[R-P] Fw: James Petras

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en gmail.com
Dom Dic 16 13:15:12 MST 2007


Tensión entre Israel y las Fuerzas Armadas norteamericanas, según James 
Petras.

Julio Fernández Baraibar
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14-12-2007

Israel y altos dirigentes sionistas atacan a los servicios de inteligencia 
estadounidenses


James Petras
Rebelión
Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández



" Lo más importante (sic) que tengo que decir de Bush es que si yo le 
hubiera manifestado que me oponía a esa acción (la reunión de Annapolis), no 
se habría embarcado en ella. Pude haber bloqueado ese impulso. Si no hubiera 
deseado cooperar con él, Bush no me habría presionado. Le hablé al 
Presidente con claridad meridiana sobre estas cuestiones (bombardeo de las 
instalaciones nucleares de Irán) y mis comentarios fueron 
extraordinariamente bien recibidos; sobre la libertad de hacerlo (bombardear 
a Irán) es algo que nos reservamos para nosotros mismos, al igual que si lo 
llevaremos, o no, a cabo."
Declaraciones del Primer Ministro israelí Ehud Olmert en Haaretz
(29 de noviembre de 2007)
Introducción
En el curso (así como inmediatamente después) de las reuniones de Annapolis 
convocadas para discutir sobre la paz, Israel secuestró al presidente de la 
asociación de estudiantes de la Universidad de Beir Zeit por disentir, lanzó 
unos 50 ataques contra Gaza matando e hiriendo a 50 personas entre 
milicianos, policía y civiles palestinos, puso en marcha un proyecto de un 
inmenso edificio de nuevos apartamentos en la Jerusalén Este palestina, 
estableció nuevos puestos militares israelíes permanentes en Cisjordania, 
rechazó cualquier límite de tiempo u objetivos específicos en sus 
negociaciones con la OLP y manifestó un virulento rechazo al informe más 
importante de la inteligencia estadounidense (National Intelligence 
Estimate) sobre la no existencia de un programa de armas nucleares iraníes.
La presencia de Israel en Annapolis no tenía nada que ver con la paz ni con 
la promesa de negociar de buena fe: Su propósito era desviar la atención de 
sus genocidas políticas trituradoras en Gaza y de su implacable campaña de 
desposesión salvaje hacia los palestinos de cualquier territorio o remedo de 
autonomía, cortando literalmente la energía y el agua a 1,4 millones de 
palestinos que residen en Gaza. Desde el 11 de septiembre de 2001, el estado 
israelí, los sionistas situados dentro del gobierno estadounidense y todos 
los dirigentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses Más Importantes 
se han dedicado con toda devoción a incitar a EEUU para que se meta, en 
nombre de Israel, en una serie de guerras en Oriente Medio. En los 
preliminares de la guerra de Iraq, los sionistas que ocupaban altos puestos 
estratégicos de toma de decisiones en el Pentágono, en la Oficina del 
Vicepresidente, en la Casa Blanca y en el Consejo de Seguridad Nacional 
diseñaron y ejecutaron una política de guerra, inventaron pruebas, 
escribieron discursos presidenciales, organizaron conferencias de prensa y 
la agenda del Presidente, purgaron a los críticos en el ejército y en las 
agencias de inteligencia y alteraron los informes de inteligencia para que 
se ajustaran a sus objetivos.
Sin embargo, el éxito de Israel y los zion-cons (1) en la destrucción de 
Iraq se ha logrado a base de un enorme derroche en bajas militares 
estadounidenses, desmoralización y mil billones de dólares (cifra que sigue 
aumentando) en costes para los contribuyentes estadounidenses. Como 
consecuencia, la opinión pública se puso radicalmente en contra de la 
guerra, a pesar de la intervención del régimen israelí moldeando la opinión 
pública estadounidense a través de su ejército de académicos de 'Ante Todo, 
Israel' y sus escribas periodísticos y propagandistas que disfrutan de 
amplio acceso a los medios de comunicación de masas estadounidenses.
