[R-P] fiera del Ulster

Abulafia abulafia en arnet.com.ar
Mie Ago 1 06:54:05 MDT 2007


Se van de Irlanda, se irán de Irák, no irán a Irán...
Trabaleguas para imperio en decadencia.
¿cuando se irán a la misma mierda?

Para entonces, ni el tiro del final les va a salir.


Outa



El ejército británico se va del Ulster

Los protestantes alaban una misión de 38 años rechazada por los católicos

El ejército británico ha dado por terminada su misión en el Ulster tras 
38 años y el paso por la provincia de más de 300.000 soldados. Los 
protestantes dicen que las tropas han sentado las bases de la paz, pero 
los católicos consideran que han sido parte del aparato represor y que 
prolongaron el conflicto.
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RAFAEL RAMOS | 01/08/2007 | Actualizada a las 03:31h

- Los primeros soldados británicos llegaron al Ulster en 1969, veteranos 
de la campaña de Adén y expertos en "pacificar a los nativos", con la 
misión de hacer de parachoques entre una mayoría protestante que se 
reservaba para sí todos los privilegios y una minoría católica que 
demandaba más empleo, mejores viviendas y un gobierno más democrático. 
Treinta y ocho años después, el ejército ha dado por concluida 
oficialmente su misión, pero no sin dejar atrás un reguero de sangre: 
763 soldados y oficiales y 301 civiles muertos, oficialmente.

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La Irlanda del Norte de este verano no tiene nada que ver con la de 
Bernardette Devlin a finales de los sesenta. El conflicto armado ha 
terminado, unionistas y republicanos comparten en razonable armonía un 
gobierno autónomo que se ocupa de temas tan aburridos como las tarifas 
del agua, y la provincia vive un boom económico que ha disparado el 
precio de las viviendas y ha puesto a Belfast, la capital norirlandesa, 
en el mapa de los destinos turísticos internacionales. Pero la pregunta 
de si el ejército británico ha sido parte de la solución o del problema 
obtiene respuestas muy distintas según a quién se le formule.

Los partidos políticos ingleses y los protestantes del Ulster tratan a 
los soldados y oficiales como "héroes que lucharon con valentía y 
espíritu de sacrificio, desafiando a la muerte", en palabras del 
secretario de Estado para asuntos de Irlanda del Norte, Bob Ainsworth.

El Partido Democrático Unionista (DUP) del reverendo Ian Paisley, 
principal fuerza política del territorio autónomo, va todavía más lejos 
y le atribuye el mérito de "haber puesto coto al terrorismo del IRA", el 
ejército Republicano Irlandés.

Pero los nacionalistas no podrían estar más en desacuerdo con esa 
interpretación de la historia, teniendo en cuenta que los tres 
centenares de civiles muertos por disparos del ejército pertenecen a esa 
comunidad y en la inmensa mayoría de los casos no eran terroristas sino 
simplemente pasaban por allí,convirtiéndose en lo que hoy se denominan 
daños colaterales.

Diversos informes han establecido una colusión entre los servicios 
militares de inteligencia, el Royal Ulster Constabulary (la antigua 
policía norirlandesa) y bandas armadas protestantes para el asesinato de 
supuestos miembros del IRA.

En realidad, los católicos irlandeses recibieron a los soldados 
ingleses, galeses y escoceses con ramos de flores y tazas de té caliente 
en 1969, confiando en que serían una fuerza de choque que pondría 
límites a los desmanes de una mayoría protestante que se creía con el 
derecho exclusivo a detentar el gobierno, a las mejores viviendas 
subvencionadas y a todos los empleos del sector público. Pero esa fe 
murió en cuanto se dieron cuenta de que el objetivo original de evitar 
un conflicto armado entre las dos comunidades cambió al de "combatir al 
IRA" y dar legitimidad al statu quo.

Las tropas británicas se convirtieron con la rapidez del rayo de 
potenciales salvadores en villanos y pasaron a ser percibidas por los 
nacionalistas como un eslabón más de las fuerzas opresoras de Irlanda a 
lo largo de la historia, desde Guillermo de Orange hasta el primer 
ministro liberal británico Andrew Lloyd George, pasando por el rey 
Enrique II y los black and tans,las brutales unidades enviadas a la 
república durante la guerra de independencia.

Las relaciones entre el movimiento republicano y el ejército se 
volvieron irrecuperables tras la masacre del Bloody Sunday (domingo 
sangriento) de 1972, cuando los militares dispararon indiscriminadamente 
contra una multitud de manifestantes católicos en el Bogside de Derry y 
mataron a catorce civiles.

A lo largo de los treinta y ocho años de presencia militar británica han 
pasado por el Ulster más de trescientos mil soldados, de los cuales no 
van a quedar más que cinco mil, sometidos a la autoridad de la policía, 
sin una misión militar propiamente dicha, y susceptibles de ser 
trasladados a cualquier otro lugar del país o del mundo. Las torres de 
observación en las colinas del condado de South Armagh y los puestos de 
control en las carreteras comarcales ya no forman parte del idílico 
paisaje norirlandés y de lo que fue la rutina cotidiana durante cuatro 
décadas.

"Las fuerzas armadas han realizado una importante contribución a la paz 
de Irlanda del Norte - dice el general Nick Parker-, sentando las bases 
de un compromiso al que se ha llegado finalmente a través de la 
política, la economía y los cambios sociales". Lo cierto es que los 
veteranos de la campaña de Adén aterrizaron como marcianos en el Belfast 
en 1969, dispuestos a tratar a los miembros del IRA como a los nativos 
rebeldes de lo que hoy es Yemen.

Y también es cierto que el ejército dio por cerrada su misión la pasada 
medianoche, ni vencedor ni vencido, pero con el país en paz, sin izar o 
arriar banderas, sin pompa y sin ceremonias.




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