[R-P] [redial_s_bolivar] LOS MILITANTES...

SOCIALISMO O BARBARIE gesamb en cantv.net
Mar Ago 7 06:21:52 MDT 2007


NO olvidemos a los MILITONTOS¡¡¡
Pedro
----------- Mensaje Original --------------

De: Pat H.A. [desdemilibertad01 en yahoo.com.ar]
Para: gesamb en cantv.net [gesamb en cantv.net]
Cc: Lucha de masas para recuperar la Argentina
[reconquista-popular en lists.econ.utah.edu]
Asunto: [R-P] [redial_s_bolivar] LOS MILITANTES...
Fecha: 06/08/2007 23:20:46
Mensaje:

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CITANDO LA FUENTE,EL MATERIAL DE ESTA LISTA ES DE LIBRE REPRODUCCIÓN


Una raza especial que la quieren extinguir

Los militantes

Roland Denis - www.aporrea.org

06/08/07 -
http://www.aporrea.org/ideologia/a39349.html

Figura curiosa y muy presente en nuestro mundo la de
un “militante revolucionario”. Ahora, alguien se ha
preguntado ¿por qué hay “militantes revolucionarios”?,
¿cómo se forjó esta raza de gentes?, ¿de dónde salen
estas personas que parecen religiosos que cambiaron la
sotana por un blue geen y el silencio místico por el
grito del manifestante?. Para algunos es un ser raro,
para otros lo más común. Para unos un estúpido, una
lacra a evitar, para otros un ídolo y un ejemplo. Para
el que lo es, pues es su vida y nada más, algunos
pretenden medallas, otros viven su militancia con
mucha mayor paz sin otra búsqueda que la de su propia
realización humana. Lo que sí es muy seguro es que son
o somos muy pocos los que nos preguntamos ¿Dé dónde
salió y para dónde va este ser tan particular?

Pero empecemos por poner las cosas en orden. Los o las
militantes son seres atados a una cotidianidad muy
especial. Siempre una reunión aquí y allá, un día en
la mañana, otro día en la tarde, muy comúnmente en la
noche. Pendiente que se tiene un contacto importante a
hacer con alguien, una movilización en perspectiva,
temprano recibe una llamada por teléfono y es
convocado a una asamblea. Al rato recuerda un libro o
al menos un documento por leer, otro por escribir, o
una pancarta, o un mural, o un reparto de periódico,
cuando menos unos volantes, por hacer. Otro telefonazo
una noticia buena, otra común y otra mala. Hay por lo
general un viaje por hacer o se viaja comunicándose
por los correos y páginas de Internet. Ve la agenda y
se recuerda de la reunión urgente para planificar otro
foro, otra asamblea, otra movilización, otro taller,
una reunión nacional, otra local…y siempre o casi
siempre se atravesará la vida necesaria del trabajo,
las responsabilidades de familia. O no, muchas veces
pelando y desempleado, abandonado sin mujer u hombre,
sin familia que lo o la quiera. Sucumbiendo fácilmente
a un café o al laxo mundo de los alcoholes para hablar
de política, establecer las diferencias y la crítica a
cercanos y lejanos, amigos y enemigos, hacer
diagnósticos relajados y prever nuevas estrategias y
alianzas. Si es clandestino todo esto discurrirá entre
el silencio y el escondite, si hay la suerte o la
decisión de no tener que serlo pues será muy evidente.
Descubriéndose, enmascarándose, expresivo o invisible,
en la tierra propia o forzado a estar lejos de ella,
casi siempre habrá un deseo y un amor atravesado…y
vuelve la mañana, aunque no siempre, porque pasa
también que el juego de la vida y la muerte ya no le
dio más mañana.

