[R-P] Ramos por Ramos (parte dos)
Alberto J. Franzoia
albertofranzoia en yahoo.com.ar
Dom Ago 12 19:15:06 MDT 2007
Hablando o escribiendo sobre lecturas útiles, qué útil
resulta para los socialistas este reportaje a Ramos
enviado por Gustavo Battistoni. Ese es el Colorado que
uno quiere recordar: el socialista revolucionario de
la Izquierda Nacional.
Hay muchos elementos teórico-políticos para considerar
en este reportaje.
Personalmente lo que me resulta más interesante y útil
de cara a la política que la IN debe transitar en este
siglo XXI es:
1. La necesaria independencia del socialismo de la IN
con respecto al peronismo. Si Ramos planteaba esa
necesidad en vida de Perón sería una obviedad recordar
que la misma hoy, ante el actual estado del peronismo,
se transforma en una obligación.
2. La clara advertencia que formula con respecto a
socialistas que se incorporan al peronismo: su futuro
inevitable es la disolución como socialistas.
3. La clara postura frente a la izquierda cipaya, como
aliada objetiva (y a veces subjetiva) del campo
oligárquico-imperialista.
4. El carácter inequívocamente marxista de la IN. Si
lo era cuando el capitalismo todavía tenía cuerda,
como no serlo hoy cuando genera sólo caos, barbarie,
miseria y destrucción de la humanidad.Sólo alguien que
haya experimentado un fenomenal retroceso intelectual
(si alguna vez fue marxista) puede afirmar lo
contrario.
Finalmente, y para ser coherente con lo que pienso,
debo dejar constancia de que ese Ramos estupendo, el
que yo quiero recordar, el que me atrajo a la IN, dice
algo de Hernández Arregui que no comparto. Según el
mejor Ramos Arregui no era marxista. Creo que se
equivocaba porque leer a ese gran teórico es descubrir
la aplicación precisa del materialismo dialéctico, es
decir el método marxista, al análisis de la realidad
nacional. Arregui recurrió permanentemente a un
abordaje materialista de la historia y simultáneamente
basado en el análisis de las contradicciones, por lo
tanto dialéctico. Las conclusiones que sacó de ese
abordaje es que había que luchar por liberación
nacional y social desde adentro del peronismo (que
allí se desarrollaría la IN). Podemos no estar de
acuerdo con dichas conclusiones si somos socialistas,
pero eso no significa que por lo tanto lo declaremos
no marxista. Y para justificarlo me remito a una
precisa afirmación de un marxista que aportó mucho a
la teoría, Lukács, quien sostenía: si se demostrase
que todas las tesis formuladas por Marx son falsas,
aún así seguiríamos siendo marxistas, porque Marx y
Engels nos legaron el método científico para las
ciencias sociales e históricas. Hernández Arregui lo
utilizó y por ello, desde mi perspectiva, lo considero
un gran marxista.
Un abrazo para los compañeros
Alberto J. Franzoia
--- Gustavo Battistoni <gustavo.battistoni en gmail.com>
escribió:
> [Ayúdenos a financiar la lista, escriba a
> recpopmod en gmail.com.]
>
> CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE
> LIBRE REPRODUCCIÓN
>
>
> Conversación con Ramos (parte dos):
>
> - Hemos hablado de las divergencias sobre la guerra.
> Veamos ahora el
> surgimiento del peronismo. ¿Dónde lo toma a Usted el
> 17 de octubre de
> 1945?
> - El 17 yo estaba en el centro y ya conocía todos
> los hechos y
> circunstancias de la jornada anterior, que había
> sido el día en que la
> CGT se reunió para decidir qué hacer frente al
> encierro de Perón. En
> realidad, cuando la CGT se reunió la gente ya había
> empezado a salir
> en la provincia de Buenos Aires y en Tucumán, donde
> se producía la
> movilización de los ingenios. Caudno la gente, el
> 17, se moviliza a
> Plaza de Mayo, yo estaba en la Avenida de Mayo,
> observando ese
> espectáculo tan colorido, esa algarabía: Llegaban en
> todos los medios
> de transporte, dentro de ómnibus y tranvías, en
> camiones. Llegaban
> trepados al techo de los tranvías, corriendo el
> riesgo de quedar
> fulminados en los cables. Había un aspecto festivo
> que predominaba en
> la jornada, acentuado por los gorritos improvisados
> con pañuelos
> anudados en las puntas, las camisas sueltas y
> desabrochadas para
> aliviar el calor. Yo observaba el rostro estupefacto
> de la gente bien
> vestida ante ese gentío que llegaba desbordando las
> diagonales. La
> concentración en la Plaza se prolongó hasta tarde:
> Perón apareció en
> el balcón cerca de la medianoche y el espectáculo
> era fantasmagórico:
> la gente había hecho antorchas con los diarios; la
> plaza parecía
> incendidada, llena de humo. Era algo impresionante.
> Cuando empezó la
> desconcentración, después de las 12, caminé por la
> Avenida, pisando
> los cristales destruidos del edificio de La Prensa,
> en busca de
> alguien con quien comentar los acontecimientos. En
> Corrientes y
> Paraná, en un bar que creo que se llamaba La Casa de
> Troya, me
> encontré con Raurich y nos unimos con un grupo de
> trotskistas y
> trotskoides.
