[R-P] Y seguimos discutiendo...

carola chavez tongorocho en gmail.com
Mar Dic 4 21:17:23 MST 2007


Luis Britto García
REFORMA Y REVOLUCIÓN
                                                                       1
No hay revolución sin partido  revolucionario, afirmó Lenin. Una
revolución depende de un instrumento político coherente, orgánico y
eficaz. Los movimientos sociales espontáneos  desencadenan marejadas
históricas;  para encauzarlas hacen falta organizaciones
ideologizadas, disciplinadas y comprometidas.  El proceso bolivariano
es único en la Historia por su incesante constitución y
desmantelamiento de los aparatos que le agenciaron el triunfo.
Disolvió el MBR200,  desbandó los Círculos Bolivarianos, licenció las
Unidades de Batalla Electoral y  mandó a romper filas al MVR en aras
de la futura integración del PSUV.  Esta  sucesión de descartes podría
obedecer al intento de rectificar desde cero el rumbo de
organizaciones que quizá habían empezado a distanciarse de las masas.
Pero también a la dificultad para institucionalizar los vínculos entre
pueblo y poder. Quizá fue demasiado audaz lanzarse a una confrontación
decisiva después de desmantelar el partido más próximo al proceso y
antes de consolidar el  sustituto.
                                                                       2
No hay partido revolucionario sin ideología revolucionaria, añadió
Vladimir Ilich. Sólo se  transforma el mundo a partir de una visión
verídica. Una ideología revolucionaria interpreta y valora al mundo,
formula un proyecto alternativo con metas específicas, y define las
acciones necesarias para alcanzarlas caracterizando  los adversarios a
vencer, los aliados a convocar y el agente de las modificaciones. El
aparato sin ideología  es piñata ante la cual todos se arrodillan para
recoger caramelos y se marchan al concluir la rebatiña. Blasonaba el
PSUV de seis millones y medio de inscritos. Evidentemente, la
conciencia de cerca de dos millones de estos revolucionarios no les
bastó  para invertir media hora de un domingo en apretar un botón para
legitimar la construcción de un mundo nuevo o defender la  educación,
la salud y la seguridad social para todos.
                                                                       3
No hay partido revolucionario sin revolucionarios, acotamos. Convocar
a todos es no convocar a nadie.  Quimérico resulta acometer un cambio
radical admitiendo sobras del Opus Dei y de partidos confesionales,
derrelictos de  secesionismos regionalistas, saldos de burocracias
socialdemócratas, mediocridades engreídas, nulidades consagradas,
oportunistas, promotores de casinos o privatizadores de las aguas.
Para quien no tiene conciencia, más fácil que cambiar el mundo es
cambiar de bando.
                                                                       4
No hay revolucionarios sin comprensión de los métodos
contrarrevolucionarios. Decía Marx que la Historia se repite, la
primera vez como drama, la segunda como comedia. La contrarrevolución
insistió en 2007 en todas y cada una de las tácticas ensayadas en
2002. Renovó su financiamiento por organizaciones dependientes de
potencias extranjeras. Reprodujo sus movilizaciones violentas con
saldos de  policías heridos. Reincidió en el terrorismo y asesinó
ciudadanos. Reiteró la sofocante agresión mediática violatoria de
todas las normas constitucionales y legales, que presentó a las
víctimas bolivarianas como agresores y falsificó el contenido de la
Reforma.  Recicló  su pronunciamiento militar, con amenaza de golpe de
Estado. Reestrenó el  sabotaje de los  suministros, para quebrar al
pueblo con desabastecimiento. Pero su arma más poderosa fue  la
apariencia de que  esta brutal y delictiva violación de normas
constitucionales y legales constituía un divertimento democrático y no
una confrontación de vida o muerte en la cual un bando respetaba todas
las reglas y el  otro ninguna.  Las autoridades revolucionarias no
impidieron la repetición anunciada de una sola de estas agresiones. En
vano la Coordinadora Simón Bolívar acudió ante Conatel a reclamar una
vez más que aplicara la Constitución y las leyes. Desmotivado por
autoridades que no parecían interesadas en  defenderse, el pueblo no
se movilizó para protegerlas,  ni adoptó la masiva acción de calle que
derrotó al golpe de Estado y al cierre patronal y sabotaje petrolero
de 2002.
                                                              5
No hay revolución sin ofensiva revolucionaria. En media hora instauró
Lenin las bases del primer Estado Socialista; en dos años sentó Fidel
las bases del socialismo cubano; en ocho meses lanzó Juan Bosch la
Reforma Agraria y nacionalizó empresas estadounidenses, en tres años
Allende nacionalizó el cobre. Chivo que se devuelve se esnuca;
revolución que se estanca se ahoga. Contra todo  proceso que pierde
dinamismo opera el desgaste. La corrupción y la ineficacia lo agravan.
Hasta el presente buena parte de los avances del proceso bolivariano
se deben a acometidas frustradas de la derecha. El primer triunfo de
la oposición se debe esta vez a una fallida iniciativa bolivariana.
Dispuso el bolivarianismo de una mayoría de 360 contra 5 en la
Constituyente y de cien por ciento en la Asamblea Nacional. No
aprovechó su ventaja en la primera para construir el socialismo;
todavía puede emplear su preponderancia en la segunda en la sanción de
decisivas normas radicales.
                                                           6
No hay revolución sin aprendizaje de los errores. A pesar de sus
fallas –que denuncié oportunamente antes de que fuera sancionada- la
Constitución actual deja espacio para aprobar normas verdaderamente
revolucionarias. En ella nada obsta para que sea sancionada una
verdadera Ley de Reforma del Estado, una eficaz Ley de Reforma
Agraria, una oportuna Ley de Nacionalizaciones, una contundente Ley de
Inversiones Extranjeras. Nada impide que las autoridades apliquen las
normas constitucionales y legales vigentes sobre los medios. Nada
impide una radical reestructuración de las organizaciones
revolucionarias. Veinte años no es nada; cinco son mucho si se
aprovechan. Nadie devuelve el tiempo perdido; más irrecuperable es la
oportunidad desaprovechada. Nada impide, en fin, que los liderazgos
revolucionarios se sigan ejerciendo con independencia de las normas
que consagren o descarten  elecciones indefinidas. Hay quien está, y
hay quien es, y quien es no lo es porque ocupa un cargo.


