[R-P] [redial_s_bolivar] EL NUEVO SOCIALISMO... Narciso Isa Conde

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Dom Feb 11 13:21:59 MST 2007


El nuevo socialismo como proceso continental y mundial
Narciso Isa Conde 

El tránsito a un nuevo socialismo puede tener como
primer escenario las fronteras nacionales de un país o
grupo de países.

En Cuba, tiene casi medio siglo de vigencia una
revolución de orientación socialista, con un modelo de
tránsito predominantemente estatista, modificado
parcialmente después del inicio del llamado periodo
especial.

En los hechos la voluntad de tránsito al socialismo ha
ido expresada también con mucha claridad en Venezuela
con bastante claridad, acompañada de los primeros
pasos en esa dirección.

En ese país hermano es claro un proceso hacia la
revolución, que ha modificado significativamente
factores del poder temporal y del poder permanente y
que inicia ahora una etapa de radicalización de esos
cambios, vía reformas constitucionales,
nacionalizaciones de áreas estratégicas, conformación
de un partido unido o fuerza política de vanguardia, y
de otras medidas anunciadas recientemente.

En Ecuador, el nuevo gobierno -montado todavía sobre
las viejas instituciones y las antiguos estructuras
sociales capitalistas-dependientes y oligárquicas- ha
declarado, con mucha firmeza, la decisión de hacer una
revolución radical, derrotar el neoliberalismo y
emprender el camino del socialismo del siglo XXI.

Su actitud frente al TLC, al FMI, al Banco Mundial., a
la cuestión petrolera, a la Base de Manta, al Plan
Colombia, a la Constituyente… son señales
esperanzadoras en dirección a un proceso de cambios,
que a penas se inicia y que ya enfrenta una feroz
resistencia oligárquica-imperialista.

El grado de conciencia, organización y popular,
expresado en el Ecuador en los últimos años y
recientemente, parece ser una garantía para nuevos
avances.

En Bolivia, con más tiempo de ejercicio gubernamental,
el discurso del nuevo liderazgo no tiene tintes tan
radicales.

El viejo aparato estatal boliviano, que actúa como
camisa de fuerza, perdura aunque ciertamente amenazado
por una red de organizaciones y corrientes políticas-
sociales definidamente anti-neoliberales y
antiimperialistas.

La Asamblea Constituyente ya instalada, dirigida a
cambiar las bases constitucionales del país y el
sistema político vigente en dirección una democracia
participativa, si bien cuenta con una mayoría
progresista y con importantes componentes
revolucionarios, exibe significativas limitaciones
para dar un salto en la dirección deseada. Todo parece
indicar que necesitará de la ayuda de una fuerte
presión social extraparlamentaria.

El tema del agua, la reivindicación de la hoja de coca
y de los recursos mineros, el trascendente problema
del gas, la propiedad latifundista…han sido objeto de
importantes embestidas populares, parcialmente
asumidas por las acciones de gobierno y desafiadas por
una oligarquía cavernícola.

La alianza de Bolivia con Venezuela y Cuba resulta ser
muy alentadora, incluyendo lo relativo a la recepción
de la cooperación militar ofrecida por Chávez,
mientras la proclividad de su gobierno a firmar el TLC
con la comunidad económica europea y el envío de
tropas a Haití, son evidentemente señales de
ambivalencia.

Por otra parte, la victoria sandinista en Nicaragua
alienta el viraje a la izquierda del continente, por
encima del tono conciliador y la expresa moderación
del nuevo gobierno de Daniel Ortega en materia de
política interna. Su afiliación al Alba entra en
contradicción con la vigencia del TLC, mientras el
desplazamiento de la derecha tradicional entregada a
Washington, en el nuevo contexto continental, crea
mejores condiciones para el protagonismo de las bases
populares del FSLN.

Con grados diferentes de intensidad y firmeza, el tono
antiimperialista es común en estos cinco casos. Y no
solo, sino que mientras en Cuba y Venezuela la
definición anticapitalista y pro-socialista presenta
hechos incontrovertibles, en Ecuador se adopta como
propósito de gobierno y en Bolivia - sin que se
manifieste homogéneamente- tiene también expresiones
dentro y fuera de lo institucional, aunque
evidentemente más débiles. En Nicaragua el FSLN hasta
la fecha obvia ese trascendente tema.