Con todos sus matices, así transcurre la vida del
militante en la Venezuela y el planeta que conocemos.
A veces sometido a la marginalidad de no ser más que
una ultraminoría dentro del zoológico social y el
circo de las ideas políticas dominantes, a veces en el
climax del reconocimiento y el poder en cualquier
forma. Su aventura es como salir del primer escenario
y entrar al otro, realizando los ideales nunca
traicionándolos. Puede ser entonces una militancia con
las puertas abiertas, o una militancia que no ve luz
entre puertas y ventanas, marginado, seguido o
perseguido. Pero pasa muchas veces que la militancia
se tuerce, desesperada y desesperanzada porque el
mundo no cambia, las solidaridades no funcionan, se
ritualizan las rebeldías, los cambios toman las formas
de un nuevo monstruo institucionalizado, se desmoronan
sueños; en medio de estos ciclos tan comunes al mundo
se probará cada quien hasta donde llega y hasta donde
no. Si de verdad se tuerce las alternativas de la
moderación política o el abandono de los que serán
acusados como viejos y absurdos sueños, será la manera
de mitigar la vergüenza. Acotemos también que por todo
militante también sonará el zumbido permanente del
mal, las ansias de poder y riqueza que no respetan
principios, convertir la fuerza humana que le rodea en
un escalón de poder personal, privilegios y
sometimientos, demagogia, narcisismo y mentira. Nueva
prueba, una y otra vez para este curioso ser; ángeles
y diablos libran su combate dentro de él; a cada quien
le tocará elegir su camino. 

El militante vive y es un inmenso monumento ético
encarnado, forjado en su compromiso de lucha por el
bien común y la liberación de la vida ante toda forma
de sometimiento. Uno y otro militante, decidirá en
algún momento dedicar toda, parte o gran parte de su
vida a ese combate donde ya no caben intereses, el
único interés es el interés de la humanidad entera,
así su partida no sea más que un grito de rebeldía
contra los tantos sometimientos que lo rodean en su
mundo particular, su vida, su patria. Por ello mismo
será un ser acompañado permanentemente por una marea
de palabras, teorías y opiniones derivadas de una
cantidad de otras bocas y cabezas, y serán estas
palabras lo que le den el toque decisivo del rumbo a
tomar, la decisión a defender, la voluntad colectiva
en la cual participar. Discursos que por lo general se
recogen de afuera, de un entorno, una situación, una
organización, un guía, un líder, para luego
convertirse en agenda de acción. Sólo si es muy
afortunado se tendrá la dicha de moldear estas
palabras decisivas con criterios finales forjados
dentro del alma ya socializada que creció dentro de él
o de ella.

Pero, ¿será posible que esta raza humana nacida de la
política y el deseo indestructible de manejar nuestro
destino, termine por desaparecer? La militancia o el
militante revolucionario nació en los rincones de los
campos y las fábricas por allá en el siglo XIX, pero
llegó a consolidarse como un ser más de este mundo una
vez que se formaron esas raras invenciones llamadas
partidos obreros, sindicatos de lucha, movimientos
sociales, independentistas, socialistas, comunistas o
libertarios a lo largo del siglo XX. Fue desde esas
organizaciones que todo lo querían cambiar combatidas
por los capitalistas y políticos que todo lo querían
conservar, donde consolidó su presencia y se
multiplicó por el mundo. Nació con las revoluciones
democráticas y proletarias, junto al advenimiento de
la política como asunto fundamental a la vida social.
Pero serán quizás las antiguas milicias y guerrillas
populares tantas veces formadas contra tanta forma de
esclavitud que ha habido en la historia, el
antecedente inmediato de esta raza. De allí que la
palabra “militante” tendrá siempre su raíz asociada al
nombre del “miliciano” y su lenguaje como su acción
estarán estructurados en códigos guerreros; la guerra
a muerte contra la opresión y el opresor. Agreguemos
que para hacer posible su nacimiento, al menos en el
mundo occidental, hará falta el decaimiento de la
mística religiosa, de la vida atada al ritual
religioso y la esperanza de un cielo bendito y
placentero vendido por esta; a su vez reemplazado por
una nueva mística guiada por la esperanza de lograr la
felicidad colectiva en este mismo mundo. Una nueva
ética –o una nueva religión como dirá Mariátegui-
conducida por la pasión a lo inmortal del ser humano
que es su posibilidad de libertad y su capacidad de
creación, nació y se encarnó en el siglo pasado en la
figura del militante.

