[R-P] Info Agronegocios: claves y consecuencias
José María Cavalleri
ingcavalleri en hotmail.com
Mie Ago 22 07:44:47 MDT 2007
NOTAS Y DOCUMENTOS
Agronegocios: claves y consecuencias
por Marcelo Maggio*
El campo, a nivel mundial, atraviesa una nueva etapa marcada por la
transnacionalización del capital, la utilización de nuevas tecnologías y un
impacto social y ambiental silenciado. Para reconstruir algunas claves y
antecedentes de este proceso publicamos la siguiente entrevista a SILVIA
RIBEIRO, investigadora del Grupo ETC, quien parte de 'analizar la
concentración de las empresas' y develar su objetivo permanente que es
'conseguir el control corporativo'
Durante las últimas semanas en Argentina, el sector de los agronegocios
realizó una variada serie de encuentros donde confluyó el interés de
empresas multinacionales y locales, académicos, terratenientes, el sector
financiero y el Estado. El campo, a nivel mundial, atraviesa una nueva etapa
marcada por la transnacionalización del capital, la utilización de nuevas
tecnologías y un impacto social y ambiental silenciado, tendencia potenciada
por el auge de los ´agrocombustibles´. Para reconstruir algunas claves y
antecedentes de este proceso publicamos la siguiente entrevista a Silvia
Ribeiro, investigadora del Grupo ETC, quien parte de "analizar la
concentración de las empresas" y develar su objetivo permanente que es
"conseguir el control corporativo".
El dato no es de color, y la seguidilla de cónclaves no es casual: se
afianza un verdadero modelo productivo. Tampoco es casual la persistencia de
algunos nombres. BASF, Monsanto, Bayer o Syngenta con presencia fortísima, y
otros como Nidera, Cargill, Bunge, que acompañan también con sus
estandartes. Pero no se trata de "simple" marketing.
Un repaso de las últimas semanas arroja la dinámica y la
inquietud que hay en torno al sector agronegocios:
- 29-30/5 en el Hilton de Bs.As. se hizo el "4to Congreso Argentino de
Girasol", con BASF como actor destacadísimo, junto a las ponencias de guerra
preventiva sobre las ´plagas´.
- 28/6 en el Hermitage de Mar del Plata, se realizó el seminario
"Biocombustibles en el sector agropecuario de la provincia de Buenos Aires",
que organizó el gobierno provincial.
- El mismo 28/6, pero en la Ciudad de Buenos Aires, la empresa Agropharma
organizó el encuentro "Cambio climático agropecuario. Implicancias
económicas para el sector agropecuario argentino"
- La frutilla del postre es Mundo Agro, tal vez más importante que las
anteriores, que convocó también en el lujoso Hilton de Bs.As los días 26 y
27 de junio bajo la alentadora consigna "Intensificación de los sistemas de
producción y el manejo del riesgo en Agricultura". Por cierto siempre están
los daños colaterales, es decir, los riesgos. Esta vez Monsanto disputó por
encabezar el cartel.
Cabría preguntarse sobre el carácter de estas empresas que relucen tanto en
el centro de una escena algo disimulada. Al respecto Silvia Ribeiro explica:
"Nosotros partimos de analizar la concentración de las empresas, cuando se
compran unas a otras para que haya menos competencia, y allí empieza a
aparecer la clave de un comportamiento que es central dentro del
capitalismo. Esa clave reside en cómo 'conseguir el control'. Si una empresa
consigue obligarte a consumir lo que ellos producen, tiene un mercado
asegurado. Todo eso que dicen sobre el libre mercado, nada; en realidad lo
que tratan de ver es 'cómo obligar' a la gente a consumir lo que ellos
producen. En ese sentido, por ejemplo, 'las empresas químicas' pensaron que
si se compraban las empresas que producían semillas en el mundo iban a
lograr crear lazos de dependencia mucho más fuertes con los agricultores,
entregándoles un paquete en el que le decían 'para que te vaya bien con esta
semilla vas a tener que usar este químico, que es el que también hacemos
nosotros'. Se perfilan entonces las principales empresas que producen
semillas hoy, en un proceso que empieza hace unos veinte años; son Monsanto,
Bayer, Dow, BASF, Syngenta, DuPont, compañías químicas que antes compraron
empresas semilleras".
