[R-P] Gol de Lula - por Andrés Cisneros

Julio Fernández Baraibar fernandezbaraibar en gmail.com
Vie Abr 20 14:57:28 MDT 2007


Con un frasco de litro y medio de hepatalgina, invito a todos a leer esta 
deposición de un cipayo redomado y obsecuente, untuoso y relamido.

Julio Fernández Baraibar
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Gol de Lula



Por Andrés Cisneros (*)


Finalmente Lula empezó a frenar a Chávez .Este convoco a la fallida Cumbre 
Energética para impulsar sus proyectos personales: el batigasoducto 
bolivariano, una fantasmal OPEP del gas, el Banco del Sur para reemplazar al 
FMI, y condenar la vía de los biocombustibles como una maniobra del 
imperialismo. Lula se opuso a todo

El fracaso de esta Cumbre de Presidentes deja en evidencia al menos dos 
pautas muy claras. La primera, de corto plazo, es la entrada de Lula a la 
cancha, a poner a Chávez en caja, a que juegue sus cartas sin seguir 
ignorando el peso de Brasil en la región. Washington les venía pidiendo eso 
a Lula, a Kirchner y Bachelet desde hace por lo menos dos años, pero ninguno 
aceptó el convite, al menos no gratis.

Ahora Brasil ya facturó: con el acuerdo Bush-Lula sobre biocombustibles 
firmado en marzo pasado en Brasilia, nuestros vecinos dan un paso más, un 
paso muy grande, para jugar en la primera división del mundo globalizado. 
Como proveedor privilegiado de combustibles orgánicos, Brasil engancha una 
buena parte de su economía futura en la matriz de producción mundial de un 
elemento crecientemente estratégico.  El peso e influencia que gana 
cualquier país que consiga eso ya lo hemos visto con los proveedores de gas 
y petróleo.

La airada reacción de Castro y Chávez denunciando que ese acuerdo 
multiplicará catastróficamente el hambre de los sudamericanos apenas encubre 
el pánico por la aparición de lo que más temen: que la región finalmente 
vaya encontrando bolsones de oportunidad para vincularse ventajosamente con 
el mundo globalizado, privándolos de legiones de seguidores sumidos en la 
desesperanza y el resentimiento.

La segunda cosa conseguida por Brasil es que, a través de ese acuerdo, 
Washington lo acepta como hegemón de Sudamérica y nuestros vecinos pueden 
ahora, bien respaldados, montar una enorme producción regional de 
biocombustibles con la tecnología brasileña y las materias primas de todos 
nosotros, para que ellos se la vendan al mundo. Bingo.

Ahora si, Lula puede dedicarse a disciplinar a Chávez. No demasiado, porque 
los vínculos energéticos de Venezuela con el nordeste brasileño vienen de 
mucho atrás y continuarán creciendo cuando ya Lula y Chávez sean un 
recuerdo. Pero si lo suficiente como para que Estados Unidos considere que 
el tema se encuentra en la senda que ellos prefieren: bajo el control de los 
propios sudamericanos.
¿La diplomacia argentina? Bien, gracias. 





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