[R-P] Paradojas argentinas

Enrique C. Picotto listas en picotto.net
Lun Dic 31 08:35:54 MST 2007


LEY NACIONAL 14.346 (Sobre la protección de los animales).

    Art.1º: Será reprimido con prisión de 15 días a un año, el que
    inflingiere malos tratos o hiciera víctima de actos de crueldad
    a los animales.

    Art. 2º: Serán considerados actos de maltrato:
    1º: No alimentar en cantidad y calidad suficiente a los animales
    domésticos o cautivos.

    [etcétera]

Paradójicamente, esta ley se llama «LEY SARMIENTO», quien si tanto
se preocupó por los ANIMALES, ningún reparo mostró con LOS HUMANOS,
a no ser que hubiesen sido ANGLOSAJONES O FRANCESES:

    Estamos por dudar de que exista el Paraguay. Descendientes de razas
    guaraníes, indios salvajes y esclavos que obran por instinto o falta
    de razón. En ellos, se perpetúa la barbarie primitiva y colonial...
    Son unos perros ignorantes... Al frenético, idiota, bruto y feroz
    borracho Solano López lo acompañan miles de animales que obedecen
    y mueren de miedo. Es providencial que un tirano haya hecho morir
    a todo ese pueblo guaraní. Era necesario purgar la tierra de toda
    esa excrecencia humana, raza perdida de cuyo contagio hay que
    librarse.

        Sarmiento en "El Nacional", 12.12.1877.

    "¿Lograremos exterminar los indios?. Por los salvajes de América
    siento una invencible repugnancia sin poderlo remediar. Esa calaña
    no son más que unos indios asquerosos a quienes mandaría colgar
    ahora si reapareciesen. Lautaro y Caupolicán son unos indios
    piojosos, porque así son todos. Incapaces de progreso. Su exterminio
    es providencial y útil, sublime y grande. Se los debe exterminar
    sin ni siquiera perdonar al pequeño, que tiene ya el odio instintivo
    al hombre civilizado".

        Sarmiento en "El Progreso", 27/09/1844, "El Nacional",
        19/05/1887, 25/11/1876 y 08/02/1879.

    "Si los pobres de los hospitales, de los asilos de mendigos y de
    las casas de huérfanos se han de morir, que se mueran: porque el
    Estado no tiene caridad, no tiene alma. El mendigo es un insecto,
    como la hormiga. Recoge los desperdicios. De manera que es útil
    sin necesidad de que se le dé dinero. ¿Qué importa que el Estado
    deje morir al que no puede vivir por sus defectos?. ¿Los huérfanos
    son los últimos seres de la sociedad, hijos de padres viciosos,
    no se les debe dar más que de comer".

        Sarmiento en discurso en el SENADO DEL ESTADO de Buenos Aires,
        13/09/1859.

    "Se nos habla de gauchos... La lucha ha dado cuenta de ellos, de
    toda esa chusma de haraganes. No trate de economizar sangre de
    gauchos. Este es un abono que es preciso hacer útil al país.
    La sangre de esta chusma criolla incivil, bárbara y ruda, es
    lo único que tienen de seres humanos".

        Carta de Sarmiento a Mitre del 20/09/1861.


    He aplaudido la medida, precisamente por su forma. Sin
    cortarle la cabeza a aquel inveterado pícaro [el Chacho
    Peñaloza] y ponerla a la expectación, las chusmas no se
    habrían aquietado en seis meses.

        Carta de Sarmiento a Mitre, 18.11.1862.

Podríamos seguir citando frases similares de esta «personalidad» cuyo
nombre exorna no sólo la Ley Nacional de PROTECCIÓN DE LOS ANIMALES,
sino nuestra nomenclatura y nuestra toponimia, y cuyo retrato con
«cara de rope» vela en todas las escuelas argentinas como ejemplo
para nuestros párvulos, también en La Rioja, a cuyo pueblo trató de
«chusma», y en las escuelas de judíos, a quienes consideraba una
«raza de gitanos», o en las de irlandesas, de quienes dijo que
eran «fanáticos, ebrios, semisalvajes. Si vinieran aquí, en diez
años quedaría reducida la Argentina a la condición de Irlanda:
pueblo por siglos ignorante, fanatizado».

Opino que mientras no pongamos en regla estos despropósitos,
mejor sería para los argentinos dejarnos de soñar tanto con la
unión sudamericana. Dicen que «la caridad bien entendida empieza
por casa», ¿o no es así...?

Y por allí deberíamos empezar, creo yo, y dejarnos de QUERER
MEAR COMO LOS PERROS GRANDES, como decía Güiraldes por boca de
su personaje don Segundo Sombra. Pongamos las cosas en orden
dentro de la casa, y luego pensemos en llevar nuestra cruzada
al continente, algo que ya imaginaron muchos, pero sin éxito.
Acaso por no tener las cosas resueltas primeramente.

¿Qué piensa de esto mi cordobés amigo y comprovinciano don
Lizardo...? Habíamos quedado —yo, por lo menos— en el busto
de Garibaldi en el Parque Sarmiento, ¿se recuerda...?

Saludos
Enrique
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