El hecho real es que estas realidades, con su altos y
moderados desniveles (según las comparaciones
posibles), se diferencian de las de Brasil y Uruguay;
ni hablar de la existente en Chile, donde las
políticas y los modelos neoliberales siguen campantes,
y donde gobiernos asumidos por fuerzas autodenominadas
de izquierda o centro izquierda, se han convertido en
variantes de la derecha en aspectos esenciales de su
gestión, salvo en lo relativo a algunas políticas
sociales y a algunas posiciones puntales en política
exterior.

En Venezuela, Ecuador y Bolivia, más en el primero que
en los otros dos, puede hablarse de las posibilidades
actuales y reales de revolución, de proyectos de
sociedades post-neoliberales y de tránsitos al
socialismo. Y esto refuerza la actualidad del
socialismo como alternativa al capitalismo,
conscientes sí que el proyecto transformador en esos
países apenas está en sus albores..

En Cuba la revolución es un hecho desde hace muchos
años. El carácter anticapitalista del proceso es
factor dominante y lo que está en jueguen la
actualidad para las fuerzas revolucionarias allí es el
tipo de modelo mas apropiado para crear más socialismo
a la luz de este nuevo siglo.

Cuba resistió los efectos demoledores del colapso del
“socialismo irreal” y de la desintegración de la URSS,
hasta que su revolución empalmó con este nuevo auge
revolucionario y con un periodo en el que se plantea
con mucha razón la necedad de un socialismo diferente,
nuevo del siglo XXI. Y esa confluencia en el tiempo –y
a tiempo- le imprime una mayor subjetividad al proceso
y eleva la mística continental a favor de los nuevos
cambios.

Estamos, pues, ante la posibilidad de nuevos tránsitos
al socialismo y ante el anuncio de otros procesos
inspirados en ese ideal debidamente renovado.

Esos procesos pueden avanzar más o menos
aceleradamente en sus respectivos escenarios
nacionales.

Pero es claro ya –y esto es muy positivo- que no se
está pensado simplemente en el tránsito al socialismo
en un solo país, y que por demás entre los países en
trance de revolución esta incluida Venezuela con sus
grandes potencialidades de desarrollo como nación.

Y es todavía más alentador, que las fronteras
bolivarianas y el despliegue de las nuevas
transformaciones apuntan en dirección de la liberación
de la Patria Grande, dado que de más en más se está
pensando en términos continentales, en nuevas
independencias, nuevas democracias y nuevos
socialismos a escala latinoamericana-caribeña

Alentador y trascendente porque un soberanía pequeña o
mediana, una revolución liberadora, que se sume y
articule a otras, darían progresivamente como
resultado una soberanía mayor y un tránsito
revolucionario con mayores alcances y posibilidades de
éxito, con mas potencia emancipadora.

No olvidemos que el capitalismo es un sistema mundial,
además de un orden de dominación integral (económica,
social, política, militar, ideológica-cultural).

No olvidemos el poder del capital altamente
concentrado sobre las fuerzas productivas, el sistema
financiero, el mercado mundial, el comercio mundial,
las fuerzas armadas regulares, los medios masivos de
comunicación, el modo de vida, la naturaleza…a escala
planetaria

Ese poder mundial incluye el poder continental, la
estrategia de dominación continental de los EEUU y de
otras potencias capitalistas, las fuerzas
gubernamentales e instituciones subordinadas y
funcionales a ellas, los poderes oligárquicos
tutelados por el imperialismo, los sistemas políticos
y las estructuras dependientes.

Por eso, el despliegue del tránsito al socialismo y el
socialismo en su plenitud, son impensables sin una
dimensión internacional, sin avances sostenidos sobre
esa dominación mundial. Y esto, en nuestro caso,
comienza por lo continental.

Mientras los cambios en marcha trasciendan en mayor
grado las fronteras de un país o de un grupo limitado
de países, más posibilidades tendrán el tránsito al
socialismo y el socialismo como tal, y más profundos y
creadores pueden resultar esos procesos emancipadores.

Los límites nacionales le facilitan al imperialismo
contenerlos, afectarlos, bloquearlos, estancarlos…

Por ejemplo, Cuba aislada como estaba, solo tenía
posibilidades de sobrevivir con escasos avances y
significativos retrocesos. Ahora, con lo que pasa en
Suramérica y en Nicaragua, tiene mayores posibilidades
de crecer, crear y desarrollar más socialismo…

Igual es para Nicaragua, comparándola con la Nicaragua
post-derrumbe de la URSS, esto sin obviar la necesidad
de no incurrir en los errores del pasado y en la
cultura de la maniobra convertida en forma de
conciliación con el capitalismo.

