[R-P] [CUPV] Al Qaeda en Irak: ¿A quién creerle? ¿A George Bush o a sus generales? [Voltaire]

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Vie Ago 10 09:06:12 MDT 2007


Operaciones sicológicas 

Al Qaeda en Irak: ¿A quién creerle? ¿A George Bush o a
sus generales? 
por Thierry Meyssan*

Mientras que el presidente Bush alerta a sus
conciudadanos sobre el peligro «de Al Qaeda en Irak»
(según Bush Al Qaeda estaría formando grupos para
atacar Estados Unidos), los oficiales superiores
estadounidenses han admitido que Al Qaeda no existe.
Los generales norteamericanos Casey y Kimmit
reconocieron que Al-Zarkaui fue fabricado por los
servicios estadounidenses de guerra sicológica y el
general Bergner declaró que el sucesor de aquel
personaje, Al-Baghdadi, era un actor.
------------------------------------------------------10
de agosto de 2007

París (Francia)
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Todos admiten actualmente que el 11 de septiembre de
2001, abrió una nueva era en las relaciones
internacionales. Pero los politólogos difieren en
cuanto al análisis de este período, en función de la
lectura que hacen de los atentados que marcaron su
inicio. 

Los atlantistas se refieren a la versión
gubernamental: Al Qaeda organizó los atentados desde
su madriguera en Afganistán. Partiendo de esa base,
los atlantistas concluyen que el terrorismo islámico
es el principal peligro de nuestra época y aprueban
las operaciones militares contra Afganistán e Irak.

 Los aliados más lejanos de Estados Unidos aceptan la
posibilidad de que la administración Bush haya tenido
conocimiento previo de los atentados y haya permitido
que tuvieran lugar para utilizarlos con fines
políticos. Toman como antecedente el desastre de Pearl
Harbor, cuando el Estado Mayor estadounidense dejó que
su propia flota fuera bombardeada para entrar en la
Segunda Guerra Mundial contra Japón y Alemania. Llegan
así a la conclusión de que, aunque el peligro islámico
es una realidad, de todas formas no resulta
conveniente seguir a Estados Unidos en todas sus
aventuras. Admiten que el ataque contra Afganistán fue
una respuesta legítima, pero abrigan dudas en cuanto a
la invasión de Irak.

 Y, finalmente, los politólogos no alineados refutan
la versión gubernamental y consideran que los
atentados fueron orquestados por el complejo
militaro-industrial anglosajón. Sus referencias son el
montaje del incidente del Golfo de Tonkin y de la
operación Northwood [1]. De ello concluyen que el
peligro islámico es un montaje artificial y que el
verdadero peligro es el imperialismo anglosajón. Para
ellos, los ataques contra Afganistán e Irak son dos
guerras de agresión.

En el plano internacional, yo mismo fui el primer
politólogo en poner en duda la versión bushista de los
atentados del 11 de septiembre y en pronosticar la
instauración de un régimen militar-policiaco en
Estados Unidos y el aumento de las aventuras militares
[2]. Desde aquel entonces, la Red Voltaire, de la cual
soy presidente, se dio a la tarea de mantener un
seguimiento constante y un análisis permanente de las
relaciones internacionales.

He explicado a menudo que Al Qaeda era una creación
conjunta de los servicios de inteligencia de Estados
Unidos, Reino Unido, Arabia Saudita y Pakistán, cuyos
intereses se ven así favorecidos. Durante los seis
últimos años he ido afinando el conocimiento que
podíamos adquirir sobre este fenómeno a partir de sus
sucesivas manifestaciones así como mediante el
análisis de operaciones anteriores, como las del
Gladio.

Sin embargo, la política de la administración Bush
empieza a encontrar límites dentro de su propio bando.


