[R-P] El medicamento es soberanía

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en gmail.com
Dom Dic 23 15:00:15 MST 2007


Disculpen pero no me acuerdo si apareció en la lista.
Vale la pena.

Julio Fernández Baraibar
fernandezbaraibar en yahoo.com.ar
fernandezbaraibar en gmail.com
Skype: julio.fernandez.baraibar
Visite mis blogs: http://fernandezbaraibar.blogspot.com
http://jfernandezbaraibar.blogspot.com

El medicamento es soberanía
Por Jorge Rachid (*)

Artículos de Jorge Rachid editados en Rebanadas
Rebanadas de Realidad - Buenos Aires, 23/12/07.- Cualquier país que tenga 
dependencia en algunos de sus insumos estratégicos debe plantearse 
seriamente su resolución. En el caso argentino con más razón ya que hasta 
hace no mucho tiempo, no más de 23 años, producía materia prima necesaria 
para la producción de medicamentos, un bien social de alcance universal, 
herramienta para apuntalar un proyecto estratégico sanitario.
Proyecto que no existe como plan nacional de salud desde 1973 cuando el Plan 
del Sistema Nacional de Salud del Dr. Liotta fue bombardeado por los 
sectores neoliberales que determinaron, luego en la dictadura militar, el 
nuevo campo de juego de la salud en la Argentina, de la mano de la 
privatización de Seguridad Social.
Solo existieron en ese período por parte del Estado, planes de contingencia 
y sectoriales de amplia repercusión mediática, pero las enfermedades 
huérfanas, aquellas que afectan sectores humildes y desprotegidos, de escasa 
incidencia en el gasto, quedaron relegadas en la consideración de 
prioridades.
El medicamento en nuestro país es el ordenador, desgraciadamente, del 
sistema sanitario ya que genera el 30 % del gasto total , duplicando en 
porcentajes los de los países desarrollados. Estamos hablando de alrededor 
de 9000 millones de pesos -año que en su mayoría están financiados por la 
Seguridad Social y el sector público hospitalario, o sea aporte de 
trabajadores activos y pasivos de salario diferido, en el primer caso y 
aportes indirectos tributarios en el segundo, como el IVA masivo de 
cualquier compra.
Sin embargo la fragmentación y la canibalización del sistema sanitario 
nacional que llevó hasta la municipalización la responsabilidad del Estado 
en la Reforma del 94, generando una discriminación de salud contraria al 
derecho constitucional de igualdad (art. 14 bis). Los argentinos fuimos 
discriminados por la zona de nacimiento o donde vivimos, generando 
indicadores de vida y de salud, diferentes entre provincias y sistemas de 
aptos y precarios de acuerdo a las políticas y recursos locales, con 
gestiones que priorizaban el gasto por sobre la atención.
Pese a ello y a las crisis recurrentes, la Argentina cuenta con recursos 
humanos, tecnológicos, formulaciones, investigación y desarrollo y capacidad 
instalada como para haber seguido dando respuestas, desde el anonimato 
cotidiano, del esfuerzo común, del compromiso permanente de profesionales , 
técnicos y trabajadores de laboratorios estatales, ya sean provinciales, 
universitarios, municipales, surgidos a la luz del desamparo producido por 
la falta de políticas sanitarias y como herramientas creativas a la hora de 
las crisis como la del 2001. El sector hospitalario nacional se nutrió desde 
esos laboratorios para dar respuestas a los pacientes, en especial los 
crónicos, que deambulaban entre la angustia y la resignación.
Estos Laboratorios Productores Públicos de Medicamentos existen, investigan, 
producen, algunos están en el mercado como Laboratorios Puntanos SE y 
Hemoderivados de Córdoba, ambos sin presupuestos centrales, generando sus 
propios recursos, pagando los impuestos y los salarios, trabajando con los 
países Latinoamericanos y con estándares de calidad con normas GMP. Otros 
abastecen sus provincias también con autorización del ANMAT como Laformed de 
Formosa, el LIF de Santa Fe, y además las FFAA que poseen laboratorios 
unificados de las tres armas. Otros están en plena expansión como Prozome de 
Río Negro, el laboratorio de Corrientes, Hurlingham, Tucumán, Olavarría, 
Talleres Protegidos de Capital ahora con una nueva Ley, Bragado, los 
compañeros del Hospital Posadas, de la Matanza y centros universitarios de 
primer nivel en investigación y control de calidad a lo largo y ancho del 