http://www.luisbrittogarcia.blogspot.com/






De: carola chávez [mailto:tongorocho en gmail.com]
Enviado el: Lunes, 03 de Diciembre de 2007 02:24 p.m.
Para: Maria E. Betancourt
CC: Alfredo Correa; Luis Britto; jezabel Lozada; Enza García ;
Alejandra Tomaylla; Viviana Bello; earlejh en hotmail.com; la ventana;
polemicas en gmail.com; roberto.hernandez.montoya en gmail.com
Asunto: Re: reflexión..

Maria Eugenia,

Yo no lo veo de esa manera.

Yo no creo que sea acertado echarle la culpa al pueblo por su
inmadurez política. Si alguien es culpable somos nosotros, los que
supuestamente si la tenemos y no fuimos capaces de comunicar las ideas
de manera efectiva.

Por otra parte, creo yo que la conciencia no se adquiere a través de
una transfusión, se requiere de tiempo para eliminar años de basura
que tenemos enquistada en el cerebro. Se requiere de un esfuerzo
constante para dar respuestas a las necesidades de manera efectiva. Yo
estoy convencida de que muchos líderes revolucionarios carecen de esa
conciencia.

La derrota nos sirve para buscar razones, para eliminar vicios que nos
están desgastando.

Para que un árbol crezca hay que podarlo de vez en cuando y de paso
quitarle algunos parásitos.

María Eugenia, me preocupa mucho esto que dices: ¿por qué los pobres,
quienes más se benefician, no lo hicieron?
Ahora estoy pensando si cada quien no merece lo que tiene, es decir,
si llegara un gobierno de derecha, retrocederíamos, y esos mismos que
hoy se negaron a los cambios para su propio bien, obtendrian lo que
buscaron.
Que ignorancia!
( ahora el Estado no les va a quitar sus propiedades: el ranchito en
la punta del cerro, los cinco tripochos hambrientos, el yate o la
hummer de sus sueños....)

Me suena igualito al desprecio de la clase media disociada hacia el
pueblo. Si hubiéramos ganado seguro que habría leído una reflexión
similar a esta en el Noticiero Digital.

Amiga, debemos revisarnos, ese es uno de los quistes de los que hablo,
no les estamos haciendo un favor a los pobres al votar por Chávez, no
somos mejores que ellos, si perdimos perdimos todos porque de alguna
manera todos hemos fallado.

Un beso,
Carola Chávez



El 03/12/2007, a las 12:45 PM, Maria E. Betancourt escribió:


Es una pena el grado de inmadurez política en la que se encuentra
inmersa la masa que votó contra la reforma. Se dejaron manipular por
las campañas antinacionalistas de la derecha. Yo voté por el Sí, y
acompaño a Chávez por siempre. La derrota moral en la que él se
encuentra es la nuestra. Me pregunto ¿ de qué vale tanto esfuerzo? Yo,
clase media, que teoricamente no recibo ningún beneficio directo de
las políticas y misiones, he apoyado la revolución casi con frenesí, ¿
por qué los pobres, quienes más se benefician, no lo hicieron?
Ahora estoy pensando si cada quien no merece lo que tiene, es decir,
si llegara un gobierno de derecha, retrocederíamos, y esos mismos que
hoy se negaron a los cambios para su propio bien, obtendrian lo que
buscaron.
Que ignorancia!
( ahora el Estado no les va a quitar sus propiedades: el ranchito en
la punta del cerro, los cinco tripochos hambrientos, el yate o la
hummer de sus sueños....)

--
María Eugenia B.


-- 
María Eugenia B.




Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular