[R-P] [CUPV] El periodista de investigación ante las minipulaciones de los Servicios Secretos
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Ago 10 09:45:38 MDT 2007
El periodista de investigación ante las manipulaciones
de los servicios secretos
Silvia Cattori *
Jurgen Cain Kulbel, investigador alemán y colaborador
de la Red Voltaire, pone de relieve, en entrevista
concedida a Silvia Cattori, las dificultades que se
pueden encontrar en el ejercicio del periodismo de
investigación. Su testimonio revela ciertas prácticas
a las que recurren quienes detentan el poder para
obstaculizar las investigaciones de los medios
ciudadanos que cuestionan las «verdades» oficiales.
La Red Voltaire no tiene por costumbre exponer en sus
columnas las dificultades que encuentran sus
colaboradores. Si hemos decido publicar el testimonio
de Jurgen Cain Kulbel –que no constituye un caso
aislado sino la regla– es porque viene acompañado de
documentos irrefutables sobre el espía Said Dudin.
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9 de agosto de 2007
Berlín (Alemania)
Silvia Cattori: Mostrar cuán fácilmente maniobró la
administración estadounidense para obtener la adopción
de nuevas resoluciones portadoras de nuevas guerras en
el Medio Oriente, presentar elementos que permiten
vincular al Mossad con numerosos asesinatos que la
prensa había atribuido inmediatamente a Siria,
cuestionar la seriedad de los investigadores de la
ONU, son hechos que le han valido a usted la estima y
la consideración de un público ávido de conocer la
verdad. Pero también le han valido la enemistad de
aquellos para quienes estas investigaciones
constituyen una molestia. ¿Mencionaron los medios de
difusión la existencia de su libro El caso Hariri [1]
?
Jurgen Cain Kulbel: En Alemania los «grandes» medios
de difusión mantuvieron en silencio –con éxito– la
existencia y el contenido de mi libro. Los medios
internacionales presentaron reseñas completas. La
edición en árabe suscitó un gran interés entre el
público del Oriente árabe, donde mis investigaciones
han sido consideradas como una importante etapa que
puede conducir hasta los principales promotores del
cobarde atentado contre Hariri.
Silvia Cattori: Pero, en su propio país, además del
hecho que ni las autoridades ni los periódicos
mencionaron su contrainvestigación, ¿no trató un
periodista del Spiegel de desacreditarlo a usted
acusándolo de antisemitismo?
Jurgen Cain Kulbel: Para las autoridades no hay más
que una verdad: la que presentó el fiscal Detlev
Mehlis basándose en un dudoso montaje que él mismo
fabricó [ 2]. Mehlis incluso recibió de manos del
presidente de Alemania, Horst Kohler, la Cruz Federal
del Mérito [ 3], como recompensa.
En cuanto al periodista del Spiegel al que usted se
refiere, se trata del señor Henryk M. Broder. Al
principio, cuando él me calificó varias veces –usted
sabe seguramente que yo le atribuyo un papel
importante al Mossad en el asesinato de Hariri– de
«antisemita» y de «fascista rojo», yo lo tomé en
serio. En realidad, yo no tenía que haberle dado
importancia a lo que él decía ya que el Sr. Broder es
de esos periodistas que siguen la dirección del
viento, como las veletas, y que no tienen más
argumentos que el de proferir acusaciones de
«antisemitismo» o de «islamofobia».
Silvia Cattori: ¿Qué sucedió con el periodista
palestino Said Dudin que debía garantizar la promoción
del libro de usted?
Jurgen Cain Kulbel: Antes de hablar del papel de Said
Dudin, permítame poner en su conocimiento varios
pasajes de documentos que tienen que ver con él,
documentos provenientes del Ministerio de Seguridad
del Estado de la RDA [ 4]. En febrero de 1983, parece
que los funcionarios de ese ministerio habían llegado
a la conclusión de que Dudin podía estar trabajando
para el KGB [ 5]. Pero, dos meses más tarde, en abril
de 1983, se dieron cuenta de que Dudin era un agente
de Alemania Occidental y/o de la CIA y señalaban que
«Dudin tiene excelentes posibilidades de espionaje en
la OLP. Además, la posibilidad de un doble juego en
colaboración con el MfS, debe ser absolutamente
considerada» [ 6].
Silvia Cattori: O sea, ¿no fue por casualidad que Said
Dudin se encontró en su camino?
Jurgen Cain Kulbel: El informe de la antigua Seguridad
del Estado de la RDA, fechado el 13 de marzo de 1985,
contiene en todo caso una información interesante: «Se
ha hecho público que Said escribió, por la suma de 30
mil DM, la tesis de doctorado para el miembro del
Consejo Central de la OLP Mohamed Abbas (Abu Mazen).
Mazen estudió en la URSS».
Era esa, quizás, la verdadera razón que llevó a los
Rusos a pedir el expediente de la Stasi sobre Said
Dudin, en 1983. ¿ Ya en aquel entonces, Mahmud Abbas
también formaba parte del entorno de la CIA/Mossad,
según sospechaba –o sabía – el KGB? En ese caso sería
lógico que los servicios secretos se interesaran
también por Dudin, el hombre que probablemente había
escrito la tesis de Abbas.
¿Casualidad? Desde que se firmó el contrato con el
editor berlinés Kai Homilius, en julio de 2005, este
último me puso en contacto con Said Dudin, a quien yo
no conocía. Según el editor, Dudin tenía relaciones,
disponía de información, ¡y yo tenía obligatoriamente
que cooperar con él! No quisiera extenderme más en lo
tocante a la relación entre Dudin y Homilius.
Volvamos a mis relaciones de aquella época con Said
Dudin. Después de varios encuentros, me di cuenta de
que Dudin utilizaba esencialmente, durante la
«conversación», un método que se llama, en psicología
judicial, la «mentira incompleta», en el que se
mezclan falsas afirmaciones y declaraciones que
reflejan la realidad. Porque en la mente del mentiroso
coexisten dos sucesos paralelos –la ficción y la
verdad, por así decirlo– y el mentiroso corre siempre
el peligro de que algo se le escape. En pocas
palabras, fue de esa manera pasablemente insensata que
él se empeñó en tratar de saber qué información tenía
yo sobre la investigación del caso Hariri.
Said Dudin seducía a la gente con viajes, apariciones
en la televisión, o sea con todas esas cosas que
pueden conducir a la «fama». Como nada de eso
funcionaba conmigo y yo me alejaba cada vez más de él,
en diciembre de 2005, me ofreció trabajar para él como
si fuese una especie de secretario particular, en su
apartamento, por supuesto. Yo tendría que revisar
ciertos documentos que podían ser «vendidos»
posteriormente por «bastante dinero».
Cuando me dijo que pensara en su oferta –que podía
permitirme mejorar «mi situación económica»– sentí un
impresión de repulsión. Fue por eso que interrumpí,
por correo electrónico, todo contacto con Dudin el 12
de diciembre de 2005.
Silvia Cattori: ¿Fue esta una experiencia reveladora
de los obstáculos de los que pueden ser víctimas los
periodistas de investigación que trabajan sobre temas
«sensibles»?
Jurgen Cain Kulbel: Yo sólo puedo hablar de mis
propias experiencias y no quisiera generalizar. Pienso
que hay medios muy bien definidos que siempre se
interesan mucho por los periodistas que tienen el
coraje de investigar en sectores políticamente
«sensibles».
Para mí era la primera experiencia de ese tipo. Yo
había comenzado mi investigación con la buena
intención de buscar la verdad sobre un asesinato. Por
el camino, una sirena llamada Said Dudin trató de
seducirme con su canto. Pero ese canto era demasiado
estridente.
Quien no tiene cuidado en ese momento, acaba
convirtiéndose en su propio prisionero. Va a dejarse
seducir y se verá rápidamente implicado en cuestiones
ilegales que lo harán vulnerable al chantaje, lo cual
es probablemente el objetivo final. Si se alcanza ese
objetivo, se encuentra uno atrapado.
El periodista «honesto» que cae en ese tipo de trampa
no puede hacer otra cosa que romper su espejo para no
encontrarse con la imagen de un traidor. Las opciones
que le quedan son pocas: o se rinde y deja de escribir
o se convierte en una prostituta al servicio de la
prensa dominante, o en un informante que se deja
manipular para cumplir otras misiones.
