[R-P] Cambia el paraiso
Aurelio Bujaldon
abujaldon en arlinkbbt.com.ar
Dom Dic 2 17:09:43 MST 2007
Estimados colisteros,
El diario de hoy de mi provincia publica una nota escrita por quien es - en
mi humilde opinión - su columnista más lúcido, a la vez que interesante.
Me pareció interesante compartirla con R-P y por ello la transcribo a
continuación.
Cordialmente,
Aurelio
Cambia el paraíso
Por Gabriel Bustos Herrera
Especial para Los Andes www.losandes.com.ar
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Nos contó que científicos rusos, en la base Vostok, en medio del hielo de la
Antártida, perforaron las entrañas heladas y sacaron una muestra testigo de
casi 4.000 metros. Ricardo Villalba (1) explicó que la enorme barra de hielo
atesoraba burbujas de gases atrapados en las profundidades, como muestra de
lo que le pasó al clima y al aire de la Tierra… ¡a lo largo de más de
600.000 años!
Poca sorpresa, sin embargo: los rusos aportaron una prueba irrefutable de lo
que los científicos del IPCC venían advirtiendo: desde que el hombre desbocó
su entusiasmo energético en la era industrial - con la quema de combustibles
fósiles y la deforestación para satisfacer su sed energética - se desacomodó
violentamente la estantería natural.
Este modelo de desarrollo nos está costando un desastre ecológico. Y guerras
impiadosas, justificadas con hipocresías. La Tierra en crisis, el hombre
ciego. Algunos confiados en su islita ideal.
El clima se enloquece con más calor: el hielo se diluye en los polos; los
glaciares se disuelven (como el Lanín cercano, como el nuestro del Plomo,
como Los Horcones que rodean el Aconcagua); el agua disponible es escasa y
está a contramano de la demanda de la población mundial (como aquí nuestros
5 ríos y el San Juan vecino); las lluvias y la nieve que cambian sus ciclos
(menos nieve; el granizo en octubre, las heladas hasta noviembre; las
lluvias inusuales que complican la humedad e inundan el llano).
En otros confines los huracanes, los tsunamis, el contraste absurdo de
sequías e inundaciones; los mares que suben de nivel (e implican a unas 200
millones de personas que hoy viven en ciudades y campos de producción entre
1 y 4 metros sobre el nivel del mar).
Zonas que mutan sus condiciones para la vida y la producción. Nuevos
infiernos, pocos paraísos.
El veneno tan temido. La curva de aumento en la atmósfera del temido dióxido
de carbono - CO2 - ha quebrando hacia arriba en la última centuria y apunta
ahora hacia el infinito.
¿Incontenible? Los gases recalientan la Tierra. Y abajo todo cambia, se
desordena, vertiginosamente, por lo general con angustia.
¿Qué demostraron los científicos del IPCC y los rusos del exótico tubo de
hielo de las entrañas de la Antártida?
Antes de la era industrial, la Tierra se movía con una variabilidad natural
de 180 a 250 partes por millón del CO2. A fines del siglo XIX comenzó a
subir muy rápido. Y entre 1995-2005 se quebró la curva para arriba llegando
a arrimarse a las 380.
El hombre, claro, con su modelo de vida y consumo, es el gran protagonista y
el gran culpable.
El asunto es que, si continúa la actual quema de combustibles fósiles, la
deforestación y la cultura de consumos del hombre - cosa improbable, obvio -
¡podríamos llegar a 800 partes por millón en el 2100!
Parecido ocurre con los índices del metano: EEUU, Europa, China, Rusia y
Japón mandan al espacio el 82% del tonelaje de contaminación de CO2 (toda
América Latina, el 3%). Estados Unidos es el más sucio: solito aporta el
33,3% del dióxido contaminante. Pero no firmó el compromiso mundial de
Kioto, Japón, en 1996 por terror a frenar su evolución económica.
Ahí vamos todos, en ese tren, apretujados. ¿Condenados?
Lo irreversible. El cambio es irreversible. Ahora se trata, dicen los
científicos, de evitar que lleguemos al colapso. Si la Humanidad -los 5 o 6
colosos sobre todo- modera la quema de combustibles fósiles, cambia su
cultura del consumo, desarrolla en serio las energías alternativas y
previene los cambios climáticos -improbable, ¿no?- el aumento del CO2 de
aquí al 2100 podría ser mantenido bajo las 400 partes por millón.
