[R-P] 100 años del Petróleo Argentino
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Jue Dic 13 16:26:35 MST 2007
PETRÓLEO
100 años del Petróleo Argentino
por M.O.R.E.N.O. Neuquén
Resumen: Más allá de la incertidumbre sobre
las cifras de las reservas hidrocarburíferas,
compañeros del MORENO de Neuquén señalan
la necesidad innegable de recuperarlas
para el patrimonio nacional y
nuestro compromiso en esa lucha.
Como un homenaje a los pioneros, a todos los trabajadores y técnicos que
contribuyeron para desarrollar esta enorme riqueza, haremos un esfuerzo por
mostrarles una verdad oculta por los intereses de las corporaciones
privadas.
No resulta nada fácil explicar al pueblo Argentino qué pasó con nuestra
industria de hidrocarburos en los últimos años cuando el Petróleo Argentino
cumple 100 años, a partir de su descubrimiento el 13 de Diciembre de 1907 en
Comodoro Rivadavia.
Partimos de que la riqueza petrolera de un país está directamente
relacionada con el volumen de RESERVAS de hidrocarburos que posea y que en
nuestro caso es la principal energía que mueve nuestra economía. En
particular, para la Patagonia ha sido un recurso vital de su desarrollo, y
los patagónicos seguimos dependiendo de él.
Nuestra industria petrolera comenzó a desarrollarse con la estatal YPF,
fundada en 1922, siendo la primera en América pensada como estratégica para
la provisión de energía de una Nación que peleaba por su independencia.
Luego de haber logrado su objetivo de autoabastecimiento nos encuentra, a
los 100 años, en una crisis energética estructural por un proceso de
vaciamiento, aún vigente, y comenzando a importar hidrocarburos por la
pérdida de la autosuficiencia conseguida con el esfuerzo de toda la
sociedad. Cuando el negocio es tan grande el ´macaneo´ es proporcional, por
eso no es fácil desenredar la ´madeja´ que fueron armando los que se
benefician con este negocio.
Lo más codiciado en este tema son las reservas de hidrocarburos, por su
valor económico y estratégico, por eso analizaremos su evolución en nuestro
país. La manera más objetiva y sencilla posible para hacer una evaluación de
lo sucedido con las reservas en la Argentina es detenernos en la actualidad,
mirar hacia atrás y realizar un balance a la luz de los hechos.
Si bien el proceso de transferencia de la renta petrolera hacia el sector
privado comienza bastante antes, tomaremos para el análisis el inicio del
proceso de privatización, a principios de los años ´90, para poder
representar lo que pasó en este período con nuestras reservas, a partir de
los datos oficiales históricos.
Solo unos pocos especialistas podían estimar, en ese momento, cuántas
reservas de petróleo se podían extraer de los yacimientos argentinos. Sin
embargo cualquier técnico ligado al negocio podía imaginárselo, teniendo en
cuenta la tecnología moderna en desarrollo que ya podía prever la obtención
de una mayor recuperación en los viejos yacimientos, la sísmica 3D, etc.,
que YPF ya había empezado a aplicar. Por otro lado las estadísticas
históricas de la evolución de reservas en los yacimientos mundiales
permitían deducirlo.
El volumen de reservas totales se puede representar como un gran depósito o
´tacho´ de petróleo crudo.
La cantidad de 1000 millones de m3 de reservas de petróleo, existentes en el
año 1990, se deducen, hoy, de la suma que produjeron las compañías en estos
17 años, 650 millones, más las reservas remanentes estimadas de 350 millones
que nos quedarían por extraer. Esta última cifra tiene un margen de duda,
teniendo en cuenta los antecedentes en el manejo fraudulento de reservas de
las compañías (Repsol, Shell, etc.); en cambio las reservas producidas, si
bien no tienen un control muy estricto del Estado, son datos oficiales.
En contraste con esta realidad que podemos comprobar hoy, 250 millones de m3
fueron las reservas que ´ofrecieron´ para la venta a principios de los ´90
los funcionarios, organismos externos y empresarios beneficiados,
diseñadores de la privatización.
El total de reservas, los 1000 millones de m3 de petróleo (6.300 millones de
barriles), equivalen a un valor del orden de 190 mil millones de dólares
haciendo una estimación de un precio promedio, en el período, de 30 dólares
el barril (hoy a más de 90 dólares). Este es el valor estimado bruto del
crudo. Si tomamos en cuenta los productos derivados, el valor agregado que
podría adicionar nuestra industria petroquímica, el valor se multiplica. El
costo total promedio de producción de las reservas que tuvieron las
compañías fue seguramente bastante menor a 6 dólares el barril.
Esta riqueza de todos los argentinos fue cedida al capital privado,
mayormente extranjero, cuyo único objetivo es obtener la mayor ganancia en
el menor tiempo posible, cuestión predecible al momento de la privatización.
Esta enorme defraudación hecha con las reservas de petróleo y gas, sumada a
la generación forzada de la deuda externa, son los dos principales factores
que empobrecieron a nuestro pueblo y el verdadero origen de la inseguridad
de nuestros centros urbanos.
No hay ninguna chance de solucionar nuestra crisis energética con la
política vigente, la mayor parte de la renta sigue siendo absorbida por las
compañías y nuestro problema seguirá agravándose a medida que se agoten las
reservas. En el negocio del gas el daño causado a nuestra economía
estructural, al haberlo privatizado, es de similar magnitud.
Si los argentinos permitimos que nuestro ´tacho´ de petróleo se termine
vaciando sin antes activar una recuperación del nivel de reservas en
nuestros yacimientos, luego ya no habrá remedio, o será muy difícil, porque
no tendremos una fuente de recursos tan poderosa que lo permita. El costo de
importar el petróleo crudo y el gas para mover nuestra actividad económica
consumiría una alta proporción de nuestros recursos y aumentaría los costos
internos haciendo aún menos viables las actividades industriales más
criticas y más pobre a nuestra población.
La única opción que prioriza el interés general es la recuperación de
nuestras reservas de hidrocarburos, antes de que se agoten. Esto permitiría
que parte de la cuantiosa renta que genera este negocio, se reinvierta para
mantener una provisión sustentable de estas fuentes de energía, que son las
que en mayor proporción alimentan nuestra economía, hasta tanto vayamos
desarrollando otras fuentes alternativas de reemplazo, previendo el
agotamiento final del recurso no renovable.
Los costos de producción totales promedio del petróleo argentino rondan
actualmente los 6 a 8 dólares por barril. Este es el valor que tendríamos
que pagar los argentinos por este producto -que es la principal fuente de
energía que mueve nuestra economía, transporte, etc.- si no nos hubiesen
despojado de él. Actualmente el crudo las empresas lo comercializan
internamente a 45 dólares. Y si lo tenemos que importar cuesta el doble.
Mucho más costoso aún resulta la importación de productos elaborados, como
el diesel.
La solución es sencilla y solo se necesita la decisión política para
ejecutarla: Quedarse con la renta de un recurso que es legítimamente
nuestro y con parte de esa renta seguir manteniendo el nivel de reservas que
teníamos antes de privatizar YPF.
Esto no sería nada más que hacer lo mismo que están haciendo, con gran
suceso, Brasil, Venezuela, Bolivia, Ecuador, México, etc., que en su momento
comenzaron imitando a la YPF Argentina.
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