Como señalé en un anterior artículo, los devastadores efectos que la guerra 
de Iraq, promovida por los zion-cons israelíes, ha tenido sobre el ejército 
estadounidense y las agencias de inteligencia, han ido creando una amplia 
oposición dentro de EEUU ante las presiones sionistas-israelíes para empezar 
una nueva guerra, ahora contra Irán. Esta lucha histórica en la política 
hacia Irán divide a las altas instancias que diseñan las políticas en 
Washington. Por una parte, los partidarios de 'Ante todo, Israel' 
controlaban e influían en la Casa Blanca, en la mayor parte del Congreso y 
en los presidentes de los comités claves en el mismo, en la financiación de 
los dos partidos políticos más importantes, en los principales candidatos 
presidenciales y en el grueso de los medios de masas. La oposición venía de 
antiguos oficiales jubilados y en activo del ejército, respaldados por la 
gran mayoría de los oficiales de nivel medio y tropas de tierra, 
especialmente de los reservistas. Todo el conjunto de altos funcionarios de 
la inteligencia estaban disgustados con los seguidores de 'Ante todo, Israel' 
en el Pentágono por las distorsiones que habían llevado a cabo en sus 
anteriores informes y por las mentiras de 'inteligencia' a través agencias 
recién inventadas y su dependencia de la desinformación israelí por encima 
de la inteligencia estadounidense.
Este monumental enfrentamiento dentro del gobierno no se daba sólo en cuanto 
a la política militar estadounidense hacia Irán (que es crucial) sino 
también respecto a quién gobierna en EEUU, quién manda en el ejército 
estadounidense y quién formula los informes de inteligencia que alimentan la 
política y, sobre todo, a qué intereses se está sirviendo. El mando militar 
en Oriente Medio, dirigido por el Admirante William Fallon, declaró 
públicamente que se oponía a la política de la Quinta Columna israelí de 
bombardear Irán. Los comandantes en activo fueron sumisamente apoyados por 
Robert Gates, que tiene más conchas que un galápago, y, de forma clandestina 
(al principio), por los altos jefes de la inteligencia. Los zion-cons se 
vengaron lanzando la Casa Blanca y el Congreso en una cruzada para aumentar 
las sanciones económicas y 'mantener la opción militar' sobre la mesa. Cada 
académico importante de 'Ante todo, Israel' y los think tank dedicados a la 
propaganda siguieron con los planes de guerra israelí a través de una oleada 
de editoriales, artículos de opinión y entrevistas en todos los medios de 
masas sobre la inminente amenaza nuclear que supone Irán. El Presidente, que 
no hace nada en contra de la opinión del Primer Ministro Ehud Olmert (como 
clama a los cuatro vientos el mismo Olmert), lanzó un mensaje apocalíptico 
al mundo en octubre de 2007 (seis semanas antes de que se publicara el 
National Inteligence Estimate) proclamando el advenimiento de la 'Tercera 
Guerra Mundial' a causa del programa de armas nucleares de Irán y de la 
amenaza de un ataque nuclear (un 'holocausto') por parte de Irán contra los 
pueblos de EEUU e Israel.
La Casa Blanca estuvo al tanto de los hallazgos del National Intelligence 
Estimate (NIE, en sus siglas en inglés) sobre Irán al menos nueve meses 
antes de que se hicieran públicos, como dejaron patentes las frecuentes 
intervenciones del Vicepresidente Cheney, intentando alterar su contenido y 
conclusiones, y los repetidos esfuerzos para retrasar su publicación ya que 
socavaba por la base todas sus presiones para atacar Irán. El gobierno 
israelí y su Quinta Columna en EEUU conocían muy bien la inminente 
publicación de los hallazgos de las dieciséis agencias de inteligencia 
estadounidenses más importantes e hicieron todo cuanto estaba en su poder 
para precipitar la guerra de EEUU contra Irán, desde la publicación de 
relatos espeluznantes sobre las 'amenazas existenciales para la 
supervivencia de Israel' hasta promover la guerra con arengas belicosas del 
AIPAC (2) y de los dirigentes comunitarios sionistas y judíos. Israel lanzó 
una guerra contra el aliado de Irán (Hizbollah) en el Líbano, bombardeó 
Siria, que tiene un pacto de seguridad mutua con Irán, e incrementó los 
ataques de los terroristas kurdos entrenados por Israel a través de la 
frontera iraní para provocar, que no evitar, la venganza iraní. El AIPAC y 
sus aliados en el Congreso, dirigidos por el Senador Lieberman, hicieron 
todo lo posible y lo imposible para forzar un conflicto, aumentando las 
sanciones contra banqueros y corporaciones que negocian con Irán e incluso 
etiquetando a las fuerzas especiales del ejército iraní, la 'Guardia 
Republicana', de 'organización terrorista' ilegal, convirtiéndolas 
automáticamente de esa manera en objetivo de los ataques del ejército 
estadounidense bajo la doctrina de la 'Guerra contra el Terror'. La 
hiperactividad, los malintencionados ataques militares, la estridente 
retórica contra todos los críticos de la opción militar y la urgencia con la 
que actuaron los israelíes y sus partidarios en EEUU no se debió a ninguna 
inminente amenaza nuclear iraní sino a un esfuerzo desesperado para 
precipitar la guerra antes de que el informe del NIE estadounidense se 
hiciera público y socavara toda su campaña de propaganda de guerra y 
preparativos militares para el ataque.
Temporalmente, los hallazgos del NIE cerraron el libro de la Gran Mentira 
made Casa Blanca-Sionismo-Israel de que Irán estaba implicado en el 
desarrollo de armas para impulsar una guerra nuclear. El informe del NIE 
rechazaba sus propias y anteriores conclusiones de 2005, que habían estado 
muy influenciadas por la Casa Blanca y sus partidarios sionistas israelíes. 
El cambio total en las conclusiones no se basó en 'nuevos datos' o en 
técnicas de información, como se proclamó. La modificación fue consecuencia 
de un cambio espectacular en el equilibrio de fuerzas dentro del gobierno de 
EEUU y, especialmente, en el fortalecimiento de la elite del ejército 
estadounidense versus la Configuración del Poder Sionista partidaria de la 
guerra, un cambio moldeado por las enormes e inacabables pérdidas en Iraq y 
Afganistán.
Factores clave a la hora de conseguir que las agencias de la inteligencia 
estadounidense rompieran con su anterior sometimiento frente a las 
manipulaciones de la Casa Blanca y a las mentiras fabricadas por la 
inteligencia sionista israelí fueron los repetidos fracasos y la increíble 
estupidez de las agencias israelíes de inteligencia, que llevaron a una 
pérdida de credibilidad. La inteligencia israelí metió la pata y se equivocó 
al calcular la fortaleza y organización de Hizbollah, que provocó una 
debacle cuando Israel invadió el Líbano en el verano de 2006. Las 
estimaciones israelíes sobre la capacidad iraquí para resistir ante una 
invasión y ocupación exterior (tan ansiosamente aceptadas y propagadas por 
los altos funcionarios sionistas en el Pentágono en los prolegómenos de la 
invasión) han llevado a una guerra de desgaste en Iraq que dura ya seis años 
y en la que no se vislumbra la luz al final del túnel. La inteligencia 
israelí subestimó absolutamente la fuerza electoral de Hamas en la época 
anterior a su victoria electoral sobre la OLP. La inteligencia israelí 
sobrestimó la capacidad militar de la OLP para derrotar y destruir a Hamas 
en Gaza. La proclama israelí de que había detectado una instalación nuclear 
en Siria, que bombardeó, fue una mala broma internacional, ¡ni siquiera 
Moses podía haber destruido una instalación (ficticia) nuclear sin producir 
una mota de polvo radioactivo! Conociendo la tendencia de las agencias 
israelíes de inteligencia a inundar de desinformación a sus clientes del 
gobierno estadounidense para fortalecer la situación hegemónica del Gran 
Israel a expensas de los intereses a largo plazo de Washington, la comunidad 
nacional de inteligencia estadounidense afirmó su independencia y publicó su 
informe rechazando todas y cada una de las afirmaciones israelíes, sionistas 
y de la Casa Blanca sobre el programa de armas nucleares de Irán y, sobre 
todo, retrotrayendo el fin de las investigaciones [iraníes] sobre armas 
nucleares hasta el otoño de 2003.
Israel Rechaza el informe del NIE estadounidense
Aunque los gobiernos, las Naciones Unidas y los expertos de todo el mundo 
reconocieron los métodos sistemáticos, rigurosos y exhaustivos utilizados 
para recopilar los datos que sirvieron de base para elaborar el informe que 
declaraba que Irán estaba libre de programas de armas nucleares, un Estado, 
sólo uno, tuvo algo que objetar: El Estado Judío de Israel. Y dentro de 
EEUU, sólo una configuración de organizaciones de ámbito nacional se negó a 
reconciliarse con la ausencia de amenaza militar iraní hacia Israel (por no 
hablar de la amenaza hacia EEUU, una consideración secundaria y lejana), que 
fue, como podía esperarse, la Configuración del Poder Sionista y, 
específicamente, los Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidense 
más Importantes.
Hablando en nombre del gobierno israelí, el Ministro de Defensa Ehud Barak, 
con la predecible arrogancia y desdén con que los funcionarios israelíes 
tratan cualquier análisis o declaración política estadounidense que no haya 
pasado por su aprobación editorial y no se haya atenido a sus instrucciones, 
rechazó el NIE. "No podemos relajarnos sólo por un informe de inteligencia 
que sale del otro lado de la tierra (sic) aunque sea de nuestro mejor amigo'. 
(Guardian de Londres, 4 diciembre 2007). Aunque el NIE pueda debilitar la 
deriva de la Casa Blanca hacia la guerra, el hecho de que Israel rechace el 
informe significa que sus preparativos para la guerra continúan y eso 
implica que toda su Configuración del Poder Sionista en EEUU continuará 
persiguiendo los intereses israelíes de destruir a Irán.
Siguiendo una lógica orwelliana, el AIPAC distorsionó el informe tratando de 
encajar la impronta del rechazo de Israel (como siempre hace), defendiendo 
que el informe del NIE refuerza los hechos que obligan a continuar con la 
confrontación, beligerancia y aislamiento (Jewish Telegraph Agency, 4 
diciembre 2007). De hecho, según el perverso argumento del portavoz del 
AIPAC Josh Block, ¡la ausencia de cualquier sombra de amenaza de armas 
nucleares iraníes provoca que haya que aumentar las presiones sobre Irán!: 
'Con todo, (el NIE) es un toque a rebato para nuevos y continuados (la 
negrita es mía) esfuerzos que presionen a Irán económica y políticamente 
para que ponga fin a su ilícito programa nuclear'. (Jewish Telegraph Agency, 
4 diciembre 2007).
Una vez más, los seguidores de 'Ante Todo, Israel' -que se integran en todas 
las organizaciones y consejos comunitarios sionistas más importantes- 
desafían cualquier lógica, contraviniendo el informe de inteligencia más 
profundamente empírico y exhaustivo de EEUU para seguir defendiendo la 
propaganda que emana de las fracasadas agencias de inteligencia israelíes y 
del régimen israelí. En un continuo aluvión de artículos y entrevistas 
televisivas, toda la Configuración del Poder Sionista (ZPC, en sus siglas en 
inglés) enterró el informe del NIE, tratando de centrar de nuevo toda la 
atención en cuestiones como 'El programa nuclear de Irán sigue siendo una 
amenaza' (Daily Alert, 7 diciembre 2007). Durante toda la semana (3-7 
diciembre 2007), los Presidentes de las Organizaciones Judías (sic) 
Estadounidenses Más Importantes -que abarcan toda la gama de organizaciones 
judías financieramente poderosas en los EEUU- publicaron una media de nueve 
artículos diarios (casi 50) difundiendo la línea israelí. Los artículos 
desacreditaban, deformaban y rechazaban el NIE y continuaban presionando en 
aras a la 'opción militar' (eufemismo del desencadenamiento de un ataque 
masivo contra Irán) así como nuevas sanciones económicas para destruir la 
economía iraní y los medios de vida de 70 millones de ciudadanos. La euforia 
de los críticos de la guerra, que afirmaban que el informe NIE enterraba la 
amenaza de una nueva guerra de EEUU con Irán, es prematura, como lo es 
también su idea de que el 'Lobby de Israel' ha encajado un golpe decisivo. 
La ZPC no ha perdido nunca el compás: el fanático zion-cons y seguidor de 
'Ante Todo, Israel' y Subsecretario del Tesoro de EEUU, responsable de 
terrorismo y de inteligencia financiera, Stuart Levey, consiguió convencer a 
China para que endureciera los créditos comerciales, dificultando más aún el 
comercio y encareciéndolo para el sector privado iraní. (Financial Times, 6 
diciembre 2007, pág. 1).
A nivel internacional, el Secretario de Exteriores del Reino Unido, David 
Millband -un partidario de siempre de Israel con estrechos lazos familiares 
con el estado sionista-, siguió como era de esperar la línea ZPC-Israel-Bush 
en todo, rechazando el informe NIE y recalcando la necesidad de 'seguir 
presionando a Irán'. Millband, que en su reciente viaje a Israel se negó 
incluso a dedicar un pensamiento a las consecuencias del corte de 
electricidad y fuel a 1,4 millones de palestinos enjaulados en Gaza, pasó 
toda una tarde intercambiando trivialidades con sus parientes colonos en Tel 
Aviv. Acusó a la no nuclear Irán de ser una amenaza grave para la comunidad 
internacional porque produce lo que llamó 'material de fisión' y 'misiles'. 
Todos y cada uno de los países de tamaño medio y grande del mundo producen 
uranio enriquecido y poseen misiles; imponer una construcción siniestra 
contra los proyectos de defensa y civiles de Irán es demencial (Financial 
Times, 6 de diciembre de 2007). Millband descartó como fuera de control el 
aprovechamiento civil y repitió como un papagayo, palabra por palabra, la 
línea de sus mentores israelíes sobre 'programas escondidos' y otras 
propagandas sionistas sin sustancia. Según revelaciones recientes, la 
financiación a gran escala y largo plazo sionista de las campañas 
electorales del altamente endeudado Partido Laborista por magnates 
millonarios autoproclamados 'Amigos Laboristas de Israel' (Independent, 6 
diciembre 2007) sugiere que la rápida ascensión de Millband a jefe del 
Ministerio de Exteriores tiene poco que ver con su mínima experiencia en 
temas en internacionales y mucho que ver con las 'relaciones especiales' 
entre millonarios recaudadores sionistas y anteriores y actuales dirigentes 
del Partido Laborista como Tony Blair y Gordon Brown.
En Francia, el Presidente Sarkozy nombró al fanático sionista Bernard 
Kouchner (un ferviente partidario de la intervención humanitaria, incluida 
la invasión estadounidense de Iraq) para encabezar el Ministerio de 
Exteriores tras diversas 'consultas' con las principales organizaciones 
judías francesas, que habían rechazado un anterior candidato por no 
estimarlo suficientemente favorable a Israel. Bernie Kouchner y Nicky 
Sarkozy se alinearon inmediatamente con las tesis israelíes, rechazando el 
informe NIE y pidiendo nuevas sanciones económicas aunque se haya averiguado 
que la justificación original (el supuesto programa de armas nucleares de 
Irán) era una mentira. Nicky y Bernie pidieron una nueva resolución del 
Consejo de Seguridad de Naciones Unidas que añadiera mayores sanciones 
contra Irán (AFP, 7 diciembre de 2007). La lógica 
Israel-Bush-Millband-Kouchner marcha en paralelo con la lógica 
nazi-estalinista: cuanto más demuestran los informes de inteligencia la 
ausencia de programas de armas nucleares, mayor es la amenaza nuclear; 
cuanto menor es la amenaza actual, mayor es la amenaza futura; cuanto menor 
es la amenaza empíricamente verificable, mayor es la amenaza secreta. El 
informe NIE convierte en embusteros a la Casa Blanca, a los demócratas del 
Congreso y a los Presidentes de las Organizaciones Judías Estadounidenses 
Más Importantes, que 'conocían' a la perfección, según ellos, que Irán tenía 
un programa de armas nucleares. Y lo que es más revelador, demuestra que, 
para los mismos impulsores de la guerra, las armas nucleares iraníes no son 
un motivo de fuerza en su campaña para atacar Irán. Dejando a un lado el 
tema de las armas, está rotundamente claro que atacar a Irán con sanciones y 
amenazas militares es algo que está profundamente arraigado en la prioridad 
israelí de destruir a Irán como adversario por su ansia de poder en Oriente 
Medio y para su asalto y desposesión territorial de los palestinos.
Es probable que puedan rechazarse los esfuerzos de la ZPC, de Millband, 
Kouchner, Olmert y la Casa Blanca de presionar para una tercera ronda de 
sanciones. El 4 de diciembre, el Embajador de China ante las Naciones 
Unidas, Wang Guangya, anunció que el informe del NIE cuestionaba la 
necesidad de nuevas sanciones, 'Creo que todos partimos de la presunción de 
que las cosas han cambiado ahora. Creo que los miembros del Consejo tendrá 
que considerar ese hecho' (Al Yasira, 5 diciembre 2007). China, con sus 
17.000 millones de dólares de comercio directo con Irán y sus 30.000 
millones a través de Dubai, y con Irán como suministrador importante de 
petróleo en Oriente Medio y sin lobby sionista que refuerce las presiones 
diplomáticas israelíes, es libre para perseguir sus propios intereses 
nacionales. Puede darse el caso de que Rusia, bajo el Presidente Vladimir 
Putin, siga la posición de China y ponga objeciones a nuevas sanciones. Sin 
embargo, el Congreso estadounidense y en particular los presidentes de los 
comités con influencia continúan siguiendo ciegamente el pronunciamiento 
posterior al informe NIE del Primer Ministro israelí Ehud Olmert: 'Es vital 
que se prosigan los esfuerzos en los Estados Unidos para impedir que Irán 
desarrolle una capacidad como esta (sic)'. El fanático dirigente 
israelo-estadounidense en el Congreso, Thomas Lantos, convocó una vista en 
la Cámara sobre el informe del NIE e invitó a testificar a dos altos ex 
consejeros del gobierno y fanáticos ultra-sionistas, David Wurmser y Martin 
Indyk.
Conclusión
No hay duda de que los grupos belicistas en contra de Irán en el ejército y 
en las agencias de inteligencia estadounidenses han encajado un golpe serio 
respecto a los actuales planes de guerra de la Casa Blanca, de Israel y de 
sus agentes en la ZPC. El descalabro incluye una derrota temporal de su 
propaganda masiva a favor de la guerra y su fabricación de una 'amenaza 
existencial' para la comunidad mundial (Israel). Sin embargo, la publicación 
del NIE afectó tan sólo unos cuantos días a los titulares, pronto siguió un 
aluvión de propaganda hostil en todos los medios de comunicación de masas de 
EEUU cuestionando las intenciones pacíficas de Irán e incluso distorsionando 
ciertas frases probabilísticas a fin de contradecir los principales 
hallazgos.
Desde la posición estratégica de los estadounidenses que intentan liberar a 
su gobierno y al pueblo estadounidense del tiránico monopolio de opinión de 
la ZPC y de Israel, el Informe NIE supone una ayuda en contra de la 
credibilidad de la Casa Blanca y de los portavoces sionistas en el Congreso, 
en el Consejo de Seguridad Nacional, en la Seguridad Interior y en los 
Departamentos de Justicia y del Tesoro respecto al supuesto programa de 
armas nucleares de Irán. Pero la rapidez, profundidad y alcance de la 
respuesta israelí, especialmente magnificada por sus representantes en los 
departamentos de asuntos exteriores estadounidense, francés y británico, 
demuestran que los belicistas de Ante Todo Israel están aún profundamente 
incrustados en puestos de poder político y siguen estando dispuestos a 
desafiar al establishment militar y de inteligencia de los EEUU. Sin 
vergüenza ni base alguna, con estallidos agresivos y habilidades semánticas 
manipuladoras, la ZPC sigue avanzando en busca de nuevas sanciones, a pesar 
de la sistemática refutación empírica de sus principales argumentos. Sólo 
una lealtad ciega, irracional y étnico-tribal hacia Israel puede explicar el 
previsto rechazo del informe NIE y el abrazo automático de las continuadas 
mentiras de Israel. Como en los años treinta, cuando los simpatizantes nazis 
en el extranjero defendían las mentiras de Hitler sobre los comunistas 
incendiando el Reichstag y los compañeros de viaje comunistas defendían las 
purgas de Stalin como procesos judiciales ejemplares, nuestros sionistas 
continúan negando todos los informes empíricos sistemáticos (como el del 
NIE) que contradice las mentiras y fabricaciones de Israel sobre los 
programas de armas nucleares de Irán.
