[R-P] [CUPV] La economía venezolana en tiempos de Chávez
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Lun Ago 20 13:32:24 MDT 2007
La economía venezolana en tiempos de Chávez
Venezuela ha experimentado un crecimiento bastante
rápido después de haber tocado fondo en la recesión de
2003, llegando a crecer a un ritmo del 10,3 por ciento
en 2006. La opinión más generalizada sobre la
expansión económica actual del país es que se trata de
una gran “bonanza petrolera” estimulada, como en el
pasado, por los altos precios del crudo, y que va en
camino a la “bancarrota”. Se cree que este futuro
colapso económico será el resultado de la caída que en
algún momento tendrán los precios del petróleo, o de
una mala gestión del gobierno en materia de política
económica.
Existe gran cantidad de evidencia contraria a esas
conclusiones. El crecimiento económico de Venezuela
sufrió un grave derrumbe en las décadas de 1980 y
1990, después del pico de su Producto Interno Bruto
(PIB) real en 1977. En ese sentido, su situación es
similar a la de la región en su conjunto, que desde
1980 ha registrado el peor desempeño de largo plazo en
materia de crecimiento económico en más de un siglo.
Hugo Chávez Frías fue electo en 1998 y asumió la
presidencia del país en 1999, y los primeros cuatro
años de su administració n estuvieron signados por una
gran inestabilidad política que afectó muy
adversamente la economía (ver Gráfico 2). Esto culminó
con un golpe de Estado militar que derrocó
transitoriamente al gobierno constitucional en abril
de 2002, y fue seguido por una devastadora huelga
petrolera que se extendió desde diciembre de 2002
hasta febrero de 2003. La huelga petrolera precipitó
al país a una severa recesión económica, en el curso
de la cual Venezuela perdió el 24 por ciento de su
PIB.
Pero esta situación política comenzó a estabilizarse
en el segundo trimestre de 2003, y ha seguido
estabilizándose en todo el período actual de expansión
económica. La economía ha tenido un crecimiento
continuo y acelerado desde el inicio de la
estabilizació n política. El PIB real (es decir,
corregido por los efectos de la inflación) ha crecido
un 76 por ciento desde el punto más bajo de la
recesión en 2003. Es probable que las políticas
fiscales y monetarias expansionistas, así como los
controles sobre el tipo de cambio aplicados por el
gobierno, hayan contribuido a este auge económico
presente. El gasto del gobierno central se incrementó
del 21,4 por ciento del PIB en 1998 al 30 por ciento
del PIB en 2006. Las tasas reales de interés a corto
plazo han sido negativas durante todo o prácticamente
todo el período de recuperación económica (dependiendo
del indicador –ver Gráfico 4).
Los ingresos del gobierno aumentaron aún más rápido
que el gasto en ese período, pasando de 17,4 por
ciento del PIB a 30 por ciento del PIB en el mismo
período, dejando al gobierno central con un
presupuesto equilibrado para 2006. El gobierno ha
planificado en base a previsiones conservadoras
respecto de los precios del petróleo: por ejemplo,
para 2007, los planes presupuestales previeron un
precio de US$29 por barril de crudo, que es un 52 por
ciento menos que el precio promedio de US$60,20 por
barril al que se vendió el crudo venezolano el año
anterior. En general, el gobierno ha excedido el gasto
respecto de lo planificado ya que los precios del
petróleo han sido más altos que lo presupuestado, pero
si los precios del crudo caen es posible que el gasto
público también se contraiga.
Sin embargo, Venezuela tiene un gran colchón de
reservas al cual puede recurrir, en caso de una caída
en el precio del petróleo que comenzara a menguar sus
finanzas. Una caída de los precios del petróleo del 20
por ciento o más podría absorberse con las reservas
internacionales oficiales, que hoy ascienden a unos
US$25.200 millones y son suficientes para cancelar
casi toda la deuda externa del país. Esta cifra no
incluye otras cuentas del Estado venezolano en el
exterior, que se estima sumarían de US$14 a US$19 mil
millones más. Con una deuda externa relativamente
chica (14,6 por ciento de su PIB), el gobierno podría
incluso acceder a los mercados de crédito
internacionales en caso de una caída en el precio del
petróleo. Por otra parte, no parece muy probable que
en el futuro cercano se vayan a derrumbar los precios
del crudo. El pronóstico de corto plazo publicado el
10 de julio por la Agencia de Información sobre
Energía de Estados Unidos (US Energy Information
Agency) prevé precios del petróleo de US$65,56 por
barril para 2007 y US$66,92 para 2008. Aparentemente,
el riesgo de cambios bruscos imprevistos en la oferta
es, más que nada –especialmente en el volátil Medio
Oriente- que ésta se contraiga acarreando un aumento
de los precios, no su caída.