En marzo de 2004 "biodiversidadla.org" publicaba el artículo "Los números de
la republiqueta sojera", donde se analizaba el problema de la "ampliación de
la frontera agropecuaria" a partir del implacable avance sobre montes
nativos (principalmente en Chaco, Santiago del Estero y Salta). Y también se
mencionaba la transformación y sustitución de lo producido a partir de la
"irrupción de la soja transgénica", una sustitución "a expensas de otros
cultivos, pero también sobre otras actividades agropecuarias, como los
tambos y la ganadería".
Esta transformación económico-geográfico-social es la que los movimientos
campesinos vienen denunciando y a la que se oponen desde una posición que
reivindica la soberanía alimentaria.
Los siguientes números sobre la producción de SOJA ilustran ese camino de
pérdida de
soberanía en Argentina:
- En 1996/97, hubo una producción de 11 millones de toneladas.
- En 2001/02, la producción fue de 30 millones de toneladas.
Para eso la superficie cultivada tuvo que pasar de 6,6 millones de hectáreas
(en 1996/97) a casi el doble en 2001/02, es decir la friolera de 11,6
millones de hectáreas. Y esos son los últimos datos disponibles sobre
superficies (lo que sucede con el INDEC merece un artículo aparte). El mapa
cobra otro color cuando nos enteramos que "según el Ministerio de la
Agricultura, en 2003, 98 % de la soja cultivada es resistente al Roundup de
Monsanto". Y un poco de eso se trata el problema de la ´concentración de las
corporaciones´ que analiza Silvia Ribeiro, del Grupo ETC.
Resulta interesante la perspectiva de hacer confluir lo económico, social y
ambiental desde una tarea de investigación y activismo, como forma de
intervención frente a los agronegocios. Silvia Ribeiro explica el origen de
ese trabajo que realiza y algunas claves para entender mejor las
implicancias del avance de este sector de la economía transnacional:
"A partir de la revista Biodiversidad me empecé a acercar al tema de las
semillas, a lo que implica la privatización de los seres vivos, del acceso a
lo que se denomina ´recursos genéticos´, que es un nombre muy pobre. Y ahí
me vinculé con RAFI, que es como se llamaba antes el Grupo ETC. RAFI es una
de las primeras organizaciones en el mundo que busca hablar de estos temas,
de las semillas y las patentes, a partir de su director que es Pat Roy
Mooney. RAFI trataba sobre la ´inversión para el progreso rural´ , y luego
cambió para llamarse en el 2001 "Grupo de Acción sobre Erosión, Tecnología y
Concentración", que son los temas que nos tienen ocupados. La E de ´erosión´
está dirigida a lo que es la erosión ambiental y genética, pero también se
dirige a lo social, a la erosión de los derechos de los agricultores y
campesinos. La T es por las nuevas tecnologías y el impacto que tienen en
las sociedades. Y la C es por la concentración corporativa, donde las tres
cosas están muy relacionadas: cada vez menos empresas y más grandes,
mediante tecnologías nuevas y poderosas, son responsables de la
erosión-devastación a nivel planetario".
¿Cuáles son las tareas que ustedes realizan desde ETC?
Realizamos investigaciones y las difundimos. Somos un grupo pequeño
especializado en estos temas. Producimos información y se la hacemos llegar
a la gente que trabaja en movimientos sociales o comunidades, y que pensamos
que les va a ser útil. También, en algunos temas concretos nos piden una
determinada información o formas de defensa ante alguna agresión. Eso nos ha
pasado con el problema de la "biopiratería", un término que inventa RAFI,
que implica la apropiación por medio de las "patentes" de los recursos como
semillas y plantas medicinales. Siempre tratamos de articular con
organizaciones locales que, en los diferentes países, apoyen a las
comunidades, en parte porque somos un grupo pequeño y también porque no
queremos ser una organización grande que esté en todo, sino más bien
concentrarnos en la parte de investigación y difusión de la información. Por
otro lado también trabajamos directamente en presión sobre algunas
instancias de Naciones Unidas como el Convenio de Diversidad Biológica [6] y
la FAO (Organización de las N. U. para la Agricultura y la Alimentación).
