[R-P] OTRA vez, ETA ha vuelto a matar.

jota jota jota2016 en gmail.com
Sab Dic 8 13:28:59 MST 2007


OTRA vez, ETA ha vuelto a matar.

Otra vez el asqueroso negocio montado alrededor de un mito que
satisface los complejos de algunos disminuidos mentales, y otorga
autoestima a muchos que creen encontrar su identidad en una fábula
inverosímil, se ha cobrado su tributo de sangre, sin el cual no
sobreviviría.

Otra vez muchas palabras y frases hechas, santificadas por el pensamiento
único, intocables por lo políticamente correcto so pena de ser tachado de
fascista, servirán a algunos para compensar la vida que dos hombres
jóvenes ya no vivirá, nlos sueños que no verán y los hijos y nietos
que ya no tendrán.

Otra vez la "autodeterminación", los "derechos históricos de
Euskal-Herría", "el ámbito vasco de decisión", "el conflicto con el
Estado Español", "la lucha armada" y toda la demás mugre que emana de
sinvergüenzas con escaño, jaleada por los descendientes de quienes
jamás tuvieron cojones para plantarlos cuando de verdad pintaban
bastos, será argumento suficiente para que se entierre a dos
españoles.

Otra vez los pastores de no sé qué Iglesia, y sé muy bien qué lobos, se
ratificarán en sus cutres conclusiones. Unas alimentadas por un odio que
Cristo no enseñó; otras nacidas del mal olor que se produce cuando se relaja
el esfínter de una Ilustrísima que no quiere, de ningún modo, cenar con el
Señor esta noche.

Otra vez, algunos beatones de misa diaria y antigua tendrán los santos
huevos de estrechar la mano del de al lado, y dirán "la Paz sea contigo",
mientras escuchan las calculadas homilías de un buitre que alimenta su
ministerio de despojos y no tiene realmente más Patria que sus
ambiciones en una "Iglesia Nacional". Esa misma rata bendecirá ante
ellos el cuerpo de Jesús, con la misma soltura que comprende el
asesinato de los que son sus hermanos en Cristo, pero entorpecen la
anhelada mitra para la que cree hacer méritos.

Otra vez, la mitad de un pueblo se sentirá indignada e impotente; en la otra
mitad habrá quien mire para otro lado por aprobar el fin. También
habrá quienes, en una escandalosa y obscena demostración de lo máximo
a lo que su triste y amputada humanidad puede aspirar, brindarán en la
"herriko-taberna" para celebrar que un compañero de Instituto ha
llevado a cabo una valiente acción de lucha, eliminando por la espalda
a dos peligrosos enemigos desarmados del pueblo vasco que ofrecían una
agresiva oposición.

Otra vez, algún visionario de la campa, de voz y asquerosas palabras
grandilocuentes a los ojos de los empequeñecidos resentidos, volverá a
recoger las nueces en forma de dos familias que entierran a un hijo; en
forma de un inmenso dolor que él no siente, y que es indispensable para
que tanto él como sus pestilentes compañeros de viaje puedan seguir
viviendo de la fábula que nadie ha sido capaz de encontrar, pero que
rellena los bolsillos que es un gusto.

Otra vez, el sistema educativo orientado al odio a España y todo lo español,
la tergiversación de la Historia más escandalosa de los tiempos recientes,
son suficientes para que a una hiena cuyo reagrupamiento algún día se
reclamará, no le tiemble el pulso al apretar el siniestro gatillo. Luego, el
día que le echen mano, entre lloriqueos y "¡no me peguéis!", este valentón
encontrará que su ojete y el del Obispo tienen algo en común.

Otra vez, el pueblo español sentirá justa ira al ver como los
cómplices de los asesinos se sientan en el Parlamento Vasco, en los
Ayuntamientos, y exhiben, a ratos y sin pudor, la sonrisa de la
serpiente que les da de comer. Ese mismo pueblo se lamentará de que el
hacha que acompaña a la serpiente, no les rebane el gaznate algún día.

Otra vez, una jauría de cobardes aplaudirá a sus hijos y sus nietos por
matar, por la espalda y a distancia, a los hijos y nietos de aquéllos a
quienes ellos, cagones de cuna, no tuvieron las agallas de matar cara a
cara.

Otra vez, y ya van dos, tendremos que aguantar el cartón piedra que
adorna la cara de compungido del Presidente de nuestro Gobierno, cuya
única pena en este asunto es el tiro que le han pegado a sus
expectativas electorales. Otra vez, otra, entender que su lamento sólo
tiene causa en el único entierro que de verdad le importa: el de las
papeletas que se le van y seguramente no vuelvan.

Otra vez, hay que soportar el asco de verle a él y a otros miembros de
su Gobierno enfundarse a destiempo en la bandera de la Ley que
pisotearon, apelar al Estado de Derecho al que apuñalaron, y pedir
unidad a una nación a la que traicionaron.

Otra vez, los mismos que se sentaron con ETA a pactar una tregua para
Cataluña y apoyaron una negociación política cuyas facturas paga la
sangre de su pueblo, vendrán a tratar de articular unas condenas y
lamentos que en sus bocas adquieren toda la dimensión que la
indignidad humana es capaz de alcanzar y todo el cinismo vomitivo que
mana el detritus de sus almas tullidas.

Otra vez los que entregan Rosas por la Paz a ratas hediondas y se
autoerigen en vanguardia cultural, se retratarán con ese silencio tan
suyo, el que sólo rompen al olor del presupuesto que alimenta sus
cenas de trescientos euros vestidos con camisetas del "Che". Y en ello
seguirán, mientras los muertos de una guerra lejana sean mejor negocio
que otros más próximos.

Otra vez, y no será la última.




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