[R-P] De esto se trata.

Leonardo Cofré lcofre en hotmail.com
Mie Ago 8 01:04:00 MDT 2007


Muchas veces uno sospecha que en la politica argentina hay mas de un tema y 
más de un interes que la hacen girar, columnas como la del punto este, 
Joaquin Morales Sola, no hacen mas que recordar, ratificar nuestras 
sospechas, que todo en realidad se dirime en pos de un poder que va mas 
alla, un poder que viene del norte y no a ritmo de carnavalito precisamente, 
es mas un blues, una musica que te va llevando a entender cuales son las 
verdaderas discusiones, las verdaderas batalla que hay que librar. En ese 
sentido este columnista sabe que el negro Chavez es el blanco, que a partir 
de batir ese parche, todo los Macri, todos los los Lopez Murphy, todos los 
Sobish, todos los Lavagna se agitaran con esmero al compas del son, ahi es 
donde lo poco adocenado de Kirchner les hace mas ruido, les causa mas 
molestia. Pasen y lean, y sepan cual es la verdadera discusion que hay que 
dar. De que se trata esto.
Leo Cofré.
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El problema de Néstor Kirchner es que Hugo Chávez le hace más mal que bien. 
¿No lo sabe? ¿Ignora que una porción importante de la sociedad argentina y 
gran parte del mundo tienen una opinión muy crítica del líder venezolano? Si 
fuera así, el presidente argentino habría perdido el termómetro de la 
sensibilidad social y le resultaría indiferente la opinión externa. El 
Presidente se está yendo del gobierno. El problema lo heredaría entonces su 
esposa si en octubre resultara elegida para sucederlo.

La tradición diplomática argentina indica que el país muy pocas veces tomó 
distancia de algún gobierno extranjero. Chávez es un ejemplo de ello. Desde 
Menem hasta Kirchner, todos los presidentes argentinos respaldaron la tesis 
de que el aislamiento y la agresión eran la peor receta para enfrentar al 
presidente venezolano. Menem llegó, incluso, a convencer en su momento de 
esas ideas al entonces presidente norteamericano Bill Clinton, que le abrió 
a Chávez, por única vez, las puertas de la Casa Blanca.

La diferencia que plantea Kirchner consiste en que Chávez es la única 
relación internacional que el presidente argentino cuida, cultiva y 
frecuenta. Ha tenido tensiones y discrepancias aun con Brasil y con España, 
países a los que también trata con cierta constancia. Nunca se supo, en 
cambio, de una diferencia fundamental con el caudillo de Caracas. Chávez 
tiene un activo imperdible para Kirchner según su forma de construir el 
poder y de administrar la Nación: dinero y energía.

Con esas dos cosas, Chávez ha hecho buenos negocios con la Argentina, pero 
ésa es la única culpa que no se puede tirar sobre sus espaldas. Los 
gobernantes argentinos deberán explicar, en todo caso, por qué están 
gastando más de lo que necesitan para pagar sus deudas o por qué no 
previeron con anticipación los recursos para atender los vencimientos de 
este año. Deberán aclarar también qué hicieron -o qué no hicieron- para que 
la Argentina haya tropezado de frente con la crisis energética más anunciada 
de su historia. Esos problemas no son, en efecto, culpa de Chávez.

¿Es la Argentina un país chavezdependiente ? Lo es, en cierto sentido. 
Kirchner suele decir que su asociación con el venezolano es una relación de 
intereses mutuos que no pasan por el terreno ideológico. El conflicto 
aparece cuando el entramado de intereses es tan profundo e imperativo que 
termina confundiendo los intereses con las ideas.

El problema no es sólo de la Argentina, aunque aquí se haya puesto el mayor 
énfasis en borrar las diferencias. Casi todos los países del Mercosur han 
olvidado rápidamente que, además de los compromisos sobre gravámenes y 
aranceles, existe en la alianza del sur de América un acta democrática que 
debe ser cumplida por todos sus países miembros. Chávez no la cumple, salvo 
en el origen democrático de su poder.


* * *


Hay un concepto muy devaluado de la democracia cuando se supone que ella 
rige sólo porque el gobernante es elegido popularmente. Sin embargo, ése ha 
sido el criterio predominante hasta ahora en el Mercosur, que se afianzó en 
los últimos días con el acuerdo de Brasil y la Argentina para concluir 
cuanto antes con los trámites para que Venezuela sea socio pleno de la 
alianza.

Chávez le ha propinado a la democracia, en los últimos tiempos, dos 
agresiones muy severas. Una de ellas fue la no renovación de la licencia al 
canal de televisión RCTV, que existía desde hacía más de cincuenta años. 
Chávez argumentó que sus propietarios eran feroces opositores a su gobierno 
y usó la frecuencia para crear Televisora Venezolana Social, un canal a 
disposición del gobierno. "Monarquía mediática", llamó a eso la organización 
Reporteros sin Fronteras. La licencia de RCTV se vencía, es cierto, pero 
Chávez no cumplió ninguno de los requisitos legales para sacársela ni el 
derecho internacional, protegido por acuerdos de todos los países miembros 
de la OEA.

En la Argentina, donde hay un Parlamento menos autónomo, ni siquiera la 
oposición planteó en el Congreso un repudio a ese zarpazo de Chávez a la 
libertad de expresión. Pronunciamientos parlamentarios contra la virtual 
confiscación de RCTV sucedieron en Brasil y Chile. La respuesta de Chávez 
fue tan descomunal y colorida que provocó semanas de tensión con los 
gobiernos de Santiago y de Brasilia. La vicepresidenta del gobierno español 
acaba de subrayar que su gobierno también le recordó a Chávez el valor de la 
libertad de expresión. Ni gobierno ni parlamentarios dijeron nada nunca en 
Buenos Aires.

El otro hecho fue el anuncio de Chávez de que modificaría otra vez la 
Constitución (que ya parece un menú a la carta en Caracas) para implantar 
esta vez la reelección indefinida. Ese sistema priva a los países de la 
necesaria alternancia democrática, sobre todo en una región con tantos 
pobres como es América latina, y Venezuela en particular. Los subsidios del 
Estado para enfrentar la pobreza hacen imposible una competencia en igualdad 
de condiciones entre gobernantes y opositores. La irrupción de Chávez en 
Venezuela se puede explicar (fue lo que siguió al naufragio de un sistema 
político en medio de la corrupción y la ineptitud), pero no se puede 
desconocer que su gobierno tiene un sesgo más militar que civil. ¿Kirchner 
no ha percibido eso en sus frecuentes viajes a Venezuela?

La comparación de Chávez con Putin fue un hallazgo de la candidata Cristina 
Kirchner. Sin embargo, debe decirse que los líderes europeos cometen el 
mismo error que los latinoamericanos cuando parecen no ver los zafarranchos 
antidemocráticos que comete el nuevo zar ruso. No hay conveniencia 
financiera o energética que justifique la hipoteca del futuro democrático, 
ni en Europa ni en el sur de América.

Kirchner estuvo la semana última en México y promovió un acercamiento entre 
Chávez y el presidente mexicano Felipe Calderón, enfrentados en duros 
términos desde las elecciones de México. Esa gestión también se corresponde 
con la tradición diplomática argentina. Pero ¿Kirchner cumplía con esa 
tradición o simplemente estaba compensando con Chávez su reconciliación con 
México? Las oscilaciones del presidente argentino motivaron que el diario 
español El País calificara sus gestiones de "diplomacia pendular". Y ese 
péndulo les hace daño al país y a él cuando se detiene más en una orilla que 
en la otra.

Por Joaquín Morales Solá
Para LA NACION 





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