[R-P] El debate sobre religión

Hugo Santos hasantos en uolsinectis.com.ar
Lun Feb 19 20:23:04 MST 2007


Para poner límite a las remanidas frases sobre los "zurdos" y la religión, 
poniendo un poco de claridad sobre la relación entre el marxismo y las 
religiones, envío a la lista algunas partes del Capítulo I "Religión y 
Política: una revisión de Marx y Weber" del libro de Michael Löwy "Guerra de 
dioses", editado por Siglo XXI.

  "La bien conocida frase 'la religión es el opio del pueblo' es considerada 
la quintaesencia de la concepción marxista del fenómeno religioso por la 
mayoría de sus defensores y sus oponentes.  ¿Qué tan correcta es esta 
visión?  Para empezar, es necesario insistir en que esta declaración no es 
en absoluto específicamente marxista.  La misma frase puede encontrarse, en 
contextos diversos, en los escritos de Kant, Herder, Feuerbach, Bruno, 
Bauer, Moses Hess y Heinrich Heine (...)."



  " La expresión apareció poco después en el artículo de Marx sobre Hegel 
'La filosofía del derecho' (1844).  Una lectura cuidadosa del párrafo de 
Marx donde aparece esta frase revela que es más moderada y menos parcial de 
lo que generalmente se cree.  Aunque su posición frente a la religión es 
obviamente crítica, Marx toma en cuenta el carácter dual del fenómeno: 'El 
desaliento religioso es al mismo tiempo la expresión del verdadero 
desaliento y la protesta en contra del verdadero desaliento.  La religión es 
el suspiro de la criatura oprimida, el corazón de un mundo sin corazón, así 
como el espíritu de una situación no espiritual.  Es el opio del pueblo.'"



  "Al leer el ensayo completo le queda claro a uno que la opinión de Marx 
debía más al neohegelianismo de izquierda, para el que la religión es la 
enajenación de la esencia humana, que a la filosofía de la Ilustración, que 
simplemente la denunció como una conspiración del clero.  De hecho, cuando 
Marx escribió el párrafo que citamos todavía era discípulo de Feuerbach, que 
era neohegeliano.  Su análisis de la religión era, entonces, 'premarxista', 
no hacía referencia a las clases y era más bien ahistórico.  Pero se 
caracterizaba por ser dialéctico, al captar el carácter contradictorio del 
'desaliento' religioso: era tanto una legitimación de las condiciones 
existentes como una protesta en contra de ella."



(...)



  "Friedrich Engels mostró (tal vez debido a su educación pietista) un 
interés mucho mayor que Marx en los fenómenos religiosos y  su papel 
histórico.  La principal contribución de Engels al estudio marxista de las 
religiones es su análisis de la relación de las representaciones religiosas 
con la lucha de clases.  Por encima de la polémica filosófica 'materialismo 
vs. Idealismo', le interesaba entender y explicar las formas sociales e 
históricas concretas de religión.  El cristianismo ya no aparecía (como en 
Feuerbach) como una 'esencia' intemporal, sino como un sistema cultural que 
sufrió transformaciones en los diferentes períodos históricos: primero fue 
la religión de los esclavos, luego fue la ideología estatal del Imperio 
romano, luego amoldado a la jerarquía feudal y finalmente adaptado a la 
sociedad burguesa.  Se presenta así como un espacio simbólico que se 
disputaban fuerzas sociales antagonistas: en el siglo XVI, por ejemplo, la 
teología feudal, el protestantismo burgués y las herejías plebeyas."



(...)



  "Según Engels, el paralelo entre socialismo y cristianismo primitivo está 
presente en todos los movimientos que, a lo largo de los siglos, han soñado 
en restaurar la religión cristiana primitiva -desde los taboritas de John 
Zizka ('de gloriosa memoria') y los anabaptistas de Thomas Münzer a (después 
de 1830) los comunistas revolucionarios franceses y los partidarios del 
comunismo utópico alemán Wilhelm Weitling.  Sin embargo, a los ojos de 
Engels sigue habiendo una diferencia esencial entre los dos movimientos: los 
cristianos primitivos trasponían la liberación al más allá en tanto que el 
socialismo la ubica en este mundo."



(...)



  "El mismo Lenin, que con mucha frecuencia denunció la religión como una 
'niebla mística', insistió en su artículo 'Socialismo y religión' (1905) que 
el ateísmo no debería formar parte del programa del Partido porque 'la 
unidad de esta lucha verdaderamente revolucionaria de la clase oprimida por 
la creación de un paraíso en la tierra es más importante para nosotros que 
la unidad de opinión del proletariado acerca del paraíso celestial'."



(...)



  "Ernest Bloch fue el primer autor marxista en modificar radicalmente el 
marco teórico, sin abandonar la perspectiva marxista y revolucionaria.  Como 
Engels, distinguió dos corrientes socialmente opuestas: por un lado, la 
religión teocrática de las iglesias oficiales, el opio del pueblo y aparato 
engañoso al servicio de los poderosos; por otro lado, la religión 
subterránea, subversiva y herética de los albigenses, los husitas, Joachim 
di Fiore, Thomas Münzer, Franz von Baader, Wilhelm Weitling y León Tolstoi. 
Sin embargo a diferencia de Engels, Bloch se rehusó a considerar la religión 
únicamente como un 'disfraz' de los intereses de clase: abiertamente criticó 
esta noción, a la vez que la atribuyó exclusivamente a Kautsky.  En sus 
formas de protesta y rebelión, la religión es una de las formas más 
significativas de conciencia utópica, una de las expresiones más ricas del 
principio de esperanza.  Con su capacidad de anticipación creativa, la 
escatología judeocristiana (...) contribuye a dar forma al espacio 
imaginario del no ser todavía."



(...)



  "Por supuesto, Bloch, al igual que el joven Marx de la famosa cita de 
1844, reconocía el carácter dual del fenómeno religioso, su aspecto opresivo 
así como su potencial para la revuelta.  El primero requiere el uso de lo 
que llamaba 'la corriente fría del marxismo': el implacable análisis 
materialista de las ideologías, los ídolos y las idolatrías.  El segundo, no 
obstante, requiere 'la corriente cálida del marxismo', que aspira a rescatar 
el excedente cultural utópico de la religión, su fuerza crítica y 
anticipatoria.  Más allá de cualquier 'diálogo', Bloch soñaba con una unión 
auténtica entre el cristianismo y la revolución, como la que tuvo lugar 
durante la guerra de los campesinos en el siglo XVI."



Además de lo enviado, en el texto existen citas de Rosa Luxemburgo, Gramsci, 
Lucien Goldmann y hasta de Mariátegui, todas en el mismo sentido de lo 
expresado arriba y que demuestran que la visión marxista es más matizada de 
lo que sus críticos le quieren reconocer y sus malos intérpretes dicen 
interpretar.  No se puede criticar a una teoría por aquellos que tal vez 
sólo hayan leído el "Manifiesto" y un par de cosas más.



                                                                             
                                                                             
                            Hugo A. Santos








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