[R-P] Algo más sobre la historia sueca, los bloques de poder y la revolución mundial
Nestor Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
Mie Ago 1 07:50:11 MDT 2007
Nuestro experto en temas hiperbóreos (JFB, que estuvo allí, no se la
contaron) nos ha relatado en varias oportunidades el momento tremendo
en que un ministro socialista sueco, contra la voluntad de todos sus
partidarios y en la soledad de su despacho de Estocolmo, decidió la
neutralidad de ese país en la Segunda Guerra Mundial, decisión que -
agrego yo no porque Julio no coincida sino porque simplemente nunca
tuvimos oportunidad, que yo recuerde, de comentar este asunto- le
permitió a Suecia aparecer como uno de los pocos países europeos que
salieron gananciosos del desastre.
Algo no tan distinto, si bien se mira, de lo que hicieron los
militares argentinos bajo Perón.
Lo que yo, al menos, no sabía (supongo que Julio sí) es el gigantesco
trasfondo de esa decisión individual. La Suecia sanitizada que
conocemos había llegado, pocos años antes, al borde mismo de la
guerra civil. La decisión no fue solamente un asunto de "conveniencia
nacional" sino también un gesto inscripto en el ciclo abierto por la
Revolución de Octubre. Con ese acto de poder, el primer ministro
sueco confirmó que su país se abría por completo del camino
revolucionario, y se integraba formal y decisivamente al orbe
imperialista. Es por eso, quizás, que aquello que no se le perdonó a
los "fascistas" argentinos sí se le perdonó al "socialista" régimen
del laborismo de Estocolmo.
No solo "bloques de poder" había en juego. También estaba en
discusión de qué lado, más allá de las disensiones coyunturales entre
las burguesías imperialistas, se colocaba todo el país: si del lado
de los privilegiados del planeta o del lado de las masas oprimidas.
Suena grandilocuente, pero así es. En el Congreso del Partido
Socialista que se desgañitaba contra su propio Primer Ministro se
libraba una batalla que iba mucho más allá de las conveniencias
políticas y económicas inmediatas de "Suecia" y, en todo caso, del
proletariado sueco. En cierto modo, fue otra derrota más de Lenin.
Vista la cosa en perspectiva, ahora Suecia se hace menos excepcional.
Si la URSS hubiera caído en la Segunda Guerra Mundial, poco la
hubiera diferenciado, sospecho, de los Estados Bálticos, y el
socialismo sueco hubiera sido un minúsculo grupito perseguido.
Jim Farmelant nos cuenta, en la lista Marxism, que aparte de las
conveniencias tácticas del pequeño nacionalismo sueco había además
lucha de clases. Otra de las interesantes historias que JFB nos trajo
del país de Bergman es la de ese rey que, en una plaza céntrica de
Estocolmo, apunta con su índice al Este diciendo que "el peligro
viene de allí". Por un lado, esto se inscribe en la tensión
geopolítica entre Alemania y Rusia, pero, según nos comenta
Farmelant, había algo mucho más interesante: la geopolítica se había
aliado con la lucha de clases. El peligro, en determinado momento,
solo venía "del Este" para la burguesía sueca.
No olvidemos que los socialistas suecos fueron los más fervorosos en
la despedida a Lenin cuando en 1917 tomaba el camino de Petrogrado
para encabezar la revolución de Octubre. Sobre esa profunda simpatía,
hace notar Farmelant que "también tenemos que tener en cuenta que a
principios de la década del 30 los socialdemócratas habían retornado
al poder en Suecia después de una ola de huelgas militantes, muchas
veces violentas, que pusieron al país al borde de la guerra civil.
Aunque la dirigencia socialdemócrata logró sellar un pacto con la
clase dominante local por el que aceptaban el capitalismo a cambio
del permiso para construir gradualmente un estado de bienestar, ni
siquiera esto caía demasiado bien en fraciones de las clases media y
alta de Suecia, quienes -por supuesto- tenían en claro que pese a la
moderación de la dirigencia partidaria, muchos miembros de base del
partido seguían inspirándose en la Revolución de Octubre. En su
autobiografía, Bergman dice que su padre era virulentamente anti-
social-demócrata. Y ese tipo de actitud no era inusitada en esos
círculos, por entonces. De paso: en su autobiografía, Bergman comentó
también que su padre votó muchas veces por los Nacional Socialistas
suecos varias veces."
Sobre la dialéctica de los bloques de poder, que domina solo en los
momentos de reflujo, se inscribe -aún en Suecia- la lucha de la
humanidad por superar el estado de naturaleza. Hoy, esa lucha es la
lucha por el socialismo.
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Néstor Miguel Gorojovsky
nestorgoro en fibertel.com.ar
[No necesariamente es su autor]
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