¿Y el origen de este proceso?
Esto comienza junto lo que se conoce como la revolución verde, hace unos
cincuenta años. La Fundación Rockefeller y la Fundación Ford empiezan a
promover, mediante la investigación de laboratorio, plantas para una mayor
producción, que producen más por hectárea. Pero para cumplir con esa meta se
necesita una agricultura tecnificada, es decir, maquinaria, riego y un tipo
de semillas híbridas, que implica una manipulación genética pero que no es
"transgenia"; se trata de "híbridos". La aplicación de este modelo provoca
una gran uniformidad en el campo, porque todas las plantas son iguales, y
así saca toda la diversidad que hay alrededor, por eso se necesitan muchos
químicos tanto para las plagas como fertilizantes para que crezcan más
rápido. Las empresas químicas ven que esto es un negocio y comienzan a
vender los químicos para esas producciones. Al principio empiezan las
semilleras por un lado y las químicas por otro. Pero luego las químicas, que
son mucho más grandes, compran a las semilleras con el objetivo de obligar
al productor a comprar lo que la química le dicte. El corolario final de
este proceso son los "transgénicos", porque las empresas químicas ven que
les sale más caro desarrollar un químico que no mate a la planta, que
desarrollar una semilla que sea resistente al químico. Es más barato cambiar
la semilla que cambiar el químico. Entonces estas empresas que nombré antes
hacen las semillas transgénicas y son las responsables de su producción en
el mundo.
¿Qué implicancias tiene el uso de este tipo de semillas?
Además de producir lo que sabemos en términos de agotamiento del suelo y
resistencias a las plagas, (como sucede en el ser humano con la resistencia
a los antibióticos), obliga al agricultor a comprar semillas todos los años,
que es un fenómeno nuevo. Antes existía el acopio, la gente volvía a usar
sus semillas. Los agricultores pequeños y medianos, además, tenían un tipo
de siembra un poco más variada. Frente a la uniformidad se da una
mayor resistencia a las plagas.
Una excusa frecuente es cuando dicen que este tipo uniforme de siembra da
más por hectárea, pero eso es porque, en la forma anterior, en esa misma
hectárea había además otro conjunto de cosas, incluso animales (que también
son fuente alimentaria) y que controlan las plagas y hacen que no necesites
el agroquímico. Entonces la agricultura industrial lo que introduce es la
"uniformidad total dependiente", plantas adictas de los químicos, tanto de
los fertilizantes como de los herbicidas. Un ejemplo de esto es la soja de
Monsanto con el glifosato que producen ellos, el Roundup. Los
transgénicos son plantas modificadas para resistir al propio químico de la
compañía, y crean así la dependencia.
Pero hay otro tipo de transgénicos. Las 3/4 partes de los transgénicos que
están en el campo son resistentes a algún químico. Pero la otra parte son
"cultivos insecticidas", al que le ponen una toxina, el BT (Bacillus
thuringiensis) que es una bacteria, que mata insectos. Cuando la tienen que
aprobar para su uso en EE.UU. no lo hacen en la dirección de plantas, lo
hacen en la dirección de agrotóxicos.
Apuntalan así su objetivo principal, que es el control corporativo. Sólo un
grupo reducido de empresas producen transgénicos y Monsanto es la que tiene
el mayor porcentaje de lo sembrado en el mundo. Nunca existió una
concentración así en la historia, una empresa que domine de tal manera un
mercado tan importante como el rubro alimentario. Monsanto viene directo de
la petroquímica, está relacionada con los intereses petroleros más fuertes
de los EE.UU.
¿Estos cultivos insecticidas impactan de modo negativo en la salud humana?