Silvia Cattori: ¿Le parece a usted que hay mucha gente
que, por obtener beneficios personales, se deja
reclutar por servicios secretos para realizar
maniobras sucias? ¿Qué consejos pueden dárseles a los
jóvenes árabes –que son el principal blanco de esas
maniobras en el Medio Oriente– que, de buena fe,
pudieran verse arrastrados a cooperar con servicios de
inteligencia, sin saber quienes se acercan a ellos
pueden ser agentes que trabajan para la CIA, el MI6 o
el Mossad?
Jurgen Cain Kulbel: El deseo de obtener beneficio
personal es un instrumento eficaz. En el caso de Said
Dudin, la antigua Seguridad del Estado de Alemania
Oriental señalaba en 1975: «Según sus explicaciones,
debe recibir bastante dinero ya que su alquiler [de su
vivienda] es de alrededor de 500 DM, y que él viaja
constantemente, por ejemplo, a Inglaterra, a Francia,
a Italia, además haber hecho una estancia de 7 meses
en El Cairo, en 1974, y de 2 meses en Moscú y en
Beirut». El informante de la Stasi deducía en aquella
época «que Dudin vive por encima de sus recursos
financieros y es mantenido y financiado por otros
servicios o personas.»
En efecto, desgraciadamente, hay demasiada gente que
acepta proporcionar «informaciones» por dinero
contante y sonante a ciertos servicios. Si las
informaciones que proporcionan son exactas… ya eso es
harina de otro costal. En los servicios secretos, casi
todo se compra.
El reclutamiento de informantes y agentes es un
negocio muy específico y a menudo sucio. En eso, los
métodos de los servicios secretos occidentales no se
diferencian mucho de los del antiguo bloque del Este.
Aquí no se puede formular una alerta o dar recetas. A
menudo también los servicios secretos reclutan gente
que ha tenido que ver con el crimen, que es vulnerable
al chantaje y que se convierte así en gente dócil. Es
gente que se ve en una situación de dependencia.
Naturalmente, también criminales por convicción que
están dispuestos a cualquier cosa.
Silvia Cattori: Esos servicios de inteligencia, que
corrompen gente, no constituyen acaso una grave
amenaza para la democracia? ¿Los ciudadanos son
capaces de darse cuenta de que el funcionamiento de
sus sistemas políticos no es transparente?
Jurgen Cain Kulbel: Las instituciones estatales de
vigilancia y de policía crecen como hongos, sobre todo
en las llamadas democracias. Naturalmente, siempre
bajo la cobertura de la «lucha con el terrorismo»; un
eslogan que el presidente Bush ha repetido durante
años al mundo entero. Será difícil reconquistar los
derechos fundamentales y las libertades cívicas que,
en nuestros países «democráticos», han sido suprimidos
como consecuencia de ello, aún cuando la época sombría
de la política de Bush se convierta en algo del
pasado.
Silvia Cattori: Las revelaciones que usted ha hecho
han tenido, sin embargo, cierto impacto en la comisión
de la ONU, en lo tocante a una investigación que usted
calificó de «sesgada»» [ 7]. La contrainvestigación
que realizó usted debe haber sido perjudicial para el
fiscal Mehlis. ¿Puede él hacerlo callar a usted?
Jurgen Cain Kulbel: Mi libro fue probablemente
utilizado como «prueba». Se dice que condujo a otras
«normas» en la investigación, o sea a no seguir
focalizando únicamente en Siria y que se tengan en
cuenta otras hipótesis en lo tocante a los culpables.
Pero, hasta ahora el Mossad no ha sido considerado
como un posible sospechoso, como tampoco lo han sido
los fabricantes de democracia del «United States
Comitee for a Free Lebanon» [ 8] y del gobierno del
Líbano en el exilio, dirigido por el Mossad/CIA, con
sede en Jerusalén y Washington.
En cuanto a las posibilidades de que el Sr. Mehlis me
haga callar: en efecto, los perros guardianes son
extremadamente vigilantes. Yo siento que es para mí
honor; el abogado del Sr. Mehlis intervino en
septiembre de 2006 porque el título de uno de mis
libros, en proceso de redacción, no le gustaba.
Pero la «experiencia» que he vivido, con la casa
editora Homilius, era mucho más repugnante. Como dije,
rompí con Said Dudin en diciembre de 2005. En marzo de
2006, Homilius firmó un contrato con él, en contra de
mi voluntad, para que se ocupara de las relaciones
públicas con vistas a las ediciones de mi libro en
árabe. Después de eso, todo se hizo muy desagradable.
Yo, siendo el autor, no me pagaron nada por mi
«derecho de autor» sobre la primera edición de mi
libro El caso Hariri; todo lo que recibí fueron dos
ejemplares del libro.
Hay que preguntarse, ¿quién está con quién, en este
caso, y con qué objetivo? Y ¿por qué hay autores –no
solamente yo– que son tratados de esta manera? En
realidad, eso ha sido siempre una práctica utilizada
por el adversario: hundir financieramente a los
autores que molestan y hacerlos callar por esa vía. Y,
naturalmente, eso forma parte también de los rasgos
característicos de la protección del Estado mediante
la penetración de las fuentes, para obtener más
influencia y saber por adelantado si se está
preparando algo «explosivo» en las casas editoriales,
para poder preparar la respuesta.
Otro ejemplo que demuestra que en esa jungla de la
edición hay algo que no funciona en lo absoluta como
debiera ser: Said Dudin, el hombre de las relaciones
públicas de la casa editorial Kai Homilius, mostró el
7 de mayo de 2006 con qué arrogancia se daba él el
lujo de ensuciar al gobierno sirio. Aquel día, durante
una conferencia en Damasco, donde yo estaba
presentando la tesis de mi libro sobre el asesinato de
Rafik Hariri, ante cientos de oyentes, canales de
televisión y periódicos internacionales, ministros y
embajadores, cuando yo acababa de terminar mi
exposición, Dudin agarró el micrófono y empezó a
desbarrar.
Al día siguiente, se podía leer, por ejemplo, en el
diario sirio Al Sham News: «Después de la exposición
[del autor], el investigador palestino Said Dudin se
expresó con violencia y llamó a atacar las embajadas e
intereses occidentales en la región…» El ministro de
Cultura, Dr. Riad Nassan Agha …precisó –al margen de
la conferencia– que lo que declaró Dudin no era más
que una opinión puramente personal.» Existen muchos
más reportes de prensa como testimonio de esa
monstruosa provocación.
Silvia Cattori: ¿Es posible que Said Dudin recibiera
la orden de utilizar esa tribuna para echar leña al
fuego, crearles dificultades a los sirios, y
desacreditar así la tesis que expone usted expone en
el libro?
Jurgen Cain Kulbel: En efecto, el gobierno sirio, cuyo
país fue puesto, junto con Irán, después de la guerra
de la guerra contra Irak, en el primer lugar de la
«lista negra» de la administración Bush, consideró
probablemente que se trataba de una maniobra. Irán,
Siria y el Líbano son, en el Medio Oriente, los únicos
países que no están bajo control directo o indirecto
de Occidente. ¡Le dejo a usted la tarea de determinar
si el Señor «politólogo» Dudin puede ser un agente
provocador!
Silvia Cattori: L ¿El hecho de sentirse bajo la
vigilancia permanente de los servicios de inteligencia
no le afecta en cuanto a su deseo de continuar su
trabajo?
Jurgen Cain Kulbel: Todo es cuestión de acostumbrarse.
Yo he aprendido a no tomar demasiado en serio ese
entorno «hostil». Como no tengo nada que esconder,
estoy relajado. Soy amistoso y a veces hasta les doy
los buenos días a los que oyen mi teléfono
clandestinamente. Como no soy un autor asalariado,
gozo además de la libertad de poder escribir las cosas
tal y como las veo y no como «deben» ser vistas. Se
trata de un privilegio que nos fortalece.
La misión del periodismo debiera ser la de informar,
precisamente debido al papel agresivo que están
desempeñando Estados Unidos e Israel en el Oriente
árabe. Pero, en Alemania hay un problema en
particular: no se critica prácticamente nunca al
Estado de Israel. En ese sentido, los partidos
políticos observan también una prudente reserva. Un
periodista que se atreve a romper con ese tabú corre
el riesgo de verse profesionalmente aniquilado –a
título preventivo– como «criminal antisemita» o
«criminal nazi». Desgraciadamente, los autores
asalariados, proisraelíes o proestadounidenses, están
por todas partes, al acecho.