De ahí lo lamentable del curso de la política
gubernamental de Lula y el PT brasileño y de su
conversión en una especie de administrador (más eficaz
por tratarse de una fuerza y un liderazgo de origen
popular), del modelo neoliberal, limitándose en lo
interno a limar sus aristas más hirientes,
distribuyendo mejor algunos excedentes, pero
garantizándole al gran capital transnacional y a la
gran burguesía paulista (de Sao Paulo) las mayores
ganancias de los últimos tiempos.

Lamentable, porque un viraje de Brasil hacia un modelo
de democracia participativa, hacia un curso
post-neoliberal de orientación socialista (y el PT
tenía una buena social para hacerlo), tendría un
impacto todavía mayor que lo acontecido en Venezuela.
Porque solo el viraje de Brasil equivale aceleraría
extraordinariamente el viraje continental. Y el viraje
de Brasil junto a Venezuela desataría una marea
incontenible.

Lula tuvo la posibilidad de convertirse en un gran
líder del nuevo socialismo continental y mundial. El
ejemplo de Chávez lo confirma con creces Y esto
hubiera acelerado todas las transiciones en marcha y
potenciales.

Solo los positivos efectos de su limitada resistencia
al ALCA indican lo que significaría romper las
ataduras respecto al capitalismo actual y a la
democracia liberal.

Uruguay no pesa tanto ni materialmente ni
geográficamente, pero no sería nada despreciable que
hubiera desistido del trillo que la está conduciendo a
imitar con creces los pasos de Lula y del PT. El
impacto en el Cono Sur de un Uruguay leal a los
postulados iniciales del Frente Amplio y sintonizado
con la Venezuela de Chávez hubiera sido formidable.

El tránsito al socialismo –como hemos subrayado en
otros trabajos- implica transformaciones de largo
aliento, que solo restándole progresiva e
ininterrumpidamente fuerzas productivas, espacios
territoriales, mercados, instituciones, empresas,
poder político, reservas naturales y científicas, y
poderío militar al capitalismo y al imperialismo
actual, podría completar, garantizando y llevar a
feliz término hasta lograr la extinción de los Estados
como medios de coerción.

Y esa no es meta alcanzable desde un país o grupo de
países, sino desde un proceso continental y mundial,
repleto de latinoamericanismo, antillanismo e
internacionalismo revolucionario. Nada uniforme. Suma
de diversidades, variedades y múltiples actores de las
transformaciones.

Continental como suma articulada y cooperante de las
multirraciales naciones caribeñas-latinoamericanas.

Mundial como producto de la victoria planetaria del
trabajo sobre el capital racista, xenófobo, machista,
adulto-céntrico y ecocida; como sistema integrado de
transiciones socialistas variadas hacia la
socialización plena.

Y es esa dimensión internacional del tránsito
revolucionario al socialismo, lo único que
posibilitaría el proceso de extinción de los aparatos
estatales, la autogestión en todas las vertientes, la
asociación libre de seres humanos libres, y la
plenitud del socialismo camino al comunismo, como
máxima expresión del no poder y la no dominación de
uno seres humanos sobre otros.

La existencia de otros Estados bajo control
capitalista, de corporaciones transnacionales, de
ejércitos transnacionales, de guerras de conquista, de
monopolios, oligopolios y mercados bajo su dominio,
impide el despliegue del socialismo en toda su
extensión y profundidad, y afecta la velocidad y
profundidad de los procesos de tránsito hacia él.

De ahí el valor del nuevo internacionalismo como
contrapartida de la globalización capitalista, la
importancia de la unidad de las fuerzas del cambio en
el contexto de una estrategia de ruptura y creación de
todos los actores comprometidos con los valores de la
nueva democracia y del nuevo socialismo.

Santo Domingo, República Dominicana 
http://alainet.org/active/15537&lang=es


  “Somos todo el pasado, somos nuestra sangre, 
  somos la gente que hemos visto morir
  somos los libros que nos han mejorado, 
  somos gratamente los otros”




	

	
		
__________________________________________________ 
Preguntá. Respondé. Descubrí. 
Todo lo que querías saber, y lo que ni imaginabas, 
está en Yahoo! Respuestas (Beta). 
¡Probalo ya! 
http://www.yahoo.com.ar/respuestas 





Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular