[R-P] De la libertad y otras cosas terribles

carola chavez tongorocho en gmail.com
Dom Dic 2 03:42:02 MST 2007


De la libertad y otras cosas terribles

Si la libertad se pudiera obtener en una tienda, digamos, en una
''libertadería'', ¿cómo haríamos para que nos dieran exactamente lo
que queremos?, ¿Sabríamos exactamente lo que estamos pidiendo?

El problema con la libertad es que no es una torta de chocolate.
Cuando vamos a una pastelería y pedimos una torta de chocolate,
sabemos todos a que nos referimos, sabemos que tiene huevos, azúcar,
harina y, por supuesto, chocolate.

Las hay mas chocolatosas, esponjosas, pegostosas, pero todas
absolutamente tienen unos ingredientes básicos que le dan la
denominación de torta de chocolate.

La libertad por ser un concepto abstracto, acaba en la misma categoría
confusa que la belleza. Se ha hablado mucho de ella, se han escrito
tratados, desde que el mundo es mundo, sobre un ideal, pero no nos
hemos puesto de acuerdo en que carajo es ese ideal.

Millones de citas contradictorias encontré en internet. La libertad
vista desde ángulos tan opuestos que, en algunos casos, pareciera que
se habla de todo lo contrario: La esclavitud.

Hay quienes aseguran que la libertad es un derecho individual, que es
al derecho de decidir hacer o no hacer algo y luego asumir las
consecuencias. Y yo me digo: eso está muy bien pero, si yo hago algo
que me da la libre gana de hacer, ¿Ante quien asumo las consecuencias?
¿Ante el cosmos? ¿Ante Dios? ¿Ante la posible víctima de mi ejercicio
de libertad? ¿Ante mi comunidad?

Esta libertad individualista no acepta el que el termino justicia vaya
ligado a la misma, para ellos son dos cosas distintas que nada tienen
que ver la una con la otra. Libertad sin justicia, me explican,
libertad de ''elegir'' entre hacer el mejor esfuerzo, de desarrollar
tus potenciales al máximo o no hacerlo, aquí la justicia nada tiene
que ver.
La justicia, siempre por separado, para estas personas es algo muy
simple: ''quien se destaque más, obtiene más'', al menos así me
explicaba un defensor de esta posición.

Y digo yo: Y ¿la equidad dónde queda?.

Según mi amigo, la equidad es injusta ya que todos no se ''destacan''
de igual manera, así que no queda.

Hilando esta conversación me doy cuenta de que la libertad para estas
personas es un privilegio, que existe independientemente de que todos
puedan disfrutarla, que es libre quien tiene suerte, ya no todos
tenemos las mismas posibilidades de elegir entre ser doctor o
barrendero, pero aún así nos hacen todos responsables por las vidas
que nos han tocado. Al fin y al cabo, los pobres son pobres porque lo
''eligieron'' así.

Su argumento se sustenta con frases sacadas de libros de auto-ayuda:
''quien quiere puede'', con historias tomadas con pinzas sobre alguien
que salió de la miseria y ahora es doctor. Son esas escasas
excepciones, tan raras que merecen titulares en la prensa, a las que
ellos aplauden y utilizan para demostrar su tesis.

Concluyen aseverando que hay quienes se niegan a ser libres, quienes
tienen mentalidad de esclavos, y por eso se marginan y no destacan.
Aseguran que aportar soluciones es esclavizar, que la solidaridad solo
se ejerce cuando uno ve a el ahogado pataleando. Hay que merecer
solidaridad, tiene que juzgar quien te podría tender la mano si
considera que te esfuerzas lo suficiente como para ser salvado.

Es la ley de la selva para seres humanos racionales y ''destacados''.
Y pienso en National Geografic y los leones comiéndose, sin un ápice
de piedad a los animales enfermos, a los más viejos, a los más
débiles, a las crías de cuanto herbívoro tonto, que eligió no nacer
con colmillotes y garras. Porque es cuestión de elegir... ¿O no?
Libertad electiva, que convenientemente produce esclavos acobardados
ante tal elección. Libertad individual que no acepta ser coartada por
la las necesidades de otros. Libertad depredadora, egoísta y
alienante. Libertad que puede elegir no ser solidaria, justa, y que
solo responde a quien la ejerce, a quien ''se hace responsable de sus
actos''. Libertad que no se negocia, aunque atropelle, excluya, y
niegue la libertad de los demás.

Tomo dos litros de Primperán porque esto es demasiado para mi delicado estómago…

Luego pienso: si vivimos, desde que el mundo es mundo, en compañía de
otros seres humanos, porque el hombre es un animal social, o lo era
hasta que esta ola individualista comienza a apoderarse de nosotros en
la medida en que somos más ''civilizados''.

