[R-P] Pasteras uruguayas
Edgar Schmid
condornacional en yahoo.com.ar
Jue Abr 12 09:12:51 MDT 2007
Desde Córdoba.- Argentina.-
Columnista de OPINIONES DE VANGUARDIA
Por Mario MENEGHINI
El pronunciamiento de la Corte Internacional de La
Haya, puede hacer pensar a algunos que la posición de
la Argentina ha mejorado. En realidad, los
especialistas en derecho internacional sabían desde el
comienzo que nuestro país no tiene ninguna posibilidad
de ganar este pleito, habiéndose producido sólo una
resolución sobre una cuestión accesoria. El motivo es
que la mayora de los jueces de este tribunal se
fundamentan habitualmente en el derecho
consuetudinario, y el hecho de que las plantas
radicadas en el Uruguay utilicen la tecnología ECF que
es la misma que usa el 70 % de las plantas de celulosa
en todo el mundo, hacen que el resultado sea
previsible. Si el fallo admitiera la tesis argentina
de la grave contaminación que producirán estas
plantas, significaría que queden cuestionadas
automáticamente las plantas similares de Europa y
Estados Unidos.
Por otra parte, se ha conocido que la defensa
uruguaya, para la cuestión de fondo -que se resolverá
cuando ya la empresa Bosnia esté produciendo pasta de
celulosa-, incluirá un informe técnico elaborado
conjuntamente por especialistas argentinos y uruguayos
(La Nación, 21-1-07). Dicho informe pertenece al grupo
“Ambiente y Desarrollo”, coordinado por Gustavo
Braier, y en el se refuta el estudio realizado por la
Universidad La Sapienza, de Roma, que encargó Adolfo
Pérez Esquivel y fue anexado al informe argentino ya
presentado en La Haya.
El profesor Marcelo Conti, de La Sapienza coordinó un
grupo de estudio (GTE) que confeccionó el informe
mencionado, que fue sometido a un riguroso análisis
por profesionales argentinos y uruguayos. El informe
de Ambiente y Desarrollo está firmado por:
Argentinos
-Agustín Viale, ingeniero industrial, con 40 años de
experiencia en la industria papelera;
-Mario Feliz, doctor en bioquímica y profesor de la
Universidad Nacional de La Plata;
Uruguayos
-Oscar Ventura, investigador de química, con
experiencia internacional;
-Walter Isabela, profesor de química, con experiencia
en papeleras argentinas;
-Luis Anastasio, consultor en temas de impacto
ambiental.
El GTE del profesor Conti sólo estudió los informes de
las consultoras EcoMetrix y Hartfield, siendo de
destacar que en el grupo no hay expertos en temas
relacionados con la industria de la celulosa. Además,
Italia no posee experiencia en la fabricación de pasta
de celulosa. Tampoco consultó el grupo los informes de
impacto ambiental realizados en Uruguay sobre estas
fábricas, ni tuvieron en cuenta los detallados modelos
fisicoquímicos y computacionales existentes.
Estos factores condujeron a errores relevantes en el
informe, que resulta tendencioso y no tiene ninguna
base científica. Algunos de las críticas señaladas:
-Confunden procesos como el de fabricación de pasta
(objeto del estudio), con el de fabricación de papel,
que es un proceso diferente y no se realizará en
Uruguay.
-Ignoran que el Convenio de Estocolmo y todos los
especialistas de prestigio, coinciden en que en los
procesos estudiados no se producen dibenzo-p-dioxinas
o dibenzofuranos policlorados en niveles detectables.
-Ignoran la existencia de mecanismos de eliminación y
mitigación de las emisiones (notablemente los barros
biológicos y los precipitadotes electrostáticos) o el
significado de las BAT (mejores técnicas disponibles,
por su sigla en inglés).
-Basa el análisis del proceso productivo en datos
obtenidos de Álamos, abedules y abetos, cuando las
papeleras uruguayas utilizarán eucalipto como materia
prima.
-Se habla de sumatoria continua de aportes
contaminantes, como si los efluentes fueran vertidos
en una charca sin flujo, cuando en realidad se los
vierte en un ambiente receptor (el río Uruguay) que
aún en la situación mÁs crítica de su historia tiene
un caudal comparable con el Elba, donde se vierten los
efluentes de la moderna planta de Tendal, en Alemania.
-No hay ningún análisis matemático, computacional,
químicas o físicas, que respalde las opiniones del
informe Conti, que por lo tanto presenta un escaso
valor académico.
Todos los procesos de producción de pulpas celulósicas
producen algún grado de contaminación, pero
actualmente se ha avanzado tanto en las medidas de
litigación que sus emisiones son mínimas. El grado de
contaminación que presentan hoy las fábricas modernas
de pulpa celulósica, es comparable a la de cualquier
otra industria. Pero, para tratar de esclarecer sobre
el conflicto con Uruguay sobre las papeleras, Ambiente
y Desarrollo detalla las que llama:
Siete mentiras anticapitales
1. Se repite continuamente que la planta de Botnia en
Fray Bentos, será la más grande del mundo (Un millón
de toneladas/año).
En Finlandia, en el pueblo de Imatra, funciona la
planta de Stora-Benso, que produce 1,1 millones de
toneladas al año.
2. Se afirma que las fábricas de celulosa son muy
contaminantes.
Finlandia, país pequeño, posee 40 plantas que producen
12 millones de toneladas de pulpa celulosa al año, lo
que no le ha impedido ser el país que está a la cabeza
del mundo por el cuidado de su medio ambiente.
3. Se afirma que la industria del papel acabará con
los Árboles de la región.
Finlandia es el país mÁs forestado de Europa.
4. Se asegura que las plantas producirán tantas
dioxinas que producirán cáncer en muchas personas de
la zona.
Según la EPA (agencia norteamericana de control
ambiental), en la actualidad el origen del 85 % de las
dioxinas liberadas al ambiente, son de origen no
industrial, y la contribución de la industria pulpera
es prácticamente nula.
5. Se dice que las pasteras abandonan los países
desarrollados para que la contaminación afecte a los
países pobres.
La producción mundial de celulosa se aproxima a las
280 millones de toneladas anuales. De ese total, el
norte de América, Europa y Japón producen mÁs de dos
tercios, en mÁs de 500 plantas de pasta.
6. Creen algunos que estas plantas van a utilizar en
Uruguay métodos de blanqueado de pulpa prohibidos en
Europa.
El método que la Comunidad Europea ha dispuesto
exigir, a partir de 2007, y se exige en Estados Unidos
y Canadá, es el ECF, el mismo que usarán las dos
empresas que se instalaron en Uruguay. Este método ha
permitido eliminar la contaminación de las vías de
agua.
7. Se teme que las plantas sobre el río Uruguay afecte
el turismo entrerriano.
Finlandia, es un país receptor de turistas de todas
partes del mundo; en el año 2004 lo visitaron 5
millones de personas.
La producción de pulpa celulósica
Cada tipo de papel requiere un determinado tipo de
pulpa:
1) Pueden fabricarse con pulpas mecánicas o fibras
recicladas, especialmente: cartones, higiénicos de
calidad media, papel de periódicos, revistas y otros.
2) No se puede incluir fibra reciclada ni pulpa
mecánica, en papeles para libros de calidad (porque
deben perdurar), en papeles tissue de alta calidad
(uso facial por ejemplo, ya que deben estar libres de
todo contaminante), ni en pañales descartables (por el
mismo motivo). Y estos papeles de alta resistencia
deben ser fabricados con pulpa kraft de coníferas.
Debido a esta distinción es que la tecnología TCF
(totalmente libre de cloro) que recomienda Greenpeace,
sólo es utilizada para producir el 5 % de la pulpa
celulósica del mundo, pues no es apta para la
fabricación del segundo tipo de papel.
La fabricación de pulpa kraft cuenta con un sistema de
recuperación de reactivos, que además de minimizar su
descarga al efluente, genera la energía que necesita
la fábrica para funcionar. Las propuestas mÁs actuales
para transformar al proceso kraft en una tecnología
limpia, se han tratado en Comités Internacionales
(como la comisión de Helsinki, en el año 2004), que
definieron acciones para limitar las emisiones y
descargas.
El mayor problema es el blanqueo de las pulpas kraft.
Este ha sido modificado substancialmente en los
Últimos 20 años, de forma tal que actualmente produce
la misma contaminación que otros procesos productivos.
Una pauta importante que evidencia el cambio en la
contaminación, al pasar del blanqueo con cloro
elemental al sistema ECF (el que se usará en Uruguay),
es la recuperación sostenible de ecosistemas acuáticos
afectados en el mundo, que fue posible por la casi
completa eliminación de dioxinas.
Las alertas de consumo de pescado, río abajo de las
fábricas de pulpa y papel están desapareciendo
rápidamente en el mundo.
Ha afirmado Eduardo Ferreira, director de la Fundación
Argentina para la Ecología Científica, que: “Debajo de
Fray Bentos el nivel de dioxina existe por procesos
naturales. A todo el barro del río Uruguay le han dado
20 microgramos de dioxina por litro. A partir de las
plantas van a tener un microgramo mÁs, eso no es
peligroso”.
En conclusión, para la Argentina, analizado el tema
con la mayor objetividad, no cabe duda que se trata de
las papeleras del papelón.
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Editor: Centro de Estudios Cívicos
Dirección: Mario y Flavia Meneghini
cecivicos en gmail.com
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