[R-P] "El peronismo sigue dependiendo de las figuras carismáticas" (titula de La Nación) - Raanan Rein
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Dic 20 15:31:59 MST 2007
"El peronismo sigue dependiendo de las figuras
carismáticas"
Lo dice el historiador israelí Raanan Rein
19 de diciembre de 2007
TEL AVIV.– Es el primero y único miembro
correspondiente israelí de la Academia Argentina de la
Historia. Eso demuestra que al historiador Raanan
Rein, vicerrector de la prestigiosa Universidad de Tel
Aviv, le sobran razones para reflexionar sobre la
Argentina.
“El peronismo sigue dependiendo de las figuras
carismáticas”, dice este experto en historia del
justicialismo. Está casado con una entrerriana y
comenzó su carrera con una investigación sobre la
relación que mantuvieron los gobiernos de Francisco
Franco y de Juan Domingo Perón, entre 1946 y 1955.
Después siguió dedicando la mayor parte de su tiempo a
explorar, como él mismo dice, “ese movimiento dinámico
al que, para entenderlo bien, no hay que encasillarlo
en definiciones estancas”.
Entre los libros de Rein se cuentan Peronismo,
populismo y política. Argentina, 1943-1945 (Editorial
de Belgrano), Entre el abismo y la salvación: el pacto
Franco-Perón; Argentina, Israel y los judíos:
encuentros y desencuentros, mitos y realidades y Juan
Atilio Bramuglia. Bajo la sombra del líder (Lumière).
-Usted lleva más de 20 años trabajando sobre peronismo
desde una perspectiva histórica. ¿Cómo observa la
llegada de Cristina Kirchner al poder?
-Está vinculada con las actuales circunstancias del
sistema político argentino, que está pasando por una
crisis profunda. El partido radical, que ha sido uno
de sus pilares, prácticamente está desmembrado. Y el
partido peronista, como siempre, sigue dependiendo de
figuras carismáticas. Soy historiador y no me gusta
entrometerme en la política argentina, pero como
observador extranjero le diría que yo no veía una
alternativa real a la candidatura de Cristina
Kirchner. Tuve la oportunidad de cruzarme con ella dos
veces, una en Estados Unidos y otra en Tel Aviv, y me
quedé muy impresionado por su capacidad de liderazgo,
por su energía. Por lo tanto, le deseo suerte; la
Argentina necesita un presidente que pueda asegurar la
continuidad del crecimiento económico y un líder que
pueda enfrentar la enorme brecha social que existe
entre los que tienen más y los que tienen menos.
-Uno de sus temas de estudio es el vínculo entre los
judíos y Perón. ¿Las relaciones entre los gobiernos
peronistas y el Estado de Israel siempre fueron
buenas?
-Desde el establecimiento del Estado de Israel, la
Argentina ha mantenido muy buenas relaciones, más allá
de los gobiernos. En cuanto a los primeros años del
peronismo, aunque la Argentina se abstuvo en la
votación de las Naciones Unidas sobre la partición de
Palestina, en 1947, fue el primer país en enviar un
embajador a Israel. Se trató de Pablo Manguel. Desde
entonces, las relaciones han sido excelentes.
-¿De Perón a Kirchner?
-Todos los presidentes, de Perón a Kirchner, han
estado presos del mito del poder judío norteamericano,
así que, para mejorar la imagen de la Argentina en el
país del Norte y ganar allí la confianza de la
comunidad judía, siempre les pareció fundamental
mantener buenas relaciones con Israel. Por eso digo
que los motivos no siempre tuvieron que ver con el eje
Buenos Aires-Tel Aviv o Buenos Aires-Jerusalén. El
factor Estados Unidos ha tenido un papel preponderante
en la relación.
-A Carlos Menem no le fue tan bien
-Es cierto. En sus primeros momentos Menem tuvo que
enfrentar cierta desconfianza por parte de la
comunidad judía, por ser musulmán, por ser peronista
Durante la primera presidencia hizo muchos esfuerzos
por mantener buenas relaciones con Israel, pero los
atentados contra la AMIA y la embajada de Israel
cambiaron las cosas. Con Kirchner, la postura cambió;
su posición hacia la investigación de los atentados y
sus declaraciones acerca de los derechos humanos,
además de su política multicultural, le hicieron ganar
el aprecio de muchos israelíes y de muchos judíos.
Pero, al mismo tiempo, hay que decir que el factor
Hugo Chávez tuvo su influencia. Muchos israelíes han
tenido sus reservas acerca de las relaciones entre la
Argentina y Venezuela, un país que cultiva relaciones
con Irán.
-Mencionó la poca simpatía de la comunidad judía hacia
un presidente por el solo hecho de ser peronista. ¿De
dónde viene esa idea? ¿Perón era antisemita?
