[R-P] Ghana, el modelo cuestionado
Pat H.A.
desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Mar Abr 24 20:32:06 MDT 2007
Del antiimperialismo al Banco Mundial
GHANA, EL MODELO CUESTIONADO
El 6 de marzo, Ghana celebró sus cincuenta años de
independencia. La ex Costa de Oro fue el primer Estado
del África negra en liberarse del dominio colonial,
bajo el impulso de Kwame Nkrumah. En 2007, Accra se
convirtió en un modelo para el Banco Mundial y un
aliado esencial en la política securitaria de Estados
Unidos.
por Yao Graham
Politólogo, coordina la red Third World Network
Africa.
Traducción: Patricia Minarrieta
"Estar a la altura de la excelencia africana". La
consigna elegida para acompañar las celebraciones
oficiales por el quincuagésimo aniversario de la
independencia de Ghana, el pasado 6 de marzo, estaba
destinada a crear consenso. Pero por el contrario,
suscitó una controversia: ¿quién y qué puede
simbolizar, en la historia del país, la excelencia
africana?
Desde entonces, se ha instalado en la prensa un gran
debate que toca todos los temas, desde la herencia de
Kwame Nkrumah -primer presidente de este pequeño
Estado de África Occidental y figura histórica del
panafricanismo y de las luchas antiimperialistas-,
hasta la política del actual presidente John Kufuor.
Cincuenta años después de haberse liberado del dominio
colonial, el país sigue enfrentando los mismos
problemas que en 1957, que son, por otra parte,
los mismos de toda el África poscolonial: ¿cómo
reestructurar una economía subdesarrollada dependiente
de ciertas materias primas (minerales y agrícolas),
cuyos precios son inestables? ¿Cómo transformar y
aumentar el rendimiento económico de una agricultura
de baja productividad asentada en los pequeños
productores? ¿Cómo industrializar un país con un
mercado local atrofiado, cuya relación con los
mercados mundiales fue estructurada por las economías
occidentales? ¿Cómo generar recursos para mejorar de
forma duradera la situación de las poblaciones cuyas
esperanzas crecieron exageradamente en el momento de
la independencia (1)?
Desde los años '60 Ghana puso en práctica, tanto en
economía como en política, todos los ensayos
africanos. En primer lugar, bajo el gobierno de
Nkrumah, la economía administrada, con inversiones en
infraestructura y el sector social. En ese período, el
gobierno llevó adelante una política de
industrialización orientada a reducir las
importaciones y Nkrumah se convirtió en el vocero del
antiimperialismo, lo cual suscitó la reprobación
de los países occidentales. Tras su derrocamiento, en
1966, por un golpe de Estado apoyado por la CIA, el
país entró, hasta 1982, en un período de inestabilidad
política. Luego estuvo sometido a los vaivenes de la
cotización de las materias primas. Al igual que el
resto del continente, enfrentó la corrupción y la mala
gestión, y a partir de 1980 bajo la presidencia de
Jerry Rawlings, se convirtió en una economía de
mercado con el apoyo de las instituciones financieras
internacionales y los países del Norte. Ghana pasó de
ser modelo de las experiencias poscoloniales en los
años '60, a ser el modelo de las políticas
neoliberales.
Estratega genial
Kufuor, sucesor de Rawlings en 2000, culminará su
mandato en 2008. Ocupará entonces el tercer lugar por
su longevidad en el poder (8 años), entre los ocho
presidentes ghaneses, después de Rawlings (18 años) y
Nkrumah (9 años).
Según Amilcar Cabral (2), Nkrumah era "un estratega
genial en la lucha contra el colonialismo clásico".
Rawlings es el arquitecto del Ghana actual.
Después de haber tomado el poder con un golpe de
Estado en 1981, fue reelecto jefe de Estado dos veces.
Se lo considera el Jano de la vida política local, el
puente entre Nkrumah y Kufuor. Durante los primeros
años de su presidencia, puso el acento en la necesidad
de reformas económicas estructurales, justicia social,
y una política exterior antiimperialista.
Dirigió el país con autoritarismo, combatiendo
vigorosamente la corrupción.
Este posicionamiento general suscitó en primer término
la desconfianza de Washington. Autócrata y demagogo,
Rawlings supo encauzar las esperanzas de la población
y conquistar su confianza anteponiendo el objetivo de
promoción social de una elite. Pero si bien en sus
comienzos recordaba a Nkrumah, cuando abandonó el
poder en 2000 había convertido a su país en el modelo
de liberalismo económico que actualmente conocemos. Su
política de apertura a los mercados exteriores se
basaba fundamentalmente en la búsqueda de inversión
extranjera. Puso en marcha el crecimiento económico y
trajo estabilidad política, pero abandonó el objetivo
de transformar las estructuras de la economía ghanesa,
históricamente dependiente del extranjero.
Las dos victorias electorales de Rawlings, en 1992 y
1996, año en que venció al presidente Kufuor, lo
llevaron a pensar que estaba en sintonía con el
país. Sin embargo, ciertos elementos del Congreso
Democrático Nacional (NDC) -partido en el poder- y un
sector significativo de la población seguían
desconfiando de la economía de mercado. Además,
importantes fracciones de las elites ghanesas se
negaban a reconocer lo que le debían a Rawlings, en
particular ciertas reformas económicas draconianas y
la restauración de la autoridad del Estado,
condiciones necesarias para su prosperidad.