En primer lugar, en Arabia Saudita el equilibrio
interno se modificó con la llegada al trono del rey
Abdallah y el regreso del príncipe Bandar, el «hijo
adoptivo» de los Bush a Riyadh. Finalmente, el rey le
prohibió a su sobrino que siguiera financiando las
células combatientes identificadas como Al Qaeda. La
primera consecuencia de dicha ruptura fue la rebelión
de los mercenarios de Fatah al-Islam en el campamento
de refugiados palestinos de Nahr el-Bared. Este
episodio confirma de forma indiscutible que Al Qaeda
en el Líbano era resultado de una manipulación de los
señores Bush, Bandar y Hariri [3].

 En segundo lugar, es difícil mantener a largo plazo
la compartimentación de Al Qaeda como red operacional
secreta cuando se trata, por otro lado, de hacer de
ella una organización política global. Fue así como
los responsables del Intelligence Bureau pakistaní, a
cargo desde hace tiempo de la formación ideológica y
las publicaciones de los talibanes, interfirieron con
el papel del Inter Services Intelligence (ISI),
encargado de la formación militar de los mercenarios
de Al Qaeda, con financiamiento anglosajón
administrado por el príncipe Bandar.

Además, el Intelligence Bureau apoyó a los
separatistas uigures de la china de Xinjiang mientras
que, por razones políticas evidentes, dentro de ese
dispositivo el MI6 británico es el único autorizado
para tratar con Al Qaeda-China. El resultado es que
Pekín exigió una explicación inmediata. Para evitar la
guerra, el presidente pakistaní Pervez Musharraf se
vio obligado a eliminar a todos los responsables de su
fuerza policíaca implicados ordenando a los rangers
pakistaníes asaltar sus oficinas en la Mezquita Roja.

Un tercer episodio acaba de levantar una punta del
velo. El general Kevin J. Bergner, consejero especial
de George Bush sobre Irak, justificó la ineficacia de
las fuerzas estadounidenses en lo tocante a la captura
del jefe de Al Qaeda en Irak revelando que tal
personaje simplemente no existía.

Me gustaría retomar en detalle esta última revelación.

La fabricación de Al-Qaeda en Irak
Abu Mussab Al-Zarkaui y Ansar al-Islam

Para poder justificar su intención de invadir Irak,
los anglosajones decidieron recurrir por segunda vez
al argumento del 11 de septiembre, que tan buen
resultado les dio en el caso de Afganistán. En los
países occidentales, la opinión pública no sabe
todavía que la decisión de atacar Kabul estaba tomada
desde julio de 2001 y que las tropas británicas y
estadounidenses habían ocupado posiciones en la zona
antes de los atentados del 11 de septiembre de 2001
[4]. Así que se tragó fácilmente la tremenda mentira
de que los «terroristas» urdieron su conspiración en
la oscuridad de una cueva afgana y bajo la protección
de los talibanes.

Aplicando la misma receta al caso de Irak, el general
Colin Powell se presentó ante el Consejo de Seguridad
de la ONU para mentir con toda solemnidad. Para
vincular el Irak laico a los atentados del 11 de
septiembre, atribuidos a los wahabitas de Osama Ben
Laden, Estados Unidos puso en escena a un yihadista
jordano protegido por Sadam Husein. Así que Colin
Powell declaró:

«Lo quiero señalarles hoy es la conexión, posiblemente
mucho más siniestra, que existe entre Irak y la red
terrorista Al Qaeda, conexión vincula a los
organizaciones terroristas clásicas con los métodos
modernos de asesinato. Irak alberga hoy a una red
terrorista sanguinaria dirigida por Abu Mussab
Zarkaui, socio y colaborador de Osama Ben Laden y de
sus lugartenientes de Al Qaeda (…) Palestino nacido en
Jordania, Abu Zarkaui combatió en la guerra de
Afganistán hace más de 10 años. A su regreso a
Afganistán, en el año 2000, dirigió un campamento de
entrenamiento de terroristas. Una de sus
especialidades, y una de las especialidades de aquel
campamento, es el veneno. Cuando nuestra coalición
derrocó a los talibanes, la red de Abu Zarkaui ayudó a
establecer otro campamento de formación de
especialistas en venenos y en explosivos y ese
campamento se encuentra en el nordeste de Irak. Esa
red enseña a sus miembros a producir ricino y otros
venenos (…) Mediante su red terrorista en Irak, Abu
Zarkaui puede dirigir las actividades de esa red en el
Medio Oriente y más allá (…) Abu Zarkaui y su red
prepararon actos de terrorismo contra países como
Francia, Gran Bretaña, España, Italia, Alemania y
Rusia» [5].

Desde el principio de la invasión contra Irak, Abu
Mussab al-Zarkaui se convierte en el enemigo público
n° 1 [6]. Su grupo armado, Ansar al-Islam, recibe la
etiqueta de «Al Qaeda en Irak». Se le atribuyen el
secuestro y la decapitación del trabajador humanitario
japonés Shosei Koda (30 de octubre de 2004); atentados
contra civiles en Nayaf y Kerbala (19 de diciembre de
2004; la ejecución del embajador de Egipto Ihab
Al-Sherif (julio de 2005); el atentado contra el
mercado de Musayib (16 de julio de 2005); la tortura y
decapitación de dos soldados estadounidenses, Thomas
Lowell Tucker y Kristian Menchaca (junio de 2006); el
secuestro y asesinato de cuatro diplomáticos rusos,
Fyodor Zaitsev, Rinat Agliuglin, Oleg Fedoseyev y
Anatoly Smirnov (junio de 2006) y muchos otros
crímenes. En la imaginación colectiva, Zarkaui tiene
el rostro de un fanático sanguinario luego de la
decapitación de Nick Berg [7]. Todas esas operaciones
favorecen directa y únicamente a la estrategia
neoconservadora del «caos constructor».

Lo más importante es que Zarkaui elabora una teoría
según la cual los verdaderos enemigos de los iraquíes
sunnitas no son tanto los ocupantes anglosajones como
los iraquíes sunnitas. Y establece este análisis en un
documento de 17 páginas publicado en el New York Times
[8]. Y aplica la teoría inmediatamente destruyendo la
cúpula de la mezquita chiíta de Al-Askari.

Desorientado por la envergadura de la violencia
intercomunitaria que se desata entonces, Estados
Unidos decide desaparecer a su marioneta. El mito de
Al Zarkaui queda liquidado el 8 de junio de 2006,
teniendo como contexto la formación de un nuevo
gobierno en Irak. Su muerte es como pasar una página
[9].

El general George W. Casey Jr., comandante en jefe de
las fuerzas estadounidenses en Irak, declara entonces
en un encuentro con la prensa que el documento en el
que Zarkaui lanzaba un llamado a la violencia
comunitaria fue fabricado por sus propios servicios,
que lo entregaron al New York Times. Mientras tanto,
el general Mark Kimmitt, comandante de las operaciones
sicológicas en Irak, reconoce en un documento interno
obtenido por el Washington Post que «El programa
Zarkaui de operaciones sicológicas (PsyOp) es la
campaña de información más exitosa hasta la fecha»
[10].


Abu Omar al-Baghdadi y el Estado islámico iraquí 

Como la coalición ocupante anglosajona sigue
empantanándose en Irak, no queda más remedio que
buscarle un sustituto a Al Zarkaui.

El 15 de octubre de 2006, numerosos canales
televisivos transmiten entonces un video que anuncia
la creación de «Al Qaeda en Irak». En dicha grabación,
un individuo enmascarado se presenta como Abu Omar
al-Uraischi al-Husaini al-Baghdadi, «Comendador de los
Creyentes» y dirigente del «Estado Islámico Iraquí»,
recientemente instaurado por Al Qaeda con la bendición
del mismísimo Osama Ben Laden. Al-Baghdadi llama a
todos los yihadistas a seguir su ejemplo en la cacería
de impíos, de cruzados y de judíos [11]. 
Esta iniciativa coincide con la reorganización
administrativa de Irak y con su federalización,
impuesta por el ocupante. 
El «Estado Islámico Iraquí» se identifica con la zona
donde predominan los sunnitas y el vocero de la
asociación de sabios musulmanes de Bagdad lo denuncia
rápidamente en Al-Jazeera como un elemento que le hace
el juego a la división del país que buscan las tropas
estadounidenses [12]. Pero, poco importa que los
iraquíes no se dejen engañar ya que el objetivo de la
nueva marioneta es contribuir a facilitar la
manipulación de la opinión pública estadounidense.

El 10 de noviembre de 2006, la prensa occidental se
hace eco de un comunicado en el cual «Al Qaeda en
Irak» asegura haber logrado reunir más de 12 000 mil
hombres y estar preparándose para armar 10 000 hombres
más [13]. 
Esta noticia coincide con la destitución de Donald
Rumsfeld y reduce los deseos de los demócratas de
reclamar la retirada de Irak.

Durante los días posteriores, Abu Omar al-Baghdadi
propuso, en una grabación de audio transmitida vía
Internet, una «tregua» (sic) a Estados Unidos. Si
Estados Unidos organiza su retirada total de Irak, la
nación estadounidense no será atacada [14]. Esta
bravata se acompaña, el 29 de diciembre, de un desfile
de mudyahidines armados en pleno centro de Mosul,
desfile cuyas imágenes fueron difundidas a todo el
mundo árabe. 
Pero el canal Al-Jazeera ponía en duda la autenticidad
de tales hechos, sin llegar a obtener de parte del
gobernador de Mosul una explicación creíble para este
desfile «de insurgentes» en pleno corazón de la ciudad
[15].

El 17 de abril de 2007, Abu Omar al-Baghdadi anuncia,
en una grabación de audio transmitida vía Internet,
que «el Estado Islámico Iraquí» produce sus propios
cohetes, los Al-Quods-1 [16]. El 30 de mayo de 2007,
en un impresionante video transmitido por Al-Jazeera,
su grupo anuncia la creación de brigadas especiales
dotadas ahora con bombas térmicas [17]; armas que
estarían siendo fabricadas por el «Estado Islámico
Iraquí», cuya tecnología rivalizaría ahora con las de
los Estados pequeños.

Durante ese mismo período, el vocero del «Estado
Islámico Iraquí» anuncia a través de Al-Jazeera que el
emir Abu Omar al-Baghdadi acaba de formar su gobierno
y proporciona la lista de los diez ministros que lo
conforman [18].

Y de paso, el nuevo «gobierno islamista iraquí» le
declara la guerra a Irán llamando a la vez a los
«verdaderos creyentes» (sunnitas) a unirse contra los
impíos chiítas. El «comendador» Abu Omar le agrega
además a su propio nombre «al-Uraischi» para hacer
creer que está vinculado al linaje de los Uraischi, la
familia del profeta Mahoma, lo cual le favorecería a
los ojos de la comunidad sunnita.

En un año «Al Qaeda en Irak» ha reclamado la autoría
de numerosas ejecuciones sumarias. Para la prensa
occidental, estas ejecuciones vienen a probar la
existencia del peligro islámico; para los iraquíes,
son hechos cometidos por los escuadrones de la muerte
de la «guerra sucia» que dirigen los ocupantes.

El 17 de julio de 2007, la Casa Blanca publica una
corta nota evaluativo sobre La amenaza terrorista en
el territorio de Estados Unidos (ver el documento
íntegro adjunto), elaborada por la dirección de
supervisión del conjunto de la comunidad de
inteligencia estadounidense. La nota dice: «We assess
that al-Qa’ida will continue to enhance its
capabilities to attack the Homeland through greater
cooperation with regional terrorist groups. Of note,
we assess that al-Qa’ida will probably seek to
leverage the contacts and capabilities of al-Qa’ida in
Iraq (AQI), its most visible and capable affiliate and
the only one known to have expressed a desire to
attack the Homeland. In addition, we assess that its
association with AQI helps al-Qa’ida to energize the
broader Sunni extremist community, raise resources,
and to recruit and indoctrinate operatives, including
for Homeland attacks.»

La publicación simultánea de un video de Osama Ben
Laden, ausente de las pantallas desde hacía más de un
año, confiere aún más dramatismo es estas
conclusiones. 
Es por ello que George W. Bush firma inmediatamente el
decreto presidencial 13438 en el que autoriza al
Secretario del Tesoro a ordenar el arresto y la
confiscación de los bienes de toda persona que, a su
entender, pueda representar una amenaza para la
estabilización de Irak.

Sin embargo, se hace cada vez más difícil explicar
que, mientras que Washington sigue aumentando la
cantidad de soldados y mercenarios destinados a
combatirla, la red de Al Qaeda se sigue fortaleciendo
en Irak. El general Kevin J. Bergner, ayudante
especial del presidente Bush para las cuestiones
iraquíes, revela entonces que el interrogatorio a
Mahmud al-Mashhadani, considerado como el agente de
enlace entre Osama Ben Laden y sus combatientes en
Irak, ha permitido comprobar que Abu Omar al-Baghdadi
no existió nunca, que ese personaje fue representado
por un actor y que «Al Qaeda en Irak» no fue más que
un engaño [19].

Se desmorona el castillo de cartas 
Yo mismo había señalado antes que Osama Ben Laden
confirmó su responsabilidad en los atentados del 11 de
septiembre de 2001 en un video en el que describía los
hechos siguiendo la versión gubernamental, cuando en
realidad –como yo mismo demostré– el atentado del
Pentágono no corresponde a esa versión y la
organización Scholars for 9/11 Truth demostró que el
atentado contra el World Trade Center tampoco
corresponde a la versión gubernamental. En otras
palabras, yo había señalado ya que la función de Osama
Ben Laden consistía en acreditar las mentiras de la
administración Bush.

El proceso de información circular se mantiene: la
administración Bush afirma que Al Qaeda es responsable
de los atentados cometidos en Estados Unidos y en
Irak, y mas tarde Al Qaeda confirma las imputaciones
de la administración. Nunca se verifican los hechos
que se describen en esas declaraciones. Los medios de
difusión se conforman con ese diálogo y hechos
virtuales.

En el caso de Irak, nadie parece darse cuenta que si
Abu Mussab al-Zarkaui y Abu Omar al-Baghdadi son
personajes montados por el departamento de operaciones
sicológicas del ejército terrestre estadounidense,
ello implica que los personas que atestiguaron la
existencia de ambos y su militancia en las filas de Al
Qaeda son cómplices de la misma operación de
intoxicación.

Es interesante señalar que las funciones de Zarkaui
fueron “confirmadas” en un video de Osama Ben Laden,
transmitido el 27 de diciembre de 2004, en que el jefe
de Al Qaeda declara a Zarkaui «emir de Al Qaeda en
Irak». Fueron también “confirmadas” por Ayman
al-Zawahiri, n° 2 de la red terrorista, en un video en
que le rinde homenaje, el 23 de junio de 2006.

De la misma manera, la existencia y funciones de Abu
Omar al-Baghadadi fueron confirmadas, el 20 de
diciembre de 2006, por Ayman al-Zawahiri, en un video
que transmitió Al-Jazeera. En dicho video, al-Zawahiri
felicita a al-Baghadadi por haber constituido el
«Estado Islámico Iraquí» [20].

Así que es hora ya de plantearse una interrogante:
¿Quién dice la verdad? ¿George Bush cuando habla de Al
Qaeda en Irak o a sus generales que confiesan haber
fabricado esa organización e inventado sus líderes?

Documentos adjuntos
    The Terrorist Threat to US Homeland. Nota de
evaluación de la inteligencia estadounidense.

(PDF - 171.5 KB)
  
 
 Thierry Meyssan
Periodista y escritor, presidente de la Red Voltaire
con sede en París, Francia. Es el autor de La gran
impostura y del Pentagate 
 


  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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