[R-P] YPF: Una perdida irrecuperable - María Eugenia Estenssoro - La Nación
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Ago 30 18:35:43 MDT 2007
YPF, una pérdida irrecuperable
Por María Eugenia Estenssoro
Para LA NACION
En 1999, el gobierno justicialista del presidente
Carlos Menem, con el apoyo del entonces gobernador de
Santa Cruz, Néstor Kirchner, hoy presidente de otro
gobierno justicialista, impulsó y permitió la
innecesaria extranjerización de YPF.
De ser una empresa privada de capital abierto, pero
controlada accionaria y estatutariamente por el Estado
argentino (que mantenía el 20% de las acciones y una
acción dorada que impedía su compra hostil), YPF pasó
a ser una empresa española con un solo dueño, Repsol,
y una beneficiaria principal: España.
De este modo, nuestro país perdió el control de su
gran empresa petrolera, con lo que inició, además, un
proceso de progresiva desnacionalización y literal
depredación de sus hidrocarburos.
Por falta de inversión en exploración de parte del
sector privado y sin políticas estatales para
garantizarla, hoy nuestro país se está quedando sin
reservas. Tanto la producción de petróleo como la
exploración alcanzaron niveles récord en 1998, y luego
declinaron sistemáticamente, a pesar del alto precio
del crudo.
Gracias a esta política cortoplacista, avalada por el
gobierno, que priorizó maximizar las ganancias de las
empresas y las retenciones estatales, hemos pasado de
ser un país productor y exportador, a convertirnos en
uno dependiente, importador de gas y, muy pronto,
también de petróleo.
Mientras George Bush declara la guerra santa por el
petróleo, Hugo Chávez intenta liderar América del Sur
con sus petrodólares, Evo Morales renacionaliza los
yacimientos bolivianos, y Brasil, con reservas
mayoritariamente en el mar y a un costo de extracción
altísimo, se convierte en el tercer productor de crudo
de América latina; la Argentina está perdiendo
autoabastecimiento. ¿Cómo llegamos a esta situación?
Hace once años, cuando mi padre murió en un accidente
aéreo, al que muchas personas señalan como un
atentado, la situación era completamente distinta.
Como presidente de YPF, él había tomado la decisión de
convertirla en una compañía líder. Tras alcanzar
cifras récord de producción, exploración y ganancias,
la empresa había encarado un ambicioso plan comprando
yacimientos en Rusia, Asia, Africa, América Central y
del Sur. La visión era que YPF fuera la nave insignia
de una integración petrolera del sur de América del
Sur. Este proyecto ya estaba en marcha, lo que explica
que en el mismo avión muriera Juan Pedrals, presidente
de la ENAP, la petrolera estatal de Chile, con quien
iban a conversar con las máximas autoridades
ecuatorianas.
Lamentablemente, hoy parece inviable recuperar el
camino abandonado. La guerra y la incertidumbre
desatada en el mundo por los hidrocarburos ha
demostrado que éste no es un negocio para
improvisados.
Cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia en 2003 y
anunció que revisaría las privatizaciones mal hechas,
pensé que la primera sería YPF. Para mi desconcierto,
el presidente de "un país en serio" hizo lo contrario.
Uno de sus primeros viajes fue a España, para
abrazarse con Alfonso Cortina, por entonces presidente
de Repsol, y con el rey Juan Carlos.
La relación del presidente Kirchner con Repsol viene
de lejos. El gobernador santacruceño fue clave en la
extranjerización de YPF. Como dueña de casi el 4% de
las acciones de la empresa y teniendo un representante
en su directorio, Santa Cruz podría haberse negado a
ceder su parte, oponiéndose a que los españoles
cooptaran la petrolera argentina. Kirchner, en cambio,
prefirió cobrar el producido de la venta de las
acciones provinciales, 650 millones de dólares, que
luego se esfumaron del tesoro sureño hacia cuentas
internacionales. Paradójicamente, mientras su esposa
Cristina investigaba en el Senado las cuentas secretas
del menemismo, su marido escondía los fondos de la
provincia en extranjero, sin que reaparecieran. El
otrora director provincial de YPF hoy es el secretario
de Energía de la Nación.
Ultimamente circulan versiones de que el Estado
argentino compraría parte del paquete accionario de
Repsol YPF. Es posible que sea así y que se anuncie
como la reestatización de la petrolera. Sin embargo,
me temo que lo único que signifique es que ahora que
hay que invertir el Gobierno comparta el esfuerzo con
ahorro argentino.
El otro escenario posible es que Kirchner promueva la
compra de YPF por empresarios nacionales, con un
modelo basado en subsidios estatales para exploración
y explotación, a cambio de tarifas reguladas. Así
volveríamos a la vieja práctica nacional de privatizar
las ganancias y socializar las inversiones y las
pérdidas. En el pasado, ese esquema hizo millonarias a
muchas familias petroleras, pero empobreció a YPF.
Recordemos que en los 80, cuando el Estado mantenía la
propiedad de los yacimientos, el ansiado
autoabastecimiento también tambaleaba e YPF era una
empresa estatal que perdía cientos de millones al año
y subsidiaba a sus contratistas privados.
A la luz de lo que ha ocurrido recientemente en
Bolivia con la renacionalización del petróleo, creo
oportuno señalar que, para retomar el control de
nuestros recursos, lo definitorio no es solamente
recuperar la propiedad de YPF o los yacimientos, sino
tener un visión y establecer una política de Estado
que beneficie al país, consensuada entre la Nación,
las provincias y la oposición. Esta política debería
fijar metas de corto, mediano y largo plazo, ser
votada por el Congreso Nacional y fiscalizada
efectivamente por el Estado.
Actualmente, el gobierno nacional ni siquiera tiene un
sistema propio para auditar las reservas, y se basa en
las declaraciones de las empresas privadas. En este
contexto, no es sorprendente que en enero Repsol YPF
informara que había sobrestimado sus reservas en
21,5%. Pregunto: ¿qué hacían los entes reguladores del
Estado?
Ayer fue el aniversario de la muerte de mi padre. En
este tiempo, me he acostumbrado a su ausencia física,
ya no me duele, porque su presencia espiritual es muy
fuerte. Pero lo que sí me lastima y todavía no logro
aceptar, es ver a la Argentina mintiéndose a sí misma,
engañándose, empobreciéndose día a día.
Las diatribas y los discursos grandilocuentes que a
diario nos quieren hacer creer lo contrario me
recuerdan una frase del escritor Octavio Paz: "América
latina es un continente de retóricos y violentos, dos
formas de la soberbia y dos formas de ignorar la
realidad". ¿Estaremos dispuestos a empezar a cambiar?
La autora es legisladora porteña.
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
¡Sé un mejor asador!
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