[R-P] [CUPV] Bill Gates, Rockefeller y los gigantes de la biogenética saben algo que ignoramos =20?=
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Dic 13 12:51:33 MST 2007
Al fundador de Microsoft, Bill Gates, se le puede
acusar de todo, pero no de ser haragán. Comenzó a
programar a los 14, fundó Microsoft a los 20, mientras
todavía estudiaba en Harvard. En 1995 Forbes lo
catalogó como el hombre más rico del mundo por ser el
mayor accionista de su Microsoft, una compañía que su
ímpetu incansable convirtió en un monopolio de facto
de sistemas de software para ordenadores personales.
Por F. William Engdahl - Global Research / Rebelión
(*)
En 2006, cuando la mayoría de las personas en una
situación semejante podrían pensar en retirarse a una
tranquila isla en el Pacífico, Bill Gates decidió
dedicar sus energías a su Fundación Bill y Melinda
Gates, la mayor fundación privada ‘transparente’ del
mundo, como dice, con una dotación impresionante de
34.600 millones de dólares, y la necesidad legal de
gastar 1.500 millones de dólares al año en proyectos
benéficos en todo el mundo para mantener su condición
benéfica libre de impuestos. En 2006, un regalo de
unos 30.000 millones de dólares en acciones de
Berkshire Hathaway de su amigo y asociado empresarial,
el mega inversionista, Warren Buffett, colocó a la
fundación de Gates en la liga en la que gasta casi el
monto total del presupuesto anual de la Organización
Mundial de la Salud de Naciones Unidas.
Así que cuando Bill Gates decide gastar, a través de
la Fundación Gates, unos 30 millones de dólares de su
bien ganado dinero en un proyecto, vale la pena
considerarlo.
Ninguna empresa es más interesante en la actualidad
que un curioso proyecto en uno de los sitios más
remotos del mundo, Svalbard. Bill Gates invierte
millones en un banco de semillas en el Mar de Barents
cerca del Océano Ártico, a unos 1.100 kilómetros del
Polo Norte. Svalbard es un árido trozo de roca
reivindicado por Noruega y cedido en 1925 por un
tratado internacional.
En esa isla dejada de la mano de Dios, Bill Gates
invierte decenas de sus millones junto con la
Fundación Rockefeller, Monsanto Corporation, Syngenta
Foundation y el gobierno de Noruega, entre otros, en
lo que llaman ‘el banco semillero del día del juicio
final.’ Oficialmente, el proyecto se llama la Cámara
Semillera Global Svalbard en la isla noruega de
Spitsbergen, parte del grupo de islas Svalbard.
La cámara de semillas del día del juicio final
El banco de semillas es construido dentro de una
montaña en la isla Spitsbergen cerca de la pequeña
aldea Longyearbyen. Está casi listo para entrar en
acción, según sus comunicados de prensa. El banco
tendrá puertas dobles a prueba de explosiones con
sensores de movimiento, dos esclusas de aire, y
paredes de hormigón reforzado con acero, de un metro
de grosor. Contendrá hasta tres millones de variedades
diferentes de semillas de todo el mundo, ‘para que la
diversidad de cultivos pueda ser conservada para el
futuro,’ según el gobierno noruego. Las semillas serán
especialmente envueltas para excluir la humedad. No
habrá personal a tiempo completo, la relativa
inaccesibilidad de la bóveda facilitará el control de
toda actividad humana posible.
¿Pasamos algo por alto? Su comunicado de prensa
declaró: ‘para que la diversidad de cultivos pueda ser
conservada para el futuro’. ¿Qué futuro prevén los
patrocinadores del banco de semillas, que amenazaría
la disponibilidad global de las actuales semillas,
casi todas las cuales ya están bien protegidas por
bancos de semillas en todo el mundo?
Toda vez que Bill Gates, la Fundación Rockefeller,
Monsanto y Syngenta se juntan en un proyecto común,
vale la pena escarbar un poco más profundo, más allá
de las rocas en Spitsbergen. Y encontramos algunas
cosas fascinantes.
El primer punto notable es quien auspicia la bóveda de
semillas del día del juicio final. A los noruegos se
suman, como hemos señalado, la Fundación Bill &
Melinda Gates, el gigante estadounidense del
agronegocio DuPont/Pioneer Hi-Bred, uno de los mayores
dueños del mundo de semillas de plantas patentadas
genéticamente modificadas (OGM) y agroquímicos
relacionados; Syngenta, la importante compañía de
semillas y agroquímicos basada en Suiza, a través de
su Fundación Syngenta; la Fundación Rockefeller, el
gripo privado que creó la “revolución genética” con
más de 100 millones de dólares de capital semilla
desde los años setenta; CGIAR, la red global creada
por la Fundación Rockefeller para promover su ideal de
pureza genética mediante el cambio agrícola.
