[R-P] [fOROBolivia] Evo: más Mandela, menos Chávez

Patricia desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Dic 13 12:53:17 MST 2007


A propósito del perfil diplomático del Presidente
Indígena de Bolivia
 
(Texto publicado el 16 de enero del año 2006, con
motivo de la gira internacional del presidente electo
de Bolivia antes de su posesión)
 
Evo: más Mandela, menos Chávez
 
Por: Wilson García Mérida (Servicio Informativo Datos
& Análisis)
 
…………………..
Evo Morales le “perdonó” a Estados Unidos por las
ofensas del imperio, y lo hizo desde el país de
Mandela; no lo habría hecho desde un micrófono
belicoso de Hugo Chávez. Tras la gira de Evo, al
gobierno de Bush no le quedará otra opción que
entablar diálogo amistoso con el nuevo régimen
boliviano, al cual los norteamericanos pretenden
estigmatizar de “narco-terrorista” con el fin de
aplicar en Bolivia políticas interventoras similares a
las que ensangrentaron Afganistán o Irak.
…………………….

La historia recuerda que cuando era descuartizado por
soldados españoles el 15 de noviembre de 1781, el
héroe aymara Tupak Katari murió lanzando una profecía:
“Volveré y seré millones”. La advertencia del mártir
indígena se convirtió en un credo dentro la religión
politeísta andina que preveía un tiempo nuevo, el
Pachacuti, y un nuevo amanecer, el Jacha Uru, para los
pueblos que habían perdido su historia tras el secular
despojo colonial.
Dos siglos después la profecía de Tupak Katari se
cumple casi al pie de la letra: Evo Morales Aima, un
indio nacido en las orillas del sagrado Lago Poopó,
rompió la maldición imperial con más de un millón y
medio de votos en las urnas, pacífica y
eficientemente. ¿De qué otro modo sino podía haber
renacido el espíritu katarista?
Las elecciones del 18 de diciembre fueron el
advenimiento del Pachacuti y la posesión del
Presidente Indígena el próximo 22 de enero será el
Jacha Uru. Y el esplendor de este Gran Retorno ya está
conmoviendo al planeta entero. El triunfo avasallador
de Evo Morales con el 54% de la votación nacional -que
no tiene precedentes en la historia latinoamericana-
en unos comicios donde los niveles de abstencionismo
fueron mínimos (15% contra 28% en las elecciones del
2002 para un electorado de 3 millones de sufragantes)
sólo podía ser aislado y satanizado debido al bloqueo
internacional propiciado por los modernos opresores,
tal cual sucedió en su momento con la revolución
cubana.
La necesidad de hacer prevalecer el contundente
triunfo de diciembre ante el resto del mundo, en
previsión al inminente bloqueo propiciado por el
Departamento de Estado, forzó a Evo Morales a
improvisar una gira por nueve países en cuatro
continentes antes de su posesión, y el resultado de
ese viaje -como no podía ser de otra manera- no sólo
fue favorable para Bolivia y su nuevo Gobierno. El
mundo ya no es el mismo desde que Evo Morales paseó
por los continentes llevando el mensaje de Tupak
Katari a los pueblos de ultramar.


