[R-P] (((Basta!!!! ????)))

Roberto Vera robertoverasigloxxi en yahoo.com.ar
Mie Dic 26 19:23:28 MST 2007


Eduardo Mallea no solamente fue columnista de la
Nación, sino también integrante del staff de la
revista Sur, dos expresiones de la más rancia
oligarquía argentina, beneficiaria directa y
excluyente de la renta agrícola ganadera argentina.
¿A título de qué se publica en la lista Reconquista
Popular a esta expresión del gorilaje colonial? 
Pensé que la libertad de la lista tenía algunos
límites, uno de los cuales podría ser la no
publicación de escritos celebratorios de nuestros más
crueles enemigos.   
                         Roberto Vera 


--- Patricia <desdemilibertad01 en yahoo.com.ar>
escribió:

> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a
> recpopmod en gmail.com.]
> 
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN
> 
> 
> Sorry Rolo, pero como no lo enviaste lo remito
> sho!!!
> Cariños
> Pat
> **************************************
> 
> Nº 409 - ¡Basta!
> 
> Basta. He aquí una palabra. Basta. Es más que una
> palabra: es una decisión. Una expresión de voluntad,
> una expresión de energía en acción. Assez. Ya es
> bastante. Ya es demasiado. Es -gentes jóvenes que
> nos
> escuchan- el verbo de no querer más ¡Basta! Queremos
> poner aquí, en nuestra proa, esta palabra, esta sola
> palabra. Basta. Esta no es una palabra para
> capitalistas. Esta no es una palabra para
> especuladores. Esta no es una palabra para los que
> juntan cualquier cosa (monedas, intereses, bibelots,
> honores, títulos o porquerías). Esta no es una
> palabra
> para los que quieren cosas buenas, amables y
> cómodas.
> Esta no es una palabra para señoras o histriones o
> intrigantes. Esta no es una palabra para los que
> presencian la farsa dirigiendo, gozando y
> aplaudiendo;
> esta no es una palabra para ambiciosos de ningún
> género. Esta no es una palabra para duques,
> charlatanes, oradores, beatos, hipócritas e
> imbéciles.
> Para todas estas especies no es esta la palabra.
> Para
> todas esas especies la palabra es otra. Para todas
> esas especies la palabra es muy diferente. Para
> todas
> esas especies la palabra es: Más.
> 
> Basta es una palabra para nosotros. Basta es la
> palabra que queremos. Basta es la palabra que
> escribimos aquí, a la cabeza de este periódico, que
> no
> es un periódico, que no es un periódico para
> aquellas
> especies. Basta es una palabra de gente joven. Basta
> es una palabra para intransigentes. Basta es una
> palabra para gente honrada. Basta es una palabra que
> viene bien a los limpios de intención. Ellos son los
> que la esperan y para ellos la inscribimos aquí.
> Ellos
> y nosotros estamos unidos por esta palabra.
> 
> Basta es una palabra para nosotros. Basta es la
> palabra que aquí que no empezamos por donde se
> empieza
> generalmente: por un mar de palabras. Empezamos por
> una sola palabra. No necesitamos por ahora más que
> una
> sola palabra. No necesitamos vivir en la Babel
> habitual, en la confusión más caótica de términos,
> en
> el hervidero de vocablos podridos, en la olla común
> de
> los conversadores, de los falsos, de los
> energúmenos.
> No necesitamos más que una palabra que barra con las
> malas, que barra con las fraudulentas, que se oponga
> categóricamente a los equívocos verbos. No
> necesitamos
> más que una palabra unívoca. No necesitamos más que
> la
> palabra: basta. 
> 
> Ella, a nosotros, también nos basta. Ella basta para
> decir lo que basta. Para decir hasta aquí y no más.
> Para decir Quosque tandem?¡Basta!
> 
> Basta.
> 
> Basta de otras cosas. Basta de muchas otras cosas
> más.
> Basta a lo largo de nuestros números venideros,
> enumerando, basta de abuso, basta de estupidez
> entronizada, basta de delictuosos pactos de pequeños
> estados personales dentro del gran Estado; basta de