Alemania se está transformando actualmente, bajo el
mandato de la canciller Merkel [ 9], en un Estado que
infunde miedo. Su ministro del Interior haría
palidecer a George Orwell [ 10]. En el plano de la
política exterior somos socios de Tel Aviv y
Washington; estamos presentes en el Medio Oriente, en
Afganistán y, de ser posible, también estaríamos
presentes en Irán, en donde quiera que suceda algo que
tenga que ver con el petróleo y los oleoductos.
Luchamos, al lado de otros, contra todo las
autoridades de Israel y de Estados Unidos han definido
como «terrorismo», aunque no exista. Es por eso que,
en nuestro país, la responsabilidad la tiene la élite
política. Es ella –no el pueblo– quien siempre ha
tenido en Alemania un temperamento de oveja, quien
corre detrás de los guerreristas ávidos de petróleo,
quienes, bajo el estandarte de la «Democracia»,
engañan a los pueblos de todo el planeta, y los
intoxican durante las 24 horas del día con el supuesto
«peligro islámico». En ese contexto, informar es para
mí una cuestión de honor y ética periodística.
Silvia Cattori: Usted está escribiendo actualmente un
segundo libro sobre las manipulaciones alrededor del
asesinato del primer ministro Rafik Hariri. ¿Qué puede
usted revelar sobre ese tema?
Jurgen Cain Kulbel: Este segundo libro podría
titularse Los que ponen las bombas en Beirut –
Disección del atentado contra Hariri. Aparte de
exponer mis reflexiones, analizo en este libro los
informes de las comisiones de la ONU y doy la palabra
a expertos y científicos reconocidos en el plano
internacional. Resulta interesante la lectura de los
resultados de las investigaciones de los miembros de
las comisiones de la ONU.
Me interesan particularmente todos los crímenes que
han sido ignorados y que antecedieron al atentado
contra Hariri, y que han servido, como muchas otras
cosas, para enmascarar las verdaderas circunstancias y
móviles del atentado. Así mismo, he podido reunir
otras informaciones sobre el vehiculo utilizado en el
atentado contra Hariri, un Mitsubishi Canter. Todas
esas cosas están actualmente ausentes en la
enumeración del fiscal belga y no han sido tenidas en
cuenta.
Yo quisiera terminar el manuscrito antes de que
termine la misión de Serge Brammertz, cuyo mandato
expira a fin de año.
Este libro lo voy a dedicar a las victimas de esa
espectacular masacre. Nunca se habla de ellas, de los
veinte muertos y del centenar de heridos, ni de las
familias de las víctimas que siguen sufriendo en sus
corazones, desde aquel terrible día de San Valentín
que vivió Beirut en febrero de 2005. Se trata, en
efecto, del asesinato un gran cantidad de personas,
hecho que ya parece olvidado y que la sombra de Rafik
Hariri, políticamente manipulada en todos los
sentidos, amenaza con borrar definitivamente.
Silvia Cattori: ¿El Sr. Kofi Annan, diplomático
conocedor de la política, tenía que saber
perfectamente que el Sr. Bolton [ 11] estaba
conduciendo a la ONU hacia la creación de un tribunal
que estaría al servicio de los proyectos de
desestabilización de Tel Aviv y de Washington? Según
su opinión, ¿por qué se plegó a esto el Sr. Annan?
Jurgen Cain Kulbel: ¡Su sucesor Ban Ki-Moon es mucho
más peligroso! ¿No declaró recientemente que «Las
tropas de Estados Unidos desempeñan el papel
protagónico en el seno de la coalición en Irak, lo
cual exige muchas víctimas de su parte. Nadie puede
negar que América desempeña un papel considerable en
la estabilización de Irak. Tenemos que saber reconocer
esa contribución de Estados Unidos y las víctimas que
ello implica».
El papel de Kofi Annan lo abordé ya en mi libro El
caso Dossier Hariri. Quizás estaba expuesto a un
chantaje, ya que su hijo había estado implicado en el
asunto «petróleo contra alimentos». Tenía la opción de
dimitir. Como no lo hizo, se vio prisionero de la
maquinaria de la ONU, que sigue estando al servicio de
Estados Unidos.
Documento de la Stasi: Primera parte.
