[R-P] Parasitismo rentístico y superganancias agropecuarias

Nestor Gorojovsky nestorgoro en fibertel.com.ar
Lun Feb 26 10:57:35 MST 2007


Según informa el diario _Clarín_ del 26 de febrero, basándose en 
fuentes tan insospechables como las Bolsas de Cereales de Rosario y 
Buenos Aires, al final de la cosecha de este año la burguesía 
agraria, la pequeño burguesía agraria y la oligarquía ("el campo") se 
repartirán una utilidad neta (tras el pago de las retenciones y el 
impuesto a las ganancias) de 2673 millones de dólares. Son unos 89 
por hectárea: un chacarero mediano con 200 hectáreas de soja hace de 
este modo 18 000 dólares limpios de pelo y paja en una sola cosecha. 

El diario acota, sin embargo, que estos cálculos no toman en cuenta 
dentro de los costos de producción los alquileres de los campos, "tan 
difundidos que se estima que más del 60% de la superficie agrícola 
está siendo arrendada. Es decir que una buena proporción de esta 
renta la embolsarán los propietarios de dichos campos". 

¿A cuánto equivale ese privilegio rentístico, derivado del mero 
monopolio social de la propiedad de la tierra, que permite a un 
sector de la población hacerse con parte del valor producido por los 
demás sin otro mérito que el peaje impuesto por dicho monopolio, y 
sin necesidad de inversión alguna? 

Supongamos, a los fines del cálculo preliminar, que ese 60% de la 
superficie agrícola corresponde a un 60% de la producción total. Los 
arrendamientos (en rigor, la mayoría son meros contratos accidentales 
sin compromiso para el propietario de las tierras) se pactan 
normalmente a valores que -en una estimación conservadora y a decir 
verdad bastante irreal- se pueden ubicar en torno al 30% de los 
beneficios netos.  En ese caso, los rentistas se llevan nada menos 
que el 30% del 60% de las ganancias, es decir, redondeando, un 20% de 
las utilidades netas del sector agrario. 

Traducido a dinero contante y sonante, estamos ante el 20% de 2700 
millones de dólares, o sea 540 millones (y mucho más probablemente el 
doble). Se trata de una suma que equivale a la mitad o al total del 
impuesto a las ganancias devengado, entre pataleos furiosos de las 
entidades representativas del "campo", por el usufructo productivo de 
las mejores tierras del mundo.  Es plata que se pierde para la 
población en general, porque el rentista en nuestro país no 
reinvierte en opciones productivas (desgraciadamente, tampoco lo 
suelen hacer las demás clases dominantes, pero en este caso la 
tendencia es abrumadoramente potente) sino en otro tipo de 
actividades rentísticas.

Puede uno preguntarse porqué las entidades gremiales de los sectores 
dominantes en el agro argentino no patelean tanto contra esta 
exacción y sí lo hacen siempre, como una letanía, contra los 
impuestos que les "carga" el Estado. La respuesta es bastante obvia 
apenas se averigua cuál es la distribución de regímenes de tenencia 
de la tierra: rentistas de la tierra y empresarios agrarios están 
interconectados por la defensa irrestricta del régimen de propiedad, 
cuando no son una y la misma persona (física o jurídica).

Según el último Censo Agropecuario, y tomando como base la región 
pampeana (compuesta por las provincias de Buenos Aires, Córdoba, 
Entre Ríos, La Pampa y Santa Fe), de 134 000 explotaciones, 78 000 
(58%) tenían toda su tierra en propiedad, 24 000 (18%) sumaban tierra 
arrendada a la propia y solo 13 000 (10%) arrendaban la totalidad de 
su superficie. En hectáreas, las relaciones eran aproximadamente las 
mismas: 50%, 25% y 8% de una superficie agropecuaria total de 68,4 
millones de hectáreas.

A partir de estos hechos materiales, y de la común aspiración a 
forrarse en dólares aunque para ello tenga que condenar al pueblo 
argentino al hambre o a importar sus propios alimentos, el gran 
rentista ejerce un dominio ideológico incontrastable sobre el pequeño 
chacarero, del mismo modo que lo ejerce la gran empresa imperialista 
o trasnacionalizada sobre la pequeña y mediana industria, la Cámara 
de Comercio sobre el más miserable de los kioskeros de barrio y el 
imperialismo en general sobre las clases dominantes de la Argentina. 

De allí que medidas tímidas que en otro tiempo y lugar hubieran 
recibido el aplauso de un David Ricardo (quien probablemente las 
hubiera criticado por no tener suficiente profundidad) no tienen el 
menor eco en este mundillo cuyo horizonte está determinado por la 
posibilidad de realizar sus cosechas en el mercado mundial. Para este 
tipo de personas, una medida estrictamente burguesa y poco profunda, 
como la expropiación de las tierras arrendadas (no de todas, sino 
solo las sujetas a arriendo) para que el Estado redistribuya dicha 
renta en el conjunto de la población, huele a azufre.

En fin.

Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 
"La patria tiene que ser la dignidad arriba y el regocijo abajo".
Aparicio Saravia
_ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ _ 






Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular