hace falta mucho valor, pero hay que
decirlo.

SR: Intento no ser polémico.

SH: Entonces, ¿cuál es tu pronóstico? ¿Qué va a pasar?
¿Habrá una sorpresa el próximo octubre? ¿Qué piensas?
¿Qué crees que nos espera?

SR: Bien, lo primero, empecemos con la ovación del
Congreso puesto en pie que recibió Olmert. ¿Por qué?
¿Por qué recibió esta ovación? Porque Estados Unidos
está condicionado previamente desde 1979 para aceptar
cualquier cosa negativa que se diga sobre la República
Islámica de Irán. Ahora hay un montón de cosas
negativas que se pueden decir sobre Irán pero
desgraciadamente, si nos ponemos ese filtro que no
reconoce ningún aspecto positivo, sólo los negativos,
creamos unas condiciones en las sólo cuentan esos
aspectos, los negativos. Por tanto, cuando se dice que
Irán representa una amenaza, estamos de acuerdo. Y
esto lleva ocurriendo desde 1979. Así que el público
estadounidense y también el Congreso, vienen
condicionados para la guerra, para la confrontación
con Irán. Ese es el motivo por el que podemos tener
una política de transición que va desde el gobierno de
contención de Clinton al cambio de régimen con el
gobierno de Bush, sin que prácticamente haya debate
sobre ello.

Y porque las condiciones existen habrá guerra con
Irán, a no ser que se produzca un pequeño milagro: que
los demócratas ganen el Congreso en las elecciones de
noviembre y que creen suficiente fricción para detener
la guerra. Pero aunque eso ocurra, como has señalado,
no hay diferencias entre los dos partidos en relación
con Irán. Todos dicen “Espera un minuto, estamos
perdiendo la guerra en Iraq y hay un 65% de la
población que se ha vuelto contra la guerra. No
podemos ir a la guerra con Irán”.

Otra vez, quiero corregir sobre ese 65%. Esa parte de
la población no esta contra la guerra. Simplemente lo
que no quieren es perderla. Si estuviésemos ganando la
guerra en Iraq estarían a favor. Si hubiésemos llevado
la democracia, estarían aclamando al presidente. No
importaría que violásemos las leyes internacionales.
Ni siquiera importaría que mintiésemos acerca de las
armas de destrucción masiva. Estaríamos ganando. Dios
bendiga a América. ¿Somos buenos, verdad? ¡USA, USA!

Pero estamos perdiendo, por eso están contra la guerra
de Iraq.

¿Qué ocurre cuando te patean la cabeza en un partido?
Que estás esperando al siguiente partido, en el que
puedes ganar. Y ahora mismo estamos buscando ganar el
siguiente: Irán. Vamos a ganar contra Irán. ¿Cuando?
No será en Octubre, eso te lo puedo asegurar.

Hay un par de cosas que tienen que ocurrir antes que
vayamos a la guerra con Irán. Tiene que producirse una
ofensiva diplomática seria para asegurar una base
militar que apoye a las fuerzas aéreas para que
realicen un bombardeo continuo y la logística
necesaria: el combustible, las bombas, el personal de
apoyo, el mantenimiento. No lo hemos hecho, lo estamos
haciendo. También tiene que producirse una preparación
política en casa. El gobierno de Bush todavía no es
una dictadura. Todavía tiene que ir al Congreso y
obtener cierto grado de aprobación para comenzar las
operaciones militares contra Irán. Aunque no mucha.
Quiero decir, todo el mundo es consciente de que
después del 11S el Congreso le dio carta blanca para
que hiciese la guerra donde fuera necesario, siempre
que esta se enmarcase en la guerra contra el terror. Y
el Presidente... 

SH: Buena precisión. La resolución de octubre de 2002
no se limitaba a Iraq. Tienes toda la razón. 

SR: No, es una guerra global contra el terror. 

SH: Le dio el derecho a todo [al presidente], obtuvo
un cheque en blanco. Tiene ese derecho. SR: Un cheque
en blanco para hacerlo. 

SH: Es literalmente correcto.