Sin embargo, la militancia también tiene su historia.
No es lo mismo un militante obrero de principios del
siglo XX, un militante de cualquier partido comunista
veinte años después, un militante de las luchas de
liberación contra el colonialismo en Africa y Asia, un
militante de los movimientos juveniles de la rebelión
de los sesenta, un militante de los ejércitos
guerrilleros de la América de los sesenta, los
setenta, los ochenta, de la Colombia de hoy, o un
militante del movimiento antiglobal de hoy, de los
movimiento sociales nuestramericanos, de la
resistencia Irakí, de la resistencia en Chiapas o en
Oaxaca o de la Venezuela bolivariana. No es tampoco lo
mismo un militante que cargue en su memoria y piel
todo un acumulado de años y hasta décadas de
militancia, trayendo consigo toda la metamorfosis del
“modo de ser militante” donde tanto han cambiado las
formas de lucha, las formas de organización, los
lenguajes y las verdades que se defienden, a un joven
que hoy apenas comienza a sentir por dentro como se le
van metiendo ese fuego ¿maldito y/o bendito? del ser
militante asumiendo los primeros y respectivos
compromisos. Los partidos, su razón de ser, sus
formatos orgánicos, sus teorías, sus prácticas, decaen
rodeados de incredulidad. Ya nadie quiere sentirse
“representado” por otro, eso ya no funciona, se sabe
que es una terrible trampa burguesa que le costó el
fracaso a un siglo entero de revoluciones. A la par,
surgen uno tras otro movimientos queriendo reemplazar
en la forma de grandes conjuntos abiertos y
horizontales, el viejo caparazón de los partidos de
cualquier signo y época…vivirá o podrá reproducirse si
no cae en la trampa de creerse representativo de nada
sino de su propia voluntad, su lucha, su creación.  Su
lucha ya no es por el poder constituido es por la
liberación de esos viejos poderes que conocemos, es
una verdadera lucha política frente a los poderes
dominados enteramente por el capital y la economía. 
Por tanto, ya no se cree en el estado, ni en la
burocracia aunque se necesite y en el fondo a muchos
les siga gustando. Los libros que antes daban la
verdad última de toda revolución y todo acto
militante, también envejecen impotentes ante un mundo
que se conserva más allá de las verdades inapelables
expuestas por ellos. Esa vieja militancia bíblica y
librezca, o al menos panfletaria y programática, ahora
es reemplazada por la lucha de cada quien por lo suyo,
obligada por ello mismo a moverse en un gran dilema
¿para qué y por quién lucho?, ¿por mí, por mi clase,
por mi patria, por la humanidad entera?

Ese es el dilema de una militancia que, finalizando el
siglo anterior y comenzado este siglo, se ha
transformado en una profunda crisis de la propia
condición militante. La metamorfosis de los tiempos
obligan al militante a rendirse; las voces del ocaso
le dicen ya no hay nada que hacer, los fuertes han
vencido, cuando mucho redúcete a ti mismo y a tus
propios y quizás nobles intereses, lo otro es una
locura inútil. Dilema perfectamente entendido por
burgueses y burócratas que muy temprano se percataron
que en medio de ese dilema hay “una militancia
comprable” y hasta “mercantilizable”. Es decir, se
puede comprar a un militante sin obligarlo en
apariencia a que abandone su juramento ético y de
vida, su cotidianidad “militante”. Se le compra por
medio de prebendas, de subsidios, de becas; todo un
universo de contratos que gira alrededor de los
mercados financieros de las ONG’s, redes religiosas,
Banco Mundial, Interamericano, instituciones sociales,
etc., para que desahogue sus ansias de justicia. Eso
sí “te quedas en lo tuyo, en tu tristeza por los
pobres, los hambrientos, los enfermos, los explotados,
los torturados, si eres o has sido parte de ellos,
mucho mejor; mucho mejor que seas negro, indígena,
multicultural, esto me encanta porque además me
legitima”. Lo único inaceptable es que se diga NO, que
se reafirme que “lucharé todo lo que sea por aquello
que me duele a mí y a los míos, por cualquier causa de
justicia con la cual me identifique, pero nada hago si
esa lucha no la trasformo en una lucha por toda la
humanidad, en una lucha contra todo lo que nos explota
y domina, en una lucha por la igualdad de todos los
seres humanos, en una lucha de todos y por todos los
parias de la tierra”. Ese militante ya no es
comprable, ese es un terrorista.

