[R-P] COSTA DE MARFIL BUSCA LA RECONCILIACION NACIONAL
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mar Dic 18 06:54:36 MST 2007
COSTA DE MARFIL BUSCA LA RECONCILIACION NACIONAL
Inesperados, los acuerdos de paz firmados en marzo de
2007, abren la vía a una reconciliación en Costa de
Marfil. Sin embargo, los progresos son lentos. El país
se ha reunificado, pero el desarme de las milicias y
la identificación de electores, previos al escrutinio
presidencial, se retrasan. La ONU decidió por lo tanto
mantener sus sanciones.
Michel Galy
Politólogo, dirigió la publicación de Guerres nomades
d'Afrique de l'Ouest, L'Harmattan, París, 2007.
Traducción: Teresa Garufi
"¡Abiyán se convirtió en una ciudad sin blancos!",
exclama un visitante beninés en esta mañana de
octubre. En efecto, la capital de Costa de Marfil
parece haber cambiado mucho en algunos años (1). Los
graves acontecimientos de noviembre de 2004 durante
los cuales el ejército francés disparó contra una
muchedumbre de manifestantes delante del hotel Ivoire
y mató a 67 personas, incitaron a los franceses a ser
discretos. Los comerciantes libaneses y los hombres de
negocios chinos parecen haberlos sustituido. Este
nuevo ambiente ilustra un nuevo reparto político, e
incluso una inversión de alianzas internas e
internacionales.
Superpoblada por la afluencia de un millón de
desplazados venidos de las zonas del norte del país
controladas por la rebelión, pauperizada por cinco
años de guerra y sacrificios, Abiyán parece acumular
todos los males de las megalópolis africanas. Los
"nyama-nyama", inmundicias de toda clase, invaden los
barrios populares. Es decir que el estrepitoso asunto
del Probo-Koala, ese buque neerlandés fletado por la
sociedad Trafigura (2) que arrojó deliberadamente en
los barrios de Abiyán residuos químicos extremadamente
tóxicos, constituye sólo un episodio testigo de los
perjuicios de una determinada globalización como del
desmoronamiento de los aparatos de Estado africanos.
La contaminación de la laguna, la ausencia de estación
de purificación, los desechos industriales se combinan
con una circulación anárquica y un urbanismo
desordenado: los marfileños de base crecen en calles a
menudo llenas de baches, entre "gbaka" (pequeños
autobuses de transporte), "woro woro" (taxis
colectivos) y otros "cafés negros" (taxis con
contador) desenfrenados.
Sin embargo, "Abiyán es agradable...", según un
estribillo de moda. Y no lo es sólo por la
efervescencia de su famoso "coupé-décalé" (el ritmo
más popular en África Occidental). Tampoco porque la
cerveza Bracodi corra a mares por la calle Princesse y
otros sitios de las noches calientes. Es porque,
"cansada" de la guerra, la población recobra la
esperanza y las ganas de vivir. Manifiesta también
nuevas impaciencias: más que los comicios -siempre
postergados, la elección presidencial debería tener
lugar en 2008-, lo que se hace esperar son los
"dividendos de la paz". En efecto, desde el inesperado
acuerdo de paz de Uagadugú (Burkina Faso) del 4 de
marzo de 2007, ocurrió lo impensable: el ex jefe de
los rebeldes Guillaume Soro se convirtió en el Primer
Ministro del Presidente Laurent Gbagbo, a quien sin
embargo desde su controvertida elección en 2000 (3) le
negaba toda legitimidad. El acuerdo prevé también el
desmantelamiento de las milicias y la identificación
de los electores mediante "audiencias foráneas",
previo a la elección presidencial.
En África el conflicto ha sido a menudo una vía real
que permitía a los más chicos suceder a los mayores y,
para los marginales y los rebeldes, un medio para
refundar reinos y Estados. La marginación de una
juventud cada vez más numerosa, excluida de la
posesión de la tierra (4) y de los empleos formales,
compone el terreno fértil tanto de la rebelión
nordista como de la agitación nacionalista en el Sur.
La exclusión de los jóvenes universitarios explica, en
particular, las trayectorias comparables de un Charles
Blé Goudé, jefe de los "jóvenes patriotas" partidarios
de Gbagbo, o de un Soro que, según considera
severamente un Ministro de la esfera de influencia
presidencial, "tuvo su primer recibo de sueldo en la
Primatura (lugar de trabajo del primer ministro)".