El gobierno de Chávez ha incrementado muy
significativamente el gasto social, tanto en salud
como alimentación y educación. El contraste más agudo
es en el área de la atención de la salud. Por ejemplo,
en 1998 había 1.628 médicos ejerciendo la atención
primaria de una población de 23,4 millones de
personas. Hoy hay 19.571 para una población de 27
millones. El gobierno venezolano también ha ampliado
enormemente el acceso a los alimentos subsidiados. En
2006, hubo 15.726 establecimientos en todo el país que
comercializaron alimentos a precios subsidiados
(posibilitando un ahorro promedio de 27% y 39% en
comparación con los precios de mercado de 2005 y 2006
respectivamente) .
El gasto social del gobierno central creció
exponencialmente, pasando de 8,2 por ciento del PIB en
1998 a 13,6 por ciento en 2006. Ver Cuadro 2 . En
términos reales (corregido por efectos inflacionarios)
, el gasto social por persona aumentó en 170 por
ciento en el período 1998-2006. Pero eso no incluye el
gasto social realizado por la empresa estatal
venezolana, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA), que
ascendió al 7,3 por ciento del PIB en 2006. Si lo
incluimos, el gasto social representó el 20,9 por
ciento del PIB en 2006, lo que constituye al menos un
314 por ciento más que en 1998 (en términos de gasto
social real por persona).
El índice de pobreza disminuyó rápidamente, pasando
del valor pico de 55,1 por ciento en 2003 al 30,4 por
ciento en 2006 –como podía preverse, en vista del
rápido crecimiento económico que se registró en los
tres últimos años (ver Cuadro 3). Si comparamos el
índice de pobreza antes de Chávez (43,9 por ciento)
con el de fines de 2006 (30,4 por ciento), se advierte
una caída del 31 por ciento en el índice de pobreza.
Sin embargo, este índice no toma en cuenta el acceso
ampliado a la salud y la educación que han
experimentado los pobres. Las condiciones de vida de
la población pobre, por lo tanto, han mejorado
significativamente más que lo que indica la reducción
sustancial de la pobreza reflejada en el índice
oficial de pobreza, que solamente mide los ingresos
monetarios efectivos. También ha caído sustancialmente
el índice de desempleo, que descendió al 8,3 por
ciento en junio de 2007, el nivel más bajo en más de
una década, y comparado con el 15 por ciento en junio
de 1999 y con el 18,4 por ciento en junio de 2003 (a
la salida de la recesión). El empleo formal también ha
repuntado significativamente desde 1998, pasando del
44,5 por ciento al 49,4 por ciento de la población
económicamente activa
Los desafíos principales que enfrenta la economía
giran en torno al tipo de cambio y la inflación. La
moneda venezolana está bastante sobrevaluada. El
gobierno es reacio a devaluar, debido a que eso
aumentaría la inflación –que actualmente se sitúa en
19,3 por ciento, lo cual de por sí ya supera su meta.
Dado que existen controles sobre el tipo de cambio y
el gobierno cuenta con un gran superávit en la cuenta
corriente (8 por ciento del PIB), no hay nada que
pudiera obligar a una devaluación en el futuro cercano
(como sí ocurrió, por ejemplo, cuando colapsaron las
monedas en Argentina, Rusia y Brasil a fines de la
década de 1990). Pero esto sí representa un problema a
mediano plazo, ya que aunque la inflación esté
estabilizada e incluso comience a bajar, el ritmo
actual de inflación continuará apreciando el tipo de
cambio real de la moneda venezolana (Bolívar). Esto
hace que las importaciones resulten artificialmente
baratas, y que las exportaciones no petroleras sean
demasiado caras en los mercados mundiales, afectando
al sector de bienes comerciables, tornándose
potencialmente en una situación insostenible. Esto
además dificulta sumamente la diversificació n de la
economía y la posibilidad de romper con su dependencia
del petróleo.
La inflación, que hoy asciende al 19,4 por ciento, es
en sí un problema, aunque es importante señalar que
las tasas de inflación de dos dígitos en un país en
desarrollo como Venezuela no son comparables con el
mismo fenómeno trasladado a Europa o Estados Unidos.
La inflación en Venezuela fue mucho mayor en los años
previos al gobierno de Chávez, alcanzando tasas de 36
por ciento en 1998 y 100 por ciento en 1996. Ha caído
a lo largo de la mayor parte de la actual fase de
recuperación, pasando del 40 por ciento anual en
febrero de 2003 (variación respecto al mismo mes del
año anterior) –justo en el pico de la huelga
petrolera—a 10,4 por ciento hace un año, antes de
trepar nuevamente al índice actual (ver Gráfico 3). En
los últimos tres meses parece haberse estabilizado en
19,4 por ciento.
Debido a su gran superávit en cuenta corriente, sus
grandes reservas en moneda extranjera, y a que la
deuda externa del país es pequeña, el gobierno dispone
de diversas herramientas para estabilizar y reducir la
inflación –así como para ajustar eventualmente la
moneda- sin tener que sacrificar el crecimiento de la
economía. Además de sus otras metas, todo parece
indicar que el gobierno está decidido a mantener una
tasa de crecimiento alta. Por lo tanto, hoy no hay
señales que sugieran que la actual expansión económica
esté por llegar a su fin en el futuro cercano.
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
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