Pero aún con ello, la temperatura de la Tierra aumentaría no menos de 3º C
cuando suenen las campanadas del 2100. ¿Solucionado? Para nada: ya hay
adelantos catastróficos, en una transformación climática traumática y
carísima. Esos 3º C lo complicarán más. “La batalla del calentamiento ya
está perdida: ahora hay que preparase para adaptarse al cambio” (Paul Davis,
de la Universidad de Sidney).
Como en todo, hay discusión. Científica y económica. Presiones (de las
petroleras, de las corporaciones tecnológicas).
El Senado norteamericano llevó de los pelos a un grupo de científicos que
denunciaban la contaminación provocada básicamente por EEUU. Ni una palabra
a Bush (como lo de las multinacionales de la tecnología armamentística).
Algunos estudiosos insisten en que esto es parte de un proceso natural
terrícola; que al final “los colosos” firmarán Kioto, que ayudarán
financieramente a mitigar y que se encolumnarán en la defensa del planeta.
“La Tierra cambiará como siempre y el hombre se readaptará. No se puede
parar esta cultura, encontraremos alternativas con los avances
tecnológicos”, confían en la Casa Blanca. Y en Bruselas, y en Beijing (que
crece a tasas chinas pero contamina como una inmensa cloaca fuera de
control).
¿Qué hacemos?
Villalba insiste: “Tenemos que conseguir recursos; estudiar rápido y asumir
políticas de Estado regionales, para prevenir los cambios climáticos
irreversibles”. En energía, suelo, agua, readaptación productiva y modelo de
vida urbano y rural.
Preguntas obvias:
- Qué hay en las carpetas de los inminentes líderes, para el uso y
administración del agua escasa (es mínima la capacidad de almacenamiento en
embalses en los ríos de los valles productivos de Valle de Uco y Mendoza
Norte-Centro, donde vive el 70% de la población y genera el 65% del PBG).
-Qué hay de Los Blancos en el Tunuyán y de la cadena del Cordón del Plata
en el Mendoza?, dormidos en algunos archivos.
- Qué porcentaje de los canales distribuidores están en realidad
hormigonados y qué porción de las hectáreas productivas se riegan con
métodos modernos para no dilapidar agua escasa?
- Los cambios de humedad, temperatura ambiental y uso del suelo, forman
parte de previsiones de políticas públicas?
- Cómo se adaptarán los cultivos que son la base de nuestra economía: uva,
frutas, ajo, todo lo que mueve la industria agroalimentaria? Efectos habrá
también en la nieve de la montaña, en escenarios turísticos y rutas.
- Y la electricidad suficiente y segura? (la línea Comahue-Cuyo está en
amagues desde el 2000).
- El petróleo, el gas y la minería, ¿cómo se plantean en la región?
En el Ianigla y el Cricyt, junto con otros estudiosos del INTA, consiguieron
unos pesos de la Nación, para estudiar qué puede pasar aquí con el cambio
climático (suelo, lluvias, agua disponible, humedad, capacidad de embalse,
canales, precipitaciones en la montaña), por ahora en 3 puntos sensibles: la
vitivinicultura, ajo y frutas (las que mueven la agroindustria, por
ejemplo), la nieve y las atracciones del turismo (la mayor parte del PBG
regional).
Por la nominación en el Nobel, el Ianigla recibió una propuesta del Banco
Mundial. El GEF -Global Enviroment Facility- ofrece un programa de subsidios
a estudios serios y obras consecuentes, para los países en desarrollo y
ayudarlos a contrarrestar los efectos del cambio climático irreversible. Los
proyectos requieren coordinación nacional e interrelación con organismos
técnicos y académicos regionales.
Es decir. Hay urgencias diarias, pero no se puede meter la cabeza en el
agujero. Ni esperar que los grandes la paren. La reconstrucción del modelo
de vida y de producción demanda liderazgo, visión de estadistas. No se sabe
qué hay en las carpetas de Jaque ni de los que vendrán después.
¿Ciencia ficción? No, políticas de Estado: esto es para varios gobiernos y
con una conducta pública que supera las próximas urnas, sean electrónicas o
de cartón.
(1) - 51 años, doctor en Geociencia, investigador del Cricyt y director del
Ianigla, el mendocino entre los 500 científicos internacionales del IPCC,
premiado con el Nobel de la Paz junto a Al Gore -
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