Los que habían financiado la reconstrucción económica
asumieron una actitud más pragmática: el presidente
norteamericano William Clinton y la reina Isabel II
acudieron a Accra a expresarle a Rawlings su
agradecimiento por haber traído a Ghana de vuelta a la
órbita occidental. El antiimperialismo heredado de
Nkrumah había cedido su lugar al clima civilizado del
Commonwealth. No obstante, las grandes potencias
seguían desconfiando de un hombre de carácter
imprevisible cuya base social parecía frágil.
Diversos factores incidieron en la victoria de Kufuor
en el año 2000, que resolvió esas contradicciones. En
ese momento, el NDC experimentaba tensiones internas
debidas a la sucesión de Rawlings, debilitado por el
ascenso de la corrupción y los tintes autoritarios que
lo alejaban de la población. De todos modos, lo que
terminó de derribar el régimen fue la crisis económica
de 1999, provocada por la caída de los precios de las
materias primas. Las cotizaciones del oro, el cacao y
la madera, principales recursos del país, cayeron
entre 1998 y 2000 (a la tercera parte en el caso
del cacao). En esa misma época, el costo de las
importaciones de petróleo se duplicó a causa del
aumento del barril en los mercados mundiales.
Esta crisis, que surgió después de años de
frustraciones sociales ligadas al crecimiento de las
desigualdades, dejó en evidencia también las
debilidades estructurales de la economía ghanesa: la
dependencia de la ayuda y el peso de la deuda, que
pasó de 1.000 millones de dólares en 1983 a 6.000
millones en 2000. Dos décadas de liberalismo económico
y libre comercio habían debilitado la producción local
(agricultura, manufactura) y agravado la dependencia
externa del país, problema que Ghana siempre enfrentó
y continúa enfrentando hoy. Además, como golpe de
gracia al gobierno Rawlings, a fines de los años '90
un diferendo con los donantes retrasó la llegada de la
ayuda. Dentro del NDC, hay quienes siguen considerando
que las instituciones internacionales trataron de
favorecer la victoria de Kufuor, personaje mucho más
controlable.
Un aliado de Estados Unidos
De hecho, el presidente George W. Bush y el primer
ministro británico Anthony Blair han convertido a
Ghana en el modelo de lo que es "bueno para África".
En comparación con su antecesor Jerry Rawlings, y pese
a que éste fue el artesano del viraje liberal, el
presidente John Kufuor es un privilegiado por su
posibilidad de acceso a la Casa Blanca y al número
10 de Downing Street. Bush lo ha calificado de
"visionario y hombre de carácter"
que ha realizado un "trabajo fantástico para su país".
Lo que hace que Washington esté tan satisfecho con
Ghana es la expansión, muy clara aunque discreta, de
la cooperación con la alianza atlántica (OTAN), tanto
en lo concerniente a la información como a las
operaciones militares. Estados Unidos anhela "dar
seguridad" a los aprovisionamientos petrolíferos del
golfo de Guinea; estos podrían representar el 25% de
sus importaciones de oro negro de aquí a 2015. Ya en
2003, invocando la necesidad de preservar las
relaciones militares con Estados Unidos, Accra
había firmado un acuerdo que protegía de la Corte
Penal Internacional a los ciudadanos estadounidenses
presentes en territorio ghanés.
Entre los diversos ejercicios militares conjuntos que
se organizaron en tierra y mar está el de octubre de
2005, con 1.000 soldados del ejército ghanés y la
OTAN. Accra pone su territorio y equipamientos a
disposición de los militares estadounidenses, y acoge
un programa estadounidense-europeo destinado a
facilitar el despliegue de las tropas (el programa
Exercise Reception Facility).
"Ghana nos interesa", confesaba en mayo de 2004 el
general Joseph Ralston, que en ese momento dirigía el
Comando aliado supremo en Europa. "Lo que nos interesa
especialmente es la seguridad, la paz, las inversiones
económicas, el desarrollo de los países de África.
Ghana constituye un polo de estabilidad que queremos
tener la seguridad de fortalecer. Y si tuviéramos
que realizar ciertas operaciones en países menos
estables, podríamos al menos apoyarnos en Ghana y
dialogar con los países involucrados" (3).
Esta cooperación con Washington, que podría
transformar al país en blanco de los terroristas,
inquieta a algunos ghaneses. De ahí que la
construcción de una nueva embajada estadounidense en
los barrios del este de Accra haya suscitado inquietud
entre sus habitantes. Sin embargo, estos interrogantes
no parecen debilitar el gobierno de Kufuor.
"La edad de oro de los negocios"
En 2001, el nuevo presidente aceptó la Iniciativa para
la reducción de la deuda en los países pobres muy
endeudados (PPME). Esta decisión equivalía a reconocer
que las tan alabadas reformas liberales habían causado
en realidad la quiebra del país y lo habían vuelto más
vulnerable a las condiciones de las instituciones
donantes. Pero Kufuor se mostraba dispuesto a extender
y profundizar las políticas en cuestión. A cambio, las
instituciones financieras aceptaron una reducción
parcial de la deuda del país. La ayuda llegó, y el
gobierno pudo solventar la educación primaria y las
infraestructuras. Entre 2001 y 2006, el crecimiento
pasó del 3 al 6%.
No obstante, el aumento de las desigualdades y las
debilidades estructurales de la economía constituyen
una bomba de tiempo para un régimen aparentemente
estable.
El 20% más pobre de la población representa hoy el
8,4% del producto bruto interno, contra el 41,7% para
el 20% más rico. En 2002, un estudio del Centro para
el desarrollo democrático -"think tank" ghanesa-
reveló la magnitud del desempleo y la subocupación, y
denunció la "creciente brecha entre los ricos y los
pobres" (4). Dos tercios de las personas interrogadas
calificaron entonces su situación económica como mala.
La mayoría de los participantes puso entre las
prioridades la creación de empleos y la reducción de
la pobreza y la exclusión.
Estos últimos años, se multiplicaron las huelgas por
salarios y mejores condiciones de vida, pero
finalizaron sin que los trabajadores consiguieran
lo que pedían. Las medidas puntuales (compensaciones
de repatriación, campañas de reclutamiento de
ciudadanos en el exterior, etc.) adoptadas para luchar
contra el éxodo de cerebros causaron incoherencias y
desigualdades extremas en el diagrama de salarios del
sector público.
El presidente Kufuor fue elegido en 2000 prometiendo
"la edad de oro de los negocios". Siete años después,
los empresarios locales, especialmente
los de las pequeñas industrias, se quejan de que el
gobierno sólo piensa en satisfacer al capital
extranjero. La prioridad acordada al libre comercio
perjudicaría el desarrollo de la capacidad de
producción de la ex Costa de Oro. En la capital Accra,
las fábricas abandonadas se convierten en depósitos de
las importaciones, o en iglesias que acogen al
creciente número de fieles de los movimientos
evangélicos.
La economía centrada en el estímulo a las
exportaciones de cacao, gas y petróleo, pero también
de minerales (oro, plata, manganeso) no crea
suficientes empleos, y pocos bien pagados. Esto
provoca migraciones internas y externas, entre ellas
la más conocida es la de los profesionales del sector
de la salud (5). El éxodo más importante atañe a
decenas de miles de jóvenes, con poca formación pero
educados, cuyos ingresos -cuando les va bien en el
exterior- permiten que muchas familias se mantengan
por encima del umbral de pobreza.
De las decenas de miles de funcionarios despedidos
durante las reformas liberales implementadas en los
años '80 y '90, pocos volvieron a encontrar trabajo.
Engrosa las filas de estos desocupados de larga data
el éxodo rural, que provocó la pauperización del
campo. En efecto, la agricultura local, y en especial
los cultivos destinados a la alimentación, quedaron en
la ruina por la política de apertura a los mercados
mundiales, la falta de tierras disponibles y de
perspectivas económicas. Dentro de ese mundo rural
en que vive la mayoría de los ghaneses, la inseguridad
económica tiene el rostro particular de los sin
tierra. La mayoría de las personas no es propietaria y
depende de un tercero: asalariados agrícolas, colonos,
jóvenes, mujeres pierden así fácilmente sus derechos.
Como el gobierno no ha sabido responder a esta
inseguridad jurídica, la inestabilidad de la propiedad
de la tierra desestabiliza al país así como a otras
regiones de África Occidental, donde ésta ha originado
erupciones de violencia (6).
En 2000, el 80% de la población activa ejercía en el
sector informal.
Pequeños vendedores callejeros, artesanos con puestos
de venta sin autorización en lugares protegidos,
número creciente de ocupantes ilegales... En la
mayoría de las grandes ciudades, este fenómeno
desconcierta a las autoridades, que responden con
medidas de seguridad.
De hecho, las dificultades de la vida cotidiana y la
corrupción en aumento erosionaron la confianza que la
población tenía en el partido en el poder, el Nuevo
Partido Patriótico (NPP). Ghana, país-símbolo, no ha
logrado marcar la senda de un desarrollo autónomo ni
poner en marcha las imprescindibles transformaciones
socioeconómicas.
1 Véase Gareth MacFeely, "Le Ghana entre rêves et maux
d'antan", Le Monde diplomatique, París, octubre de
2001.
2 Amilcar Cabral (1924-1973), líder del Partido
Africano para la Independencia de Guinea Bissau y Cabo
Verde (PAIGC), fue el vocero de la lucha contra la
colonización portuguesa.
3 Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de
las Naciones Unidas, Red de Información Regional
Integrada (IRIN), boletín informativo Nº 931 para
África Occidental, 15-3-01.
4
www.cddghana.org/information.asp?tl=Annual%20Reports&cd=8
5 Véase Karl Blanchet y Regina Kieth, "L'Afrique tente
de retenir ses médecins", Le Monde diplomatique,
París, diciembre de 2006.
6 www.amenagement-afrique.com
Y.G.
"Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano."
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