país como la UNSL , UNT o la UBA. Si a este mapa le agregamos los Institutos 
dependientes del Ministerio como el ANLIS y la fabricación de vacunas, 
veremos como se puede articular una política, que signifique el Plan B de 
medicamentos en la Argentina.
Significa tener a mano una gran empresa testigo de precios, que pueda 
sincerar los mismos y eliminar los nichos de corrupción existentes en cuanto 
a cartelización en los procesos licitatorios y faltas en las entregas de 
medicamentos. El Estado puede y debe erigirse en el protector del bien 
social que es el medicamento, debe garantizar desde su accesibilidad hasta 
su costo, debe ser importador directo de los medicamentos de baja incidencia 
y alto costo que hoy significan una verdadera estafa a la Seguridad Socia, 
todos ellos importados y facturados hasta un mil por ciento. El mismo Estado 
debe estimular la Investigación y el Desarrollo ya que hablamos de empresas 
sin fines de lucro, también debe estimular a los empresarios que invirtiendo 
en el país desarrollaron Laboratorios con compromiso social. No se trata de 
estimular una confrontación privado-público sino que el país recupere su 
capacidad de decisión sobre el medicamento y la salud.
Existe hoy gracias al esfuerzo de los protagonistas, es decir los 
responsables de los Laboratorios Estatales un Red Pública de Productores de 
Medicamentos que fue apoyada por SECYT, INTI, UBA, SSS entre otros 
organismos estatales además de las respectivas provincias y universidades, 
lo cual constituye una herramienta única de construcción de políticas de 
medicamentos. Claro está que la misma debe inscribirse en un Plan Nacional 
de Salud que resignifique el medicamento en su verdadera expresión del 
derecho a la vida. Los planes en vigencia en la materia y en pleno 
desarrollo tienden más a la atención de la enfermedad que al mantenimiento 
de la salud.
La concepción economicista ha desviado los ejes sanitarios y por lo tanto 
hace perder el horizonte de lo prioritario, dispersando los recursos, muchos 
o pocos no importa, porque su incidencia en la salud es nula.
El sistema neoliberal vigente desde el 76 nos encerró en la dialéctica entre 
recurso y gestión cuando en calidad de vida y derechos humanos la ecuación 
es diferente: entre vida o muerte, asistencia plena o eutanasia normativa, 
excelencia técnica o precarización de la atención, jerarquización sanitaria 
de los trabajadores de la salud o pauperización laboral con déficit 
sanitario.
El Estado Nacional debe reparar esto con urgencia ya que las condiciones 
sanitarias de la población humilde y desprotegida entran en zona de 
emergencia sanitaria nacional como hemos visto en las provincias del Norte 
argentino con muerte por desnutrición. A eso ya llegamos tarde y estamos 
envueltos en la vergüenza que pase en la Argentina del siglo XXl, como si 
nosotros fuésemos testigos de la historia y no sus protagonistas.
Si el día de mañana, esperemos que no suceda, el mundo del norte entra en 
guerra, las plantas productoras de materia prima estarán al servicio de la 
misma y nuestro país se verá en serios incovenientes en los 
"mercados"habituales de compra de la misma. Es un desafío para las nuevas 
autoridades, para la Red Pública y las Universidades que la Argentina vuelva 
a fabricar molécula y que desarrolle en paralelo un proceso enérgico de 
investigación y producción de Fitoterápicos terreno en el cual tenemos 
ventajas comparativas por climas y floras, por descontaminación y áreas 
protegidas de una medicación que hoy en Europa ya ocupa el tercio del 
mercado del medicamento sustituyendo por precios y calidad a los productos 
de síntesis.
Se debe tener una política de Estado avalada por todos los sectores y 
actores sociales y políticos para que ramón Carrillo no haya pasado en vano 
por nuestro país y que los trabajadores de la salud vuelvan a ser militantes 
de la vida. Sólo hace falta voluntad política, planificación estratégica que 
verifique los escenarios de los próximos años, convocar a los que saben y 
trabajan, sin distinción de ideologías, ya que los recursos como siempre los 
aporta generosamente el pueblo argentino con su esfuerzo y sacrificio. 




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular