[R-P] La corrupción como recurso de poder (O. R. CardosO)

juan maría escobar escobar45 en infovia.com.ar
Sab Dic 15 06:38:18 MST 2007


Clarín, 15 de diciembre

Cuando la corrupción se utiliza como recurso de poder

Por:  Oscar Raúl Cardoso


En política la corrupción es uno de los problemas más graves y de raíces más 
profundas. A medida que la información ha aumentado con zancos geométricos 
en las pasadas décadas, el fenómeno ha captado la atención y motivado la 
reacción adversa de las más diversas opiniones públicas.

La gente no se equivoca y con su reclamo contra el dinero negro en el mundo 
de la política valida el aserto de la más elemental teoría de la corrupción; 
el costo de esa actividad nunca es pagado por quienes la ejercen; es 
trasladado a las sociedades.

Dinero deslizado por izquierda es dinero cargado al costo de uno o más 
productos o restado a procesos de modernización y desarrollo y, en el caso 
de los estados, es sustraído a obras públicas, salud, educación, etcétera.

Pero ni los expertos en la cuestión que están convencidos de que las 
prácticas corruptas pueden ser derrotadas, creen que el objetivo vaya a ser 
alcanzado en breve. Hay en esto un doble corolario de hierro: la corrupción 
es una de las facetas de toda cultura humana y como tal perdurará más de lo 
que nos gustaría admitir. Una de las demandas de la lucha contra la 
corrupción es entender sus mecanismos e identificar cuándo un soborno es 
efectivamente el meollo de la corrupción. Frecuentemente no lo es.

Veamos el rol de algunos supuestos adalides de la lucha contra la 
corrupción. Transparencia Internacional (TI) -ONG fundada en 1993- elabora 
anualmente una nómina de países según la "percepción" de corrupción. Esta 
recibe cada vez una salva de aprobación de los medios de comunicación sin 
considerar que el trabajo ni remotamente mide la corrupción efectiva.

Las fuentes de la nómina son los empresarios y esto reduce casi a una 
sonrisa el esfuerzo de TI. Su metodología equivale, sin exagerar, a 
preguntar a los chicos que visitan un zoológico y dan galletas a los 
animales, si creen que alguna especie come en exceso.

Lo de TI se ha vuelto un sistema que pasa por alto a los generadores de la 
corrupción en el proceso económico y que sirve muchas veces para hostigar 
mediática y políticamente a los países con menos poder (que pueden, sí, ser 
muy corruptos pero que tienen menos capacidad para esconderlo). En esto la 
idea de la verdad es como la definía Nietzche: tiene poco que ver con la 
verdad misma y es más un atributo del poder.

Parte del vademécum sobre la corrupción asegura que son los países rezagados 
en el desarrollo los que muestran invariables índices elevados de 
corrupción. Esto no siempre es verdad y conviene analizar algunos hechos de 
corrupción ocurridos en los países centrales para probarlo. Obviamente esto 
es interesante en un momento en que se debate la afirmación del FBI 
estadounidense sobre una maleta llegada a Buenos Aires hace unos meses con 
800.000 dólares desde la Venezuela del discutido Hugo Chávez con destino a 
la campaña electoral de un candidato argentino que no identificó.

Hay interpretaciones que van desde la de Washington -todo fue parte de un 
proceso judicial independiente-, hasta la que esgrimió la Casa Rosada -se 
trata de un operativo de inteligencia "basura"- pasando por las que lo 
atribuyen al interés de Estados Unidos de "marcarle la cancha" al nuevo 
Gobierno argentino que ha anticipado que seguirá manteniendo sus intactos 
vínculos con Chávez. Y seguirá considerando -y oponiéndose- a un mundo en el 
que el poder es, como hoy, casi unipolar.

La Justicia -aquí o en Miami- dirimirá finalmente de qué se trató todo, pero 
conviene poner en perspectiva cuál es la situación del lugar que emitió la 
imputación.

¿Cuántos saben que la candidata presidencial demócrata debió devolver en la 
segunda mitad de este año 850.000 dólares recibidos de un oscuro recaudador 
de fondos de su partido, Norman Hsu, que luego confesó haber estafado al 
menos 60 millones de dólares a lo largo de cuatro años y de haber presionado 
a sus clientes para que donaran a la campaña demócrata? Hsu aguarda ahora 
juicio, pero nadie más fue imputado en la causa.

En los años de Bill Clinton en el poder este fue criticado por emplear la 
Casa Blanca para recaudar fondos políticos -suerte de vistas caras con 
Presidente incluido- y hasta fotografiado junto a un sonriente donante 
oriental sospechado de ser un importante narcotraficante.

De George W. Bush habrá que esperar a que su alejamiento del poder levante 
la neblina que cubre el manejo de dinero del partido Republicano durante su 
época. Pero ya está la lista de "los sospechosos de siempre", notoriamente 
empresas como Halliburton, las grandes petroleras y muchos otros 
conglomerados amigos que contribuyeron dinero a su suerte y recibieron a 
cambio grandes negocios.

Entre 2003 (año de la invasión) y 2006 -asegura un estudio- hubo 1.800 
millones de dólares faltantes de las arcas de Irak. Uno de sus asesores más 
cercanos, Jack Abramoff se fue de su equipo abrumado por las acusaciones de 
corrupción.

El problema es que nadie toca el corazón de los costos crecientes de las 
campañas políticas y nadie lo hará porque estas son fuente de buenas 
ganancias para los medios de comunicación, los estudios de asesores y otras 
yerbas. Además con el derecho de exposición limitado por su costo, las 
elites tienen menos pesadillas con candidatos que cuestionen el orden de las 
cosas.

¿Cuál es la autoridad de un Departamento de Justicia -el de Washington- 
cuyos ministros escriben memos justificando la tortura de prisioneros y 
reemplazan a decenas de fiscales porque no se atienen a la línea ideológica 
de Bush? Nada de esto atenúa el problema de la corrupción, pero ayuda a 
ponerlo en perspectiva.

Copyright Clarín, 2007. 





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