[R-P] El Banco del Sur, un proyecto objetable

Pat H.A. desdemilibertad01 en yahoo.com.ar
Jue Abr 12 15:24:41 MDT 2007


Se que a muchos los voy a indigestar pero bueno...

La visión del Banco del Sur por La Nación

Sdos.
Pat
***************
El Banco del Sur, un proyecto objetable
    
Es ciertamente cuestionable la adhesión del gobierno
argentino a la iniciativa de crear un Banco del Sur
del presidente de Venezuela, Hugo Chávez. Este
proyecto intenta, en lo formal, constituir un banco de
fomento para los países de América del Sur, integrando
su capital inicial con aportes de los gobiernos de la
región que adhieran a la iniciativa. 

Toda vez que el presidente venezolano ha expuesto
públicamente su proyecto lo ha fundamentado en la
pretensión de alcanzar una mayor independencia
respecto de la influencia de los Estados Unidos. Se
trata de una argumentación política consecuente con el
verdadero carácter de la propuesta, alineada en la
supuesta acción antiimperialista que guía la gestión
de Chávez. En esa misma línea, y adhiriéndose a la
creación de esa entidad, se han expresado los
presidentes Evo Morales, de Bolivia, y Jorge Correa,
de Ecuador. 

La función de banca de fomento para la región es y ha
sido cubierta por instituciones ya existentes. La más
relevante es la del Banco Interamericano de Desarrollo
(BID), además de la que cumplen la Corporación Andina
de Fomento (CAF) y el Fondo Financiero para el
Desarrollo de la Cuenca del Plata (Fonplata), entre
otros. 

El BID fue fundado en 1959 y desde entonces ha
otorgado préstamos a gobiernos e instituciones
públicas de los países latinoamericanos por 145.000
millones de dólares. La Argentina ha recibido 24.500
millones, casi el 17 por ciento del monto total. Estos
préstamos, usualmente en condiciones más beneficiosas
que los de otras fuentes financieras, han contribuido
a mejorar la educación, la salud, la vivienda y otras
áreas sociales, así como el transporte, la energía y
la infraestructura en general. El capital del BID está
integrado por todos los países de América del Sur y
América Central -los únicos receptores de préstamos- y
también por Canadá, los Estados Unidos, 17 países
europeos, Japón, Corea e Israel. Los Estados Unidos
son titulares del 30 por ciento del capital y de los
votos y la Argentina contribuye con el 10,8 por ciento
del capital del organismo. Las decisiones se toman por
mayoría y ningún país cuenta con poder de veto. 

Ninguna apreciación objetiva del proceder histórico
del directorio ejecutivo del BID podría señalar un
comportamiento imperialista conducido o inspirado por
algún representante de los Estados Unidos. En general,
su política se ha guiado por pautas aprobadas con el
consenso de sus miembros. Durante la extensa
presidencia del uruguayo Enrique Iglesias, el BID
amplió y llevó adelante una larga gama de operaciones
para financiar proyectos de infraestructura económica
y social. En todo caso, los temores y las críticas
podrían ubicarse en el plano de la eficiencia de este
tipo de organismos, muchas veces condicionada por sus
burocracias. El actual titular del BID, el colombiano
Luis Alberto Moreno, lanzó este año una reforma
estructural para hacerlo más ágil y eficiente. Pero si
de esto se trata, lo menos indicado sería crear otro
banco de fomento para la región, que duplicaría
innecesariamente el gasto de administrar los recursos
crediticios. 

Es clara la inconveniencia para la Argentina de
plegarse a una iniciativa como la del Banco del Sur,
en particular si ello significa un paso más hacia el
aislamiento internacional. Con propuestas como ésta se
estaría ensayando, sólo por inspiración ideológica,
una sustitución de las instituciones del sistema
interamericano. 

Esta tendencia al aislamiento se complementaría con
una riesgosa dependencia hacia Venezuela, cuyo
gobierno se ha convertido en la fuente de
financiamiento más accesible para la administración de
Kirchner. Es probable que por eso el gobierno
argentino no se atreva a objetar iniciativas como la
del Banco del Sur, del mismo modo que no contradijo
otros proyectos salidos de la frondosa imaginación
chavista, como el gasoducto que atravesaría la
Amazonia para unir el Caribe con el Río de la Plata, o
la creación de un ejército regional para reemplazar al
Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR).


La política internacional no puede fundarse en
afinidades ideológicas circunstanciales ni tampoco en
la dádiva oportunista. El caso del Banco del Sur es
una oportunidad para mostrar una rectificación y un
esperado reencuentro con líneas de política
internacional de mayor cordura y provecho, como las
que caracterizan a los gobiernos de la región no
adheridos a esta propuesta. 





   
  "Ajenos y lejanos, en mi mente habitamos un único espacio, en el que sin censura, nos hacemos amantes de las caricias que no nos damos, de los labios que no probamos, de los aromas que no respiramos, del encuentro que no sucede, sino a escondidas de lo humano." 





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