Tales fenómenos se producen en otras partes del
continente (5).
La "paz de los valientes" firmada en Uagadugú, por más
paradójica que pueda parecer en el extranjero, se basa
sobre todo en una "internalización del conflicto". Los
protagonistas de la crisis se repliegan sobre la
escena marfileña y se oponen a los intentos de
internacionalización que realizan potencias exteriores
-contrariamente a los acuerdos precedentes, Burkina
Faso es el único padrino de la paz (6)-. Algunos
actores marfileños ponen así en la misma bolsa la
influencia francesa, el cuerpo expedicionario, las
Naciones Unidas...
Ya en noviembre de 2006 el presidente Gbagbo, en
nombre de la soberanía nacional (7), había hecho
fracasar la adopción de una Resolución de Naciones
Unidas. De inspiración francesa, estaba destinada a
reforzar, en su detrimento, los poderes del Primer
Ministro de la época, Charles Konan Banny, instalado
por la "comunidad internacional". Gbagbo usó un arma
inédita: la Constitución, que en 2000 fuera aprobada
por referéndum con la casi unanimidad de las fuerzas
políticas, en especial la Reunión de los Republicanos
(RDR) del emblemático opositor Alassane Ouattara.
Un opositor marginado
La politología marfileña se encuentra, en efecto, en
plena convulsión, complicando más aun la instauración
de un proceso electoral aceptado por todos. El
análisis clásico oponía tres "grandes bloques"
etno-regionales, representados cada uno por un partido
y un dirigente: el Este Akan y los Baulés por el
Partido Democrático de Costa de Marfil (PDCI) de
Houphouët-Boigny y su sucesor autodesignado, Henri
Konan Bédié; el Oeste Kru en torno del "núcleo" beté
que correspondería al Frente Patriótico Marfileño
(FPI, según su sigla en francés) de Gbagbo; por último
los nordistas "diula" que votarían por el RDR de
Ouattara. Cómodo en su simplismo, este esquema
(apreciado por los "pensadores" de extrema derecha)
arriba a interpretaciones que datan del... siglo XIX:
asignan a cada "jefe político" su "peso étnico", o en
todo caso el de su "bloque regional".
Ahora bien, este esquema se complejizó. La rebelión se
hizo autónoma: Soro no tiene partido personal, pero su
alianza táctica con el Presidente puede desplazar
muchos votos nordistas -al menos en el país senufo,
porque los malinkés sienten más afinidad con el ex
"comandante militar"; el sargento Ibrahim Culibaly,
que había participado en el alzamiento militar de 1999
que derrocó a Bédié e integrado la rebelión de
septiembre de 2002, se opuso a Soro. En la actualidad
fue marginado.
Pero, y en especial a pesar de identificaciones
étnicas que siempre se imponen, la geografía de la
población ha cambiado: más del 50% de los marfileños
se estableció en la ciudad, sin duda mucho más con la
llegada de los "DG", los desplazados de la guerra. Si
bien alrededor de la mitad de la capital es de origen
diula, algunos no tienen el derecho de voto (ya que
son de nacionalidad burkinesa o maliense). Las
pertenencias étnicas ceden cada vez más ante las
identificaciones de clase o las adhesiones a líderes
carismáticos.
Por otra parte es la apuesta del presidente Gbagbo,
que vería con buenos ojos su candidatura en las
próximas elecciones presidenciales, apoyada por una
amplia plataforma que engloba el FPI, a desertores del
RDR o del PDCI, así como a ex rebeldes aliados. Aspira
también a incorporar a los pequeños partidos y/o
aglutinar a los "visitantes de la noche" de los
palacios oficiales, turbios agentes convencidos por
algunas liberalidades que permiten el dinero del café,
el cacao y el petróleo. El Presidente cuenta con el
peso del aparato de Estado, medios de comunicación
favorables y su determinación personal: opositores y
diplomáticos reconocen sus cualidades de "animal
político". Pero este nuevo juego político preocupa a
una parte de la formación presidencial: en efecto,
entre voto legitimista y desgaste del poder, el
antiguo frente marxista-leninista que fundó el FPI de
Gbagbo está mutando en partido de gobierno, ¡con todos
los compromisos y tentaciones que eso implica!