SR: Ahora tiene que andar con cuidado. Sí, puede
comenzar una guerra, pero antes se tiene que asegurar
de que el Congreso continuará financiando la guerra.
Por eso es por lo que irá al Congreso. Expondrá sus
razones para atacar a Irán y, como ya he dicho, el
congreso está programado para asentir y ratificar
cualquier cosa que el presidente haya firmado.

Lo más importante es que el ejército esté listo. Lo
más fácil es preparar las fuerzas aéreas, las fuerzas
navales y la aviación, que son las que bombardearán.
Lo más difícil será que los jefes militares estén de
acuerdo, y ese puede que sea un rayo de esperanza si
conseguimos un Congreso controlado por los demócratas
que no tenga miedo de ejercer su responsabilidad y que
realice investigaciones, que llame a los militares
profesionales y los libere para que puedan hablar
críticamente sobre las malas políticas, que es el
deber y la responsabilidad de todo general.

Existe una grave negligencia del deber en Estados
Unidos, en la que nuestros generales permanecen
callados mientras están en activo. Cuando se retiran,
inmediatamente se arman de valor. Entonces pueden
hablar. Pero, entonces ¿sabes? ya es demasiado tarde y
muchos de sus hombres han muerto. Deberían haber
hablado antes. Esperemos que con un Congreso demócrata
los generales hablen. Mira la norma que tiene el
ejército británico. Su jefe ha salido y le ha dicho al
gobierno: “Sr. Blair, su guerra no sólo es que no se
pueda ganar, es que además está destruyendo al
ejército británico. Y si queremos seguir teniendo
ejército durante los próximos cinco a diez años,
tenemos que cambiar nuestra política” Puede que los
generales estadounidenses sigan su ejemplo.

SH: Conozco a algunos árabes inteligentes que no son
antiamericanos a priori, pero cada vez lo van siendo
más; por supuesto, siguiendo por este camino, me dijo
uno -hay otro- tienen otro vestigio para la esperanza,
que es que después del desastre de Líbano y con los
Israelíes debilitados, la percepción es que sufrimos
una derrota. Una derrota técnica, no una derrota
total. Ven en ello algo positivo. Pero algunos árabes
brillantes que conozco dicen que puede que Israel se
mueva hacia el centro y quizá de alguna forma eso nos
salve. “Nos salve”, opinan, de ser el “mundo del
petróleo en Oriente Próximo y de una guerra continua.
Y dicen que podría ser, dando por hecho que los
estadounidenses no moverán su posición, que quizá la
población israelí se mueva hacia el centro. Pero no
hay indicios de eso. No los veo. 

SR: Bien, existe una cuestión que es una de las cosas
que más me sorprende cuando visito Israel. Es como
cuando viajas a Irán, de repente se levanta el velo
porque los medios no dan la imagen verdadera sobre lo
que Irán es en realidad; de la misma forma, creo que
la mayoría de los estadounidenses no tienen una visión
real de lo que es Israel a menos que viajen allí y
conozcan a los israelíes. Es una sociedad muy variada.
No es homogénea, sobre todo en lo que se refiere a la
política. Si sientas a tres israelíes a una mesa,
tienes siete opiniones distintas. Esa es la verdad. A
esa gente le encanta la política, les preocupa, se
involucran. Además existe un movimiento viable,
poderoso, moderado y progresivo en Israel.

La batalla contra Hezbolá el último verano, el
conflicto en el sur de Líbano que ensangrentó el norte
de Israel, puede ir en ambas direcciones. Por un lado,
hay elementos que buscan explotar el factor del miedo,
el hecho de que cientos de cohetes cayeran en Israel,
para decir, “Nunca más, nunca más. Debemos redoblar
nuestros esfuerzos para enfrentarlos”; pero viendo la
débil respuesta del ejercito israelí, y cómo Hezbolá
salió reforzado, los israelíes puede que hayan
aprendido la lección que nosotros estamos aprendiendo
en Iraq, que es que no se puede derrotar militarmente
a una organización que tiene sus raíces en las
preocupaciones legítimas de la población autóctona. Y
que conste que no estoy aquí para condenar o alabar a
Hezbolá, pero te diría que Hezbolá es una organización
Chií en el sur de Líbano. Pertenece a esa región. Está
en esa región. Puede que Israel haya aprendido una
dura lección, que no se puede bombardear a esa gente
para que obedezca, entonces puede que se muevan hacia
el centro.

