[R-P] ¿Por qué ganó la abstención?
Julio Fernández Baraibar
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Lun Dic 3 16:11:18 MST 2007
Una opinión que se considera a sí misma desde la izquierda.
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¿Por qué ganó la abstención?
Por: Javier Biardeau R
Fecha de publicación: 03/12/07
No hubo sorpresas efectivamente. Los deseos solos no preñan. La realidad
cruda y dura impone limitaciones a las ilusiones ilimitadas. El cuadro de
derrota política con alta abstención, incluso si subiese llegado a lograrse
una pírrica victoria electoral, coloca a la alta dirección estratégica de la
revolución en el único espacio emocional y racional para superar la actual
situación: reconocer errores y corregirlos, comenzando por la visión
unilateral de la infalibilidad del Líder.
Con una abstención cercana a 7.200.000 votantes (45 %), y un estrechísimo
margen entre el SI y el NO (el CNE ha contabilizado 4 millones 504 mil 354
(50,70%) votos a favor del NO, y para el SÍ, 4 millones 379 mil 392, lo que
representa el 49,29%), la lectura es que el peor escenario: un empate
catastrófico con alta abstención, fue el evento no solo mas probable sino
efectivo.
La oposición quedo en neutro con relación a diciembre de 2006 (en realidad
la oposición unida no logró despegar significativamente del año 2006), y la
verdad cruda es que hubo un deslave en las bases sociales de apoyo de la
revolución, una verdadera evaporación del voto bolivariano. No solo no hay
4.000.000 millones de oligarcas, sino que tampoco se le sumaron a estos,
3.000.000 de "traidores abstencionistas", ex votantes de la revolución. El
rechazo a la reforma es muy alto, así se elaboren racionalizaciones acerca
de la abstención a-política y anti-política. Hubo abstención política de la
base social revolucionaria hacia la reforma. Esta es la primera conclusión
de sensatez ante los hechos electorales.
En segundo lugar, no hay que endosarle el mayor peso explicativo de la
actual situación a la campaña mediática de manipulación del miedo que lanzó
el NO. Jugó un papel sin duda, pero no es lo esencial. Era predecible que la
migración del voto bolivariano no iría hacia el NO, sino hacia la
abstención. En realidad, a diferencia del chantaje propagandístico que se
levantó para convertir el referendo en plebiscito, y llevar la decisión al
terreno de la lealtad, se evidencia una protesta de fondo en el campo
bolivariano. A 3.000.000 de bolivarianos no les pareció adecuado, ni la
forma como se tramitó, ni aspectos medulares del proyecto de reforma
constitucional, que si se hubiesen votado temáticamente, hubiesen permitido
una abstención menos alta.
La gran responsabilidad de la derrota es de aquellos que convencieron a
Chávez de que la revolución depende exclusivamente de su figura personal.
Error. Probablemente sin Chávez no haya revolución, pero solo con Chávez
tampoco. Hay que corregir esta tendencia de minimizar el papel protagónico
del pueblo a la hora de las grandes deliberaciones y decisiones. El
"chavismo de aparato" (dirección PSUV) fue derrotado. La revolución se
construye desde abajo, o se desgasta desde arriba. No se trata de que "por
ahora no se pudo". No me cansaré de plantearlo. El camino escogido para la
construcción de la viabilidad política de la reforma era incorrecto. El
proyecto de reforma está muy mal diseñado y fue muy mal tramitado. Allí hay
temas de fondo que desbordan una reforma constitucional, que no rompen con
el viejo socialismo burocrático, y que requieren ahora un debate radical. El
campo minado de la reforma constitucional explotó en el terreno electoral, y
no se pudo avanzar. Incluso, su legalidad constitucional estaba severamente
cuestionada, a pesar de los intentos de la Sala Constitucional para correr
la arruga. El maltrato a los desacuerdos le cobro alto al estilo vertical de
hacer política. Las decisiones no se imponen, deben deliberarse.
No hay democracia protagónica revolucionaria sin democracia deliberativa,
sin democracia interna en el campo bolivariano. No repetiré los errores
planteados en el texto: ¿Por qué esta explotando el campo minado de la
reforma constitucional? Chávez persiste en el error si piensa que "faltaron
3 millones de votos" y que "estas personas no votaron contra nosotros, se
abstuvieron". Se abstuvieron porque formas y contenidos esenciales del
proyecto de la reforma, sin modificación alguna, no logran ser propuestas de
prácticas democráticas contra-hegemónicas. No subestimen al pueblo, ni su
intuición, ni su capacidad de autonomía política, intelectual y moral.
Hay que seguir batallando por el socialismo, pero hay que saber diferenciar
la hegemonía autoritaria de la contra-hegemonía democrática. La unidad en la
diversidad es el camino viable del socialismo plural y libertario. Cualquier
socialismo que liquide la pluralidad democrática, de manera real o
imaginaria, no pasará la prueba de la soberanía popular. Hay que lograr no
solo la máxima inclusión social sino la inclusión política, no solo la
igualdad social sino la igualdad política. Hay que enterrar el imaginario
jacobino de las revoluciones dirigidas desde arriba, desde vanguardismos y
personalismos esclarecidos. Es tiempo de profundas reflexiones en la
dirección revolucionaria. Tiempos para acabar con el pragmatismo de la
derecha endógena y con el estalinismo de la ultra-izquierda también
endógena. Tiempos para liquidar el burocratismo y la corrupción. Tiempos
para liquidar la deriva cesarista-populista. Tiempos para renovar el
pensamiento crítico socialista. Incluso tiempos, para pedir perdón y mostrar
humildad por tantos maltratos proferidos.
Ha llegado la hora de salir de un dilema que no es electoral: o se construye
un socialismo verdaderamente democrático, protagonizado desde abajo, desde
el poder popular, organizado en su diversidad y multiplicidad, o se pacta
con la derecha y quienes quieren asumir una vía populista sin cambios
profundos. Aquí hay cuatro grandes derrotados: el burocratismo de aparato,
la derecha endógena y su mito cesarista, el estalinismo y las actitudes
autoritarias de la ego-politik que habita, espero transitoriamente, en
Chávez. Se trata de construir el socialismo de las mayorías democráticas.
Nada más y nada menos. Para esto, no hay que radicalizar el discurso, hay
que profundizar-renovar las prácticas socialistas, democráticas y
revolucionarias, desde abajo, de cara a la construcción orgánica de un poder
popular autónomo, democrático y revolucionario.
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