Así, el presidente de la Asamblea Nacional, el
economista FPI Mamadou Kulibaly, denunció un régimen,
según él, híbrido y marcado por la mala gestión de los
corruptos "tostadores de maní". Impugna la
"rebfondation", es decir la alianza contra natura con
la rebelión (8). Al criticar los presupuestos de la
Presidencia y la Primatura (servicios de primer
ministro) que permiten los recursos de exportación (y,
en zona rebelde, los tráficos más variados), esta
línea política se opone, sin una declaración directa,
a los acuerdos de Uagadugú, o en todo caso a su
traducción política.
Gran aficionado a los golpes teatrales, el presidente
Gbagbo hizo propias estas críticas, anunciando en
octubre de 2007 una operación manos limpias, en
particular en el sector café-cacao que tanto la
necesita. El campesino marfileño sólo recibe un 20%
del precio de esas exportaciones, mientras que su
homólogo de Ghana recibe el 72 %. En efecto, la Caja
de Estabilización (Caistab) que regulaba los precios
(9) fue reemplazada, siguiendo instrucciones de los
prestamistas de fondos que reclamaban la privatización
del sector, por una letanía de intermediarios rapaces
y corruptos... No obstante, la gran idea del régimen
Gbagbo -que vuelve así a sus orígenes ideológicos-
parece ser la creación del "servicio cívico" con
objetivos ambiciosos: dar formación y salarios a los
excombatientes (los rebeldes del Norte afirman que se
tiende a suprimirles sus "mangements": bloqueo de
rutas, extorsiones, tráfico de diamantes, cacao,
algodón, etc.); llegar mucho más a la juventud
marginada: desocupados urbanos y campesinos sin
tierra. En una entrevista exclusiva, el presidente
Gbagbo nos presentó esta innovación en una perspectiva
keynesiana: el servicio cívico debe contribuir a la
realización de grandes obras urbanas que respondan a
la degradación del medio ambiente, la insalubridad y
la inseguridad en la capital.
¿Los actos seguirán por fin a la magia del lenguaje?
Por cierto, el dinero del petróleo, la esperada
reanudación del financiamiento internacional, la
aplicación de un plan pos conflicto permitirían matar
dos pájaros de un tiro: reactivar la economía tratando
en su origen el malestar de la juventud marfileña y
obtener resultados que por fin serían visibles, en
particular para los más necesitados, muy empobrecidos
por la guerra. Se realizaron otros gestos,
espectaculares y simbólicos, restaurando un ambiente
favorable al "diálogo marfileño": "quemar los fusiles"
(10) en Bouaké, el feudo de la rebelión; acoger a Soro
en el corazón del país beté; suprimir el permiso de
residencia para la poderosa comunidad burkinesa, con
el fin de granjearse el voto diula y refutar las
acusaciones de xenofobia.
Pero la postergación permanente de los comicios y el
atentado fallido -y no aclarado- contra Soro en el
aeropuerto de Bouaké en junio de 2007, ponen de
manifiesto la fragilidad del proceso de
reconciliación: en efecto, la violenta desaparición de
un protagonista principal hubiera conducido a la
reanudación de los combates. En cambio, parece
dibujarse un relajamiento franco-marfileño, lo que por
cierto provocó el viraje de Burkina Faso, que pasó del
recurrente papel de promotor de guerra al de hacedor
de paz. El presidente francés Nicolas Sarkozy,
habitualmente cercano a Ouattara, sin embargo prodigó
a Gbagbo ostensibles señales de amistad que contrastan
con la frialdad que manifestaba Jacques Chirac. Se
prevé incluso un viaje del jefe de Estado de Costa de
Marfil a París, que de seguro anunciaría la hora de la
gran negociación: fin de los pleitos recíprocos en
torno a las masacres de 2004 y a las indemnizaciones a
las víctimas; reanudación de la cooperación y acceso
al petróleo marfileño; retirada o disminución de la
fuerza Licorne y de las tropas de la Operación de
Naciones Unidas en Costa de Marfil (Onuci). El
territorio ya fue "reunificado" con la desaparición de
la "zona de confianza" entre el Norte y el Sur,
supervisada por los soldados franceses y los cascos
azules.
Esta nueva situación permitiría el triunfo de la línea
centrista que desea personificar Gbagbo, entre la
corriente "colaboracionista" de los "houphouetistas"
alineados con París y la de los extremistas
representados por lo "duros" del FPI, paradójicamente
de acuerdo con una línea rebelde militarista. Frente a
Gbagbo, la oposición intenta la alianza de los
disímiles: la reunión de los "houphouetistas" reagrupa
el PDCI y el RDR, cuyos líderes se odian cordialmente,
dado que Bédié, fundador de la "marfilidad", hizo todo
lo posible para excluir a Ouattara del juego político.
En cuanto a la "sociedad civil", sale muy debilitada
del conflicto. Algunos sindicatos antes muy reactivos
como Dignidad u organizaciones de defensa de los
derechos humanos se acercaron al poder, o fueron
cooptados en los ministerios. Sin embargo, se
desarrolla una información pluralista: prensa "azul"
favorable al gobierno, prensa "roja" cercana a la
oposición. La información se internacionalizó: las
tribunas publicadas en Le Monde y los artículos de
Jeune Afrique se reproducen sin escrúpulos; en caso de
crisis la difusión de la BBC, de Africa n° 1, y sobre
todo de Radio France Internationale (RFI) -muy
escuchada por la oposición- se convierte en un asunto
vital. A diario los observadores y otros "titrologues"
(lectores de títulos) sin dinero comentan hasta el
infinito la más mínima noticia o la última "intox"
durante las "sorbona" espontáneas, ágoras y otros
"senados" (11) de barrio. Toda una mediología a la
africana (12) explora en permanencia esos medios de
comunicación; talentosos cineastas como Sidiki Bakaba
proponen documentales de combate, como "La Victoire
aux mains nues" sobre la matanza del hotel Ivoire.
Desean así "dar vuelta las cámaras", tal como hicieron
sus mayores con el texto escrito, en tiempo de las
independencias.
1 Colette Braeckman, "Aux sources de la crise
ivoirienne", Manière de voir, nº 79. "Résistances
africaines", París, febrero-marzo 2005.
2 En septiembre de 2006 este buque partió del puerto
de Amsterdam transportando a Abiyán residuos
petroleros que se sabían extremadamente tóxicos y que
causaron muertos y heridos.
3 La elección presidencial se realizó sobre un fondo
de "marfilidad", excluyendo a algunos candidatos de la
competencia, entre ellos a Alassane Ouattara. Dio
lugar a una lucha a brazo partido con el poder
saliente y fue impugnada de inmediato.
4 Las tierras que Félix Houphouët-Boigny atribuyó
imprudentemente "a los que trabajan" (en esencia a los
cinco millones de migrantes sahelianos), escasearon. A
propósito de la dimensión territorial del conflicto y
la situación de la juventud sin tierra: Jean-Pierre
Chauveau, "Question foncière et construction nationale
en Côte d'Ivoire", Politique africaine, nº 78, París,
2000.
5 Ver, para el caso de Sierra Leona, Paul Richards,
Fighting for the Rain Forest, James Currey, Londres,
1996.
6 "Qui gouverne la Côte d'Ivoire?", Politique
étrangère, nº 4, París, 2005.
7 Anne-Cécile Robert, "Sueño de una segunda
independencia", Le Monde diplomatique, edición Cono
Sur, Buenos Aires, noviembre 2006.
8 Mamadou Kulibaly, "Le blues de la République",
Fraternité Matin, Abiyán, 4-8-07.
9 Anna Bednik, "Tempête sur le cacao de Côte
d'Ivoire", Le Monde diplomatique, París, julio de
2006.
10 En el marco de la puesta en práctica de los
acuerdos de Uagadugú, el desarme de las milicias
empezó con la ceremonia de destrucción de armas.
11 Nombre abiyanés de las asambleas públicas que
reúnen a jóvenes urbanos y que tienen su equivalente
en zona rebelde.
12 Ver el sitio del joven mediólogo franco-marfileño
Calixte Tayoro: Cortar, copiar, pegar,
http://coupercoller.wordpress. Com. Ver también
Acrimed, "Journalisme de guerre: retour sur la "crise
ivoirienne" de noviembre de 2004,
www.acrimed.org/article2124.html y la resonante
crítica de Daniel Schneidermann, "En Côte d'Ivoire, le
journalisme en uniforme", Libération, París, 12-11-04.
M.G.
"Ella funde lagrimas con cada lluvia y se pregunta si tantas despedidas valieron la pena. El hoy es tan frio y duro aún en verano que el amor suele traer apenas gotitas de alegria. Mejor es no mirar atrás ni mucho para adelante. La calle es para ir, nunca para volver... Cada despedida un final incierto. Los tiempos son inseguros y muertos aunque el sol nos esté calentando."
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