Más allá de la importante cuestión de las dobles lealtades (muy evidentes en 
la respuesta de la ZPC al informe del NIE), está la reaparición de la 
cuestión de una guerra israelí contra Irán apoyada por EEUU. La opción 
militar será apoyada por un informe propagandístico de la inteligencia del 
ejército israelí rechazando el NIE. Proclamará que hay programas secretos de 
armas nucleares iraníes enterrados en algún lugar cercano al centro de la 
tierra y, por tanto, aún no detectados por los informantes de la 
inteligencia estadounidense, por las fotografías de satélite, por los 
inspectores de Naciones Unidas, por los generales iraníes desertores (o 
secuestrados) o cualquier otra fuente estadounidense. Sólo las superiores 
agencias de inteligencia de Israel (que han fracasado en Líbano, Iraq y la 
Franja de Gaza), basándose en su Pueblo Elegido (con su inexpugnable línea 
caliente de inteligencia ante el "Omnisciente" -el mismo "Uno" que hace la 
'Elección') pueden tener razón, incluso aunque precisen, una vez más, de 
'amañar los datos' para poder presentar pruebas ante los no iniciados.
El NIE y el ejército estadounidense han dado un golpe contra los 
planificadores de la III Guerra Mundial. ¿Conseguirá esto alzar de sus 
rodillas al Congreso estadounidense para encauzar finalmente los intereses 
del país en Oriente Medio? ¿Despertará de nuevo el actualmente moribundo 
movimiento pacifista, aterrado de enfrentarse a los más virulentos y 
organizados belicistas? ¿Permitirá que el Congreso y el pueblo 
estadounidense desafíen el poder absoluto de la ZPC en relación con la 
política estadounidense hacia Oriente Medio?
¿Se atreverán a desafiar el pueblo británico y el movimiento por la paz al 
gobierno Laborista y al Foreign Office comprado y pagado por los 'Amigos 
Laboristas de Israel? ¿Recuperarán el pueblo francés y los intelectuales de 
París sus credenciales republicanas y rechazarán a ese régimen que defiende 
ante todo a Israel?
Dos semanas después de la reunión de Annapolis, el Ministro de la vivienda 
israelí Zeev Boim le dio a la Secretaria de Estado estadounidense Condoleeza 
Rice el 'pepino espinoso' (un bofetón al estilo mediterráneo) cuando ella le 
rogó que el Estado judío parara de construir nuevos asentamientos en la 
Jerusalén Este palestina porque 'eso no ayudaba a crear confianza'. Boim 
continuó diciendo: 'Habría que felicitar a la Secretaria de Estado Rice por 
sus esfuerzos para relanzar el proceso de paz (sic). pero eso no puede ir 
constantemente vinculado al cese de construcciones en Jerusalén. No hay nada 
que nos impida construir en cualquier lugar en Israel'. (Al Yasira, 8 
diciembre 2007).
De la misma forma que el Estado judío puede obviar de un plumazo sus vagas 
promesas al régimen de Bush sobre el supuesto 'proceso de paz', del mismo 
modo Israel rechaza el informe NIE sobre la ausencia de un programa de armas 
nucleares en Irán y se prepara para la guerra, apoyado por la ZPC al 
completo.
Sorprendentemente, no han sido los líderes de opinión izquierdistas o 
liberales quienes han planteado cuestiones importantes relativas a los temas 
de la guerra y la paz en Oriente Medio, las amenazas de la Casa Blanca y de 
Israel de empezar la III Guerra Mundial. Han sido las agencias de espías en 
EEEUU y sus aliados en el ejército estadounidense, los dechados de pasadas 
guerras y actuales campañas de desestabilización (léase, Venezuela). Ironías 
de la historia. Pero precisamente ese es el mundo real en el que vivimos, 
donde los intelectuales occidentales y los héroes culturales han abdicado de 
sus responsabilidades de desafiar a la ZPC que actúa en nombre de un 
aspirante a potencia colonial en Oriente Medio.


N. de la T.:
zion-con en inglés, abreviatura que usa el autor para referirse a los 
conservadores sionistas.
AIPAC: American-Israeli Public Affairs Committee
Los últimos libros de James Petras son "The Power of Israel in the United 
Status (Clarity Press, 2006) y "Rulers and Ruled in the US Empire: Bankers, 
Zionists and Militants (Clarity Press, 2007). 




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