En Venezuela ese mismo dilema se reproduce por igual
pero de manera muy especial. La diferencia es que aquí
“los y las militantes” han tomado fuerza, su lucha ha
sido exitosa, han ganado espacio y poder, pero eso no
quiere decir que se haya triunfado. Muy lejos de ello,
aún le queda un largo espacio a este mercado
financiero de la mercadería militante para neutralizar
las energías del que busca emanciparse y que ellas
mismas jueguen a favor de su enemigo. Y hay algo que
favorece todavía más al mercader. Aquí no hace falta
acudir a los mercados internacionales, el propio
mercado nacional manejado por la burocracia,
utilizando los abundantes billetes del estado, podrá
jugar ese papel. El único problema de este mercado es
que no puede equivocarse, tiene que ser muy sutil, su
lenguaje tiene que confundirse con el de los parias
militantes, tiene que hablar en sus mismos códigos, en
muchos casos hasta tiene que mimetizarse con sus
luchas y su voluntad de poder. Es una burocracia en
perfecto conocimiento que su poder depende
exclusivamente del apoyo de esa extensa militancia que
ha producido la revolución bolivariana. Y mientras no
llegue a un acuerdo firme con los imperialistas del
norte y los burgueses nacionales, no tendrá salida. Le
toca ser entonces una especie de “Banco Mundial de
izquierda” a escala nacional y sumamente benévolo. Y
reconocemos que en este aspecto no lo ha hecho mal.
Mucho más cuando es conciente de su fragilidad dentro
de la situación histórica que vivimos y le da espacio
de poder a esa misma militancia poniéndola junto a sí
misma. Aunque últimamente se nota que esto es lo que
más le cuesta, una y otra vez vemos como salen
expulsados, acusados y humillados los mejores
camaradas de los cenáculos dirigentes. Cuando mucho y
a unos pocos, ahora los prefieren de “asesores”. Error
estúpido que cometen. En todo caso, las consecuencias
están claras, ha nacido en Venezuela una militancia de
foros, marchas, declaraciones y espectáculos, reducida
a sentirse parte de una revolución donde nada de
importante decide, obligada a callar (“tácticamente”,
dicen) las verdades más duras y que no gustan a los
poderes decisivos. Verdades que a veces dicen “señor
esto es un engaño”! … ¿Cómo?... ¿Qué ha dicho
usted?!...silencio…El PSUV desgraciadamente será un
monumental lugar de control y reajuntamiento
permanente de dicha militancia oscurecida,
neutralizando a su vez otro conjunto mayor, mucho
mayor, mucho más ingenuo y sin lugar entre los
pasillos palaciegos.

Pero bueno, sea lo que sea, aquí o en cualquier parte
del planeta, la militancia al desmoronarse sueños
gigantescos, al sentirse traicionada por pensadores,
dirigentes y organizaciones que juraron abnegación a
las luchas de los pueblos, al ver como crece sin
detenimiento el monstruo imperial y neoliberal, vive
un dilema durísimo pero a la vez fabuloso. Si esta
raza no quiere morir, se niega a no dejar morir la
pasión libertaria que la mueve, siente que quizás hoy
mas que nunca tiene todo sentido conservar y
reproducir la naturaleza tan ética como política, tan
mística como científica, tan pacífica como guerrera,
de la que se nutre esta raza, entonces tendrá que
aprender a renacer.  Pero cuidado, conciente que ahora
sí  le toca decidir por sí misma y hacerse a sí misma,
ya no hay nadie que la guíe y la represente. A todo
riesgo, le toca tomar sus decisiones y generar los
procesos y sucesos que nos den la prueba de
posibilidad de la derrota del opresor. Le toca hacerse
de su propia ciencia para fortalecer principios,
construir caminos y pegar duro. La política se ha
convertido en una ciencia militante, es decir, en una
ciencia del pueblo y exclusivamente de él. El resto de
los poderes constituidos ya no hacen política,
simplemente administran los flujos humanos y de
capital. También toca “liberar la política” de toda la
basura que quedó de los sueños derrotados y abrirla
hacia esferas de la vida nunca pensadas. Si todo se ha
hecho capital, si a todo convierten en mercancía, pues
la pelea habrá que darla en todos lados, en todos los
espacios, oficios y haceres del hombre. Maravilloso
momento entonces para que esta raza se recomponga y
renazca desde hechos insólitos, tan divinos y
creadores como la bandera libertaria que esta en toda
su historia, por la que tantos dieron su vida y tantos
pueblos gozaron al menos un momento de profunda
felicidad.

 jansamcar en yahoo.com

 



  "Hasta cuándo seguir gritando que no cedo en hipoteca  mis sueños
Hasta cuándo seguir gritando que soy incorregible
Hasta cuándo seguir gritando que no reniego de mis actos
Hasta cuándo seguir gritando que nada de lo que tengo
está en venta ni quiero que ningún imbécil corte la soga
Hasta cuándo seguir gritando que no cumplo mis deberes en la tormenta
Hasta cuándo seguir gritando que no exijo futuro
Hasta cuándo si desde siempre mis cartas están sobre la mesa"





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