[R-P] Socialismo y revolución nacional (el caso de EEUU)
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Vie Ago 24 05:40:16 MDT 2007
El malevaje extrañao suele mirarme sin comprender.
Pero siguiendo el consejo de Perón sobre la historia militar
(aprender en espalda ajena cuesta menos que aprender en espalda
propia), suelo dirigir mi nacional mirada a procesos parecidos que se
dieron en otros países, preferentemente con feliz término.
Entre ellos, el que me interesa mucho es el de la Guerra Civil y
Segunda Revolución en los Estados Unidos.
Hace poco llegó a mis manos un extraordinario libro, "Young America",
de Mark Lause, un historiador socialista y descendiente de guerreros
del Norte en la Guerra Civil que me enorgullece tener por amigo.
El libro se dedica a los socialistas estadounidenses del segundo
tercio del siglo XIX e historia el desarrollo de su principal
organización política, la National Reform Association.
Estos socialistas no eran precisamente "marxistas" (estaban muy lejos
de toda capilla) pero que Marx y Engels consideraban los únicos tipos
en Estados Unidos con los que valía la pena tener relaciones (a tal
punto que los menciona taxativamente en el Manifiesto Comunista;
claro está que Marx y Engels tampoco fueron "marxistas", jamás).
Los reformistas nacionales de EEUu desarrollaban una política
revolucionaria en un país sometido, desde 1800, a la dictadura de la
oligarquía esclavista sobre el conjunto de la formación. Es decir, se
vieron forzados a desarrollar una política socialista en el seno de
un país que estaba incubando una revolución nacional. No sé si les
suena conocido. Bueno, por eso me interesó muchísimo el libro de Mark
Lause.
Lause no solo traza la trayectoria de estos tipos, de los que Marx
decía que su inmenso mérito radicaba en llevar los postulados de la
Constitución hasta el límite máximo (algo parecido, por ejemplo, a
exigir en la Argentina de hoy la máxima consecuencia en la política
de DDHH y su extensión al plano de la economía) y fortalecer de ese
modo al proletariado.
Lause también muestra cómo influyeron en la revolución nacional
estadounidense dándole de hecho la bandera fundamental a Abraham
Lincoln (que es como decir el Perón del Norte): la _limitación del
derecho de propiedad sobre el principal medio de producción de los
EEUU hasta ese momento, la tierra_.
Sí, la _limitación_ que _democratiza_. Lincoln la pone en práctica
cuando dicta el Homestead Act y al mismo tiempo crea el Department of
Agriculture, cuya función es explícitamente la de ayudar desde el
Estado -es decir, interviniendo con toda la fuerza que dan las armas
en una Guerra Civil- a la redistribución de los medios de producción
a favor de los más pobres y más débiles. Desde esos lejanos tiempos
el Department of Agriculture se presenta, con soberbia, según las
palabras del propio Lincoln: el "ministerio del pueblo".
Pues bien: Lause muestra que todo el pensamiento agrario de Lincoln
proviene de esos socialistas, amigos de Marx, de la National Reform
Association, o está fuertemente influido por los miembros del grupo
con sede en Illinois (que es donde él inició su actividad política).
Es más: fueron militantes de la National Reform Association, de
hecho, los que fundaron el Partido Republicano de Lincoln, y -no por
casualidad- en Ripon, Wisconsin, un pueblito cuyo origen estaba en la
comuna socialista de Ceresco. Prácticamente todos, pese a ser algo
viejitos al momento de la gran confrontación contra la oligarquía
sudista, apoyaron de un modo u otro -aún dando la vida- la causa de
la Unión, que era la causa de la reforma agraria.
Terminada la guerra civil, los miembros de la asociación siguieron
rumbos diversos. Algunos se dieron por conformes con el resultado
práctico obtenido con el Homestead Act, y se integraron a un Partido
Republicano que ya se había convertido en el representante de la
burguesía imperialista en 1876. Otros, fieles al mensaje
emancipatorio que había promovido sus medidas prácticas, insistieron
en participar de las cada vez más enconadas luchas entre los "de
abajo" y los "de arriba" a medida que la burguesía cosechaba los
frutos de la gran confrontación nacional.
No deja de ser significativo que los primeros nada dijeran sobre la
iniciativa de los segundos, en 1876, de que se celebrara el
centenario de la revolución estadounidense elevando un busto al más
radicalizado de los líderes de 1776, Thomas Paine, un hombre que ya
por esos días promovía el reparto equitativo de los bienes terrenos.
Paine, por supuesto, sigue siendo un oscuro personaje menor en la
iconografía estadounidense, algo parecido a nuestro Bernardo de
Monteagudo.
Ahora bien: lo que realmente demuestra Lause es que detrás del
triunfo electoral de Lincoln no había burgueses ni pequeño burgueses
"nacionales". Había, en el núcleo mismo de su acción política, un
grupo de socialistas de origen muy humilde (de hecho, todos los
fundadores de la NRA eran asalariados), dedicado y ardoroso que
encendió el fuego de la revolución nacional _a partir de una
concepción que superaba la mera revolución nacional_.
Además, Lause hace notar que el propio Lincoln era un "socialista
ricardiano" y un enemigo del expansionismo territorial sobre América
Latina que -cometiendo lo que algún practicón amigo de su momento
consideró un "suicidio político"- se opuso terminantemente a la
guerra contra México. Lincoln coincidía con los socialistas de la
National Reform Association en la idea de que solo el trabajo humano
podía medir correctamente el valor, y fue sobre este punto de partida
que pudo defender los altos aranceles aduaneros y las "mejoras
internas" en que coincidía con los reformistas nacionales, amigos de
Karl Marx. Afirmaba que en una sociedad ideal el trabajador debería
recibir "el producto íntegro de su trabajo", percibió que las
sugerencias de "modernizar" los principios de 1776 "ponían en peligro
las instituciones republicanas" (es decir, los derechos de las
mayorías), y apoyó con todas sus fuerzas al movimiento obrero y su
derecho a organizarse y de ir a la huelga.
En su biblioteca tenía un ejemplar del libro _Labor and Capital_ de
Kellogg, donde se planteaba que el gobierno debía emitir y controlar
la circulación de moneda en papel, como mecanismo adecuado de
redistribución de la riqueza. Y, por supuesto, fue quien impuso la
Homestead Act desde la Casa Blanca.
O sea que ya en el siglo XIX el impulso más consecuente y verdadero
de una revolución nacional lo provee el socialismo. Y no el
socialismo minimalista del reformismo práctico, sino un socialismo
que se considera parte de una lucha humana mucho más amplia. Lo que
también -lo muestra Lause- permitió a los mejores elementos de la NRA
luchar por la completa igualdad de sexos, razas y creencias en la
mejor tradición de la Revolución Francesa (por vía de Paine, claro).
Este correo lo ha enviado
Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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