CGIAR y "El Proyecto"
Como lo detallé en el libro “ Seeds of Destruction”
[Semillas de destrucción] (1), en 1960, la Fundación
Rockefeller, el Consejo de Desarrollo de la
Agricultura de John D. Rockefeller III y la Fundación
Ford unieron fuerzas para crear el Instituto
Internacional de Investigación del Arroz (IRRI) en Los
Baños, en las Filipinas. En 1971, el IRRI de la
Fundación Rockefeller, junto con su Centro
Internacional de Mejora del Maíz y del Trigo basado en
México, y otros dos centros internacionales de
investigación creados por Rockefeller y la Fundaciòn
Ford, la IITA para la agricultura tropical, en
Nigeria, y el IRRI para el arroz, en las Filipinas, se
combinaron para formar un Grupo Consultivo global
sobre la Investigación Internacional de la Agricultura
(CGIAR).
CGIAR fue formado en una serie de conferencias
privadas realizadas en el centro de conferencias de la
Fundación Rockefeller en Bellagio, Italia. Los
principales participantes en las conversaciones de
Bellagio fueron George Harrar de la Fundación
Rockefeller, Forrest Hill de la Fundación Ford, Robert
McNamara del Banco Mundial y Maurice Strong, el
organizador medioambiental internacional de la familia
Rockefeller quien, como fideicomisario de la Fundación
Rockefeller, organizó la Conferencia de las Naciones
Unidas sobre el Medio Ambiente Humano en Estocolmo en
1972. Formó parte del enfoque durante decenios de la
fundación por convertir a la ciencia al servicio de la
eugenesia, una versión execrable de la pureza racial,
que ha sido llamada ‘El Proyecto.’
Para asegurar el máximo impacto, el CGIAR incorporó a
la Organización de las Naciones Unidas para la
agricultura y la alimentación (FAO), el Programa de
Desarrollo de la ONU y el Banco Mundial. Por lo tanto,
a través de un apalancamiento cuidadosamente
planificado de sus fondos iniciales, la Fundación
Rockefeller estuvo en condiciones a comienzos de los
años setenta de conformar la política agrícola global.
Y así lo hizo.
Financiado por generosas becas de estudio de
Rockefeller y de la Fundación Ford, CGIAR aseguró que
destacados científicos agrícolas y agrónomos del
Tercer Mundo fueran llevados a EE.UU. para ‘dominar’
los conceptos de la producción de la producción del
agronegocio moderno, a fin de llevarlos de vuelta a
sus patrias. Al hacerlo crearon una invaluable red de
influencia para la promoción del agronegocio de EE.UU.
en esos países, especialmente la promoción de la
“Revolución genética” OGM en los países en desarrollo,
todo en nombre de la ciencia y de la agricultura
eficiente de libre mercado.
¿Ingeniería genética de una raza superior?
Ahora el Banco de Semillas Svalbard se pone
interesante. Pero se pone mejor. ‘El Proyecto’ al que
me refería es el proyecto de la Fundación Rockefeller
y de poderosos intereses financieros desde los años
veinte para el uso de la eugenesia, rebautizada
posteriormente como genética, para justificar la
creación de una Raza Superior genéticamente
modificada. Hitler y los nazis la llamaron la Raza
Superior Aria.
La eugenesia de Hitler fue financiada
considerablemente por la misma Fundación Rockefeller
que actualmente construye una cámara acorazada de
semillas del día del juicio final para preservar
muestras de cada semilla de nuestro planeta. Ahora la
cosa se vuelve verdaderamente fascinante. La misma
Fundación Rockefeller creó la disciplina
pseudo-científica de la biología molecular en su
inexorable búsqueda de la reducción de la vida humana
a “secuencias de genes definidoras” que esperaban,
podrían luego ser modificadas para cambiar a voluntad
las características humanas. Los científicos
eugenistas de Hitler, muchos de los cuales fueron
silenciosamente llevados a EE.UU. después de la Guerra
para continuar su investigación eugénica, crearon gran
parte del trabajo en la que se basó la ingeniería
genética de varias formas de vida, en gran parte
apoyada abiertamente hasta bien avanzado el Tercer
Reich por generosos subsidios de la Fundación
Rockefeller. (2)
La misma Fundación Rockefeller creó la así llamada
Revolución Verde, después de un viaje a México en 1946
de Nelson Rockefeller y del antiguo Secretario de
Agricultura del Nuevo Trato y fundador de la Pioneer
Hi-Bred Seed Company, Henry Wallace.
"Ella funde lagrimas con cada lluvia y se pregunta si tantas despedidas valieron la pena. El hoy es tan frio y duro aún en verano que el amor suele traer apenas gotitas de alegria. Mejor es no mirar atrás ni mucho para adelante. La calle es para ir, nunca para volver... Cada despedida un final incierto. Los tiempos son inseguros y muertos aunque el sol nos esté calentando."
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