[R-P] Annapolis: ¿un “trampolín” hacia nuevas guerras?
Patricia
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Dic 6 21:10:18 MST 2007
Annapolis: ¿un “trampolín” hacia nuevas guerras?
Las perspectivas que se abren tras la celebración de
la cita de Annapolis poco o nada tienen que ver con la
búsqueda o el establecimiento de una paz duradera. Tal
vez todo lo contrario.
Por Adrián Mac Liman
Los analistas políticos se muestran sumamente cautos a
la hora de analizar los escasos, cuando no hipotéticos
resultados de la cacareada conferencia de paz de
Annapolis. Mientras algunos se limitan a hablar de la
poco comprometedora photo opportunity, otros prefieren
definir la iniciativa de George W. Bush con los
socorridos calificativos “utópico” o “ambiguo”.
Utópico, el plazo de doce meses fijado por la Casa
Blanca a las partes en el conflicto; ambigua, la
declaración final, leída por el presidente
norteamericano al término de esta reunión, cuyos
protagonistas fueron el israelí Ehud Olmert y el
palestino Mahmud Abbas, dos gobernantes débiles y poco
carismáticos que, por distintas razones, necesitan el
oxígeno proporcionado in extremis por la
administración republicana.
Conviene señalar que la iniciativa de Bush no ofrece
un marco de negociación concreto y detallado. La
postura de Washington se acerca más a las exigencias
de Israel, que quería una declaración carente de
contenido. De hecho, el primer ministro Olmert sabe
positivamente que el “inoportuno” gesto de los
norteamericanos podría generar una tormenta en el
Parlamento israelí, una especie de marejada que
desembocaría en una crisis de gobierno. Para los
políticos de Tel Aviv, la casi totalidad de las
propuestas de esta índole suelen ser… inoportunas.
Por otra parte, el primer ministro hebreo tiene que
lidiar con las acusaciones de corrupción formuladas
recientemente por la justicia jerosolimitana, con los
dilemas que plantea una política muy parecida al
apartheid, con la inquietante tasa de expansión
demográfica de la población palestina y/o árabe
israelí, con la creciente desconfianza de una
población que duda de la eficacia de la política
“antiterrorista” llevada a cabo por su gabinete. A
ello se añade otro factor clave: la inflexible postura
del establishment militar hebreo frente a la cuestión
palestina. Porque los militares son, en definitiva,
quienes dirigen desde la sombra las relaciones con las
comunidades palestinas de Cisjordania y Gaza. Unos
militares que se oponen al desmantelamiento de los
asentamientos judíos o a la reducción del número de
controles de seguridad instalados en las carreteras de
Cisjordania.
Tal vez por ello Israel no se compromete a respetar
los plazos impuestos -¿recomendados?- por Washington.
El propio Olmert se limitó a calificar la propuesta de
Bush de “trampolín” para la apertura de negociaciones
serias. Pero el “trampolín” hacia el inicio de las
consultas tampoco implica un compromiso formal para la
obtención de resultados tangibles.
La presencia en Annapolis de 14 Estados árabes, cuyos
gobiernos parecían dispuestos a arropar a la
acorralada Autoridad Nacional Palestina, contrasta sin
embargo con la deliberada marginación de la iniciativa
de paz saudita, avalada en su momento por los miembros
de la Liga Árabe. En apariencia, a Israel no le
interesa reducir sus exigencias a cambio de un
reconocimiento por parte de los vecinos árabes.
Pero hay más; el presidente palestino, que perdió el
control sobre la Franja de Gaza, convertida en feudo
de las milicias del movimiento islámico Hamas, tiene
que ofrecer a los pobladores de Cisjordania la imagen
de un político respetable y respetado. Sin embargo, la
mayoría de los habitantes de Cisjordania estima que
Abbas es un gobernante ineficaz, un político incapaz
de integrar a Hamas al diálogo con Israel y con la
comunidad internacional.
Otros tabúes que brillan por su ausencia en la
declaración de Annapolis son: las fronteras del futuro
Estado palestino, la seguridad de Israel, la (doble)
capitalidad de Jerusalén, el derecho de retorno de los
refugiados palestinos. Son estos temas conflictivos
tratados en reiteradas ocasiones desde la celebración
de la Conferencia de Madrid por grupos de expertos
palestinos e israelíes; cuestiones que han
obstaculizado la buena marcha las negociaciones
bilaterales.
En este contexto, las perspectivas que se abren tras
la celebración de la cita de Annapolis poco o nada
tienen que ver con la búsqueda o el establecimiento de
una paz duradera. Hay quien estima que la reunión
sirvió ante todo para la puesta en marcha de otra
coalición internacional, destinada a apoyar a
Washington ante un posible operativo bélico contra
Irán. Una iniciativa que Israel aplaudiría.
En resumidas cuentas, Annapolis podría ser el
“trampolín” hacia nuevas guerras.
La fuente: el autor es escritor y periodista, miembro
del Grupo de Estudios Mediterráneos de la Universidad
de La Sorbona (París). Su artículo se publica por
gentileza del Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS).
"Ella funde lagrimas con cada lluvia y se pregunta si tantas despedidas valieron la pena. El hoy es tan frio y duro aún en verano que el amor suele traer apenas gotitas de alegria. Mejor es no mirar atrás ni mucho para adelante. La calle es para ir, nunca para volver... Cada despedida un final incierto. Los tiempos son inseguros y muertos aunque el sol nos esté calentando."
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