[R-P] Cuando Perón era Descartes

Dr. Rodolfo E. Parbst drparbst en arnet.com.ar
Jue Abr 26 11:55:13 MDT 2007


                                             LAS IDEOLOGIAS Y LA GUERRA


EL problema en que entra la humanidad moderna es el de la superpoblación o 
el de la infraproducción. En otras palabras: el hambre y la necesidad.
La Providencia arbitra dos soluciones: la supresión biológica y el 
reordenamiento social. La guerra (como todos los medios de morir) es agente 
de la primera so­lución. Los nuevos regímenes (comunismo,' fascismo, 
nacional -socialismo, etc.) son ensayos en busca de la segunda.
El capitalismo fue el vehículo de un siglo pasado, injusto, pero que 
permitió ir tirando" con el sacrificio de los más y el beneficio de los 
menos, hasta desembocar en el alzamiento progresivo de las mayorías 
populares sumergidas.
La primera y la segunda guerra mundial han sido agentes naturales de 
supresión biológica y de lucha entre los sistemas de reordenamiento social. 
La tercera guerra, mas circunscripta, será la lucha entre las ideologías o 
sis­temas sobrevivientes: el capitalismo y el comunismo. Es probable que una 
cuarta guerra sea de consolidación.
Dentro de este problema, los ideales y soluciones pro­clamados por los 
sistemas en pugna son sólo sofismas, in­explicables e inaceptables para los 
que piensan con cierta independencia de prejuicios capitalistas o 
comunistas.

EL capitalismo, en lucha por sus intereses, impuso al mundo su sistema, 
ordenador y práctico primero, ineficaz e injusto luego, inaceptable y 
anacrónico des­pués. Ello dio nacimiento y razón de ser al comunismo 
teórico, que en la práctica fracasó. Sin embargo, fueron los errores del 
capitalismo los que lo fortalecieron, sus abusos los que lo tonificaron y 
sus ataques los que lo vigo­rizaron. EL CAPITALISMO SIGUE HOY SIENDO LA 
CAUSA: EL EFECTO ES EL COMUNISMO.
Hoy luchamos por deshacernos de todo vestigio co­munista, pero si no 
terminamos con la causa, es difícil que desaparezcan sus efectos. En los 
momentos actuales, lo conservador seria evolucionar inteligentemente. La 
caprichosa decisión del capitalismo, de conservarlo todo, lo llevará a 
perderlo todo.
Si queremos salvar aún los únicos valores respeta­bles que todavía puede 
enarbolar la humanidad será me­nester que nos decidamos a despojarnos de la 
carga de Intereses de un capitalismo a ultranza, injusto y culpa­ble. 
Insistir en la injusticia, por incomprensión o interés, no es sabio ni 
prudente.
Los que esperan una solución por la guerra sufrirán una terrible desilusión. 
La rebelión ocasionada por la mi­seria difícilmente podrá encontrar solución 
en una mi­seria mayor.

EL JUSTICIALISMO, suprimiendo los abusos capitalistas internos e 
internacionales, ha dado origen a una evolución constructiva y salvadora. 
Sólo la ceguera inau­dita del capitalismo puede haberlo impulsado a 
comba­tirlo.
Sin embargo, con guerra o sin ella, el capitalismo y el comunismo están 
destinados a desaparecer. Sólo enton­ces se darán cuenta de cuánto más les 
hubiera valido comprender a tiempo que insistir en el error que ha de 
llevarlos a lo mismo, pero por el camino de la violencia, del sufrimiento y 
la destrucción.
Por eso a los justicialistas, que han resuelto todos sus problemas, les 
resulta difícil comprender, y se resisten a aceptar la necesidad de luchar 
para conseguir lo que el justicialismo ya ha alcanzado sin lucha y sin 
dolor.
Por otra parte, en la próxima guerra perderán todos. Los vencedores, si 
pretendieran imponer sus actuales sis­temas, deberían enfrentar una nueva 
lucha, esta vez con sus pueblos.

julio 26 de 1951

 





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