(Fuente: Hauptabteilung II, AG Ausländer, Berlin,
23.4.1983)
Documento de la Stasi: Segunda parte
(Fuente: Hauptabteilung II, AG Ausländer, Berlin,
23.4.1983)
Silvia Cattori
Periodista suiza.
Los artículos de esta autora o autor
Amable traducción y colaboración de HV & SC Asociados.
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[1] Mordakte Hariri, Unterdrückte Spuren im Libanon,
por Jurgen Cain Kulbel. Edition Zeitgeschichte Band
34, 2006 (ISBN 3-89706-860-5)
[2] «La commission Mehlis discréditée », por Talaat
Ramih, Réseau Voltaire, 9 de diciembre de 2005.
[3] Bundesverdienstkreuz 1.Klasse.
[4] Ministerium für Staatssicherheit de la ex
República Democrática Alemana.
[5] Un informe del Ministerium für Staatssicherheit
(MfS o Stasi) indica que: hasta 1974 Dudin aparecía
registrado en el departamento XII del MfS [Ministerium
für Staatssicherheit] für HA PS/AIG. Ese departamento
envió el material a los órganos soviéticos de
seguridad en octubre de 1974. Según una mención del BV
Potsdam, Abt. II del 9.9.78 era casi seguro que Dudin
debía estar trabajando de forma no oficial para los
«amigos». Fuente: Hauptabteilung II/15,
Auskunftsbericht zu den Palästinensern Dudin, Hassan
und Dudin, Said, Berlin, 10. Februar 1983, p. 2.
Como los «amigos» (seguramente el KGB) habían pedido
los expedientes, los funcionarios de lSeguridad del
Estado de la RDA deducían, en febrero de 1983, que
Dudin trabajaba para el KGB. Pero, dos meses más
tarde, esa conclusión había cambiado. (Ver la nota
siguiente).
[6] Un informe de los servicios secretos de la ex
Alemania Oriental, Stasi, indica que Dudin es «un
agente del LfV [Landesamt für Verfassungsschutz]
Berlín Occidental y (o) de la CIA. (Ver documentos
reproducidos al final del présente artículo) Dudin,
Said es para el HVA [Hauptverwaltung Aufklärung –
Auslandsspionage], Abt. II/2 colaborador 326 (camarada
Bauch) registrado… «Dudin tiene excelentes
posibilidades de espionaje en la OLP. Además, la
posibilidad de un doble juego en colaboración con el
MfS debe absolutamente ser considerada.» Fuente:
Hauptabteilung II, AG Ausländer, Berlin, 23.4.1983.
El Departamento II, del Ministerio de Seguridad del
Estado (Ministerium für Staatssicherheit), designado
aquí como fuente, era responsable del contraespionaje
dentro de la RDA y fuera de ella y estaba subordinado
directamente al ministro Erich Mielke. Entre sus
tareas se encontraban la de descubrir e cumplir
misiones de contraespionaje toda ofensiva de los
servicios secretos hostiles a la RDA en los sectores
político, militar y económico, así como las
investigaciones sobre las organizaciones que
trabajaban contra la RDA. Ese Departamento HA II,
mediante sus propios agentes, logró penetrar las
centrales de los servicios secretos occidentales. La
información apareció entonces nuevamente por el otro
lado el 13 de marzo de 1985: «Varios palestinos de
Berlín Occidental suponen que Said trabaja en
colaboración con un servicio secreto imperialista,
posiblemente también con la Verfassungsschutz.
(Dirección de la Seguridad Territorial de Alemania
Occidental)» (Fuente: BV für Staatssicherheit,
Abteilung II/7a, Leipzig, den 13. März 1985, 2 Seiten)
[7] «Attentat contre Rafic Hariri: Une enquête
biaisée? », por Silvia Cattori, Réseau Voltaire, 15 de
septiembre de 2006..
[8] «Les plans de l'US Committee for a Free Lebanon »,
por Thierry Meyssan, Réseau Voltaire, 8 de marzo de
2005
[9] «Angela Merkel, une néo-conservatrice à la
présidence de l'Union européenne », por Thierry
Meyssan, Réseau Voltaire, 12 de enero de 2007.
[10] «Les limites de l'arbitraire sont dépassées »,
Horizons et débats, 23 de julio de 2007.
[11] «John Bolton et le désarmement par la guerre »,
Réseau Voltaire, 30 de abril de 2004.
"Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"
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