[R-P] [E. Lacolla]

Néstor Gorojovsky nmgoro en gmail.com
Jue Dic 20 15:03:10 MST 2007


[Casi todas las notas de Enrique Lacolla que publicamos aquí se
publican también en la prensa comercial. No será éste el caso.]

El juego del escándalo
Por ENRIQUE LACOLLA

Hay que acabar con la persistencia del juego de masacre en política,
para abocarse, de una buena vez, a las cosas serias.

El tan sonado caso de la valija con dólares presuntamente destinados a
la campaña de Cristina Fernández de Kirchner ha abierto el mandato de
la novel presidenta con unas sonoridades de escándalo que no provienen
tanto del hecho en sí, como del barullo que en diversos ámbitos se ha
instalado para sacar partido político de este.

No seamos ingenuos. En el mundo de negociados, trapisondas y
trapicheos que caracteriza al poder en la época contemporánea, el
destino de una valija con 800.000 dólares cobra importancia sólo si se
ha decidido antes  que la tenga.

En el fondo del asunto, hayan sido orientados esos fondos a la campaña
electoral de la presidenta o no, lo que estuvo claro desde un primer
momento es que había un operativo montado para generar un desprestigio
a dos puntas: contra el presidente Hugo Chávez, presunto emisor de
esos fondos, y contra un gobierno argentino demasiado estrechamente
vinculado al venezolano en circunstancias en que este se ha convertido
para Washington en su bestia negra en América latina.

¿Cuál es la fuente original de esta intriga? No es muy fácil saberlo,
aunque se pueden tejer algunas hipótesis.

¿Pueden estar la Casa Blanca o el Departamento de Estado detrás del
asunto? Es posible, pero cabe dudarlo. La Argentina ha demostrado
durante estos años una actitud dúctil ante Estados Unidos, y si bien
se ha erigido en una contundente opositora al Alca, cuyo naufragio
promovió en la cumbre de presidentes de Mar del Plata, esa posición se
fundó en una actitud soberana intachable y, lo que aun es más
significativo, se articuló como parte de un movimiento conjunto de
todas las naciones que conforman el Mercosur, con la participación
decisiva del gobierno brasileño, primus inter pares en el panorama
iberoamericano, gobierno que también mantiene excelentes relaciones
con el presidente Chávez.

Por lo demás, nuestro país demostró ser un aliado confiable para
Estados Unidos en todo lo referido a los temas de seguridad mundial,
incluso contribuyendo, bien que de una manera sobria y fundada en
parámetros legales, al aislamiento de Irán. También en todo a lo
referido al narcotráfico, a la oposición a la proliferación nuclear y
al terrorismo, la posición argentina no dejó nada que desear a los
gobernantes de Washington.

El operativo ha existido, sin embargo, y alguien debió haberlo
fogoneado. Viviendo Guido Antonini Wilson en la Florida y siendo ese
estado de la Unión el vivero del extremismo anticastrista y
antichavista, el FBI y la CIA disponen de múltiples posibilidades para
dar rienda suelta a uno de los rasgos que se han constituido en
característicos del poder contemporáneo: la latitud de que disponen
los llamados Servicios de Inteligencia para intrigar por cuenta propia
hasta condicionar, eventualmente, al poder político, incluso al más
encumbrado. Acordémonos del juego entre el FBI, la CIA y el gobierno
de John Kennedy en la época de Bahía de Cochinos.

La cumbre de Montevideo

El caso de la valija no tiene por fuerza que opacar los pasos
iniciales de la gestión de Cristina Fernández. La firmeza con que
salió al cruce del problema es saludable. Como resulta saludable el
respaldo que le otorgó el gobierno uruguayo, que sin embargo bien
puede sentirse tocado por otro hecho de quizá inconsciente provocación
disgregadora, el montado por el piqueterismo ecologista en torno del
caso Botnia.

Los escándalos, reales o fraguados, no deberían distraernos de lo
esencial que debería ocuparnos: los pasos dirigidos a afirmar el
Mercosur y a consolidarlo con la definitiva integración de Venezuela a
este. En esta necesidad tal vez quepa encontrar la raíz oculta de la
provocación urdida en Miami.

En estos momentos el Mercosur está en claroscuro. Por un lado tenemos
la importantísima decisión de dar vía libre al Banco del Sur, que
podría constituirse en una herramienta maestra para el desarrollo
sudamericano. Pero por otra parte contemplamos las tendencias
centrífugas que tironean a Bolivia, la renuencia del Senado brasileño
a respaldar a Luiz Inacio Lula da Silva en su propósito de sumar a
Venezuela al Mercosur como socio en todos sus efectos; la renuncia de
Brasil al proyecto del Gasoducto del Sur y la persistencia de los
núcleos de poder enquistados en la economía y los medios que se
oponen, de manera frontal u oblicua, a cualquier medida que pudiera
llevar a la concreción de ese magno proyecto. Y, lo último pero no lo
menos importante, asistimos también al desapego de vastas franjas de
las clases medias por la cosa política, justo cuando esta empieza
abandonar el cenagal en que la había dejado la década neoliberal.

Es tiempo de despertar y separar la paja del trigo.


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