No se han hecho en realidad estudios sobre los efectos en la salud, y no se
han hecho porque las empresas no quieren que se hagan. Lo que todo el mundo
sabe es que pueden producir alergias, pero puede haber cosas peores. Lo que
sí se sabe es que como se utilizan muchos más agroquímicos, al comer estos
cultivos se ingiere más pesticidas. Por eso para poder aprobar los cultivos
de soja con glifosato u otras resistentes a herbicidas tuvieron que cambiar
las normas que había en relación a la cantidad de residuos químicos
permitidos en la planta, eso en la legislación de cada país. Tienen residuos
mucho más altos, como 200 veces más. Entonces cuando te comés un transgénico
estás comiendo más químico.
En el caso de los cultivos insecticidas también. Dicen que usan menos, pero
en realidad como la planta genera resistencia porque es un insecticida
permanente, los insectos se hacen resistentes y tienen que utilizar más
químicos. Además como cambiaste la estructura de la planta empiezan a
aparecer otras plagas, nuevas. Sobre los seres humanos lo peor lo estamos
por ver, ya que la gran maniobra de la industria biotecnológica fue que la
gente tuviera que demostrar el perjuicio en una planta que es artificial,
con material genético de otras especies, sobre la que no hay ningún estudio
sobre la salud. No hay control ni seguimiento sobre los efectos porque hay
un control corporativo, empresas que tienen muchísimo poder sobre los
gobiernos, entonces no se puede saber, y van a haber problemas de salud
pública porque inhiben el estudio.
¿Cómo nace esta idea del copyright aplicado a la naturaleza?
Nace con los transgénicos. Una patente es un invento en donde vos podés ir a
una oficina y decir "yo inventé esto y quiero la exclusividad, que nadie lo
pueda hacer sin pagarme". Para eso tenías que demostrar que era nuevo, es
decir que antes no existía, que era una invención. De por sí esta idea ya me
parece aberrante porque el conocimiento siempre es colectivo, ya que si se
te ocurre algo es por las relaciones que tenés con los demás. El argumento
de las patentes también es que los inventores tienen que tener una
retribución por lo que hicieron, pero por lo general los inventores reciben
una parte mínima y quienes se quedan con el ingreso son quienes lo producen
y comercializan. La idea de hacer exclusivo algo que se basa en el
conocimiento de todos los demás es aberrante. Pero peor es con los seres
vivos, porque no podés decir que vos lo inventaste.
En general era una cosa que no se aceptaba, las patentes sobre los seres
vivos, más allá de algunos casos de plantas ornamentales en los EE.UU. En
1980 hacen una bacteria transgénica para comer petróleo, en relación a los
accidentes que había; no funcionó pero igual la registran en la oficina
nacional de patentes de los EE.UU. Es la primera vez que se patenta un ser
vivo. Cada patente cuesta mucho dinero, deben registrar, mantener,
comprobar, y defenderse de las otras empresas que quieren patentar lo mismo.
La Universidad de Stanford estima en un estudio que el registro de una
patente biotecnológica cuesta 4 millones de dólares, incluyendo los procesos
legales contra las otras empresas. No patentan todo, sólo lo que ven que
tiene un interés comercial.
Ahora aparece toda una serie de ideas sobre copyleft. ¿Sirve para algo en
estos casos?
Es un planteo peligroso en el caso de los transgénicos, porque de por sí los
transgénicos no son algo deseable. Entonces el asunto no es que cualquiera
pueda acceder a ellos, sino que como tipo de manipulación de la naturaleza
tiene una cantidad de impactos que aunque no tuvieran patentes igual no
estarían bien. No se resuelve el problema con que no haya patentes
transgénicas. No se resuelve con un esquema como el del copyleft donde "si
todos tuvieran acceso a" estaría bien, como nos dicen algunos del movimiento
copyleft. Hay una organización en Australia que promueve eso. Y de todos
modos no se podría porque hasta están patentados los procesos. Por ejemplo,
si el INTA, como organismo público, produce soja, igual le tendría que pagar
a Monsanto.
*Publicado por la agencia de noticias Biodiversidadla. 11-07-2007
**Silvia Ribeiro es investigadora, responsable de programas del Grupo ETC y
columnista del diario La Jornada en México
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Sé uno de los primeros a testar el Windows Live Messenger beta.
http://imagine-msn.com/minisites/messenger/default.aspx?locale=es-ar
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