[R-P] LA CUESTION DEL NORTE ( Prof Pedro Godoy )
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Jue Ago 2 06:25:24 MDT 2007
LA CUESTION DEL NORTE
Así se conoce en las dos primeros decenios del siglo
XX el litigio entre Santiago y Lima. En el XIX había
estallado la guerra del guano y del salitre en que
-como se sabe- impulsa la elite mapochina coludida con
el imperialismo británico. Los agredidos son Bolivia y
Perú. En tal confrontación el país de Evo y Soliz Rada
pierde Antofagasta y con ello queda privada de mar.
Perú -amén de soportar- cuatro años de ocupación cede
Tarapacá y Arica y Tacna quedan bajo tuición chilena,
fijándose fecha para referéndum. En esa votación -de
modo libre e informado- los habitantes decidirían el
destino de ambas comarcas. En el papel todo parece
simple. No faltan los eurocéntricos del momento que
identifican -a propósito de la guerra francoprusiana
de 1870- a Perú como una Francia culta y derrotada y
a Chile como una Alemania espartanas y victoriosa.
Ambas provincias disputadas serían Alsacia y Lorena.
Sobran los tenientes Chauvin en uno y otro país.
La situación genera olas de "revanchismo" en Perú y de
"triunfalismo" en Chile. Esas campañas legitiman la
adquisición enloquecida de artefactos bélicos y la
importación de misiones castrenses primermundistas.
Ello en medio de poblaciones -en uno y otra república-
acosadas por el desempleo y la miseria y diezmadas por
la TBC y la sífilis. Muros de rencor y altanería de
edifican en uno y otro país. La Moneda juzga
improbable ganar el plebiscito. Entonces opta por la
chilenización compulsiva. Peruanos tacneños y
ariqueños son objeto de asesinatos y vejámenes. No son
pocos los deportados vía marítima. Con apoyo solapado
de las autoridades de ocupación ganan la calle e
imponen el matonaje cuerpos armados civiles como la
Liga Patriótico Militar. La paliza y la pedrada
atemorizan a los plebiscitarios peruanos. Se les
clausura sus escuelas y boicotea sus tiendas. Hay
prohibición para los chilenos de cultivar amistad con
"los enemigos de la patria".
Esta violación de los DDHH generalizada no encuentra
réplica en los círculos anarquistas y tampoco en el
Partido Obrero Socialista que ya en 1924 se convierte
en PC. La fuerza antichauvinista y reconciliatoria, de
impronta bolivariana y contrapatriotera vendrá de la
Federación de Estudiantes de Chile FECH. Esa pequeña
burguesía del mundo académico muy influida por el
Grito de Córdoba es la única que promueven la paz, el
desarme y el fin de la diplomacia secreta. Aplauden a
Haya de la Torre entonces Presidente de la FEP y
reciben aplauso de Miguel de Unamuno que los
congratula por oponerse a los mercachifles de la
patriotería (sic). Sin embargo, tras ellos está el
círculo de los positivistas. Resulta curioso y es un
llamado de atención a los revisionistas históricos de
nuestra América este hecho. Lo manifiesto porque se
debe estar atento a los matices y no caer en el
facilismo de las descalificaciones.
Los discípulos criollos de Augusto Comte se la juegan
por ese programa que enarbola la FECH. Luis Enrique
Lagarrigue y sus familiares así como Carlos Vicuña
Fuentes y Jorge Julio y Elizande estropean la
unanimidad peruanofóbica de esa época. Aun más,
propician desenclaustrar a Bolivia. Denuncian los
inauditos atropellos perpetrados en el Norte Grande y,
de modo particular, en la dos áreas disputadas.
Publican libros y folletos, dictan conferencias,
activan nexos con estudiantes, oficiales y
sindicalistas. Son quienes al despuntar el siglo XX
insisten en hundir en el surco la semilla
latinoamericanista. Obtendrán éxito pleno en el ámbito
académico y parcial en cenáculos de la juventud
militar y nulo en el mundo obrero. Los peruanos de hoy
-tan desmemoriados como los actuales chilenos- porque
la amnesia es instrumento de dominación de la
oligarquía deben comprender que no son los chilenos
sus adversarios de ayer y ahora, sino esas cúpulas.
Reeducar en noción de Patria Grande al pueblo
suramericano es difícil. Es fácil el "disparo a la
bandada" y la frívola generalización. Aquí los
peruanos son "traicioneros" y los bolivianos,
"cobardes". Allá los chilenos son "ladrones" y los
ecuatorianos "monos". Para los ecuatorianos, los
peruanos "gallinas" y exigen les devuelvan Tumbes,
Jaen y Maynas. Entonces al recordar las infamias de
"los chilenizadores" de Tacna y Arica se debe también
justipreciar a aquellos chilenos corajudos y lúcidos
que, inmunes al "triunfalismo", exigen sepultar el
hacha de guerra y fumar la pipa de la paz con los
hermanos del norte y cerrar, con la reconciliación
honrosa, aquel fratricidio de 1879-1884 que
enriqueciera a la plutocracia anglomapochina. El
ensayo es la guerra que Portales hace a la
Confederación Perú-Boliviana de 1835 a 1839. Sin
embargo, tal agresión no conmueve a Lima... Total:
Andrés Santa Cruz es "extranjeros" e "invasor"...
También allá hay que revisar la Historia. .
Prof. Pedro Godoy P.
Centro de Estudios Chilenos CEDECH
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