[R-P] Discurso de Senador Boliviano, poesía del altiplano..

Nelson B. nelsonbergamasco en gmail.com
Dom Dic 16 11:07:04 MST 2007


14 DE DICIEMBRE 2007



"¡Y  cuántos tiranos tuvo que soportar Bolivia! Cuántos monstruos de 
crueldad y de desdén, de orgullo y de necedad!", escribió Porfirio Díaz 
Machicao.



Así fue nuestra triste realidad histórica tantos años desde que nació a la 
vida republicana, salvo los dos últimos, en manos de los descuartizadores de 
la Patria Grande, de los conculcadores de los códigos, los opresores.

El escritor nos  recuerda que a más de cien años de la muerte de nuestro 
Libertador Simón Bolívar, tendríamos todavía indígenas irredentos, sin 
escuelas, sin hospitales, sin libertad, sin leyes protectoras, excluidos, 
despreciados por los advenedizos racistas, toda una masa huérfana en medio 
de un conglomerado de sistemas, planes, ideas y gobiernos copiados de la 
Europa invasora, secuestradora de bienes naturales. Pero. llegó el 14 de 
diciembre.



14 de diciembre de 2007. La entrega oficial de la Nueva Constitución 
Política del Estado, producto trabajado en sufrimiento por los asambleístas 
patriotas de la Asamblea Constituyente en Sucre y Oruro. Día de Fiesta, la 
patria renació  remozada en alegría y en justicia.



Para el acto oficial de la propuesta, todo el pueblo se congregó en la Plaza 
principal de la Capital donde murió ajusticiado el mestizo Pedro Domingo 
Murillo dejando la tea encendida a las generaciones del porvenir.



Entre una multitud de indígenas fue posible distinguir el busto de Gualberto 
Villarroel delante de su cruz-farol donde se le colgó en despojo sangriento 
por el atrevimiento de convocar al primer congreso indigenista en 1946; el 
presidente mártir tallado en bronce eterno se muestra relevante, confundido 
entre su pueblo, él mismo originario de Muela, nacido en un rincón del valle 
punateño.



Una masa multiforme de diversidad humana desfiló al ritmo de la marcha 
militar-indígena. Nuevamente el orgullo de la identidad originaria vibrante 
en la atmósfera del Ande.



En el balcón de palacio se distinguieron los primeros de Bolivia, hablando 
justeza, anunciando una nueva historia, distribuyendo bienes, augurando 
sueños.

Los discursos encendidos en emoción patriótica prometieron tiempos nuevos, 
horizontes abiertos a la justicia, a la ética, a la claridad de una nueva 
patria. La multitud aplaudió frenética agitando banderas, la tricolor ahora 
si soberana y la wiphala andina y pacifista.

Un arco iris abrazó a seres y espíritus en el seno de su fragua, aplausos, 
gritos, jallallas, vítores. No hubo maldiciones ni insultos, sólo 
aclaraciones y anuncios. No se permitirá la división de la nación, el pueblo 
estará atento para rechazar todo separatismo de lesa patria. Se concluyó con 
promesas y el consabido ¡huañuchun gringos! ¡Viva Bolivia! ¡Viva la nueva 
Constitución Política protectora de todos los bolivianos!



Las puertas de Palacio se abrieron al pueblo, a las bandas musicales y a los 
conjuntos nativos. El Presidente Evo, el Vicepresidente Álvaro, los 
constitucionalistas, los jefes de las Fuerzas Armadas, los ministros, 
bailaron, bailaron juguetones al interior del gran salón.

Al son de huayños y quenas, tambores y pinquillos, en ronda infantil 
juguetona, los comandantes de las tres fuerzas Armadas, de la Policía de 
seguridad ciudadana,

los asambleístas, bailaron, tomados de las manos con mujeres indígenas de 
hermosos atuendos; las ministras y diputadas bailaron enlazadas con varones 
de pueblos y comunidades de las treinta y seis nacionalidades. El pueblo 
profundo de la patria, de militares e indígenas, de mestizos, clase media, 
intelectuales y obreros, patriotas de todo tipo, seres sencillos y humildes, 
bailaron alegres, festejaron el cambio político y legislativo que Bolivia 
inicia.



Llega el tiempo del Pachakuti para todos en la esencia del ajayu individual 
y colectivo que madura con ternura, en paz, en armonía, en la danza; florece 
la sonrisa en un beso, coronan el intenso maridaje del habitante genuino con 
la patria fecunda que le espera para dar a luz  reivindicados hijos en 
multiplicada profecía, la de Tupac Katari el descuartizado padre.



Concluyó la Colonia y el pongueaje, terminó la humillación y la congoja, 
ahora es tiempo de levantar la testa muy altiva, de elevar los ojos antes 
taciturnos, la mirada plena de orgullo con brillo en la retina. Tiempo de 
primavera en los espíritus, época de renacimiento en la interioridad del 
alma. Reivindicación a largo plazo, plenitud de dignidad, de paz y de 
alegría. Perdón y resolución para emprender futuro.



Sólo falta un paso más, el Referéndum aprobatorio, que vendrá, a pesar de 
los Calibanes y resentidos con la historia y con la Madre.



A la distancia, muy próximo al límpido cielo azul del altiplano, el gigante 
Illimani brilla dorado al sol de la tarde exponiendo sus blancos penachos de 
Cyrano triunfante en nobleza y en orgullo pues llegó la hora prometida por 
Thunupa, la promesa de Bolívar hecha praxis histórica por Evo Morales, el 
indígena.





Gastón Conejo Bascopé
 




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