>
> - ¿Se sentía, se intuía que se estaba viviendo un
> día-bisagra, un
> cambio en la situación política?
> - Juzgue usted mismo. Raurich, rodeado de ese grupo
> que lo admiraba
> (estaba Antonio Gallo, claro) tan pronto nos
> sentamos, soltó un
> dictamen. Dijo: "Acabamos de presenciar la
> manifestación de la
> barbarie política del proletariado, así como el
> gobierno es la
> manifestación de la barbarie de las clases
> poseedoras".
>
> - Raurich miraba la movilización desde arriba…
> - Miraba el mundo desde arriba, con cierto
> desagrado. Su trotskismo
> era selectivo; tomaba de Trotsky particularmente la
> crítica al
> stalinismo y desde allí se deslizaba hacia la
> hostilidad a la Unión
> Soviética. Por esa vía llegó al anticomunismo…Pero
> esa noche el centro
> no estaba puesto en Rusia, sino en la movilización
> de la clase
> trabajadora en defensa de un coronel. Por supuesto,
> en ese ámbito, el
> único que le respondió a Raurich fui yo. Le dije que
> ese comentario
> revelaba su incomprensión sobre la clase obrarera
> verdadera. El
> bolchevismo, le dije, también era la manifestación
> de un pueblo que
> era bárbaro, y así lo reflejaba en sus fórmulas
> simples y a menudo
> simplificadoras, sumadas a la dureza de sus métodos,
> por oposición a
> la mayor sofisticación de los mencheviques. Y allí
> comenzamos una
> larguísima disquisición, en muchos momentos áspera,
> que aterrorizaba a
> los discípulos de Raurich pero no a él, claro, que
> como buen
> intelectual puro encontraba placer en una discusión
> nueva,
> desenmohecida y estaba encantada de hacer esgrima
> frente al desparpajo
> de un joven irreverente: yo tenía 24 años y él era
> un hombre maduro y
> sereno, un pensador admirado. Raurich estaba un poco
> sorprendido de
> escuchar lo que yo decía que a él seguramente le
> parecía una
> extravagancia, es decir, quedaba perplejo ante una
> defensa del coronel
> nacionalista y de la movilización obrera hecha en
> lenguaje articulado
> y sostenido con argumentos y citas de los grandes
> maestros. Estuvimos
> en ese café hasta las cinco de la mañana, mientras
> los otros se ibran
> despidiendo, y terminamos la discusión a las 7, en
> una lechería. Nunca
> más volvimos a conversar. El siguió un curso
> bastante triste en su
> actuación política: invitó a todos sus amigos a
> sumarse al Partido
> Socialista porque, decía, era el único partido desde
> el que se podía
> luchar contra el peronismo. Así, ese príncipe
> filosófico del
> trotskismo terminó ocupado en dotar de argumentos
> antiperonistas a los
> Ghioldi y los Repetto, expresión menor de la
> socialdemocracia
> imperialista. Una pena. Raurich era un verdadero
> intelectual, un tipo
> inteligente y culto, lector y erudito en Hegel. Un
> pensador que, sin
> embargo, escribió poco y nada…
>
> - Un intelectual en el que se nota cierta influencia
> de Raurich es
> Juan José Sebrelli. Lo curioso en él es que combina
> ese trasfondo
> raurichiano con un coqueteo con el peronismo, algún
> saqueo a las
> posiciones de la izquierda nacional y algo de
> Sartre.
> - Yo a Sebrelli lo veo como un intelectual un poco
> trivial. Es muy
> sensible a las cosas que le llaman la atención e
> inmediatamente las
> incorpora a su discurso, llena unas cuantas páginas
> y las vende. Al
> día siguiente se olvida. El fue peronista dos veces
> y antiperonista
> dos veces. El era antiperonista durante casi todo el
> período de Perón,
> cuando colaboraba en la revista Sur. Allí publicó un
> artículo en el
> que atacaba mi librito Crisis y resurrección de la
> literatura
> argentina y, bajo la protección de Victoria Ocampo
> reclamó "la
> autoridad como marxista" para juzgarme, diciendo que
> yo no era
> marxista, y para defender desde allí a Borges y
> Martínez Estrada. Un
> poco después se hace peronista y colabora en el
> periódico Clase
> Obrera, que dirigía Rodolfo Puiggros, donde escribe
> grandes elogios de
> Evita con tan mala fortuna para él que doce meses
> después el gobierno
> de Perón cae estruendosamente, lo que le provoca
> gran alarma: no había
> calculado ese contratiempo. Entonces se hace
> antiperonista nuevamente.
> En la revista Contorno, de los hermanos Ismael y
> David Viñas escribe
> un artículo que deja bastante mal parada a Evita.
> Más tarde, con el
> fin de la revolución libertadora, se tranquiliza y
> puede volver a
> hablar de Evita sin temor. Como ve, la línea
> política de Sebrelli ha
> sido zigzagueante…pero las páginas de Buenos Aires,
> vida cotidiana y
> alienación son sin duda entretenidas.
>
> - Volviendo a Raurich, ¿ese grupo simplemente se
> disolvió en el
> Partido Socialista, o mantuvo algún tipo de
> identidad crítica?
> - Habría que aclarar, en primer término, que el
> grupo de Raurich no
>
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Alberto J. Franzoia
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