-Es bueno aclararlo, porque forma parte de uno de los
grandes mitos sobre el peronismo que tienen muy poco
que ver con la historia. No voy a decir que Perón era
filosemita. Era un militar con cierta formación
autoritaria, con simpatía, como muchos militares
argentinos, hacia el ejército alemán. Pero era
demasiado inteligente como para caer en una política
antisemita. En el 45, el 46 y el 47 se hablaba en los
medios de Perón como un nazifascista. El entendió la
necesidad de cambiar esa imagen. Por lo tanto, hizo
todo lo que pudo para ganar el apoyo de la
colectividad argentina judía e hizo todo lo que pudo
para estrechar relaciones con el nuevo Estado judío de
Israel. Claro que, terminada la Segunda Guerra
Mundial, muchos judíos temían la reaparición de
líderes al estilo Mussolini. También hubo otro factor,
y fue social: muchos judíos que pertenecían a la clase
media argentina no estaban seguros de las ideas de
este coronel obrero que, además de tener una política
en beneficio de las clases bajas, quizá no iba a
apoyar a la clase media. Sin embargo, estoy seguro de
que el primer peronismo fue apoyado por muchos más
judíos de los que uno tiende a imaginar.
-¿Hubo muchos dirigentes peronistas de origen judío?
-La sección judía del peronismo fue más importante que
lo que todo el mundo piensa. Además, figuras clave del
movimiento obrero fueron judíos que apoyaban a Perón.
Para el ascenso de Perón al poder, tenemos que hablar
de dos sindicatos: la Unión Ferroviaria y la
Confederación de Empleados de Comercio. En la Unión
Ferroviaria, el hombre fuerte era Abraham Kogan. No
hay estudios sobre él, porque no hay interés en contar
su participación, quizá por su calidad de judío y
porque muchos judíos no quieren que se conozca su
vinculación con Perón. Y en Comercio estaba Angel
Borlenghi (luego ministro del Interior), que no era
judío, pero estaba casado con una judía. Su cuñado,
Abraham Krislavin, jugó un papel muy importante en el
sindicato, y más tarde fue subsecretario de Interior
en el primer gobierno peronista. Esto sólo por nombrar
algunas figuras, y para concluir en forma categórica:
Perón no era antisemita ni adoptó una política
antisemita.
-Usted mencionó al presidente venezolano. ¿Existen
puntos en común entre Chávez y Perón?
-Sí; hay muchos puntos en común. Pero no debemos caer
en un análisis simplista y decir que Chávez es una
nueva edición de Juan Perón, porque no es cierto. En
primer lugar, se trata en ambos casos de militares que
tienen un papel central en el sistema político civil.
También hay puntos de contacto en las circunstancias
socioeconómicas de la Venezuela del período
prechavista y la Argentina de la primera mitad de la
década del 40. En cuanto a la oposición al fenómeno
populista, en ambos casos mantuvo la bandera de la
democracia en el sentido más estricto. La gran
diferencia es que el poder económico de Chávez le
otorga una ventaja que Perón no tenía. Además, en los
últimos años Estados Unidos ha generado hostilidad en
América latina, un hecho del que Chávez saca rédito.
La administración Bush cometió todos los errores
posibles en su política latinoamericana y Chávez los
usó para proyectar internacionalmente a Venezuela.
-Hablando de posicionamiento internacional, ¿qué
considera que debería hacer ahora la Argentina?
-En un mundo tan globalizado, la Argentina tiene que
estar presente en los mercados económicos, pero
también en los campos sociales, culturales, en las
luchas ambientales y en las luchas por los derechos
humanos. Tengo confianza en que el nuevo gobierno va a
tener un papel más destacado en el nivel internacional
que el de Néstor Kirchner.
-En este período de la historia, ¿cuánto le interesa a
la gente la política?
-El sistema político argentino está en bancarrota. La
gente ha perdido confianza e interés en la política. Y
me parece indispensable buscar formas de restaurar la
fe, la confianza de la gente en el sistema
democrático. Para asegurar la democracia y el respeto
por los derechos humanos es necesario devolver a los
partidos políticos la importancia y la capacidad que
han perdido. Esto vale para el peronismo y para los
opositores. Un partido como el peronista no puede
seguir eligiendo a sus dirigentes como lo está
haciendo ahora. Tiene que recuperar los mecanismos de
elecciones internas, de discusión interna, para poder
así cuidar la democracia.
Por Valeria Shapira
Enviada especial
"El lado oscuro, busca una víctima, lo sé, se siente, se sabe y se calla. Víctima, o victimario cómo saber de qué lado estamos. El lado oscuro de la luna no brilla pero atrae. En él podría ofrecerme y ser víctima de cada pensamiento impuro, ser poseída, penetrada, obligada, sometida, arrasada, quemada, hundida, destruida, humillada, irreal, o tal vez ganadora, domadora, desgraciada, malvada, perversa, morbosa, oscura, absurda, real. A cuántos amantes he arrancado desde las entrañas los más impuros pensamientos, vaciado el alma, perdido los sentidos, por cuántos yo he sentido eso? Será que soy un infinito vacío que llora desde el lado oscuro de la Luna, será que necesito una víctima, será que necesito un victimario...es como recordar un sueño incontable..."
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