 
Diplomacia libertaria
Según informa el periodista Alex Contreras Baspineiro,
quien acompañó en el periplo a Evo Morales, el electo
Presidente Indígena “logró para su gestión de gobierno
la condonación de la deuda de su país avaluada en más
de 100 millones de dólares, créditos concesionales por
más de 200 millones de dólares, donaciones por más de
70 millones, la tecnificación y maquinaria agrícola
por 15 millones de dólares, varios proyectos de
alfabetización, instalación de radios comunitarias,
carnetización masiva y otros de educación, salud y
deporte que son muy significativos”. Además, dice
Contreras, Evo logró un respaldo incondicional de un
sin fin de organizaciones sociales, políticas y de los
presidentes de todos los gobiernos con los que tuvo
ocasión de reunirse.
Este líder indígena que conmovió al mundo demostrando
que es posible una revolución social y política a plan
de votos y no balas, evitó que su próximo régimen sea
víctima de las confabulaciones diplomáticas de Estados
Unidos antes de posesionarse; pero también consiguió
un vasto respaldo internacional para asistir a uno de
los países más pobres del planeta, alcanzando una
simpatía unánime que ningún jefe revolucionario del
siglo XX había logrado con tal contundencia mediática.
Fue en esa circunstancia que el nuevo Presidente de
Bolivia protagonizó una genuina revolución diplomática
imponiendo su original estilo político y personal.
“Cauto y medido” -según observara el cronista del
viaje-, “reconoció ser admirador del Che Guevara, del
Sub Comandante Marcos, de Nelson Mandela y también de
Mao Tse Tung; anuncia ser amigo personal de los
presidentes Fidel Castro, Hugo Chávez y Luis Inácio da
Silva; y declara públicamente ser antineoliberal,
antioligárquico y antiimperialista”. Pese a tan
radicales nexos ideológicos, Evo fue recibido con
honores por gobernantes democrático-liberales como el
socialista Zapatero, el conservador Jacques Chirac y
hasta por los reyes de España. Al gobierno de Bush no
le quedará otra opción que entablar diálogo amistoso
con el nuevo régimen boliviano, al cual los
norteamericanos pretenden estigmatizar de
“narco-terrorista” con el fin de aplicar en Bolivia
políticas interventoras similares a las que
ensangrentaron Afganistán o Irak.
 
 
Más Mandela
La aparición de Evo Morales en el escenario de la
política internacional ha catalizado el potenciamiento
de la izquierda en este plano mundial; además de haber
introducido elementos diferenciadores entre cada una
de las corrientes representativas del campo
izquierdista. Hasta antes de Evo Morales, al menos en
América Latina, los únicos referentes de la izquierda
en tanto modelo de acción eran Fidel Castro como líder
de una revolución que sobrevive ejemplar y dignamente
ante el bloqueo norteamericano, y Hugo Chávez como
caudillo de un proyecto bolivariano que no oculta una
tendencia paternalista y casi autoritaria expresada en
las veleidades mediáticas del presidente venezolano.
Evo Morales representará un apoyo decisivo para la
preservación de la revolución cubana ante el concierto
de los pueblos, y a la vez puede convertirse en un
aliado regulador de las pulsiones intervencionistas y
belicosas del bolivariano Chávez, garantizando así un
proceso revolucionario democrático y libertario en el
continente.
La nitidez con que se perfila el papel histórico del
primer Presidente Indígena del mundo, emergió
precisamente durante su reciente gira y tuvo su
momento definitivo en Sudáfrica, país donde, sin duda,
Evo Morales asimiló una experiencia que marcará
profundamente su devenir ideológico y político. Al
menos es de desear que así sea.
A diferencia de Venezuela donde Evo fue recibido por
un omnipotente, soberbio y “apadrinador” Hugo Chávez,
el líder del MAS en Sudáfrica conoció a una comunidad
de dirigentes negros en el gobierno de Pretoria,
donde, según el periodista testigo Alex Contreras
“recibió el respeto y la solidaridad del Presidente
Mbeki y en una reunión con los negociadores del
proceso de paz en este territorio, Ciryl Ramaphosa y
Ruelff Meyer, encontró las similitudes de la lucha de
los pueblos”. Evo se reunió también con el ex
mandatario y premio Nobel de La Paz Frederick de
Klerk. 
En efecto, Evo Morales se sorprendió por la similitud
de problemáticas entre Sudáfrica y Bolivia. En ambos
países el problema de la segregación racial es un
factor central de la discusión política y se puede
incluso equiparar ciudades como Soweto en las
cercanías de Johanesburgo o El Alto en las laderas de
La Paz , las cuales son un conglomerado de tribus
urbanas desde donde surgieron las movilizaciones
negras que aplastaron al Apartheid o las revueltas
aymaras que hicieron posible el ascenso de un
gobernante indio. Los “townships” sudafricanos donde
los negros pobres son aislados del resto de su
territorio, son pavorosamente idénticos a los ayllus
quechuas y aymaras donde viven cientos de miles de
indígenas miserables.
Evo Morales no alcanzó a reunirse con Nelson Mandela,
quien se hallaba fuera de su país, pero es clara la
identificación del líder boliviano con aquel héroe de
la paz social. Igual que Mandela, Evo también tiene en
su historial político importantes episodios de lucha
no violenta, como aquellas inolvidables jornadas de
vigilia y “acullicu” resistiendo pacíficamente el plan
norteamericano para militarizar las zonas productoras
de coca en mayo de 1992. 
Evo Morales le “perdonó” a Estados Unidos por las
ofensas del imperio, y lo hizo desde el país de
Mandela. No lo habría hecho desde un micrófono
belicoso de Hugo Chávez.
 