Yo recuerdo una de las cosas que más me mortificaba cuando vivía en
mayami, era la cantidad de gente que comía sola en los restaurantes
que han sustituido a los acogedores y familiares comedores de sus
casas. Es una estampa muy triste ver a alguien con un periódico
cubriendole la soledad de la cara, sentado en una mesita con tres de
sus cuatro sillas desocupadas, mientras espera callado un plato
genérico y una sonrisa humana, aunque sea a cambio de una propina.

Y es que el individualismo aliena. Ya no somos grupales, la
supervivencia depende de nosotros mismos. En esa lucha constante por
''destacar'' es necesario pisar algunos callos ajenos, y hay recelo,
desconfianza, emociones reprimidas porque las emociones son síntoma de
debilidad y ya sabemos los que pasa con los débiles. Ya no somos
humanos porque nos dejamos nuestra esencia ejerciendo la libertad.

Y yo me pregunto si vale la pena ser libre de ese modo, y me respondo
que no, por supuesto. Porque esta no es la libertad que pediría en la
''libertadería'', y si me la dieran, yo la echaría a la basura y
escogería, tal vez, no ser libre y pediría libertad colectiva, por
favor, y con azúcar. Esa que los individualistas niegan por tener
límites, según ellos, externos e impuestos que coartan la libertad y
por ende la niegan.

El concepto de libertad, creo haber entendido, surge en el mismo
momento en que nos encontramos acompañados, es como el hueco que deja
el diente caído que nos recuerda que allí había un diente.

Un hombre solo, cosa inimaginable a menos que seas el naufrago de las
comiquitas, puede hacer lo que se le venga en gana y asumir las
consecuencias de sus actos el solito, ya que el sería el único
afectado por sus elecciones. Pero una vez que se une a otros, ese sin
sentido que es la libertad absoluta, deja de serlo para convertirse en
el hueco que dejó el diente caído.

Se hacen espacios para que la convivencia fluya, para que las metas
comunes sean posibles de alcanzar. Se hacen comunidades, se establecen
esas normas que le dan sentido a la libertad. Son justamente los
límites los que nos recuerdan que tenemos libertad por paradójico que
parezca.

La libertad colectiva implica necesariamente justicia, si todos no
somos libres simplemente no hay libertad. También implica solidaridad,
ya que para lograr la libertad de todos, todos debemos ayudarnos unos
a otros. Con que exista un solo esclavo ya nos estamos negando la
posibilidad de ser libres.

Esto es mucho para una cabeza solita, por eso es que somos seres
grupales, por eso nos necesitamos y por eso debemos complementarnos en
lugar de alienarnos.

Pensar en el bien individual sobre el bien común atenta contra la
libertad. Es un o todo o nada que termina favoreciéndonos, que nos
destaca en conjunto, que hace que cada uno de nosotros sea importante.
Nos obliga a no dejar a nadie atrás, nos obliga a pensar antes de
actuar, a no pisar callos ajenos.

En fin, que no es fácil ser libres, exige un esfuerzo constante de
muchos, acarrea responsabilidades inmensas que deben ser compartidas.
De allí surge la necesidad de vivir en comunidades, entendiéndose
éstas como la suma de las personas que la forman mas algo, y ese algo
es lo que los vertebra y es eso lo que da pie a la responsabilidad ya
que puedes hacer cualquier cosa menos romper el hilo que une a la
comunidad.

Visto de esta manera la libertad mas que un derecho es un deber.

Deberes, responsabilidades… ¿Quieren libertad?

Pues bien, manos a la obra y un frasquito de Lexotanil. Olvídense de
''destacar'' si no están dispuestos a hacerlo en equipo. Noten que
están pidiendo mas responsabilidades de las que han estados dispuestos
a asumir hasta ahora. Sepan que el día que sean libres la vida se les
volverá difícil, que tendrán la certeza de que la más mínima decisión
que tomen podrá tener consecuencias terribles en algún lugar remoto.
Que serán padres de cada uno de los niños que hay en el mundo, que
serán hijos de todos los viejos. Que cada Coca Cola que se tomen les
sabrá un poco a miseria, que cada franela Gap que usen les causará la
picazón que produce la alergia a la explotación humana.

Sepan que no tendrán señora de servicio que les haga sus arepitas,
porque no serán capaces de contratarla a menos que les puedan pagar
una salario digno, y cuando digo digno me refiero pagar mas mucho más
que el monto mínimo que establece la ley. Sepan que se les acabará el
placer que les produce un mesonero adulador, que los beneficios
grotescos que producen sus empresas les parecerán inmorales, que
rechazarán las piñas coladas servidas a la orilla de una playa privada
por un pobre diablo disfrazado de marinerito. Que descubrirán que su
papá, ese doctor prominente, vale tanto como el papá de otro, aquel
campesino incansable. Que despertarán con una opresión en el pecho por
haber sido tan ciegos y se pasarán el resto de sus vidas luchando por
recuperar el tiempo perdido.

La ''libertadería'' está abierta: ¿Alguien quiere libertad? Les
advierto que cuesta una pelota, pero bien vale la pena.

carolachavez.blogspot.com



Más información sobre la lista de distribución Reconquista-Popular