[R-P] Re: Argentina, el granero transgénico del Mercosur

Edgar Schmid condornacional en yahoo.com.ar
Jue Feb 8 06:00:34 MST 2007


--- Santiago Cruz
<accion_popularnacionalista en yahoo.com.ar> escribió:

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Argentina, el granero transgénico del Mercosur
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Fernando M. López
 
05.02.07
 
Según un estudio reciente, ocho de cada diez
desocupados de Buenos Aires provienen de la
agricultura. Los datos de esta encuesta hablan de la
incipiente migración del campo a la ciudad por el
impacto del modelo agroexportador bajo el sistema de
siembra directa, que permite producir monocultivos con
apenas un empleado por cada 500 hectáreas

La fiebre argentina de la soja genéticamente
modificada no tiene límites. El cultivo supera en
toneladas la mitad de la producción de granos y ya se
prevé duplicar la cosecha en menos de diez años. Un
modelo peligroso que se expande en los países de la
región con el auspicio de las trasnacionales y los
representantes locales de los agronegocios.
 
El tema va más allá de las fronteras de ese país, tal
como lo evidencian las situaciones de Uruguay, Brasil
y Paraguay, que se incluyen brevemente en este
informe.
 
Uno de los portavoces más influyentes del
corporativismo sojero en Argentina, el ingeniero
agrónomo y director del suplemento Clarín Rural,
Héctor A Huergo, no se cansa de repetir que "Dios es
argentino" y que, como tal, decidió bendecir a sus
hijos con una nueva oportunidad histórica para el
desarrollo. Ese "maná que nos mandó Dios" -según
palabras de Huergo- es la soja transgénica. Sin
embargo, los responsables del modelo agroexportador
que se instaló en el país, ocasionando profundos daños
sobre el ambiente, la salud de la población y el
sistema productivo, tienen existencia física, nombre y
apellido, o por lo menos razón social.
 
Desde que el ex presidente Carlos Menem permitió el
cultivo de la soja RR (Roundup Ready) de Monsanto, a
mediados de la década de 1990, el modelo de la soja no
ha parado de expandirse. Las 5 millones de hectáreas
iniciales se transformaron en 16 millones, según la
Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y
Alimentos (SAGPYA).

Esta superficie sembrada implica una producción que
supera las 40 millones de toneladas de soja para
forrajes, aceites y harinas, los principales productos
de exportación que dejan en las arcas fiscales unos 2
mil millones de dólares en concepto de retenciones.
 
De esta forma, Argentina logró el segundo puesto
mundial en la producción de cultivos transgénicos,
detrás de Estados Unidos, aunque para lograrlo tuvo
que hipotecar su territorio como campo de prueba de la
biotecnología desarrollada por Monsanto y otras
trasnacionales, como Syngenta, Nidera, Cargill, Bayer
y Basf, que también operan en Sudamérica.
 
Actualmente, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) se
proyecta como una "república sojera" sin fronteras
entre Argentina, Paraguay, Brasil, Bolivia y Uruguay,
con una producción que ronda las 100 millones de
toneladas y que, en su conjunto, concentra el 68 por
ciento de las exportaciones mundiales de soja. Todos
estos puntos estarán unidos por la hidrovía
Paraguay-Paraná, un megaproyecto de Cargill que
permitirá transportar enormes cantidades de soja del
MERCOSUR hacia los puertos del Atlántico.
 
Las voces más optimistas festejan la llamada
"revolución verde", un concepto en el que se incluyen
los cultivos transgénicos, los agronegocios, la
siembra directa y los desarrollos en biotecnología. En
este marco, las trasnacionales incrementan sus
ganancias y rediseñan el mapa regional según sus
intereses en el mercado mundial.

Los países productores equilibran sus balanzas
comerciales y, en algunos casos, logran establecer
saldos positivos históricos que les permiten cumplir
con sus acreedores, o reproducir sus propios sistemas
de asistencialismo social. Los barones de la soja,
mientras tanto, se enriquecen con rapidez y poco
esfuerzo. Pero este modelo agropecuario que produce
alimentos exclusivos para cerdos, vacas y pollos de
Europa y Asia conlleva riesgos.
 
             Veneno
 
La soja RR es una planta genéticamente modificada (GM)
para resistir al Roundup, el herbicida que produce
Monsanto a base de glifosato y otros compuestos
químicos que permiten aumentar su eficacia contra las
malezas.
 
En Argentina la soja insume anualmente unos 160
millones de litros de herbicida, a razón de diez
litros por hectárea. La fumigación intensiva en las
provincias de Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires ya
impacta de manera irreversible sobre aquellas ciudades
y pueblos que ven el avance de la "revolución verde" a
pocos metros de sus cascos urbanos. El Grupo de
Reflexión Rural (GRR), que fomenta la campaña "Paren
de Fumigar," junto a otras organizaciones de vecinos
autoconvocados, advierte que "se está configurando una
catástrofe sanitaria de envergadura tal, que nos
motiva a imaginar un genocidio impulsado por las
grandes corporaciones y que sólo los enormes intereses
en juego y la ignorancia cómplice de la clase política
logran mantener invisibilizado e impune".
 
Sólo en el barrio Ituzaingó Anexo, ubicado en los
márgenes de Córdoba capital, se registraron 200
enfermos de cáncer por los agrotóxicos, sobre una
población total de 5 mil habitantes. Pero también se
detectaron otras anomalías: alta incidencia de lupus,
púrpura, asma, afecciones en la piel, malformaciones
congénitas y alergias.
 
El caso es paradigmático porque revela las
consecuencias más dramáticas del modelo rural vigente,
cuestión que se repite en miles de localidades de la
gran "república sojera". La expansión de los
monocultivos transgénicos en los últimos diez años
distorsionó la estructura territorial de los pueblos
rurales. Los cinturones verdes que rodeaban a estos
pueblos, como barreras de morigeración frente a los
agrotóxicos, fueron ocupados por la soja y ahora las
fumigaciones no sólo destruyen malezas, sino la salud
de niños y adultos que se ven expuestos a los
herbicidas de manera directa.
 
             Complicidad ambientalista
 
El problema sanitario es apenas uno de los efectos del
"boom sojero". También se debe tener en cuenta la
deforestación, la degradación indiscriminada de suelos
y la destrucción de la biodiversidad, como
consecuencia de la expansión estratégica que
planificaron el Banco Mundial (BM) y las
trasnacionales, en complicidad con las grandes
organizaciones ambientalistas.
 
El Foro por los 100 Millones Sustentables, que se
desarrolla desde 2003 bajo la coordinación de la
Fundación Vida Silvestre Argentina (financiada por el
BM) y la Asociación Internacional de Agronegocios y
Alimentación (IAMA), busca crear consenso entre
empresarios, corporaciones y representantes de la
sociedad civil para alcanzar en el país una meta de
100 millones de toneladas de granos y oleaginosos
transgénicos antes de 2015.
 
En el foro participan Greenpeace, la Fundación
ProYungas para el Desarrollo y la Conservación de las
Selvas Subtropicales de Montaña y la Asociación
Ornitológica del Plata. También lo hacen el Instituto
Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y la
Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos
Aires (FAUBA), que desde hace años desarrolla
programas curriculares, seminarios, investigaciones y
publicaciones en función de los agronegocios.
 
Los ambientalistas "parten de un sentimiento de
derrota, porque piensan que es imposible detener el
auge de la soja", aseguró Jorge Rulli, miembro
fundador del GRR . En diálogo con BRECHA, Rulli
explicó el caso de la siguiente forma: "Los
empresarios lo que plantean es que nos encaminamos a
los 100 millones de toneladas de exportación, lo cual
requiere unos cuatro millones de hectáreas más en
Argentina. Esto implica no sólo la devastación del
bosque que queda, sino además el riesgo de una crisis
social de proporciones. ¿Cómo hacer para evitar
colapsos ambientales o crisis sociales?, se preguntan
las corporaciones. Se necesitan guías
(ambientalistas), gente que entienda de biodiversidad
para saber dónde avanzar y dónde no, para no provocar
crisis ambientales o conflictos sociales graves, como
ya sucedió en Santiago del Estero con los campesinos".
 
Expulsados de sus tierras
 
De todos modos, las crisis sociales ya son evidentes
con el desplazamiento territorial, el desempleo y la
violencia al estilo de las guardias rurales que operan
impunemente en Paraguay.
 
Los barones de la soja ejercen la fuerza
indiscriminada para ampliar sus propias fronteras,
expulsando a pequeños productores, campesinos y
pueblos originarios, mediante la creación de grupos
paramilitares. Se trata de un método que nació con el
boom de la soja transgénica, primero en Santiago del
Estero, y en los últimos años en las provincias de
Salta, Jujuy, Chaco, Tucumán, Formosa, Catamarca,
Córdoba y Mendoza. 

Aquellos que logran sobrevivir a la represión privada
pasan directamente a la desocupación urbana.
 
Según un estudio realizado recientemente por el INTA,
ocho de cada diez desocupados del Gran Buenos Aires
provienen de la agricultura. Los datos de esta
encuesta hablan de la incipiente migración del campo a
la ciudad por el impacto del modelo agroexportador
bajo el sistema de siembra directa, que permite
producir monocultivos con apenas un empleado por cada
500 hectáreas.
 
Brecha. Correspondencia de Prensa.
germain5 en chasque.net
 
(Fuente: Resumen Latinoamericano 5/02/07)



	

	
		
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