 
Menos Chávez
SA no dudarlo, el gobierno de Hugo Chávez es un aliado
fundamental en la coyuntura inmediata, al igual que el
brasileño Lula, fundamentalmente en materia de la
defensa de recursos naturales estratégicos como el
gas. La estatal venezolana PEVESA y la brasileña mixta
PETROBRAS podrían facilitar una alianza societaria
para hacer posible la refundación de Yacimientos
Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB, empresa
liquidada durante el régimen de Goni Sánchez de
Lozada) dentro el plan de Evo Morales para
nacionalizar los hidrocarburos, riqueza actualmente en
manos de 12 transnacionales gracias a las leyes
gonistas.
Además, los gobiernos de Brasil y Venezuela están
dispuestos a prestar cooperación técnica y financiera
en diversos ámbitos del desarrollo humano y
productivo, disponiendo de los excedentes que generan
aquellas prósperas economías. Sin embargo, en el caso
del presidente Chávez, hay indicios de que la
cooperación venezolana tiene un solapado
condicionamiento político orientado a fortalecer la
hegemonía chavista en Sudamérica, como parte de la
estrategia de expansión “bolivariana” impulsada por el
gobernante militar.
Para los genuinos indigenistas, la idea de repetir la
experiencia de Simón Bolívar a estas alturas de la
historia tiene una cara oculta reaccionaria y
autoritaria. Si bien es cierto que el ícono de Bolívar
y el discurso bolivariano enmarcados en la lucha anti
imperialista -desde la perspectiva de Hugo Chávez-
resultan útiles y motivadoras para denunciar los
afanes neocolonialistas de Estados Unidos, esta
ideología es en esencia anti-indígena y
antidemocrática, como lo fue el propio Simón Bolívar.
Carlos Marx, en su ensayo “Simón Bolívar y Ponte”,
demostró con rigurosa exactitud las imposturas
políticas y militares del magelómano libertador; sus
orígenes como soldado represor al servicio de la
corona española; su participación en el asesinato de
líderes plebeyos como el dirigente mulato Manuel
Carlos Piar, quien le hacía sombra en su camino hacia
el poder y la gloria; sus vínculos financieros con la
corona británica para entregar los mercados de las
naciones liberadas al capital inglés; y su afán de
convertirse en dictador de Sudamérica mediante una
Constitución Vitalicia que se puso a prueba
precisamente en la naciente Bolivia. Ver al respecto:

http://www.marxists.org/espanol/m-e/1850s/58-boliv.htm

http://www.rebelion.org/docs/6644.pdf

Los bolivianos nos aprestamos a celebrar una Asamblea
Constituyente para refundar esta república “creada”
por Bolívar, la cual nació sobre las tumbas de miles
de guerrilleros indígenas olvidados y marginados de la
memoria republicana donde predomina la mirada
oligarca, señorial y anglófila de Bolívar. Con un
Presidente Indígena que ninguno de los “libertadores”
de esta tierra imaginó jamás hacen casi 200 años,
Bolivia volverá a nacer sobre bases muy distintas a
las del ideario criollo representado por el comandante
Chávez. 
Ergo: para la Bolivia indígena y auténtica que está
por renacer, Venezuela tendría que ser una aliada
táctica, no estratégica.


  "Ella funde lagrimas con cada lluvia y se pregunta si tantas despedidas valieron la pena. El hoy es tan frio y duro aún en verano que el amor suele traer apenas gotitas de alegria. Mejor es no mirar atrás ni mucho para adelante. La calle es para ir, nunca para volver... Cada despedida un final incierto. Los tiempos son inseguros y muertos aunque el sol nos esté calentando."



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