> políticos, de explotadores, de cínicos con poder y
> de
> poderosos con cinismo; basta de torpes arriba y de
> auténticos abajo. Basta de descomposición pública.
> Basta de desconocedores del país moral, con mando en
> el país político. Basta de hijos bastardos del país
> espiritual, con voz en el país ostensible. 
> 
> ¡Basta de todo eso!
> 
> Basta de otras cosas. Basta de muchas otras cosas
> más.
> Basta de lo que nos empequeñece y nos envilece como
> nación. Basta de los que nos reducen a su medida,
> que
> es pequeña; a su idioma, que es precario; a su
> salud,
> que está contaminada; a su moral, que es abominable;
> a
> su poder, que está basado en el convenio de comité;
> a
> su dinero, que viene de malos juegos; a su
> idiosincrasia, que es grosera; a su cultura, que es
> torpe; a su vocabulario, que es estólido; a su
> estilo
> general, que es el estilo general de una gran
> indignidad de conciencia. 
> 
> ¡Basta de todos esos!
> 
> Vamos a usar esta palabra. La vamos a blandir. La
> vamos a tener en la boca. La vamos a tener en la
> mano.
> La vamos a tener en la conciencia. La vamos a tener
> en
> el intelecto. La vamos a tener en el corazón. La
> vamos
> a tener incluso en la corriente de nuestro sueño,
> que
> tendrá por características el ser sueño de unos
> hombres a quienes importa llenar el insomnio con
> algún
> adelanto para los otros, para los que no pueden
> dormir
> -mereciéndolo- a causa de una o de otra injusticia.
> Vamos a llevar esta palabra adentro. La vamos a
> sacar
> siempre que haga falta. La vamos a tener limpia y
> lista como la espada de acero que vela el rápido
> reposo del militar. La vamos a cuidar como cosa
> sacra.
> Como cosa que no se va a malemplear. Como cosa que
> merece fe, que merece sacrificio, que merece una
> dedicación no verbal. La vamos tener como la salud
> de
> nuestro cuerpo, pero no la salud a cubierto, sino la
> salud arriesgada y a la intemperie.
> 
> Ese es el modo como vamos -gentes jóvenes que nos
> escuchan- a pensar, a orar, a exclamar, a gritar la
> palabra basta.
> 
> Eduardo Mallea (1903-1982), de La Bahía del
> Silencio,
> 1950
> 
> Eduardo Mallea formó parte del grupo de escritores
> que
> inició un movimiento de renovación en torno a las
> páginas de la legendaria revista Proa. Además de
> publicar numerosos libros, tuvo a su cargo durante
> un
> cuarto de siglo la dirección del suplemento
> literario
> de La Nación, entre 1931 y 1955, cuando la
> Revolución
> “libertadora” lo designó embajador ante la UNESCO. 
> Durante la tristemente célebre década infame se
> publicaron los denominados ensayos de interpretación
> nacional, que recogen una intuición –en algunos
> casos,
> incluso, mucho más allá de la plena comprensión
> política del propio autor- acerca de la finalización
> de un ciclo histórico y que denuncian, con
> dramatismo,
> la caducidad de fórmulas ideológicas y modos de
> vida,
> y la búsqueda del ser argentino en lo universal: El
> hombre que está solo y espera (1931) de Raúl
> Scalabrini Ortiz, Radiografía de la pampa (1933) de
> Ezequiel Martínez Estrada, y seguramente uno de los
> libros más influyentes del siglo XX en el país y el
> continente, Historia de una pasión argentina (1937)
> de
> Mallea.
> 
> De una vigencia y una actualidad descomunal,
> Historia
> de una pasión argentina retoma tópicos, figuras y
> motivos del nacionalismo espiritualista del
> Centenario, para plantear la división entre dos
> Argentinas antagónicas: una Argentina visible,
> materialista y adventicia, y una Argentina
> invisible,
> donde yacen sumergidos los valores esenciales que
> entonces –lo mismo que hoy- se habían perdido.
> Especie
> de breviario ético y estético, es un llamado a la
> conciencia de la argentinidad o, mejor dicho, a la
> 
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