SH: Queremos hacer otra pregunta, una ultima pregunta,
veamos, vamos a la guerra, comenzamos una campaña de
bombardeos masivos. Probablemente un mínimo de tres
días de bombardeos intensivos, acabar con el
presidente que es lo que se hace cuando empiezas un
ataque aéreo como hicimos dos veces contra Saddam y
como hicieron los israelíes cuando fueron a por
Nasralá, creo que ahora, los israelíes y nosotros
vamos perdiendo 0 a 8, casi tan mal como Shrummy en
sus elecciones. De todas maneras, la pregunta es:
vamos a la guerra y según tú, ¿qué pasa después?

SR: Bien, como comprenderás es imposible estar seguro
al 100%, pero te daré mi mejor análisis. Los iraníes
usarán su arma más efectiva, porque la clave es que el
régimen de Irán quiere mantenerse en el poder y no se
puede permitir una estrategia por la que el pueblo
estadounidense reconozca a los tres años ¡diablos!,
hemos cometido un error. Quiero decir que si esa fue
la estrategia de Saddam, le salió mal, por que ya no
está en el poder. Sí, ahora nos damos cuenta de que
cometimos un error en Iraq, pero el régimen ya no
está. Por lo que los iraníes saben que deben causar
daño desde el principio. El daño no lo harán
militarmente, porque no vamos a mandar tropas para que
reciban ese daño. El daño será económico.

Nuestra economía basada en el petróleo está al limite.
Solo tenemos entre un 1 y un 1,5% de excedentes de
capacidad de producción. Si quitamos el petróleo iraní
del mercado, que es lo primero que harán los iraníes,
inmediatamente estaremos en un -4%, lo que significa
que no habrá petróleo suficiente para un mundo
sediento de él, especialmente para la insaciable
economía estadounidense. Y no somos los únicos que nos
lo bebemos. Piensa por un momento en lo que dirían
China e India (las dos economías en desarrollo más
grandes del planeta), dirían “Oye Tío Sam, pararemos
todo para desviar los recursos y poder mandarte el
petróleo y que sacies tu adición ¿para qué atacas a
Irán?”.

Y no es solo el petróleo Iraní el que saldrá del
mercado. ¿Por qué crees que hemos enviado dragaminas
allí? Tenemos que mantener abierto el estrecho de
Ormuz. Los iraníes lo cerrarán de inmediato. También
acabarían con los campos petrolíferos del oeste de
Arabia Saudita. Cerrarían el grifo de Kuwait.
Cerrarían la producción de los Emiratos Árabes Unidos.
Cerrarían lo que quedase de la producción en Iraq.
Lanzarían un ataque masivo con sus aliados chiíes en
Iraq contra las fuerzas estadounidenses y provocarían
un baño de sangre.

Para terminar, a los dos días de emprender el ataque
contra Irán, cada uno de nosotros sentiría las
consecuencias donde más duele, en el bolsillo. Y cada
vez sería peor. No sólo lo digo yo. Pregunta a Dick
Lugar qué información recibe de los grandes
empresarios, ellos están diciendo “No nos podemos
permitir ir a la guerra contra Irán”.

SH: Pregunta final: y con todo esto, ¿lo vamos a
hacer?

SR: Sí, lo vamos a hacer.

Fuente:
http://www.democracynow.org/article.pl?sid=06/12/21/143259&tid=25

Sinfo Fernández y Félix Nieto son traductores de
Rebelión. Caty R. pertenece a los colectivos de
Rebelión y Tlaxcala, la red de traductores por la
diversidad lingüística. Esta traducción se puede
reproducir libremente con fines no lucrativos a
condición de respetar su integridad y mencionar al
autor, a los traductores y la fuente. URL de esta
página: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=43921 



 
   
   
   
  "Yo como tú amo el amor, la vida, el dulce encanto de las cosas, el paisaje celeste de los días de enero. También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos. Y que mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos' Roque Dalton García


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